miércoles, 2 de marzo de 2011

Contenidos Observatorio Regional edición impresa N°4



EDITORIAL
Presentación
Una universidad en O’Higgins
Chillán y la voluntad de ser

REPORTAJES Y ENTREVISTAS
Poesía en Ñuble: Versos de carne y hueso que viven invisibles, por Arnoldo Ferrada
Jorge Días y Mario Labrín, poetas de Panquehue: Una travesía hacia dos paraísos poéticos, por Arnoldo Ferrada
Omar Lara: "La poesía es una lucha con la palabra en la que creemos cada vez menos", por Arnoldo Ferrada

CREACIÓN
La Frontera, por Enrique Escobar
La poesía de Angélica González
La carta, por Álvaro Álvarez
Obras ganadoras concurso Fotografía y Palabras en el Bicentenario
Fotografía ganadora primer lugar juvenil, por Cristopher Villarroel
Fotografía ganadora primer lugar adulto, por Tomás Reyes
La flor que brota en septiembre, por Catalina Ibarra
A tus 200, por Tania Barrera
Persecución, por Abel González

CRÍTICA
Comentario a “Sal y Memoria: Los Antiguos Salineros de Cáhuil” de Solange Carrasco y Constanza Lillo, por Jorge Díaz
Comentario a “Fruto Tardío”, de Jorge Días, por Arnoldo Ferrada
Crítica a “Mercado de Chillán, iconografía de una historia” de Fidel Torres, Paola Ruz y Luis Arias, por Arnoldo Ferrada
Reseña a “Adivinanzas, un Libro para Niños” de Sergio Hernández, por Arnoldo Ferrada

ENSAYOS
Aproximación a la eternidad, por José Guajardo
La misma tv, pero en alta definición, por Luis Cuello
Siete preguntas sobre historia, por Jorge Díaz
Sociedad y Psychokillers en el Cine: Cuando el Terror Llama a su Puerta, por Arnoldo Ferrada
La influencia de la ilustración en Chile en los inicios de la república, por Leslie Perera
Mineral El Teniente: La llegada de Capital Extranjero y la Explotación del Mineral a Mayor Escala, por Constanza López

ACTIVIDADES
Entrega Premios Abridores de Alamedas 2010

Observatorio Regional: edición impresa N°4 O'higgins - Ñuble 2011



Acceda a los contenidos de esta edición en el menú del costado derecho de su pantalla


PRESENTACIÓN

Nos volvemos a encontrar en las páginas de Observatorio Regional. Esta vez, nuevamente en formato impreso y tras 4 ediciones digitales desde nuestra última aparición en papel en marzo de 2009.

Muchos cambios han ocurridos desde entonces y, esperamos, sigan sucediéndose, como en la vida, sin perder por eso nuestra vocación y misión esencial, cual es, ser un aporte desde las artes, la cultura y las humanidades a la calidad de vida y desarrollo integral de nuestras comunidades y sociedad en general a través de un magazine.

Durante este interludio de dos años ampliamos nuestro campo de acción a la provincia de Ñuble, región del Bío-Bío (nacimos editorialmente en O’Higgins). Contribuyó a ello circunstancias biográficas, en cierto modo caprichosas, pero que coinciden con algunos atributos que comparten estos dos espacios geográficos de Chile: ambas regiones pertenecen a la zona central del país, con contextos sociales, culturales, ambientales y económicas similares, teniendo en común, además, en su acervo histórico la presencia del libertador Bernardo O´Higgins: una es la cuna de su nacimiento y la otra escenario de uno de sus hitos más relevantes y emblemáticos, la batalla de Rancagua.

Hasta ahora, la tónica ha sido generar revistas separadas desde cada rincón, el Ñuble y el de O’Higgins. Sin embargo, a partir de este número, tanto en formato digital como impresa, los uniremos, fundiendo tanto contenidos de interés general como de la sexta región y de la provincia de la octava región en un mismo ejemplar, contribuyendo con ello al diálogo de estas zonas y también a una gestión más dinámica por parte de nuestro comité editor. Así Observatorio Regional será una sola revista, desde dos locaciones matrices, que dialogan y discuten y proponen no solo a sus comunidades, sino al país y al mundo.

Como a veces “menos es más”, también reduciremos nuestras apariciones al año. Serán solo dos ediciones, generalmente una en el primer semestre y otra en el segundo, como es la tendencia en las más importantes revistas de humanidades indexadas a nivel mundial. Esto no implica volvernos una revista academicista, ni perderemos nuestro tono de divulgación y reflexión, pero creemos que esta periodicidad será más orgánica y nos ayudará a generar publicaciones de mayor calidad e impacto, buscando con ello ser una contribución más significativa y aportativa a la comunidad.

No queremos concluir este saludo inicial sin antes agradecer al Fondo de Fomento del Libro y la Lectura del Consejo de la Cultura y las Artes, que en su convocatoria 2010 nos entregó los recursos que nos permiten dar hoy a la luz nuestra edición digital e impresa.

Editorial: Una Universidad en O’Higgins



“Eventualmente, desde universidades extrarregionales llegan tesistas o investigadores a realizar un estudio sobre algún tema propio de nuestra zona. No obstante, los resultados se los llevan a sus propios centros de trabajo, no encontrando allí, necesariamente, el espacio ni los apoyos para articularse de tal modo que puedan generar políticas que mejoren, rescaten o aprovechen la realidad o temática estudiada. Así, el impacto de la investigación se minimiza y el resultado del esfuerzo se diluye”

Ya no es novedoso el reclamo de una universidad en O’Higgins y tal vez exista resignación o convencimiento de que se trata de un deseo que no es viable. Han sido varios los intentos que han fracasado. Las causas son muchas; la principal, la cercanía con Santiago, que hace que muchos jóvenes con méritos (y recursos) para optar a una carrera universitaria opten por la capital, inscribiéndose en planteles con tradición o cierta trayectoria. Una segunda razón es la creciente oferta en la región de carreras impartidas por sedes universitarias extraregionales, públicas o privadas, que satisfacen la demanda de formación de pregrado, y en algunos casos, también postgrados y postítulos. Una tercera razón está en problemas de gestión o manejo de quienes han estado a cargo de iniciativas locales, o incluso, en la frustrada llegada de una entidad extraregional, pero que siempre se entendió como más integral (Campus, no Sede, que considerase investigación), como fue la dolorosa experiencia de la Universidad de Valparaíso en Rengo.

Así, con el acorte de las distancias mediante los medios de transporte, la instalación de sedes de entidades extraregionales, la casi todopoderosa conectividad de Internet, la extensión de becas y créditos que ayudan en parte al financiamiento de la carrera (y sus gastos conexos), pareciera estar claro que O’Higgins no necesita universidad propia para satisfacer sus demandas de educación superior.

Pero es allí donde, precisamente, falla el diagnóstico: entender que solo formación es lo que entrega una Universidad.

Esa es solo una de sus funciones, complementada además por la investigación y la extensión cultural y científica.

Es decir, aparte de enseñar y preparar profesionales, un centro de estudios universitario regional, también investiga la realidad del propio territorio circundante y sus comunidades, tanto en términos físicos, económicos, humanísticos, culturales, medioambientales, etc. estableciendo diálogos al interior de la misma academia que generan conocimientos, diagnósticos, propuestas, proyecciones, soluciones y políticas complejas e integrales, que benefician a la comunidad y la encaminan a un desarrollo sustentable. La extensión, por otro lado, desarrolla un dialogo -más allá del círculo académico- con la comunidad sobre todos estos tópicos y resultados, recogiendo y entregando visiones sobre la realidad toda, mediante eventos, charlas, muestras, simposios, cursos, etc. etc. Por supuesto, la cultura, superando el carácter de espectáculo (que es legítimo y cumple una necesaria función) también se ve potenciada a través de la extensión cultural universitaria, mediante una búsqueda estética y de sentido, basada en lo que somos como región, nuestras propias preguntas, necesidades y prácticas.

Si bien los fondos concursables del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes han posibilitado la ejecución de proyectos de investigación principalmente de temáticas identitarias y patrimoniales, estos no encuentran en ninguna entidad permanente el apoyo sólido y continuo para profundizar en sus contenidos y propósitos y lograr el potencial impacto en las comunidades que podrían beneficiarse de sus estudios. Eventualmente, desde universidades extrarregionales llegan tesistas o investigadores a realizar un estudio sobre algún tema propio de nuestra zona. No obstante, los resultados se los llevan a sus propios centros de trabajo, no encontrando allí, necesariamente, el espacio ni los apoyos para articularse de tal modo que puedan generar políticas que mejoren, rescaten o aprovechen la realidad o temática estudiada. Así, el impacto de la investigación se minimiza y el resultado del esfuerzo se diluye, circulando solo en revistas científicas especializadas, engrosando el currículum del autor o equipo investigador como casi única feliz consecuencia.

Un poco invisibilizada por la grave crisis que sufre nuestro sistema de educación básico y medio (seríamos mediocres si no calificáramos de grave la situación de nuestra educación, tema para otra reflexión) la Educación Superior sufre varios problemas en nuestro país, muchos de ellos de carácter estructural. Esta misma crisis universitaria también afecta y explica que en nuestra región no tengamos una universidad propia. Las universidades estatales no reciben de parte del estado más del 20% de su financiamiento. Chile es uno de los países con educación superior más cara del mundo y como no, si las universidades estatales deben buscar ese 80% de financiamiento que les falta (como referencia, tan solo al otro lado de la cordillera acceder a la educación superior es gratis).

No es raro que una universidad estatal, pese a lo que pueda declarar en sus principios, no se diferencie mucho de una privada cuando de abrir sedes en otras regiones se trata, buscando con ello solo ampliar mercado para captar nuevos alumnos (clientes) y buscar así en ello palear el déficit de su propia Casa Central. Para que hablar de investigación, extensión, dialogo con la comunidad en éstas sedes, salvo iniciativas levantadas como estudiadas estrategias de marketing, muchas veces, aún así, mezquinas.

Este año, como el 2010, nuestra revista intentó premiar con el galardón Abridores de Alamedas (que se entrega en distintas categorías) a alguna entidad de educación superior pública o privada que se destacara por su aporte a la comunidad en nuestra región. No encontramos ninguna que se hiciera acreedora de ese mérito en O’Higgins ¡Ninguna universidad!

Otro tema es la calidad de lo que estas sedes regionales si ofrecen: la docencia. Con lo ya dicho, no es difícil constatar que en muchos casos ésta también puede resultar deficitaria (ver “Acerca de la Calidad de la Educación Secundaria y Universitaria en San Fernando”, de Paulina Fernández, en Observatorio Regional edición impresa Nº2, febrero de 2009).

Aún así, y pese a las reformas (o cambios radicales) necesarios de hacer en nuestro sistema universitario nacional, la tenencia de una universidad propia, sobretodo si es pública y más aún, si es estatal, tiene un impacto importante y positivo en la comunidad que la posee.

