lunes, 11 de octubre de 2010

Observatorio Regional Ñuble Nº 2/ Edición digital


Mayo - Diciembre 2010

EDITORIAL: El Otro Cine de Ñuble

CINE: Chilereality: Cuenta Regresiva para el Evento Documental del Bicentenario, entrevista a Ignacio Frías de Jorge Díaz

CINE: Sixto Valdés, Dueño de Video Club The OZ: “El Cine es una Plataforma Social que se Debe Potenciar”, entrevista de Arnoldo Ferrada

CINE: Sociedad y Psychokillers en el Cine: Cuando el Terror Llama a su Puerta, por Arnoldo Ferrada.

CINE: David Contreras, realizador audiovisual angelino: A la Caza de Sueños Fantásticos, entrevista de Arnoldo Ferrada

CINE: Patricio Valladares, realizador de cine fantástico: Un “Toro Loco” Suelto En Chillán, entrevista de Arnoldo Ferrada.

RELATO: Hijo de la Valentía: Facundo ya no sabe que lo amo, que aun muero de amor por él, por Miguel Cuellar

CRÍTICA DE LIBROS:

“Adivinanzas, un Libro para Niños” de Sergio Hernández. Ortiga Ediciones, 2009, por Arnoldo Ferrada.

Crítica a “Para una Meditación de la Edad Media”, de Luis Rojas Donat, Ediciones Universidad del Bío-Bío, 2009, 434 pp., por Leslie Perera

MERCADO DE CHILLÁN, ICONOGRAFÍA DE UNA HISTORIA. Fidel Torres P. – Paola Ruz del C. – Luis Arias E., por Arnoldo Ferrada

PREMIO: Abridores de Alamedas 2010, un Reconocimiento a la Gestión Cultural en la Provincia de Ñuble.

PATRIMONIO: El Terremoto de 2010 y la Destrucción Patrimonial De Ñuble, por Marcial Pedrero Leal.

CULTURA Y TIEMPO LIBRE: Centro Cultural Artístico Artesanal Ayllarel: Encuentro con lo criollo en la comuna de Pinto, por Jorge Díaz.

Editorial: El Otro Cine de Ñuble


“Los alternativos recintos de exhibición, así como las refrescantes propuestas en creación audiovisual, de las que aquí mostramos apenas una selección, enriquecen nuestro acervo y patrimonio fílmico”

Junto a los múltiples coletazos que trajo el terremoto de febrero 2010, hubo uno que impactó en la oferta cultural y los hábitos de consumo y ocio de los chillanejos. El cierre del Mall Plaza El Roble, con él, el “único” cine que tiene en funcionamiento nuestra capital provincial.

Y aquí aparece un llamado de atención sobre la condición de “único”, que ostenta esta sala, que aunque formalmente es tal cual, en la práctica se ve complementada con otras ofertas, generalmente vinculadas a la extensión cultural universitaria, corporativa o privada, que de algún modo brinda opciones a los cinéfilos y público general, que ya a dos semanas del sismo, ansiaban reencontrarse con espacios donde reactivar rutinas de esparcimiento, de escape, de análisis crítico y de entretención frente a la pantalla.

Se evidenciaron así, más patente que nunca, la valiosa cartelera que, a través de ciclos temáticos, ofrece regularmente la Universidad del Bío-Bío en su Centro de Extensión Cultural de Chillán. Así mismo, las exhibiciones que realiza el Video Club The Oz, en el contexto del Cine Café, en su cálido local de Av. Libertad, en la misma ciudad. Se pudieron evocar, también, las giras que durante el verano 2009 – 2010 organizó el Centro Cultural Chilereality, llevando exhibiciones gratuitas de documentales a distintos puntos de la ciudad y región.

Todos estos espacios, que son solo muestras de una oferta aún más amplia, constituyen complementos al “cine principal”, que regularmente funciona con un (legítimo) criterio comercial en el mall de la ciudad, con dos salas, cómodas butacas, confitería, estrenos semanales, pero que no obstante, debió cerrar por varias semanas tras el sismo y que en último término está presionado a rentabilizarse mediante la exhibición de (solo) grandes éxitos de taquilla.

Son, por tanto, estos espacios alternativos, las instancias que enriquecen no solo las oportunidades de experimentar el disfrute del séptimo arte, sino que, por sobre todo, amplían la oferta en cuanto a contenidos y temáticas, permitiendo en muchos casos la profundización del análisis del filme para el espectador, al contener los diversos ciclos y muestras una inquietud curatorial (o bosquejo de ella) en la selección de la muestra, en la mayoría de los casos.

