miércoles, 2 de marzo de 2011

Siete Preguntas Sobre Historia*



Son muchas aún las personas que consideran a la historia como un saber dado, absoluto y carente de disonancias. Algo así como una verdad oficial, de alguna manera (mágicamente) consensuada, trasmitida una y otra vez, donde el lugar de los estudiosos del pasado es poco más que realizar síntesis y mostrar, cual más cual menos, un talento escritural que la haga más amena, más clara o más didáctica.

Nada más lejos de la realidad.

La historia es una reflexión permanente a la que, haciéndole los cuestionamientos y críticas adecuadas, podemos mejorar como disciplina.

Aquí 7 preguntas sobre la historia que nos permitirán profundizar en sus búsquedas para ser una ciencia que efectivamente responda a las necesidades de las personas y las sociedades del siglo XXI. Oportuno cuando el debate nacional pareciera cuestionar la utilidad, pertinencia y aporte que su estudio tiene en la sala de clases.


Por Jorge Díaz Arroyo
Autor de la serie documental
“Historiadores chilenos contemporáneos.
Tres visiones de la historia de Chile”


1- ¿Es el campo de estudio de la historia toda acción del ser humano en el pasado?

En efecto, como lo indican las más recientes, novedosas y validadas reflexiones e investigaciones, toda acción del ser humano puede ser campo de un estudio histórico.
Ésta, que fue una discusión que ocupó a los académicos durante largos años, pareciera haber sido zanjada, por ejemplo, por trabajos como el célebre "El Queso y los Gusanos" de Carlo Ginzburg, escrito desde la "microhistoria". En definitiva, no es la acción, el objeto, o el sujeto de estudio el que determina si aquél es o no campo del estudio histórico, sino el estudio mismo; es decir, su pregunta, su metodología, su hipótesis.

2- ¿Toda acción humana del pasado es historia?

Toda acción humana puede ser historia, u objeto de un estudio, de una preocupación o de un interés histórico. Dependerá, en definitiva, que lo sea, no de la acción humana propiamente tal, sino de la pregunta y el estudio que la aborde y requiera. Por ejemplo, existe la historia de la vida privada, la historia estadística, la de la salubridad, la historia de las ideas, la historia de la sexualidad, la historia del arte, etc. que abordan muy amplias temáticas para la comprensión de la humanidad y del pasado.

3- ¿Quién determina si una acción humana del pasado es historia?

Aunque no son infalibles y a veces sus premisas, enfoques, hipótesis y análisis pueden dar lugar a sabrosos y sugerentes debates y reflexiones, son los historiadores a quienes les compete definir si una acción humana del pasado es o no historia. No es que actúen colegiadamente (al decir "los historiadores"). Lo normal es que sea un historiador, o un grupo pequeño de investigación liderado por un historiador principal, el que solitaria y reflexivamente, tome la decisión de si una "acción humana del pasado es historia" al plantearse el estudio de algún tema. Incluso, si un autor la desecha para su investigación, es posible que otro si la estime relevante para su estudio. Como hemos dicho, todo depende de la pregunta que el autor se haga y la metodología que adopte para responder esa pregunta o “problema histórico”.

4- ¿Desde cuándo se considera que un hecho es pasado?

Las últimas aproximaciones, discusiones y paradigmas de la historia contemporánea indican que basta con que el hecho tenga un mínimo de tiempo desde sucedido (pudiendo estar este condicionado a meses, o incluso semanas) para que pueda ser considerado pasado, entendiendo para estos efectos un "pasado histórico" (todo tiempo que dejó de ser presente es ya pasado, en estricto rigor). Sin embargo, persisten en la actualidad los investigadores que prefieren esperar un tiempo que varía desde el medio siglo a la veintena de años o menos, para abordar algún tema, hecho o personaje, lo que es respetable, pero no invalidante para realizar estudios con mayor proximidad temporal. Por ejemplo, un destacado historiador chileno que ha hecho historia contemporánea próxima es Gabriel Salazar, quien junto a Julio Pinto escribió la serie "Historia Contemporánea de Chile" en 5 tomos y en el cual abordan y analizan el presente. Otro historiador que se ha ocupado de la historia contemporánea de Chile es Gonzalo Vial, quien en su obra póstuma, publicada en 2010, “Chile, cinco siglos de historia”, inicia su estudio con los pueblos prehispánicos, pero llegando hasta el año 2006.