Si las decisiones, y los presupuestos que necesariamente la acompañan, se tomaran con criterios técnicos, académicos, y “de estado”, la evaluación para la existencia de una universidad propia en las distintas zonas o regiones se haría con otras variables y no al arbitrio del mercado, como hoy ocurre; se haría en base a la necesidad de una entidad de educación superior y no su viabilidad en el "salvaje" mercado. Estas son decisiones que, contrario a lo que se pudiese creer, no son un lujo y si son económicamente sustentables, pues la generación de conocimiento, técnica, investigación aplicada, innovaciones, etc., genera riqueza, precisamente de la que hoy más se valora a nivel mundial, y que Chile tan urgentemente necesita: conocimiento, innovación, investigación y desarrollo.

Solo si se resuelven los problemas estructurales que hoy presenta el sistema universitario nacional se podrá, algún día, contar con una universidad regional en O’Higgins, ojala pública. Una, que por cierto, no solo preste docencia, sino también desarrolle investigación y extensión.


Imágen: Campus Rengo para una Universidad que no fue. Jorge Díaz

Editorial: Chillán y la Voluntad de Ser



"Lo cierto es que Chillán y la provincia en general poseen elementos propios, patrimoniales, idiosincrásicos, tradicionales y naturales de sobra para ser un hito y referente cultural a nivel nacional, y en el mundo, incluso. Posee también los personajes icónicos, tanto desde la cultura como de la historia para tal efecto."


Recuerdo haber estado viviendo en Valparaíso cuando, hace algunos años atrás, supe que en el marco del inminente nombramiento del “Viejo Pancho” como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se creaba el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Esta entidad, con rango ministerial, fiel a su naturaleza pluralista -por eso lo de consejo y no de ministerio a secas- tendría su sede en alguna ciudad provincial, y no en Santiago.

Para quienes nos encontrábamos allá, y para cualquier ciudadano medianamente informado, caía de cajón que Valparaíso sería la ciudad sede del nuevo Ministerio, añadiéndose al mismo tiempo, como estaba contemplado, el título de “capital cultural de Chile”, pero para sorpresa de muchos, le salió gente al camino. Nada menos que Chillán, capital de la provincia de Ñuble.

Cierto es que Chillán ha dado algunos artistas notables al país y al mundo, entre los más conocidos Claudio Arrau, Eduardo Parra, Ramón Vinay, Marta Colvin… pero no es suficiente para ser llamada la “capital cultural de Chile” (para quien se fije en la agenda cultural que semana a semana ofrece la actual capital cultural, por diversidad y calidad el nombre queda caro hasta para Valparaíso). En efecto, era de dudar la implementación seria y clara a esa fecha de una política cultural consecuente con la aspiración por parte de la municipalidad chillaneja (terminemos ya con esa odiosa cursilería de llamarnos “chillanenses”), y todos sabemos que sin los estímulos necesarios, entre ellos de modo importante los económicos, es poco lo que los más entusiastas cultores y agrupaciones pueden hacer de manera sostenida. Aún hoy, Chillán no cuenta con espacios apropiados para desarrollar una actividad cultural de excelencia e incluso, los recursos asignados para la creación de un centro para este fin, en el marco de un programa bicentenario de carácter nacional impulsado por la presidencia de la república, están siendo considerados no para la construcción de una nueva infraestructura, sino para el reacondicionamiento del hoy insuficiente Teatro Municipal que a duras penas salva el honor. Este es un debate al que debe seguir prestándosele atención.

La pregunta que entonces cabe hacerse es ¿qué pretendía Chillán con aquella postulación que nació perdida?

¿La puesta en valor de espacios típicos que llenan de orgullo a los chillanejos como la feria o el mercado? ¿La posibilidad de ganar recursos para implementar la infraestructura y acondicionamientos para llegar a ser Capital Cultural, cumpliendo así con aquellos requisitos luego de otorgado el título (algo así como los que hacen los países cuando se adjudican la sede del campeonato mundial de futbol)? ¿“Una voluntad de ser”, como diría Gabriela Mistral; instalar una idea fuerza; llamar la atención a los coterráneos sobre el potencial, pese a saber perdida la causa en lo inmediato?

Es posible. Todas ellas…

Más allá de los verdaderos motivos para aquella “contienda tan desigual”, como señalaría otro ilustre vecino de Ñuble, lo cierto es que Chillán y la provincia en general (hacia el mar y la cordillera) poseen elementos propios, patrimoniales, idiosincrásicos, tradicionales y naturales de sobra para ser un hito y referente cultural a nivel nacional, y mundial, incluso. Posee también los personajes icónicos, tanto desde la cultura como de la historia para tal efecto. En tal sentido, el pelearle a Valparaíso (en tan inoportuno instante, además) la “capital cultural” de la nación nos parece en perspectiva algo positivo. Pero hoy, cuando los recursos y condiciones (fondos concursables, donaciones, posicionamiento de lo cultural como un bien noble y económicamente rentable) existen, hay que transformarlo en una realidad.

Esta es una construcción que se realiza día a día, y en donde, a fin de cuentas, no se compite en verdad con nadie. El éxito depende solo de si el trabajo puesto en esto tiene en definitiva su equivalencia con aquella ambiciosa “voluntad de ser”.

El sueño, al menos, ya se ha hecho explícito. Cabe ahora esperar si los actores llamados a concretarlo (que somos todos) estamos dispuestos a trabajar por hacerlo realidad.


Imágen: Feria de Chillán. Jorge Díaz

El estado de la nueva poesía de Ñuble: VERSOS DE CARNE Y HUESO QUE VIVEN INVISIBLES



Chile, y la provincia de Ñuble particularmente, han sido tierra de poetas, pero junto a los grandes cultores de los versos, existen -tal vez eclipsados por estas grandes figuras, y la pereza de difusores, académicos y autoridades- nuevos talentos que buscan consolidar un espacio de expresión y validación en la comunidad. Observatorio Regional conversó con dos académicos, Jorge Rosas y Carlos Ibacache, y tres jóvenes vates, Santiago Bonhomme, Rodolfo Hlousek y Arnaldo Donoso, para desentrañar la realidad de la novel poesía ñublencina.

Por Arnoldo Ferrada


Hablar de poesía es hablar de la esencia más profunda del ser humano, de aquella célula de vida, de pasión, de alegrías y miserias que lo habita, es hablar absolutamente desnudo de piel y huesos, y ¿cuántos son capaces de hacerlo?... no muchos, quizá unos cuantos.

Pero aterricemos estas reflexiones en un planeta poético, en un sitio llamado Chillán, esta silla del sol en lengua mapuche, que nos abre sus brazos y nos conmina a tomar asiento en una tertulia poética donde hemos compartido con personas como Nicanor Parra, Volodia Teitelboim, Sergio Hernández y Gonzalo Rojas (aun cuando este último no sea fruto de esta tierra), que se cuentan entre los genios históricos que han entregar generosamente su alma a través de las letras y han estimulado a muchos a entregar la suya...

Han sobrevenido reconocimientos, galardones, premios y todo cuanto se pueda imaginar en materia de tributo a estos valientes espíritus que nacieron desnudos de piel y huesos. No se les ha olvidado, no hay duda de eso, pero ¿qué sucede con las nuevas generaciones? porque sabemos muy bien que las semillas no pueden esperar y silenciosamente hemos sido testigos de su primer grito: Santiago Bonhomme, Rodolfo Hlousek, Arnaldo Donoso, Nicolás Barría, por nombrar algunos. Todos ellos, obreros de la creación, presos de no sólo una necesidad de expresión personal, sino también capaces de remover terrones mentales y emocionales en la comunidad…


BAJO UN PRISMA DE EXPERIENCIA

Jorge Rosas, Doctor en Literatura Chilena e Hispanoamericana por la Universidad de Chile, Académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y reconocido poeta nacional, con una extensa trayectoria en el mundo académico, se refirió al estado de la poesía actual que se produce en Chillán donde reconoce a nuestra tierra como un semillero de versos, pero que hoy no está en su mejor nivel:

“Por una parte es vital, es decir, es muy activa, ya sea institucional, colectiva o personalmente. Pero por supuesto el nivel o calidad literaria es la que siempre se pone en cuestión. Sin embargo esto no se puede deslindar tan fácilmente, pues habría que revisar teóricamente algunos aspectos y otros, en tanto, sólo pueden ser de gusto. Antiguamente se escribía bastante, pero distanciado entre un libro y otro. Se cuidaba el autor de su producción literaria desde el lenguaje más estructural, más culto y más poético si se quiere. En la actualidad todo quiere ser más rápido, más facilista; especialmente en los jóvenes o en quienes comienzan con este afán.

“De todas maneras en Chillán es más sana la creación literaria, ya que los creadores se cuidan mucho en los planos básicos de composición. Dado que el ambiente cultural, ya en el centro o en los márgenes, es serio e incluso más competitivo (en términos también antiguos, ‘más competentes para’). Y esto hace que el arte literario tenga en Chillán una creación más madura que en otros sitios de Chile e incluso del mundo, en sus distintos niveles si es que cabe la expresión”, afirmó el académico.

Ahora en cuanto a los valores emergentes de nuestra poesía, Rosas no tarda en agregar que hay buenos poetas, que cuentan con un auspicioso presente y futuro, y que darán a Chillán grandes satisfacciones.

“Bueno, esto siempre es difícil, pues la valoraciones son muy subjetivas. Sin embargo puedo señalar que los emergentes (con publicaciones en el centro de la ciudad) no son muchos: Harold Durán, Jorge Rosas, Patricio Contreras, Hugo Quintana, Andrés Rodríguez, Arnoldo Donoso, Elgar Utreras, Rodolfo Lhousek, Santiago Bonhomme, Patricio Morales, etc. Ahora, desgraciadamente desconocemos lo que ocurre en las poblaciones. Grosso modo sí. Sabemos que ocurren cosas culturales de importancia, pero no tenemos evidencias por ahora. Falta lo que sucedió en los 90s en que el Grupo Literario Ñuble organizó un gran Encuentro Poblacional. Allí con la colaboración de José Badilla y otros se alcanzó este objetivo fundamental para la época”, precisó.

Pero, ¿dónde esta el respaldo suficiente en el ejercicio poético?, Rosas es claro al señalar que “es necesario tener políticas claras de desarrollo comunitario de las artes. Apoyar a las escuelas, liceos y colegios con concursos y charlas motivacionales desde la literatura y también desde la creatividad, tales como concursos y/o distinciones por ser buenas creaciones. Todo esto, claro está desde la perspectiva educacional integral. Porque no creo en propagandas de arte para todos y por todos ¡No! El arte es por unos pocos, los que tienen talento y a esos hay que darles las oportunidades. O aquellos que eligen ser artistas por vocación. Así como otros eligen ser doctores o abogados. Y en las universidades, valorar y validar el quehacer artístico literario como una actividad más de la academia en el profesional que decidió aquel camino”, afirmó Rosas.

Nacido en Valparaíso en 1924, Carlos René Ibacache, profesor de castellano y académico de prestigio tanto en colegios y universidades de Valdivia y Chillán, ha cimentado una connotada carrera dentro del mundo de las letras (Grupo Literario Ñuble) y se ha convertido en una voz autorizada a la hora de hacer una radiografía del movimiento literario en nuestra ciudad.