Pero no es este el único “otro cine” que, podemos apreciar en nuestra provincia, sino que a la oferta de exhibiciones se suma también la de producción diversa.

Es así como realizadores de Ñuble se han, en los últimos años, lanzado con ambición, trabajo y no pocas cuotas de sacrificio a la tarea de producir sus propias películas.

Tenemos el caso de Alejandro Fernández, quién con su galardonada ópera prima, “Huacho”, ha recorrido con éxito festivales nacionales e internacionales, conquistando crítica y público. Lo de Fernández tiene varios méritos. Ya su realización y los comentarios favorables obtenidos es algo de suyo positivo, pero su apuesta comprende además ciertos conceptos originales para el concierto local que hablan de valentía y convicción: temáticas locales (que de tan locales se vuelven universales), actores también locales además de amateur, la realidad de nuestra comunidad retratada en la ficción con un tono naturalista, crudo y cercano. Y en la misma línea repetirá la fórmula en su segundo largometraje, actualmente en preparación.

La innovación en cuanto a lo que estamos acostumbrados a ver como creación nacional audiovisual la ponen otros dos directores locales: David Contreras, angelino, director de “Abandonados” y Patricio Valladares, chillanejo, realizador de “Toro Loco”, de inminente estreno cuando se escriben estas líneas, con la actuación de Felipe Avello. Explotando el género de fantástico y de catástrofe uno, y de terror y horror el otro, estos creadores rompen los cánones asumidos como “lícitos” y “respetables” por un status quo algo estrecho de parte del establishment audiovisual nacional, que el público pareciera exigir se supere por parte de los creadores y realizadores (un indicador es la baja audiencia que ha afectado a las películas chilenas en los últimos años).

Contreras y Valladares vienen a provocar a la comunidad cultural local, y a entretener y también hacer reflexionar al público general, refrescando las propuestas y los formatos de nuestra producción audiovisual nacional.

Así, el “otro cine” gana espacio, aún cuando en muchos casos se nos haga imperceptible su presencia, a falta, probablemente de mayores espacios y vitrinas de difusión. Los alternativos recintos de exhibición, así como las refrescantes propuestas en creación audiovisual, de las que aquí mostramos apenas una selección, enriquecen nuestro acervo y patrimonio fílmico. Es posible que sean instancias e iniciativas insuficientes para satisfacer la demanda, pero esta insatisfacción será siempre un indicador de buena salud de la comunidad, que siempre demanda más cultura.

Por nuestra parte, con esta edición especial dedicada al séptimo arte queremos hacer una contribución a la consolidación del “otro cine” que nace, vive y palpita en la provincia de Ñuble, con la ambición natural de devorarse al país… y al mundo.

Chilereality: Cuenta Regresiva para el Evento Documental del Bicentenario



Ignacio Frías, productor general y ejecutivo del Festival de Cine Documental de Chillán, Chilereality, y Productor General del Centro Cultural Chilereality, nos adelante en esta entrevista las alternativas del próximo festival de documentales 2010 que organiza esta agrupación chillaneja, reciente ganadora del premio “Abridores de Alamedas” en la categoría agrupación cultural que entrega revista Observatorio Regional.

Por Jorge Díaz

Cuéntanos del origen del Festival y del Centro Cultural Chilereality.

Esto se origina el año 2004 como una muestra que organizan tres amigos que son Cristian Venegas, Mario Jara y Pablo Escobar, que en ese minuto hicieron solamente un ciclo de documentales durante un tiempo, cuestión que duró tres años.

El año 2006, preparando el evento del año 2007, ingresa Sandrine Crisóstomo, actual directora del festival; ingreso yo, actual productor general y Claudia López que actualmente desarrolla labores de administración, y transformamos la muestra en un Festival de Cine. El gran cambio es que se crea por primera vez una competencia dentro del evento, se arma un presupuesto ya más ambicioso y se genera un festival que duró, me parece 7 días, donde hubo películas en 5 salas en la ciudad, con muchos invitados, jurados nacionales e internacionales, y en donde por primera vez vienen realizadores a competir por premios, en tres categorías. Ese formato se ha mantenido hasta ahora y es lo que del 3 al 8 de noviembre vamos a realizar nuevamente.

Además del Festival, el Centro Cultural Chilereality desarrolla otras actividades ¿Cuáles son y qué pretenden con cada una de ellas?