5- ¿Es el tiempo cronológico igual al tiempo histórico?

El tiempo cronológico tiene dinámicas distintas al tiempo histórico. Mientras el tiempo cronológico se divide corrientemente en segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, etc. pareciendo inmutable; el tiempo histórico, por ejemplo, obedece a décadas, y generalmente a siglos, milenios. Además existe el llamado tiempo geológico el cual aborda periodos de hasta millones de años y el cual, como su nombre lo indica, sirve para estudiar los procesos de la historia de la tierra. Así, mientras el tiempo geológico puede ilustrar la formación de la tierra, la formación de los continentes tras la división de la pangea, el surgimiento de un volcán o una cadena montañosa; el tiempo histórico nos puede señalar el nacimiento, auge y caída de una civilización; los ciclos económicos, políticos, dominios de dinastías, etc., para todo lo cual el tiempo cronológico nos queda no solo corto, sino sobre todo, complejo, enmarañado e insuficiente en términos prácticos. Un ejemplo ilustrativo es que la historia convencionalmente se divide en "épocas" o "edades" como la antigua, clásica, media, moderna y contemporánea, durando estas desde milenios a siglos.

Otro ejemplo para distinguir las dinámicas diferentes del tiempo histórico y del cronológico son las categorías temporales que aportó el historiador y teórico francés Fernand Braudel. Éste dividió el tiempo histórico en corta duración (la coyuntura), la mediana duración (el ciclo o mediano proceso) y la larga duración (el estudio y evolución de las grandes estructuras). Braudel puso el acento en esta última, la larga duración, como categoría de interés histórico. El historiador chileno Sergio Villalobos, por ejemplo, tomando la herencia broudeliana, prefiere los estudios acotados a la mediana duración, acuñando el término, para esa escala de tiempo, de "estudio de los grandes procesos"

6- ¿Qué interrelación existe entre el tiempo y espacio para la historia?

La interrelación entre el tiempo y el espacio es vital para las dos dimensiones, las que a su vez son principalmente estudiadas por la geografía y la historia, respectivamente; no entendiéndose, en definitiva, la una sin la otra. Por un lado, el tiempo (la historia) modifica el espacio, y en el espacio habita el ente al que le es significativo el tiempo, o que aprecia que este "suceda": los seres humanos. Se podría decir que el tiempo "transcurre" en un espacio, y que el espacio "experimenta" el tiempo. El tiempo y el espacio son las dos dimensiones en las que se desenvuelven los seres humanos, la materia y la vida, y por tanto, la historia.

7- ¿Qué dificultades se encuentran para incorporar niños, mujeres y sectores excluidos en el estudio histórico?

La principal dificultad es que las mujeres (en el rol de postergación que hasta hace poco -y aún hoy- viven), los niños y los sectores marginados dejan huellas documentales que hats ahora han resultado difíciles de pesquisar por los historiadores, los que tradicionalmente recurren a archivos públicos, eclesiásticos, notariales, judiciales, gubernamentales, etc., para reconstruir el pasado, lo cual viene a hablar del accionar fundamentalmente de las elites y sectores dirigentes y/o privilegiados, o las acciones del Estado, todos campos que mayoritariamente han estado dominados por hombres adultos en posiciones de poder o protagonismo. Por supuesto que la predilección de parte de los historiadores hasta el siglo XIX y gran parte del XX por la historia del estado y militar han hecho aún más difícil que mujeres, niños y sectores marginales se integren al relato histórico, y por tanto, sean de interés para su estudio. Casi en la mayor parte de la historia, particularmente la occidental y aún la nacional (Chile) son los hombres adultos los que han dominado los puestos que más han interesado a la historia convencional: presidentes, primeros ministros, jueces, reyes, obispos, militares, funcionarios, ministros, empresarios, intelectuales, artistas, jefaturas intermedias, etc.

No obstante, las tendencias más actuales se interesan por conocer el pasado de los sujetos tradicionalmente excluidos, entregando sugerentes y muy relevantes estudios. Un caso paradigmático en Chile resulta Gabriel Salazar con dos libros emblemáticos: “Labradores Peones y Proletarios” (1985) y “Ser Niño Huacho en la Historia de Chile” (2006).


* Siete preguntas sobre historia se basa en una tarea escolar que se suele emplear en establecimientos de enseñanza media chilenos.