“Por mi experiencia docente puedo señalar que la calidad de la poesía que se hace en Chillán es un fiel reflejo del trabajo que se realiza en las escuelas y liceos en materia de cultivar la lengua española, tanto en la expresión verbal como en la escritura. Si los niños tuvieran una sólida formación en estos aspectos, el nivel de nuestra poesía sería mayor, pero según mi criterio, se está pasando por un periodo de estancamiento, como dice mi amigo Gonzalo Rojas, ‘la poesía que se hace hoy en día es una moda’. Y es que eso de utilizar garabatos y formas herméticas lo único que logran es que sea sólo el poeta quien entienda lo que quiso decir. Para los demás, hace falta un traductor, y la verdadera poesía no necesita ser explicada. En resumen, espacios existen, pero estos espacios están en posesión de este tipo de poesía que no es trascendente.

“Es por lo anterior, que en los establecimientos educacionales se continúa trabajando con textos de poetas clásicos. Recuerdo que en mi labor académica, siempre recurría a implementar actividades simples pero efectivas que apuntaban a crear el lazo de amistad entre el niño y el lenguaje. Por ejemplo, a través de dictados y disertaciones estimulaba a los estudiantes a familiarizarse con las palabras y crear una pertenencia entre ellos. Esta era la base para darles el impulso a convertirse en buenos lectores y escribir poesía, lo que, en ocasiones, servía para editar un libro con los mejores trabajos. Después de años, me he encontrado con muchos de ellos y me han manifestado la importancia de aquellas sencillas actividades en sus vidas y profesiones, cosa que siempre me llena de gusto”.

Otro de los ejemplos que expone es respecto de una actividad que organiza la Asociación de Funcionarios Asistentes de la Educación Municipal, desde hace 10 años, que consiste en un concurso provincial, con una temática específica (el año 2010 fue la naturaleza) que apunte a potenciar las inquietudes poéticas que tengan los alumnos y que finalmente da como resultado la publicación de tres trabajos por establecimiento. “Esta iniciativa siento que es digna de destacar, por cuanto está direccionada a lo que yo creo es clave para el desarrollo literario y poético de la provincia, vale decir, estimular a los niños desde pequeños, primero a aprender a escribir y segundo a utilizar el lenguaje como un medio para dejar fluir su talento y expresar su sentir personal”.

“Otra genial actividad de la que soy testigo de la labor de un profesor y poeta llamado Francisco Villa Campos, oriundo de San Carlos que trabaja en el colegio Concepción, donde a través de un libro de poesía infantil de su autoría ha logrado llegar a los alumnos y acercarlos al mundo onírico de los versos. Pero eso es lo difícil, crear poesía sencilla, y no buscar formas inaccesibles que llevan a perder los contenidos muchas veces importantes”.

De igual modo, Ibacache destaca la labor de Nicolás Barría como un ejemplo de talento y constancia, “este es un chico que ahora está en segundo año de derecho y que salió egresado de la Universidad Adventista. Su libro Las Dos Mitades del Sol (escrito cuando estaba en octavo básico) es una muestra palpable de su enorme talento”. Además menciona a Carolina Becerra como una interesante poetisa, que tiene cerca de cinco libros editados (entre ellos Rostro del Alma) y hoy trabaja en la escuela Gabriela Mistral, así como a otros exponentes que han nacido en el grupo Literario de Ñuble (Betsy León, Cristian Domarchi y Miriam Espinoza, por nombrar algunos) y, dentro de los conocidos menciona a Santiago Bonhomme como un poeta que está obteniendo una madurez que lo proyecta como uno de los valores exportables de Chillán. “Poetas hay, pero sin duda la calidad ha decaído y debemos hacer algo al respecto, o sea volver a los cimientos, a los niños, siento que es el único camino”, reiteró el académico.

Pero ante este panorama ¿cuál es la opinión de los jóvenes poetas?, de las nuevas voces nacientes en Chillán que ya han publicado sus primeros textos y han incursionado en tertulias poéticas y encuentros nacionales e internacionales representando a la ciudad.

Para ello, conversamos con tres de los poetas que más se están abriendo paso en este universo de las palabras, para conocer su visión con respecto a los grandes temas de la poesía actual, su evolución personal y su proceso creativo en medio de un escenario contemporáneo que a pesar de las amplias posibilidades comunicativas parece mantener estancada la vertiente creativa tan tradicional que tenemos como pueblo.


RADIOGRAFÍA POÉTICA

Santiago Bonhomme, poeta nacido en Chillán en 1980, autor de Fábulas de muerte (2004), Naturaleza del amor (2006) y actualmente preparando para 2011 su tercer libro llamado El primer órgano que se forma es el corazón, es claro para referirse a la poesía chillaneja actual y sus proyecciones. Tan pronto le planteamos la pregunta, no titubeó en hacer un paralelo entre lo que significa escribir y crear: “Creo que está en un pie de interrogantes, de indefiniciones. No hay obras potentes que den a conocer el Chillán actual, es como estar en un limbo, ya que hay muchos que están escribiendo pero desde su visión particular, sin salir con fuerza hacia el exterior, sin ser realmente revolucionarios y rupturistas. No se corren riesgos, por el mismo letargo que existe en la ciudad, y en términos temáticos nos falta un ‘tsunami’, un remecer tanto en el comportamiento de los artistas como en las obras de los artistas, nos conformamos con leer en público y que nos aplaudan, pero la poesía no pasa por ahí, la verdadera poesía debe ser subversiva, debe decir cosas y eso echo de menos, para afectar más a la realidad chillaneja”, acotó Bonhomme, aunque complementó su afirmación diciendo que “por otra parte, hay escasez de talento en Chillán y eso hace que caigamos en proyectar obsesiones personales, sin vivir como poetas, sin dejarse afectar por el entorno, por la realidad, y a su vez, exteriorizarla a través de un canal crítico. Aun cuando reconozco que lograr eso es difícil dentro de la sociedad neo-liberal que vivimos hoy, donde el consumismo también nos afecta de algún modo y ha vuelto nuestra poesía más urbanizada”.

Dentro de los lugares donde se realizan estos encuentros, Bonhomme nos relató que, “el bar Calibraciones es un lugar clásico donde se reúnen poetas para hacer lecturas, también está el video club The Oz, donde el 2010 hicimos tertulias todos los miércoles (Escritores de película), donde yo invitaba a un escritor chillanejo y hablábamos de su persona y su obra para acercarla más al público, y por último están las Lecturas Poéticas que son actividades que venían de Santiago a través de un movimiento llamado Descentralización Poética y que aquí en la región se han realizado con gran éxito como en Lota, Pemuco y Chillán”, detalló.

“La poesía chilena sufre de buena salud”, con esta frase, Rodolfo Hlousek, poeta nacido en Chillán en 1977, y que cuenta con los poemarios Amor y Sangre, Poemario de Ruta, Blues de la revolución, Cancionero, Persistencia del alba y hace unos meses Cero orden, es otro de los promisorios poetas chillanejos que abre los fuegos para decir que aquí se trabaja mucho, pero que el fruto de esa dedicación y esfuerzo no se refleja en los canales que deben respaldar y difundir ese trabajo. “A pesar de ser la cultura obliterada por la industria cultural, más aún cuando esta no es favorecida por el Estado. Ejemplo de esto es el 19% de IVA grabado al libro, y toda la cadena de producción (papel, imprenta, entre otros insumos). No obstante, todas las gestiones necesarias para los procesos de la poesía son hechos por jóvenes; recitales, encuentros, editoriales.

“En Chillán se ve que las instituciones no favorecen al desarrollo de las artes, claro ejemplo es la extinción del suplemento de cultura, Segundo Cuerpo, del diario La Discusión. Esto es un retroceso a los valores culturales de la provincia de Ñuble, más aún cuando se tiene como objetivo dar autonomía regional a la provincia.

Además, creo que se hace urgente una investigación de la poesía en Ñuble, se tienen los suficientes nombres para realizar una antología de por lo menos los últimos cincuenta años; esto lo ha realizado bien Concepción, con apoyo de los escritores, gestores culturales, instituciones públicas, y la empresa privada”, argumentó Hlousek.

“Chillán es una tierra privilegiada”, nos lanza el poeta como segunda frase, aduciendo a la tradición imborrable de tantas décadas haciendo brotar grandes hombres y mujeres de letras que han llegado a alturas insospechadas. Aunque rápidamente nos explica. “Considero que así es, pero la ausencia de socialización, circulación y distribución del conocimiento artístico da a pensar que tan solo existen los poetas más mediatizados, no los que ya no están entre nosotros y los están, pero son más silenciosos. Es un privilegio para Ñuble el ser cuna de la familia Parra, entre ellos Nicanor. Sin embargo, falta más apoyo institucional para dar a conocer nuevas obras. Creo que es una excelente iniciativa la editorial Ortiga, ya que han publicado a diversos autores que venían escribiendo desde hace una década. Un trabajo editorial que espero de frutos es la del sello Fábrica de Cuchillos, bajo la dirección de Patricio Contreras Parra, quien ha publicado un excelente libro de poemas de Andrés Rodríguez Aranís, titulado: De la muerte, el tiempo y otro quehacer (2007)”, desmenuzó esta promisoria figura de las artes chillanejas.

Sin embargo, para tener un abanico más contundente en lo que ha propuestas se refiere, no podía faltar la voz de otro poeta que está dando sus primeros pasos, Arnaldo Donoso, poeta chillanejo nacido en 1977 y que cuenta con las obras El perro y El espejo y Aproximación a la condición anómala y oblicua del lenguaje.

Para Donoso no caben dobles lecturas, Chillán es el “Hogar de Cristo de los poetas”, así de simple y directo. Es más, hasta cuestiona la idea de hablar de poetas emergentes, él prefiere llamarlos “poetas sumergidos”, interesándose sólo en algunos: “me interesa siempre lo que hace Bonhomme, Leiva y Contreras. Hlousek, caso aparte porque es muy viajero. En cuanto tenga contacto con chicos que estén escribiendo desde hace poco, obvio que me interesaré y leeré, y luego puedo darte una opinión fundada. Cualquier otra cosa sería parcial. Pero sí se que hay niños bien enganchados con la escritura. Pero eso es como no decir nada”, confesó.


¿DÓNDE ESTÁ EL APOYO DE LAS AUTORIDADES Y COMUNIDAD?

Bonhomme: “Primero, creo que la gente no ve la poesía, a nadie le importa, incluso a muchos poetas no le interesa, incluidas las autoridades, les da lo mismo. Es mucho más efectivo para estas últimas, temas culturales visuales por el sentido carnavalesco que se ve en las inauguraciones, entre flashes y todo eso. En cambio, la poesía, al ser un arte más abstracto, no llama la atención, no es atractiva para darla a conocer. En cuanto al apoyo propiamente tal, todo parte por una renovación del discurso poético, lo que, de no ocurrir, hace que se debilite la propia calidad que existe y además con el escaso apoyo de parte de las autoridades por invertir en los valores jóvenes. Prefieren gastar el 80% del presupuesto cultural en artistas que ya están fallecidos y eso es impresentable. Sin ir más lejos, yo hace unos años presenté en la Municipalidad un proyecto para crear un fondo editorial de publicación que financie por lo menos un par de libros al año pero no me dieron ni pelota, siendo un tema esencial en una ciudad que se precie de cultural. Eso ayudaría a estimular a los poetas y por ende al estancamiento del que hablé. Y no podemos olvidar a los medios de comunicación, los cuales no cuentan con profesionales especializados en crítica literaria, lo que hace imposible un aporte al crecimiento de los creadores.