El evento más importante es el festival de cine. Lo que buscamos con el festival de cine es crear un evento exclusivo para películas documentales que alcance un renombre a nivel nacional, es decir, que sea una competencia valorizada a nivel nacional por el sector audiovisual, lo que creo ya lo hemos conseguido: hoy en día para el festival postularon más de 150 películas, para una selección de 25 que son las que finalmente quedan a competir, y eso habla muy bien, además, de la producción audiovisual que se está haciendo en Chile con respecto al documental, y nuestra idea como festival es potenciar ese mercado. El próximo paso es poder el día de mañana lanzar una competencia internacional para que el evento también sea conocido en el extranjero. Nosotros ya el próximo año queremos lanzar una competencia internacional en el festival y para eso hemos estado haciendo cosas muy seriamente.

Otro producto que tal vez es el segundo en importancia es la escuela Chilereality, que partió como un proyecto para capacitar a los interesados en el audiovisual en la región y que hoy en día convoca a estudiantes y profesionales del rubro audiovisual de la séptima, octava y novena región. Este proyecto se hace en colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Chile, que aporta todo el ámbito académico. Trabajamos directamente con la Escuela de Comunicación de la Universidad Católica y ellos son los encargados de revisar los contenidos, y nosotros hacemos todo el tema de producción del evento, de traer el evento a Chillán y sabemos que es el único que agrupa esta calidad de profesores en toda la zona sur del país. Por eso se ha transformado en una escuela de especialización que está a nivel nacional posesionada como una de las mejores instancias para poder aprender de los grandes realizadores de documentales que hay en Chile. Ese proyecto ha ido creciendo, ha tomado carácter propio. La gran ventana que nos otorga la escuela, además de esta etapa de formación, es que se producen, desde la escuela, trabajos audiovisuales. Ya hemos tenido 4 documentales producidos por esta escuela, que han sido grabados íntegramente en Chillán, por lo tanto también estamos generando patrimonio fílmico para la ciudad, que es algo súper importante para nosotros (ver nota aparte).

Otro proyecto que tenemos es “El minuto de verdad” que es un concurso que se organiza con UNICEF, y el cual está enfocado a jóvenes que están en etapa escolar. En enseñanza media, precisamente, y es una invitación a todos los colegios de la provincia de Ñuble (a partir de este año queremos ampliar la convocatoria a toda la región del Bío-Bío) y en donde se invita a grabar un minuto de su realidad, ya sea en celular, en una cámara fotográfica, en una cámara de video, un minuto, algo que le llame la atención. Ha contado con el apoyo de UNICEF, porque además a ellos les da una pincelada de lo que están pensando nuestros jóvenes, que es algo muy importante.

Otro proyecto son las giras: el año pasado optamos por un formato de giras, donde la idea fue conquistar audiencias, y fue así como salimos a recorrer toda la región del Bío-Bío yendo a ciudades como Concepción, Los Ángeles, Arauco, Cobquecura, Quirihue, El Carmen, Coihueco, cerrando acá en Chillán. Y también hicimos una gira local, donde anduvimos en poblaciones, en plazas de la ciudad, hicimos exhibiciones al aire libre en el verano, y el objetivo de esta gira es, netamente, formar audiencias, invitar a la gente a ver documentales, acercarlos al género.

Muchas veces nos pasa que la gente piensa que los documentales son estos que dan los domingos en la mañana con los pajaritos y los cocodrilos y cuando se enfrenta a una película documental como las que teníamos el año pasado, como por ejemplo “Martín Vargas”, se encuentran con historias que son chilenas, historias nuestras, o historias también extranjeras, pero que hablan mucho de la realidad y que la gente se queda con algo, con un mensaje.

El año pasado no se realizó el festival de documentales Chilereality, para juntar fuerzas, según se declaró, para la versión de este año en el contexto del bicentenario ¿Cómo evalúan esa espera y con qué expectativas enfrentan esta nueva versión?