Ahora, como contraparte, yo rescato el contenido poético que está ocurriendo en la libertad de la marginalidad, en las poblaciones, como pasa con los hip-hoperos, en los graffities, todo lo under, la música, en fin, muchas disciplinas que están siendo trabajadas silenciosamente por grupos jóvenes con mucho talento”.

Hlousek: “Si no existe soporte, lo que es hoy el libro, ya sea impreso o en la web (una plataforma de difusión del conocimiento), poco o nula decodificación de parte de la comunidad habrá hacia el valor de la poesía. Se debe trabajar el canon (Gonzalo Rojas, referentemente en la actualidad), pero, a la vez, diversos discursos que se han acumulado ya en dos siglos, o incluso más, desde Cautiverio Feliz, de Francisco Pineda en el Bío Bío, en Ñuble.

Creo que es necesario despertar a la comunidad con revistas, suplementos de arte(s), distribución de obras. Esto es una tarea que he asumido: leer, leerlos a todos, hasta concretar con apoyo público o privado, una antología con hondura.

Ahora la responsabilidad es de todos, esto lo advertí al entrevistar a la filósofa Margarita Schultz, quien respondió: ‘la responsabilidad está en distintos lugares; en el sentido de cómo se posicionan e instalan frente a sí mismos y sus valores’. Hasta categorizar con el concepto de polo cultural, definido por ella como: ‘un centro de energía, de donde surgen actividades y que atrae actividades’, ya que como sostuvo, perseverar en la energía, significa más energía”.

Para concluir, también se requieren fondos, señala Hlousek, “porque su ausencia influye en las necesidades y en el ánimo. Asimismo, debatir con la gente de empresa, charlar sobre el tema”, afirmó.

Donoso: “La poesía es un objeto de lujo, no más para iniciados. Nada que hacer, el fútbol ganó. Y en eso sí que somos malos. O sea, Mistral y Neruda ganaron mundiales. A nadie le importa realmente lo mayúsculo de la escritura. Menos la poesía oral.

Se dice que deben haber ‘espacios’. Soy bien poco sociable en ese aspecto. Ni siquiera me interesa que haya espacio. Si lo necesito, lo fabrico. Me da una lata enorme esa especie de catequesis poética, como de group therapy: que se juntan, que se leen, que se tratan de convencer de lo que ya saben, etc. Es una especie de ‘canutería’ que no me gusta para hoy. Pasé por eso, claro, antes andaba así, ‘canuteando’. Capaz que me de de nuevo. No sé.

La autoridad no hace nada, contrata consultores. Si los consultores son malos o frescos, la cosa va mal. Yo prefiero que desperdicien plata. Si no desperdician ¿cómo van a demostrar que mandan? Te concedo que hay cosas notables, como un par de libros patrimoniales, antologías, puestas en escena. Pero hay otras cosas que son una fuga de plata. Cero perspectiva. Pero tampoco es necesario. El círculo es cerrado y buena parte de los "espacios" (odio esa palabra, así como "gestor cultural") ya se han desplazado a la nube”.


¿HACIA DÓNDE VA EL BARCO POÉTICO?

Bonhomme: “Siento que falta más actitud poética y como consecuencia, acto poético; las palabras no alcanzan, y de hecho ambas son importantes, por ejemplo, en Santiago he visto muchas performances donde los poetas hacen más cosas y se involucran con la ciudad, sus trabajos son cuestionamientos reales (leer dentro de una jaula, parar en el paseo Ahumada, tipos lanzándose en benji), en ellos se busca herir al espectador, sacarlo de su orden y eso es fabuloso. El orden establecido es irracional por lo que el acto debe ser una lanza racional que lo desnude”.

Hlousek: “Alcanzar la economía, rigor y humor, desde un hablar político, desmenuzar la constitución política actual. En mi última producción 0 (orden), un libro presentado desde septiembre de este año, documento editado, diagramado e impreso en Argentina por el sello ‘En el aura del sauce’, traté de cumplir con este desafío, publicar a bajo costo, entendiendo el libro como un dispositivo para poetizar la realidad del chileno”.

Donoso: “Absolutamente a ninguna parte. Siempre hay trazas de política, de crítica cultural, de literatura, de experimentación, pero, como piensa Ricardo Piglia, pareciese que se escribe para saber por qué se escribe. Pienso también que lo de Piglia es casi como decir nada. Entonces es absolutamente ninguno el fin, desde esa perspectiva. Sin embargo, hay una responsabilidad social en escribir, una ficción sobre la responsabilidad social. No se puede escribir literatura sobre algo útil más que para la literatura”

Como puede apreciar, la poesía es una multi-dimensión de ideas, conceptos, emociones y sensibilidades, por lo que llegar a conclusiones tan rígidas parece infructuoso, es por ello, que queremos invitarlo a usted a sacar sus propias conclusiones, aunque de cualquier modo, todos tenemos que hacer algo para revalorar la poesía y a los creadores de nuestro terruño. Esa es la única forma de cultivar y conservar la identidad y tradición cultural que hemos ido fraguando a lo largo de los años.

Es usted quien tiene ahora la palabra...


POR SU CREATIVIDAD LOS CONOCEREIS

Pero, ¿Por qué estos jóvenes poetas son los representantes con más notoriedad dentro del concierto chillanejo? ¿Cuál es su proceso creativo? ¿Dónde están sus influencias?


Bonhomme: “Escribo desde hace 15 años y he vivido una especie de proceso creativo que yo he ido identificando claramente: etapa amorosa, etapa existencial y etapa social-política. Ahora, con una mayor libertad, creo que el tema del amor está en un sitial importante en mi vida, ya que es lo más revolucionario que hay, decirle a una persona: te amo es mucho más potente que decirle a una persona: te quiero matar, ya que hay mayor riesgo y vulnerabilidad. Yo tengo mis horarios para escribir, creo el ambiente propicio para hacerlo y estoy convencido de que luego de la libertad de exponer lo que uno percibe debe venir un proceso de orden para que esa liberación tenga un sentido, ya que la poesía debe ser sentida pero también entendida.

¿Influencias? todos vivimos de la influencia en cierto modo. Yo tengo poetas que me construyeron poéticamente, por ejemplo el argentino Juan Gelman, que cuenta con una obra muy tierna, pero de mucho contenido social; también están Raúl Zurita, Germán Carrasco, Cristián Cruz, Walt Whiteman, la vanguardia francesa, Rimbaud y la poesía actual que se hace en Argentina y Perú que están en un constante desarrollo”.


Hlousek: “Mi proceso nace primero, como lo señaló Sócrates, desde el demonio interior (temple de ánimo); luego pasa a ser cavilada en el mundo de las ideas, donde trato de conceptualizar, cruzada con lecturas de filosofía, arte, literatura, en fin, pensamiento. Posteriormente, trato de seguir el tema, investigándolo, hasta agotarlo, si es que antes no desmayo en la intención del demonio. Creo que escribir es pulsión.

En cuanto a mis vertientes, destaco a Sergio Hernández por su humildad de excelso docente y por su buena pluma. Es un excelente poeta, se adeuda el Premio Nacional de Literatura, al igual que a su amigo, Jorge Teillier (ambos ya fellecidos).

También admiro a Ramón Riquelme, por su dedicación y exilio de la metrópolis; porque al leerlo me doy cuenta que optó por un desplazamiento por la memoria y por el territorio que le hacen sentido al escribir. Me gustaría que se compilaran todas las crónicas que envió a La Discusión y que no fueron publicadas.

Nicanor Parra, por su inteligencia y por su buen humor que logra desestabilizar cualquier estructura de hegemonía”.


Donoso: “Acumulación de notas y material. Eso para armar un libro o una serie de poemas. Sin embargo, hay mucho y muy poco que decir al respecto. Ahora último: muy preocupado por la música y algunas novelas que no había leído. Por ejemplo ¡Qué viva la música! del colombiano Andrés Caicedo, que he leído y releído tantas veces en el último año. Por ahí va la cosa; otra: Snow crash, de Neal Stephenson, que no es la gran novela, pero que sí prefiguró la comunidad virtual Second Life. Esas cosas me interesan. Mi lista de poetas recurrentes es enorme. Pero lo resumo: Álvaro Henríquez es el mejor poeta chileno. No me gustó eso sí su último single El hocicón (…no me acuerdo bien), porque ni siquiera nombró en la TV que el coro era calcadito de Bigmouth strikes again, de The Smiths. Bueno, así es la intertextualidad, silenciosa. El mejor libro de poesía que he leído es una novela de José Donoso y se llama El obsceno pájaro de la noche. Y la mejor novela que he leído es un libro de poesía que se llama La nueva novela, y prefiero no nombrar al autor porque sé que le molesta”.

Jorge Días y Mario Labrín, Poetas de Panquehue: UN DÍA DE TRAVESÍA HACIA LA EMOCIÓN DE DOS PARAÍSOS POÉTICOS



¿Qué es poesía?, ¿unos cuantos versos o una actitud de vida? esta interrogante me fue dilucidada luego de conocer a estos dos poetas rurales de la localidad de Panquehue, Jorge Días y Mario Labrín, que han hecho de su vida, una verdadera creación lírica, donde se evocan recuerdos de infancia, pinceladas de juventud y la crudeza de la adultez. Verdaderos universos que nos muestran al ser humano al desnudo.

Por Arnoldo Ferrada


JORGE DÍAS, PROFESIÓN: POETA A TIEMPO COMPLETO


Luego de un corto sueño, me dispuse a levantar para no perder el bus que me llevaría a esta localidad de la sexta región la cual desconocía por completo ¿Panquehue? La verdad es que jamás había escuchado de ella, pero lo que me motivó y despertó mi curiosidad era el ejercicio poético que estos dos hombres habían hecho de su vida.

Tras tomar el transporte a las 6:00 a.m. desde la ciudad de Bulnes, en el corazón de la región del Bío-Bío, y viajar por más de cinco horas, por fin tuve el primer contacto con Jorge Días: una llamada por teléfono para decirme que me estaba esperando en la carretera, fueron las primeras palabras que intercambiamos y que me terminaron por despertar.

Al bajar del bus de inmediato fijé mí vista en un hombre de gafas de sol, camisa y jeans que estaba de pie a un costado de la ‘panamericana’. Lucía tranquilo y afable, y tras el saludo y presentación de rigor, me invitó a su casa, a su refugio, a su cubil poético, a ese espacio físico que es el mismo y que con gran astucia ha bautizado como ‘EL GRANERO’, quizá para destacar esa despensa de vivencias de infancia, juventud y adultez, con temáticas simples y directas que son tratadas con una pizca de ironía que vuelve sus poemas unas historias entretenidas y con momentos de reflexión implícitos.

Tras mostrarme el laberíntico lugar y luego de compartir una cerveza, Días se sentó para conversar de todo, para evocar algunos versos e irradiar esa atmósfera lúdica que despide su hogar adornado de artilugios ingeniosos que sacan más de una sonrisa al visitante y así deslizar su posición en la vida.

¿Cómo fue la infancia de Jorge Días?

“Tuve una vida más matriarcal, con mi abuela junto a un bracero contándonos cuentos como un juglar. Toda esa cantidad de historias fantásticas se quedaron en mí y, sin duda, fueron siendo los cimientos de mi romance posterior con la poesía”.

¿Cómo fue tu encuentro con la poesía?

“Yo desde pequeño fui un autodidacta, pero me faltó la guía, esa mano que me orientara. Claro que por un lado, también fue una ventaja, porque me permitió ir descubriendo solo la poesía. Al principio, todo era escribir para mi mismo, después fui comprando libros, haciendo mi biblioteca y familiarizándome con algunos autores”.

¿Cuáles fueron tus primeras temáticas?

“Fueron cosas sencillas, me dejaba llevar por cualquier cosa que llamara mi atención, por ejemplo, al mirar las nubes decía: ‘ameba gigante en el cielo’ o al ver una posa de agua decía: ‘tengo miedo de caer a la inmensidad del cielo’.

“Crecí como hombre, pero constantemente vuelvo a la infancia para retroalimentarme, como una aldea lejana. Recuerdo que disfrutaba con mis primos y amigos, pero siempre fui el que vio las cosas diferente, más lúdicas”.

¿Cómo se manifiesta hoy ese niño?

“Cuando uno es niño no tiene pasado. Ahora, me sigo asombrando de las cosas, rescato el alma de ellas, lo escondido…”

¿Qué opinó tu familia de todo eso que acontecía en tu interior?

“Cuando mi hijo estaba en el liceo, por la primera mitad de los `90s, ahí recién comencé a mostrar mis poemas. Yo no compartía mi poesía porque nunca se dio la instancia. En cambio ahora es diferente, pero siempre resguardo esa soledad compañera y amiga, que me ayuda a crear”.

POESÍA: CÁMARA DEL TIEMPO ACTUAL

¿Qué es la poesía hoy para ti?

“Encuentro poesía en todas partes. En todos los rincones de lo material y del alma. La poesía puede llegar a ser abstracta y también concreta. Sobre ese escenario deslizo temáticas siempre actuales, contingentes, es decir, la poesía me mantiene conectado con el entorno. El humor también es un elemento importante, ya que es para mí, como poeta, lo que para el gladiador la espada”.

“Aquí te lo reflejo con un poema de mi libro Fruto Tardío:


Nautas

La inmensidad del mar
Para Cristóbal…

El misterio del cosmos
Para Stephen…

Todo el corazón del hombre
Para quien escribe poesía…”


¿En qué momento te sientas a crear?

“Con los años uno va adquiriendo un oficio, hay un 10% de inspiración y un 90% de trabajo. Ahora, las temáticas dependen de las obsesiones de cada uno. En mi caso estás giran en torno al tiempo, al amor, la traición y el ser humano en su universo total.

“La poesía es una necesidad fantástica: mágicas, las ideas vuelan por la cabeza y cuando llegan, llegan. Pero es una necesidad que está incorporada en el espíritu de los poetas que viven la poesía”.

¿Qué autores son de tu predilección?

“Soy partidario de la poesía castellana, en la que se puede hallar a Efraín Barquero, Jorge Teillier, Delia Domínguez, Nicanor Parra y Claudio Bertoni. Aun cuando siento que ya todo está dicho, lo clave es hacerlo a través de tu propio lenguaje, sin traicionarse”.

¿Cómo sientes que la comunidad aprecia la poesía?

“Zurita dice que hacer poesía es interpretar los sueños de las personas. Eso es clave, aun cuando hay gente que no logra captar algunas cosas y eso también es respetable, pero el poeta jamás debe extraviar su norte de interpretar emocionalmente”.

Por ejemplo, este otro poema de Fruto Tardío:


Círculo

Guardo en la niñez
Un tren y su silbido…
Un duende
Que fue parte de mi asombro.

Guardo en la juventud
Un beso imaginario
Y de mi padre, su adiós.

Atesoro en el baúl más grande
La flor de mi semilla…
El sudor de búsquedas heroicas
Los regresos que ahogó la lejanía.

Quedará en mi vejez
La humareda de un tren que se aproxima
Y las huellas
De un duende de ojos asombrados
Que viaja, en el último vagón”.


¿Cómo difundes tu poesía?

“Vivir aquí es un accidente, yo siempre me dije: “tengo que salir al mundo”. Al publicar un libro, trato en lo posible de mostrarlo por todos lados, en varias ciudades. La poesía es una lucha constante y eso además es luchar por uno mismo. El poeta cómodo o de cofradías no es verdadero poeta. Siempre hay que estar proponiendo, eso a la gente le agrada. Independiente de los críticos uno tiene que seguir escribiendo y creando”.

¿Cuál es tu relación con la vanguardia de la poesía nueva?

“Aquí en Rengo he leído poesía, por ejemplo, de Angélica González, una joven poetisa, y no me llega, pero la valoro. Soy más amigo de los poemas que de los poetas. Lo negativo de la poesía de vanguardia es que se olvida fácilmente y es por ello que se me representa más como una búsqueda, siento que es la antesala para la madurez del poeta”.

¿La creación debe ser en primera persona o debe tener lejanía por parte del creador?

“En muchas ocasiones escribo poesía en primera persona, pero la diferencia es que no soy yo, estoy viviendo en la piel de otro. En realidad no importa cómo se exprese, lo importante es ser honesto y perceptivo. Allí está el talento del creador”.

“Mi mundo interno es más grande que lo externo. Esa es mi magia, mi verdadera creencia espiritual y el motor que me estimula todos los días”.

¿Qué otras expresiones artísticas te gustaría cultivar?

“Me encantaría trabajar la pintura, admiro mucho a Vincent Van Gogh, Gauguin, que no podían separar al creador de la persona como ser humano corriente. Esa es la gran razón para querer buscar nuevas formas de expresión, el continuar profundizando en la creatividad y los alcances de esta”.

¿Cómo te gustaría ser recordado como poeta?

“Me gustaría que me recuerden por el aporte y entrega. Además siento que mi trabajo es bueno y que puede ser una contribución a la literatura. Tengo fe en ello y no deseo traicionar nunca a ese niño que una vez comenzó a soñar poesía”.


MARIO LABRÍN:
“LA POESÍA ES MI FORMA DE RESPONDER LA VIOLENCIA DEL MUNDO”



Mario llegó montado en un vehículo antiguo hasta la casa de Jorge Días, para recogerme y así dejarse descubrir en su propia casa, un ‘edén’ construido a punta de trabajo y sueños que fue el marco ideal para una charla distendida, llena de emoción y regada con un delicioso borgoña que abrió las compuertas de su corazón y nos regaló una cantidad de versos que de inmediato nos dieron cuenta de la calidad y talento que hay detrás de un hombre tallado al sacrificio y al dolor que significó abandonar su tierra en tiempo de la dictadura, para tener que anidarse en un poblado francés donde hizo de todo para vivir… y para aprender a ser feliz.

Es así como antes de un distendido almuerzo de carne y porotos con riendas, dimos el vamos a esta entrevista del alma que dejó al descubierto las huellas y cicatrices del paso de los años, con sus flores y púas.

¿Cómo te conquistó la poesía?

“Fíjate que éramos niños y nos íbamos desde Cunaco, junto a la que hoy es mi esposa, al internado del pueblo, y en el tren, cuyo viaje duraba alrededor de hora y media, con nueve años, yo tenía que contar cuentos para entretener a los cabros de todas las edades que viajaban. Yo contaba siempre un cuento distinto que tenía que terminar en San Fernando. Lo maravilloso era que todos al partir esperaban mi relato. Después, más adelante, comencé a escribir cartas de amor a pedido y con el dinero que reunía invitaba a mis amigos a diferentes partes. Así fueron mis primeros encuentros con la poesía, con la poesía de la vida, de lo anecdótico, de lo cotidiano.

“Ya siendo profesores se nos ocurrió con mi esposa ir al Ministerio de Educación y pedir una escuela donde nadie se quisiera ir, y nos fuimos a Patagonia, a la Escuela 3 de Chile Chico, ubicada en Río Tranquilo”.

Tu esposa ha sido clave en este camino poético que has tenido ¿Cómo fue tu encuentro con ella?

“Ese encuentro es como el encuentro con mi memoria, porque desde los tres años ya estábamos juntos, toda la vida, nunca nos hemos separado, me da seguridad. Hay un poema que escribí en mis años de exilio donde yo decía que con ella nunca estaría lejos de mi tierra. Entonces en todas partes estoy bien, porque estoy con ella”.

Mario nos recita un poema que considera clave para acercarnos a las vivencias de ese momento, cuando junto a su esposa deciden emprender la aventura de la Patagonia:


Ven conmigo

Ven conmigo,
Ven a ver conmigo el amanecer en otoño
El bosque es colores, se estremece
Y la vida tranquila se enternece.

Ven a ver conmigo los días enteros en invierno
Los ríos se fijan amarrados a los cerros
Y sus aguas se confunden con el hielo eterno.

Ven a ver conmigo, compañera
Esta tarde clara, tranquila
En el aire diáfano las golondrinas
Desde tierras lejanas te traen primavera.

Ven a ver como y cuando el bosque y los ríos se despiertan
Al mirar conmigo las flores que a lo lejos visten la pradera
Ven conmigo noche y día
A guardar sol, fruta y estrellas,
A sentir el olor de las cosechas.

Ven a darme las uvas de tus besos
A tomar conmigo el vino nuevo
Y esperemos juntos en un día lento
El calor íntimo e inmenso que me dan tus brazos en invierno.

Ven conmigo por toda la tierra
A sembrar de amor cada primavera”.


Me has contado que escribes tanto cuentos como poesía ¿dónde está el punto de encuentro de ambas expresiones artísticas?

“En extraño, porque en mi vida he escrito más poesía que cuento, pero mi vida son los cuentos, especialmente los que están dirigidos a niños, que son de una ternura extraordinaria. Pero de repente hay cosas que me molestan, que ocupan mi espíritu, que no me dejan tranquilo para poder escribir cuentos. Por ejemplo, la guerra, el exilio, la prisión, alteran mi paz. Entonces, mi forma de responder a eso es reaccionar con violencia, y mi violencia es la poesía”.

Frente a esto ¿cuáles son los grandes temas de Mario Labrín, esos que toman por asalto tu alma?