Esta espera se dio por dos motivos. Estábamos preparando una versión bicentenario para el que trabajamos con el tiempo suficiente para entregar una oferta seria y una propuesta que pueda cubrir todas nuestras expectativas, por lo que por un lado fue preparar el evento para 2010 y por otro fue el crear audiencias, y por eso mismo salimos a conquistar público con una gira, fuimos a poblaciones y recorrimos la región. Con eso dimos a conocer el evento y esperamos que ese efecto en la audiencia se pueda ver reflejado en las salas del 3 al 8 de noviembre, este año, en el festival. Ese fue nuestro objetivo y en ese sentido creemos que la espera este año nos va a entregar mayor audiencia y nos va a entregar además un festival producido con mucho tiempo y muy bien pensado. Para eso incorporamos también una franja dentro de la muestra de este año, una franja bicentenario, en colaboración con la Cineteca Nacional del Palacio de la Moneda y Cine Chile, donde vamos a elegir, junto a realizadores de documentales a nivel nacional, los 10 mejores documentales de la historia chilena, y esos documentales los podrá ver el público chillanejo durante el festival de cine. Todas estas cosas son las que queremos incluir a esta edición especial.


SERGIO HERNÁNDEZ EN UN DOCUMENTAL PRODUCIDO DESDE LA ESCUELA CHILEREALITY

Durante la Escuela de Formación Audiovisual 2009 de Chilereality, uno de sus alumnos, Gerardo Quezada, dirigió un documental llamado “La Aldea Insomne” que se basa en la vida y obra del Poeta chillanejo Sergio Hernández.

En este documental podemos conocer más a este creador de las letras que este sábado 02 de Octubre de 2010 partió en su último viaje desde el Hospital de Chillán, a causa de una diabetes que combatió por muchos años.

El valor del documental queda de manifiesto cuando podemos acercarnos a sus experiencias, a sus historias, a sus obras que “La Aldea Insomne” registró.

Sixto Valdés, Dueño de Video Club The OZ: “El Cine es una Plataforma Social que se Debe Potenciar”


Para expresar hay primero que tener algo que decir. Con esta premisa se puede presentar a Sixto Valdés, dueño del video club THE OZ y director del Festival de Cortometrajes CORTOZ que este año efectuó su tercera versión y que ya se encuentra preparando su cuarta convocatoria para el año 2011. Valdés, que recibió el galardón “Abridores de Alamedas” en la categoría empresario, conversó con revista Observatorio Regional y nos contó la génesis de la actividad cultural, su evaluación de las tres versiones ya realizadas y la proyección del evento, así como también sus deseos de transformar al festival en una herramienta social que no sólo entretenga sino que aporte en materia de humanidad y de identificación.

Por Arnoldo Ferrada
Periodista


¿Como nació tu pasión por el cine?

Todo partió por ser un enamorado de este arte audiovisual, por lo que significa para mí y seguramente para muchas personas que les cuesta expresar lo que están sintiendo o pensando. De hecho, para mi es una dificultad eso, y el cine es la herramienta que me permite conectarme con otra persona obviando la falencia de expresarlo con palabras. Desde pequeño me ha gustado el cine, pero tengo la dificultad de que no soy un artista, me cuesta mucho crear, y por esa razón es que nace THE OZ. Con un amigo nos dimos cuenta que no existían los espacios suficientes para la gente amante del cine. Había tiendas donde se comercializaba el producto pero no se generaba ese espacio para conversar y comunicarse.

Al año y medio del nacimiento de la empresa llegó el cine-café y luego surgió la idea del Festival de Cortos donde el objetivo principal fue hacer participes a las personas, ya no como simples espectadores, sino como creadores, que pasaran de la butaca a la pantalla.

¿Por qué en el formato de cortometraje?

Por la facilidad que se le da a las personas de hacer una historia de corta duración. Ahora, como es pensado para los aficionados, también se ha dispuesto un espacio para los profesionales, para que puedan exhibir sus trabajos sin concursar y también implementamos talleres audiovisuales gratuitos para aquellos que quieran aprender algo más de cómo se produce una obra. Por ejemplo, en el segundo festival (2009) impartimos la primera escuela gratuita de cine independiente acá en Chillán, con la colaboración del profesor Francisco Campos López y al finalizar se hizo un cortometraje que fue dirigido por Gonzalo Vera que se llamó “El Régimen de la Pecera”.

Aquí la cuestión es tener el financiamiento necesario para concretar las muchas ideas que tenemos. CORTOZ es sólo una parte del proyecto general. Primero partimos con la escuela de verano de cine independiente (donde la persona aprende a realizar una obra audiovisual con pocos recursos y autogestionándose). Después avanzamos con el concurso de aficionados y terminamos con el proyecto de CALLE CINEMA que es la exhibición de filmes comerciales que se hace de manera itinerante pero adicionalmente también presentamos ahí los cortos de los participantes anteriores.

¿Cómo has percibido la respuesta del público?