“Te lo puedo responder con un poema que escribí en el exilio, cerca de 1990 cuando además tenía un cáncer al estómago que me hacía perder las esperanzas de regresar:


Yo me acuerdo

Yo me acuerdo de mi pueblo
De los niños sin zapatos
De las heladas matinales que hacían sangrar los pies
De épocas de clases vacías cuando los patrones mandaban
Más manos para las cosechas
De ojos que crecían de flaqueza
Yo me acuerdo de la muerte que golpeaba a la familia
De guitarras y cantos que acompañaban los duelos
De largas noches de miseria, de inviernos, de braceros, de veladas
De la piedra de moler el maíz, de los suecos que se perdían en el barro
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo de mi escuela,
De hojas cosidas para hacer un cuaderno
De libros ajados a sílabas usadas
Del aceite de bacalao amargo como la vida
De bolitas de tierra con colores borrados
De trompos tallados en maderas robadas
De latas de conserva para tomar nuestra leche
De niños desvanecidos, de vientres hambrientos
Yo me acuerdo de las vendimias, de los ríos, de acequias en verano,
De frutos, de pájaros, de flores, de trigo,
De gritos, de llantos y de un niño ahogado
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo de una partida, de viajes, de una ropa bordada
De libros, de plumas, de un internado
De muros y juventud enclaustrada
De sábados y domingos, de días libres y de regreso
Y de amistades que se me alejaban
De un viejo señor que me hablaba de libertad
Yo me acuerdo de la ausencia, de la primavera
De los amores soñados,
De las preguntas y respuestas, de un amigo que buscaban
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo de las luchas, de las esperanzas,
De los sueños a compartir, de golpes,
De la miseria, de dolores, de revueltas,
De tristezas, de esperanzas
De un cura que traicionaba
De amigos expulsados
Yo me acuerdo después de grupos de jóvenes que creían
De las miradas, de las palabras de José
De las reuniones que la luna aclaraba
De sueños que los míos buscaban
De imágenes, de cartas, de policías
De montañas, de mujeres desesperadas
De un viejo que leía
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo de mi pueblo
De risas de poemas de otros veranos
De abrazos, de tierras liberadas, del amor
Y de mis primeros besos
De trabajo, de cosecha, de amistades, de pintura, de música
De un circo y un payaso Timoteo
De tambores, flautas y canciones cantadas
Yo me acuerdo de libros, de cuentos lejanos a leer en las tardes
De nuestra historia que escribíamos
De sueños soñados que vivíamos
De volantines, de arco iris, de casas, de caminos, de escuelas
De juegos, de árboles que sembrábamos y del cobre y el oro
Que poseímos
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo de la rabia, del odio y de los fariseos
De los dólares que la traición pagaba
De muertos, de ojos enceguecidos,
De fusiles, de las armadas, de la noche torturada
De gente que arrancaba, de guitarras destripadas
De poemas y canciones interrumpidos
De manos cortadas
De nubes y frío, incluso en verano
De jóvenes y libros quemados
Yo me acuerdo, yo soy testigo, yo estaba

Yo me acuerdo y me acordaré
Mientras el océano haga olas
Mientras la luna nazca en nuestras montañas
Yo me acuerdo, yo me acordaré
De mi pueblo que cantaba
De las caras del amor
De todo yo me acordaré
Yo fui testigo
Ya no lo soy más
Yo estuve con los míos
Yo fui expulsado
Yo no sueño más, pero yo soñé”.


Se puede distinguir una evolución de tu proceso creativo ¿Cómo es este hoy? ¿Cómo lo compartes?

“En mi época en Francia yo fui de todo, por ejemplo fui basurero y electricista, y cuando llegaba a la casa de un cliente, muchas veces tenía que esperarlo y ahí me sentaba en la escalera, luego sacaba una libreta y me colocaba a escribir poesía. Nunca quité tiempo en la casa, incluso por las noches, cuando no tengo sueño, vengo a la biblioteca y escribo. Lo que sí me he dado cuenta es que necesito utilizar mi energía física, es por ello que realizo mucho trabajo con mi cuerpo. Hago esculturas, mesas, muebles.

“Cuando volví a Chile yo fui obrero agrícola temporario y eso me permitió conocer personas, seres humanos, y cuando vienen a mi casa hacemos los tremendos asados y yo les leo poesía. Son verdaderas tertulias fraternales donde logro percibir la emoción de esos hombres, que muchos no saben leer ni escribir”.

¿Cuánto ha incidido tu formación profesional en el ejercicio de crear?

“Políticamente yo soy lo que aprendí como profesor, en ese tiempo la formación del profesorado era muy exigente y de gran calidad, de prueba está que muchos docentes chilenos formaron la estructura educacional moderna en varios países de Latinoamérica como México, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, teníamos el mejor sistema educativo. Lamentablemente ahora tenemos uno bastante deficiente gracias a la dictadura.

“Esa formación me heredó una concepción estética que me ha permitido crear, eso lo traduzco como una preocupación interna por el equilibrio que todo debe tener, por ejemplo, la naturaleza”.

Se suele decir que en el mundo de la derecha política no tiene sintonía con el arte, la cultura ni con los propios creadores ¿Crees que este nuevo gobierno de derecha respaldará la cultura como merece?

“A la gente le gusta la cultura, pero hoy en día es difícil que se vuelva a leer como antes. En la dictadura si encontraban a alguien con libros era un sujeto peligroso. Entonces leer era un crimen y tenía un riesgo de muerte, es por eso que se perdió la costumbre de leer, y para retomar esa sana práctica hace falta un proceso conciente y sistemático. La educación como ascensor social ya no existe, sobre todo porque ahora se da más una sensación clasista y los medios de comunicación están plagados de basura.

“Aquí hubo una masacre, la mayoría de los muertos, desaparecidos y exiliados fueron gente joven y preparada, por lo que Chile perdió de manera abismal y eso jamás se ha dicho o se ha sopesado. Sin ir más lejos, la fiesta del Bicentenario es un mal chiste, es una celebración para los menores de 30 años, ya que los mayores de esa edad no teníamos nada que celebrar.

“Los gobiernos de la Concertación han hecho un gran esfuerzo estos últimos años, pero con este gobierno de derecha las cosas han cambiado. Los fondos de cultura ya han disminuido un 20%, además, el personal de cultura va a aumentar en el mismo porcentaje, lo que me parece un descalabro. Entonces yo me pregunto ¿hasta que punto debe el estado tener las riendas de la cultura?”

¿Cuál es la relación entre comunidad y poesía?

“Es un encuentro muy nuevo. Yo veo que en el último tiempo la gente se está reorganizando. A mi me tocó verlo en Puerto Saavedra con el Círculo de Escritores de la zona, lo mismo que ocurre aquí en Rengo con la Corporación Cultural de Rengo, y eso diría que ocurre en todas las expresiones artísticas”.

¿Qué valores nuevos dentro de la poesía destacarías?

“Me gusta mucho el trabajo de Angélica González, que es una chica con una energía impresionante para hacer cosas”.

¿De qué manera influyen los medios de comunicación?

“De todas las formas concebibles. Por ejemplo, con el poder que tienen y con las influencias que ejercen en la población, deberían tener un rol más activo en lo que respecta a liberar la cultura de la elite. Pero no lo hacen porque justamente es la elite la que controla los medios. Yo me pregunto, ¿cómo es posible que los libros tengan un precio tan alto en Chile? Quizá de la única forma que me lo puedo explicar es que ‘es conveniente’ que sólo la clase alta tenga acceso expedito a los contenidos”.

“Me recuerdo mucho lo que realizamos en Puerto Saavedra, donde cree los poemarios itinerantes, con el fin de que las personas tuvieran acceso gratuito y libre a 35 libros de poesía, los cuales eran cambiados periódicamente para renovar los contenidos. Esa libertad es la que debería reinar en todo Chile, pero siento que para allá vamos. Como anécdota te menciono que nunca destruyeron alguno de los libros, pero sí se robaron algunos, principalmente los poemas de amor, un par de mi autoría. Y aunque eso es gratificante, siempre he dicho que el poeta no debe caer jamás en vanidad, y lo menciono porque yo caí en ella cuando estaba en Francia ¡En una ocasión fui dos veces a la librería sólo para ver mi libro! (ríe animadamente)”.

¿Qué autores que admiras?

“Yo creo que todos los artistas somos ladrones de belleza, por ejemplo, si veo una pintura bella que me diga algo, sin duda que me motivará para crear alguna escultura, escribir algunos versos o quizá pintar alguna obra… lo importante es ser ladrón de belleza, pero de forma gentil, porque esa pintura no pierde los colores…

“Cuando joven mis inspiraciones eran Pablo Neruda, Pablo de Rokha y Andrés Sabella. Además no puedo dejar de mencionar a Efraín Barquero, quien con su simpleza llegaba al corazón. Y como no, mi madre, Constanza Donoso, una gran artista que siempre me entregó una energía especial que me acompaña hasta el día de hoy”.

En la vida -y en tu vida- ¿todo ha sido un accidente?

“Siento que uno se fabrica las coincidencias. Por ejemplo, mi padre fue terriblemente violento, y la dulzura de mi mujer (Chinita, como le llama) me permitió protegerme de eso. Pero en el fondo es uno el que por “necesidad psicológica y emocional” busca provocar los acontecimientos”.

¿Cuál es el sentido de la vida para ti?

“La única justificación que tiene la vida es el amor. Si no tuviera a mi compañera, mis amigos, mis compadres, mis colegas, mis hijos, mis nietos, sin eso, nada valdría la pena”.

Mario sonríe y damos por concluida la entrevista, entonces pasamos a almorzar unos ricos porotos con riendas acompañado con un sabroso bistec, ensalada de papas y cebolla en escabeche. Todo inmerso de un agradable carmenere…

Más tarde, ambos poetas me acompañaron a las afueras del pueblo, hubo intercambio de abrazos y una emoción especial… justamente la que me hizo pensar que ese día tuve un viaje hacia lo profundo de dos paraísos poéticos labrados a punta de sacrificio y pasión… bienes escasos en nuestros días”.


Fotografías de Observatorio Regional

Omar Lara, poeta: “La poesía es una lucha con la palabra en la que creemos cada vez menos”



Omar Lara es un poeta hecho por experiencias fuertes: infancia y juventud solitarias en medio de parajes que no ofrecían mayores estímulos, condenado a un exilio político lleno de dolores e incertidumbres y un retorno a su tierra marcado por la reconciliación. Ha transformado su vida es una más de sus creaciones lo que, en estos momentos, lo tiene situado en un escenario donde prima la tranquilidad y la claridad a la hora de analizar lo vivido para transformarlo en un elemento poético fructífero para crear, su mayor pasión. De su vida y obra, como de su visión de la poesía actual, conversó con Observatorio Regional.

Por Arnoldo Ferrada


Hablar de Omar Lara es hablar de un poeta identificado con las más profundas raíces del Chile rural, donde la naturaleza es la que lleva las riendas de la vida e invita a soltar las amarras de la imaginación para adentrarse en un mundo de pausas y respiros más hondos, donde, muchas veces, las emociones tienen un lugar de privilegio en el teatro de la vida.

Nacido en Nueva Imperial en 1941, Lara sintió desde muy pequeño el llamado del mundo poético, el que lo ha acompañado toda su vida y el que lo instó a fundar el Grupo de Poesía Trilce en 1964, un grupo de poetas que hacían sentir su voz a través de la revista del mismo nombre, la cual se constituyó en una de las publicaciones más importantes de Latinoamérica. Exiliado político en Perú, Rumanía y España, por más de una década (desde 1984 en Concepción), fue en el país del Drácula de Bram Stoker, donde el vate chileno profundizó en su labor poética, graduándose en Filología de la Facultad de Lenguas Romances y Clásicas de la Universidad de Bucarest y desarrollando una investigación concienzuda de grandes poetas de esas tierras (Mihai Eminescu y Marin Sorescu, entre otros) con las que daría a conocer a los países de habla hispana la obra de estos creadores.