La respuesta a los proyectos culturales ha sido súper positiva, por ejemplo el taller de cine independiente convocó a unas cuarenta o cincuenta personas. El festival de cortos ha llegado a unas 2 mil personas asistentes y participando unos 42 trabajos, lo que significa que si tomamos en cuenta las personas que hay detrás de cada obra, podríamos decir que han participado unas 200 o 300 personas en total, dándole cabida además a creadores locales de mucha calidad pero poca difusión.

¿Qué novedades proyectas para la cuarta versión de 2011?

Mantener lo mejor de las versiones anteriores y lo que pretendemos ya para el cuarto festival es integrar la escuela de cine al menos dos meses antes y dentro del festival de cortos generar el espacio para profesionales. Aunque nunca olvidar que el concurso de aficionados es la esencia.

¿Se han cumplido los objetivos trazados al inicio del proyecto?

Cuando nos planteamos generar el proyecto, siempre nos imaginamos un gran festival, que ojala alcanzara connotación nacional y que se replicara en otras ciudades. Ese es quizá el objetivo principal, poder expandirnos como THE OZ y en cada lugar que estemos poder fomentar la creación de un festival.

Precisamente CORTOZ es captado por muchas personas como propio y eso nos tiene muy felices, ya que hemos tenido que luchar, contando fundamentalmente con financiamiento propio y a puro pulso. Creo que esa meta se está cumpliendo al ser percibido como el festival de la ciudad, es decir, cómo la comunidad que se ve así misma y se descubre. Es una gran satisfacción personal.

En las versiones que ya se han desarrollado ¿hay algunas temáticas que coinciden en los cortos?

Hay de todo, desde comedia hasta drama, lo que si ha primado es el común denominador de que todos los trabajos quieren compartir un mensaje. Hay una preocupación especial con respecto a los contenidos que se exponen, y eso es muy revelador, hay algo que decir.

¿Cómo evalúas la realidad de la producción local y nacional?

Siento que aquí en Chillán hay hartos profesionales jóvenes con ganas de hacer cosas, con buenas ideas y disposición, lo que ocurre es que la falta de recursos incide en el producto final, el que, en ocasiones, no queda bien terminado, pero de todas formas los cortos que yo he visto son de buena factura y de contenidos interesantes. En cuanto a la producción nacional, antes de comenzar con THE OZ había ciertas películas que me gustaban pero otras, que eran la mayoría, me producían distancia porque daban vueltas siempre en la misma temática de la grosería, el sexo como un tratamiento algo burdo, las historias de barrio… sentía que todo estaba demasiado estancado, pero creo que ahora hay mayor apertura a argumentos novedosos y se ha mejorado en cuanto a la calidad técnica.

Por ejemplo, hay una camada de cineastas jóvenes que han revitalizado nuestro cine, como Nicolás López, Jorge Olguín, Matías Bize y Ernesto Díaz Espinoza, con propuestas novedosas en géneros nuevos para Chile como el cine de acción, el terror y las artes marciales.

¿Y el panorama cultural en Chillán?

Tengo dos visiones, una como un ciudadano común y corriente y otra que se revela cuando ya estás integrado a la gestión cultural, cuando empiezas a conocer a las personas que hacen y desarrollan cultura en Chillán. Ahí tu te das cuenta que sí hay creadores, gestores y actividades en todas las áreas. Pero lamentablemente veo como esas buenas iniciativas chocan con la apatía generalizada de la gente de nuestra ciudad, ya que no es muy participativa y además no contribuye tampoco en el tema de la difusión. Creo que debería existir un organismo que vele por la buena difusión de toda la información cultural, ya que de esta manera se estará sumando a generar redes culturales que identifiquen al ciudadano con la creación artística local. Otra arista importante son los colegios, siento que la educación es una herramienta fundamental para motivar a los jóvenes desde pequeños, de la mano de sus familias, y por último, está el aprovechamiento total de tecnología como internet, que tampoco veo que sea utilizada en todo su potencial al servicio de la difusión cultural.

Todo lo anterior se resume en implementar un proceso que apunte a enseñar a consumir cultura. Sé que es una instancia lenta pero debe ser abordada en algún momento por todos los estamentos responsables en esta área. Principalmente tres entes claros: las personas naturales, las organizaciones públicas o del estado que deben cooperar con este tema por el beneficio social que implica, aun cuando muchas veces el criterio para dirimir el apoyo es sesgado y siento que no se apoya a la actividad cultural con proyección, sino más bien a la que apunta solamente a la entretención fácil, y el tercer ente clave son las empresas que no han logrado entender que el aporte a la cultura es una retribución a la sociedad de la cual ellos se nutren y no se arriesgan a apoyar proyectos de largo plazo, aunque estos tengan efectividad social. Prefieren aquello que les proporcione una connotación publicitaria de más resonancia.