Así mismo, fue fundador de Ediciones Literatura Americana Reunida (LAR), para apoyar el trabajo de nuevos valores y con más de una veintena de trabajos propios, entre los que destacan Argumento del Día (1964), Oh, Buenas Maneras (1975), el Viajero Imperfecto (1979), Voces de Portocaliu (2003) y Papeles de Harek Ayun (2007), además de una nutrida cantidad de premios nacionales e internacionales (Premio Casa de las Américas 1975, Beca Guggenheim 1983, Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo por una traducción de Marin Sorescu, 1983, Premio Municipal de Artes Literarias Baldomero Lillo - Concepción 1992, Medalla Mihai Eminescu 2001, Medalla Presidencial Centenario Pablo Neruda 2004, Premio de Poesía de Casa de América - España 2007, entre otros, Omar Lara presentó un par de obras en la Feria del Libro de Santiago de 2010, como también una antología personal y una traducción del rumano Geo Bogza en México, situación que lo motiva aun más para seguir disfrutando y viviendo la poesía como en aquellos días en el escurridizo pueblo de Nueva Imperial, cuando era un infante.

Hoy, desde su querido rincón poético llamado “Alas”, ubicado en calle Ongolmo 139, Concepción, recibió a Observatorio Regional para conversar de su vida y obra con una claridad que conmueve y que da forma a su lúdico pensamiento.

¿Cómo fue su infancia, sus primeras nociones de poesía?
“Nada especial, como la de cualquier niño de pueblo chico, de barrio íntimo. Eso sí, fui hijo y nieto al mismo tiempo pues me crié con mis abuelos”.

¿Dónde nace la poesía en Omar Lara?

“Supongo que eso permanece en una región nebulosa de la memoria. Me refiero a las marcas más definibles y determinantes de esos inicios. Sin embargo, puedo decir que empecé a escribir muy temprano, todavía en la enseñanza básica, luego en el liceo, donde participé tempranamente en algunos concursos de poesía. Y los gané. Mi poesía nace en el sur, en los espacios semi-rurales de Nueva Imperial. De hecho yo nací en el campo, en un lugar llamado Nohualhue. Me siento naturalmente campesino”.

¿Cuándo publicó su primer libro “Argumento del Día” y qué significó?
“Argumento del Día fue escrito totalmente mientras estudiaba la enseñanza media. Supongo que me aburría en la mayoría de las clases y tomaba apuntes de lo que luego serían los poemas de este librito. Argumento del Día fue recibido muy fraternalmente por los amigos escritores y muy amablemente por la crítica. Creo que es uno de mis libros que más reseñas, comentarios y estudios ha suscitado. Fue elegido el mejor libro de debut y el tercer mejor libro de poesía publicado ese año, 1964, superado por dos poetas mayores y de mucho prestigio. Supe, entonces, que no estaba dando palos de ciego. Esa es su significación mayor”.

¿Cómo nació TRILCE y qué lugar ocupa en su vida?


“Entre mis lecturas constantes y casi obsesivas de esos tiempos, sigo en 1964, estaba la de César Vallejo. Su poesía y su figura de hombre americano siguen conmoviéndome y siguen enseñándome. Trilce es un saludo, un tributo de amor y admiración a ese poeta esencial”.

¿Cómo fue ese periodo de exilio en Perú, Rumania y España? ¿Qué le quedó al poeta, al hombre y al ser humano?

“Todo exilio es una condena mayor. El desgarro, la soledad, el desconcierto cósmico, es algo que sólo pueden comprender quienes han experimentado este castigo y esta humillación. Sólo que muchos decidimos vivir, no morir. Y junto a toda la des-humanidad que trae el exilio surge también la palabra fraterna, el gesto solidario, la mirada dulcificadora del otro. Y uno descubre al hombre, al otro hombre que convive al ladito del sátrapa y del asesino y del torturador. Esa mirada, ese gesto, esa palabra nos salvan y nos ponen de pie.

"Mi permanencia en el Perú fue pura humanidad y solidaridad. En Rumania, luego de un tiempo desconcertante e implacable en la nostalgia y el reclamo del cuerpo y del alma vino la compenetración a fondo con otra cultura excepcional. Allí estudié, estudié y estudié. Y trabajé con intensidad no sólo mi propia poesía sino la poesía rumana para entregarla a los lectores del español. Esa poesía, de algún modo, la hice también mi poesía. Todavía estoy en ella. España fue un momento y un lugar de transición, la preparación de mi regreso”.

¿Con qué panorama de realidad e irrealidad se encontró al regresar a Chile?

“Me encontré con un país que no era mi país. Después de 11 años de ausencia Chile se había transformado en un campo de batalla en que se enfrentaba duramente la ambición y el arribismo. La solidaridad, la fraternidad en que nos formamos había perdido varios puntos, pero también estaba… algo escondida, castigada, perseguida, temerosa, allí estaba. Pero al contrario de las películas del oeste, los malos habían ganado”.

¿Qué significa “Voces de Portocaliu” en su vida?

“Portocaliu es mi lugar, mi refugio. En este pueblo imaginario o imaginado coexiste lo más representativo de los espacios amados por mí, de las ciudades de mi memoria. Lugares y seres”.

¿Hay alguna otra expresión artística dentro de su proceso creativo? pintura, cine, teatro, etc.

“Me gusta mucho la música y, sin saber nada de teoría, he compuesto varias canciones. Una de ellas fue semifinalista en el Festival de la Canción de Ancón, en Lima, 1974. También le puse música a una obra de teatro del director Rubén Sotoconil. Pero de eso hace ya mucho”.

¿Qué representan para usted los premios que ha obtenido?

“Son parte del dialogo del poeta con la historia, las cosas, las geografías, las culturas. Yo he dicho algo y alguien me ha escuchado y lo que escuchó o leyó le ha parecido bien y me lo dice. Lo dice así, concediéndome una distinción, como otros me conceden una sonrisa o un abrazo o una palabra cariñosa”.

¿Qué poetas o creadores en general, de cualquier disciplina artística, han influido en usted y su obra?

“Siempre digo que la influencia mayor fue la de mi abuelo Juan, un campesino y carpintero que sabia de las cosas más que todos los sabios y me las decía con su silencio, que era más elocuente que cien discursos. Ya mencioné a César Vallejo, el enorme poeta peruano y americano, por su mirada que miraba más allá y sigue mirando más allá. Por su ser y estar, como él mismo lo dice. Pienso también en los poetas de mi propia generación, llamada generación de los sesenta, o generación diezmada o de la diáspora: ahí están Manuel Silva, Gonzalo Millán, Oliver Welden, entre varios otros. Por lo demás, al poeta lo influye todo, y cuando digo todo es todo. No sólo la poesía, no sólo la literatura, no sólo la cultura. Todo. El vuelo de los pájaros o los grandes cataclismos, el nacimiento de un nuevo planeta o un paseo por la campiña. La muerte de un amigo o las represiones en algún lugar del mundo. Todo, todo nos hiere y nos abrasa… y nos abraza”.

¿Cómo se conjugan los temas, obsesiones y pasiones recurrentes en su obra?


“Algunos críticos eminentes como Grinor Rojo, Mario Rodríguez, Gilberto Triviños o Edson Faúndez, entre otros, han profundizado agudamente en los asuntos que tú mencionas. En homenaje a la comodidad prefiero remitirme a ellos, que han indagado con mucha perspicacia e inteligencia en mi obra”.

¿Qué libros presentó en la Feria del Libro en Santiago y a qué se debe su viaje a México?

“En la Feria del libro de Santiago se presentaron dos libros míos: Prohibido asomarse al interior, la antología más abarcadora de mi trabajo literario y la reedición del libro Los buenos días, publicado por primera vez en 1972. En México presentaré una antología personal y la traducción de un poeta rumano que recientemente fue editada por la Universidad de Monterrey”.

¿Cómo crea Omar Lara?

“Se me ocurre pensar que arrastramos desde siempre con nosotros esa carga de emociones, preguntas, encuentros y desencuentros que, de pronto, nos hacen despertar y nos conminan a mover nuestras piezas, en el gran ajedrez de los tiempos, los espacios y la historia. Esa pieza que movemos es, a veces, la poesía”.


EN TORNO A LA POESÍA
¿Cuál es su análisis de la poesía actual tanto a nivel regional, como nacional y mundial?

“Lo único que puedo decir es que la poesía está más viva que nunca y es una de las tablas de salvación en un mundo cada vez más caótico, displicente e in-solidario”.

Para usted ¿cuándo un poema es de calidad?

“Esa idea, ‘poema de calidad’, es muy difícil de hacerlo un concepto en el que coincidan todos de la misma manera. Lo que para unos tiene calidad para otros puede no tenerla. Como se dice, es cuestión de gustos y en gusto no hay nada escrito. Ni siquiera en el poema. Entonces, yo personalmente recurro a otros recursos. Si un poema -o pintura, o música o teatro, etc.- me conmueve, modifica mi ser interior y agrega a mi sensibilidad y a mis saberes algo que antes de esa experiencia no tenía, estoy frente a una obra de calidad. Puede ser subjetivo pero por ahora no tengo otra herramienta mejor”.

¿Cómo califica las políticas públicas y privadas en materia de fomento de la cultura y en específico de la poesía, particularmente en la región del Bío-Bío?

“Creo que la cultura en general, la literatura en particular y la poesía muy especialmente, son parientes pobres de los afanes del estado y los poderes. Es grave cuando pensamos en las carencias que eso supone en cuestiones tan esenciales como el acceso a la lectura (bibliotecas, libro al alcance de cualquier bolsillo) y los signos de respeto a estas formas de convivencia y crecimiento. En lo que tiene que ver con el hecho creativo mismo, las consecuencias son menos drásticas. Este nace, crece y se desarrolla aun en los peores momentos de la historia humana”.

¿La poesía es talento, trabajo o necesidad vital?

“Un poco de todo eso más otras tantas cosas. Es sobre todo un vacío, sobre todo una lucha con la palabra en la que creemos cada vez menos”.

¿Cuánto de realidad y fantasía hay en la poesía?

“Todo es realidad, todo es fantasía. La poesía crea su propia realidad o su propia fantasía. En la medida que la hagamos creíble la poesía nos da su visto bueno”.

¿Cree en algo superior? y ¿cómo se relaciona esto con la creación poética?

“Creo en muchas cosas, superiores e inferiores. Esas cosas están en la vida, la vida está en la poesía. Hay momentos de tal intensidad y plenitud, de tan embriagador abandono en el otro -o la otra- que no puede significar sino que por unos segundos nosotros mismos somos ese algo superior, o lo percibimos o lo intuimos”.

Al llegar la muerte, ¿qué es más importante?, ¿el poeta o la obra? ¿Por qué?

“Depende. Para el muerto no creo que nada de eso interese ya. Para los que amaron al finado será más importante el ser que se les va. Para los que se ganan la vida con la enseñanza de la literatura y las reseñas y las crónicas, lo será la obra. A veces ni conocen ni les interesa quien produjo esas obras. Todo es muy relativo, amigo mío”.

¿Dónde está la felicidad en la poesía?

“Me gustaría saberlo”.

¿Es la poesía tan necesaria? ¿Por qué?

“No sé si sea tan necesaria. Depende. Si todos pensáramos que la poesía es necesaria otro gallo nos cantaría”.

¿Qué desafíos futuros tiene en proyecto?

“Nada lo tomo como un desafío. A menos que comer y respirar sean un desafío. La poesía es también un poco eso. Algo tan esencial y al mismo tiempo tan simple, algo tan ‘piel’ y al mismo tiempo tan misteriosamente deslumbrante”.


Fotografía principal: El poeta Omar Lara. Fotografía de Kary Cerda.

LA FRONTERA



Por Enrique Escobar Fermandoy


¿Cuál es el tris en que la flor deja de ser flor?
Es aquella frontera en que un átomo se apaga
y la sonrisa de los pétalos deviene en mueca,
cuando ánodo y cátodo se extinguen al unísono
cuando el rocío resbala y no impregna

Si alguna vez, en otra dimensión
inconmensurable, ignota, inasible,
lograra atisbar los albores de mi muerte
y los postreros estertores de mi vida,
podré aprehender la mágica frontera
donde se funden todos los colores,
esa línea surtidor de todas las antípodas,
cuna del llanto y de la risa
volcán que lanza el capullo y la carroña,
paréntesis que encierra el ser y el no ser,
el estar y el no estar

Que no termine la guerra de opuestos,
necesito a mis enemigos más que a mí mismo.
Quiero siempre a Heráclito rondando por mi cabeza,
¿Cómo podría ser sabio sin los imbéciles?
¿Cómo podríamos vivir sin los muertos?
Quiero continuar hasta llegar al instante
en que mis ojos vean a esa flor no flor
y desdoblarme en una pirueta para reír ante ese yo
que ahora no es yo
Cómo poder ser y estar en un lugar al mismo tiempo,
fundido al resto del cosmos y solo en mi mismidad
¿Es que pretendo jugar a ser Dios o a plasmar en
esencia y presencia, un cuadro con ambas,
la flor viva y la muerta abrazadas a su frontera?


Imágen: "Big Bang" de Cédric Sorel, 2008. Reproducido con permiso de la autora.

La poesía de Angélica González Guerrero



Poeta nacida en Rengo, región de O’Higgins, ha publicado dos libros: Imaginaciones públicas y Departamento 202. También ha tendido importantes participaciones en antologías de poesía como Boquitas de cereza y Poesía del siglo XXI.

Ha participado en talleres literarios a nivel nacional y regional así como de recitales poéticos y exposiciones poéticas en la región como fuera de ella.

Su poesía es transgresora y vanguardista, planteando en sus textos un universo imaginario que se crea a partir de los hechos mínimos de la vida cotidiana; juega con los espacios en los textos dejando que el poema sea respiro y silencio.

En el año 2009 obtuvo mención honrosa a nivel nacional en el concurso FUCOA con el poema “En aquél pueblo”. Actualmente realiza talleres de creación y corrección poética, participa como conductora del programa radial “Página cultural” donde realiza comentarios de cultura y textos literarios.



45_MUJER


Esa mujer vive en tu estomago en una pieza de intestinos

Donde arregla los espacios que la componen

Se expresa con señas cuando cae comida desde una boca

Estira sus costillas para ver desde sus pupilas humanas

Y nada es concreto todo pasa con símbolos ascendentes

Le comunican esas ganas de hacer cariño pero la lengua no basta

Hay presagios colgados de su universo estomacal

Dudas que se resuelven al revés cuando nadie mira



MANoS Y CáRCEL


Empuño mis manos

Las encarcelo

No hay gestos para crear en la existencia

La cotidianidad tiene sentido

Autoencarcelamiento de manos que empuñan sus cerebros prestados

Y me miran desde sus celdas invisibles

No hay reproches

No hay preguntas

Conforme conforme dice una voz pequeña

que se estira como animal en un rincón de mi brazo



Imágen: Angélica González. Fotografía de Observatorio Regional

La carta



“Anita no fue a clases y por una corazonada se atrevió a subir el morro. Se dirigió al lugar que, por deducción, creía pudo haber sido el trampolín de lanzamiento de aquel muchacho. ¡Y la corazonada no le defraudo!”

Por Álvaro Álvarez Pérez


La tarde se dejaba caer tibia y silenciosa. Ese domingo parecía como cualquier otro en las desérticas calles de la ciudad de Arica y aparentemente nadie se había percatado del hallazgo hecho entre las grandes piedras ubicadas a los pies del morro, nadie, a excepción de Anita.

- Señor, ya hemos fotografiado todo el cuerpo y el sector donde lo hemos encontrado; los peritos han tomado registro de todo y el fiscal dice que ya podemos levantar el cadaver.
- Arancibia, hágalo pues ¿qué espera?
- Sí señor, en seguida.

Era extraño. Anita seguía pensando en aquel joven, en aquel cadáver que habían encontrado en las faldas del morro. Evidentemente se había suicidado, eso no era raro en la ciudad, pero su aspecto, no era como el de cualquier ariqueño; es mas, para haberse lanzado desde esa altura, la mitad de su cara se mantuvo casi intacta, por eso, para ella fue fácil descubrir que, por sus rasgos, el suicida no era de allí.

La noche se dejaba caer y nadie extrañaba al joven. Anita creía confirmar su hipótesis de que aquel pobre infeliz no era oriundo la ciudad y se preguntaba de qué lugar provendría. Arica era una urbe pequeña y todos se conocían, “pueblo chico, infierno grande”, se habría sabido de aquella muerte, pero nadie la mencionó en todo lo que llevaba el día.

A la mañana siguiente, todo seguía igual. Era lunes y el ajetreo propio del centro hacía que la ciudad cobrara una vida que desaparecía con cada fin de semana. Pero nada, ni un dato, ni una palabra del suicida.

Anita no fue a clases y por una corazonada se atrevió a subir el morro. Se dirigió al lugar que, por deducción, creía pudo haber sido el trampolín de lanzamiento de aquel muchacho. ¡Y la corazonada no le defraudo! En la barra de contención había una inscripción extraña que señalaba hacia el basurero que estaba tras ella.

Con ansiedad y excitación se dirigió hasta el receptáculo y metió la mano como buscando algo. Fuese quien fuere el suicida, sabía que aquellos basureros casi nunca tenían basura y, por lo tanto, nadie los limpiaba. La sorpresa fue aun mayor cuando, dentro del, Anita encontró un sobre que la dejó sin respiración.



Jamás había salido de la ciudad, mucho menos al sur, lo que en la práctica era para ella todo el resto del país. Habían sido casi treinta horas de viaje, no había avisado ni pedido permiso a sus padres, había tomado el dinero de la tesorería de su curso -cargo que detentaba- y emprendido viaje a Valparaíso. Ya no seguía una corazonada. Iba en búsqueda de una dirección y la encontró.

Frente a ella, un vehículo de carabineros y una casa bonita, ni grande ni chica, pero propia de la “arquitectura del puerto”, que ella había visto antes en las imágenes que cada tanto se emiten por televisión, internet y hasta en los libros de colegio sobre Valparaíso. No le costó llegar, siguiendo las indicaciones que le dio un grupo de pescadores cuando les preguntó por la calle y número.

Tras respirar hondamente, se dirigió a tocar la puerta, pero justo antes que lo hiciera, ésta se abrió completamente.

Frente a ella, una mujer de mediana edad, con ojos mojados y tristes se despedía de un carabinero, quien trataba de consolarla y darle explicaciones respecto a algo que no logro entender completamente.

- Recuerde señora Luisa que la eficiencia de toda nuestra policía esta al servicio de este caso, pronto tendremos respuestas.

Al escuchar esto, Anita sintió súbitamente gran pesar, preguntándose que hacía allí y deseando salir corriendo y volver a su vida normal en el norte; pero antes de poder hacer algo, una dulce y aletargada voz le pregunto:

- Hija, disculpa que no te haya atendido altiro, pero esta situación nos tiene a todos nerviosos y no sé…
- Señora, es su hijo ¿verdad?…

Anita había identificado, gracias al carabinero, que la persona que ella buscaba era a quien ahora tenía al frente. Había viajado más de dos mil kilómetros para entregar esa carta, siguiendo sólo un nombre y una dirección. Pudo haberla mandado por correo, pero algo le había hecho viajar y, arriesgando un severo castigo, preocupando a sus padres, faltando a clases, llegar a una ciudad que no conocía y encontrar a una mujer llamada Luisa.

Estando dentro de la casa, Anita se dio cuenta que el suicida era el menor de tres hermanos, que jugaba en un club deportivo llamado Caupolicán, seguramente del Puerto, pensó, y que su madre era viuda. Las fotos, diplomas, insignias y diplomas que tapizaban el Living de la casa le daban toda esa información, mientras esperaba sentada en unos incómodos sillones a que la señora Luisa terminara de leer la carta. Desde que había encontrado la misiva, no sabía otra cosa que el suicida era hombre, que era joven, que no era de Arica y que había dejado una carta en un basurero, con una dirección y un nombre. Nada más.

Los minutos se hicieron una eternidad para Anita, pero le fueron insuficientes para poder pensar en algunas palabras de consuelo, algo que le diera ánimo a esa mujer que se enteraba que había perdido a su hijo. Cuando de pronto se percató que la señora Luisa había terminado de leer la carta.



Veinte años trascurrieron desde que Martín González se suicidara. Muchos cosas pasaron y muchas otras habían cambiado. Anita, que ahora ya no vivía en Arica, sino que era la flamante esposa del hijo mayor de la señora Luisa, había hecho su vida en el puerto y se identificaba como una porteña más. Se sentía cómoda, contenta y se podría decir que feliz. Atrás, habían quedado aquellos terribles sentimientos de culpa y remordimiento por haberse encontrado aquel domingo con el cuerpo de ese joven a los pies del morro, Ahora, y sin ignorar lo trágico del episodio, de algún modo le daba las gracias al evento por haberla acercado y dado la oportunidad de conocer a quien, ahora, era su esposo y padre de sus tres hijos. Sin embargo, desde que le había entregado aquella carta a la señora Luisa, nunca se reveló su contenido, con lo que, jamás nadie del entorno familiar supo el porqué de aquella drástica decisión y en la casa se aprendió a callar y respetar el silencio de la señora Luisa; pero Anita, en el fondo de su corazón, siempre quiso saber el contenido de aquella misteriosa carta.

Un par de años más tarde, la señora Luisa dejó este mundo, llevándose muchos secretos a la tumba, incluso el de la enigmática carta. Era extraño, pese a que ya había trascurrido muchos años desde que su hijo menor se suicidará, nunca volvió a llorar ni sentir -visiblemente- pena por su muerte y Anita sabía que aquella carta era la clave para entender esa actitud.

La tarde de domingo transcurría como cualquier otra. Anita regresaba de un viaje que había hecho sola al norte, dejando a sus tres hijos en casa, con el encargo que los dos mayores cuidaran al menor y al hogar. Como siempre en esa época del año, su esposo se encontraba mar adentro.

Pero, ahora, un radiopatrullas estaba fuera de su casa y un carabinero terminaba de hablar con el mayor de sus hijos. Sintió una gran aflicción en su pecho y apuró el paso.

Los ojos de su hijo le comunicaron que algo preocupante había ocurrido. No supo que decir. Se quedo atónita en los brazos del mayor de sus retoños, cuando, sin darse cuenta como, una jovencita se había acercado hasta encontrarse al lado de ellos.

- …¿Señora Anita?
- Sí, con ella.
- Señora, tengo esta carta, es para usted.


Imágen: Valparaíso. Fotografía de Observatorio Regional