Finalmente, ¿cuál es la proyección del festival CORTOZ?

La idea es que de aquí a tres años el festival pueda autofinanciarse y pueda además dar el respaldo económico a las personas que trabajan durante todo el año en la organización e implementación de esta actividad cultural, así como también expandirlo a otras ciudades para transformarlo en una verdadera fiesta del cine.

Ahora como una instancia netamente personal, me gustaría poder transformar la herramienta del festival para integrar a muchas personas que están en la tercera edad y que tienen todavía mucho que aportar a nuestra sociedad a través de sus historias y relatos. Me encantaría que se vieran reflejados en la pantalla. Eso para mi sería una satisfacción impagable.

Sociedad y Psychokillers en el Cine: Cuando el Terror Llama a su Puerta


El cine de terror, como todo el cine y el arte, no es un lenguaje ingenuo, sino habla de la realidad social de la comunidad que lo produce y consume. En estas líneas podrá ver como los miedos que están en la pantalla pueden, en verdad, estar alojados en el corazón mismo de su ciudad, su barrio, su trabajo, su casa. Incluso, quizás, en la butaca de al lado.

Por Arnoldo Ferrada
Periodista
Autor del blog www.fantasmatadero.blogspot.com


El terror es un estado o sensación interna que siempre ha estado presente a lo largo de la historia del cine y en correspondencia a los momentos históricos y sociales que hemos ido viviendo como civilización. Para muchos no es más que un género de segundo orden pero, si se escudriña bien, se encontrará una fuerza simbólica que llega a ser más potente que cualquier otra expresión dentro del ámbito audiovisual, por cuanto el terror descorre el manto, elimina caretas y nos descubre frente a los demás y frente a nosotros mismos, situación extrema donde no hay espacio para la mentira o la falsedad. Ahora bien, el cine de terror moderno, o si se quiere, el que ha ido dictando las pautas cinematográficas a lo largo de estas últimas décadas, es el que nació a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, toda vez que se fueron dejando atrás las películas que abordaban un terror fantástico simbolizado, esencialmente en los monstruos gigantescos y en los ataque alienígenas, como una fiel personificación de lo que se vivía en esos años: la incertidumbre socioeconómica y de la permanencia de la vida humana, que se anidó durante el período de la Guerra Fría, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la década de los sesenta: plena era atómica. Dicha aparición de monstruos fantásticos a través de experimentos científicos o el peligro para la raza humana frente a una invasión extraterrestre, como una verdadera venganza de la naturaleza, se convirtió en la entretención audiovisual para escapar de los problemas cotidianos y para disimular la tensa calma que dividió al mundo entre dos ideologías claramente rivales.

60’s: NACE EL PSYCHOKILLER MODERNO

Al llegar la década de los sesenta, el cine de terror tuvo un brusco cambio y, tras años imbuídos en temas irreales y, por ende, lejanos, que se podían disfrutar sin la aprehensión de sentir el gusto de la realidad en la boca, surge este nuevo sub-género: el psychokillers. Éste tipo de filmes fue construyendo a personajes con acentuadas características psicopáticas, que se rebelaban en contra de su entorno social a través de la comisión de asesinatos brutales. Lo esencial es que ahora el terror (y como consecuencia el horror) ya no estará presente en el rostro de monstruos fantásticos e irreales, sino que tendrá las facciones del ser humano común y corriente: un amigo, un vecino o hasta uno mismo. El psicópata, en estos casos, suele llegar a un estado de profunda crisis debido a la cosecha de traumas infantiles irresueltos, los que se transforman así en un fuerza destructiva que puede desencadenar actos tan demenciales y salvajes como los que muchas veces hemos leído o visto a través de los medios de comunicación.

Esa es la clave en este tipo de cine, un terror contiguo que desentraña todos nuestros miedos y que nos expone, abiertamente, a enfermedades psicológicas que hoy en día son de una evidencia irrefutable.

Una muestra de ello, son los aumentos de enfermedades mentales como depresiones, ataques de pánico, esquizofrenia, demencia, y un sinnúmero de problemáticas que siempre han estado, pero que en las últimas décadas se han ido acentuando, consecuencia del individualismo y materialismo racional de nuestra sociedad occidental y postmoderna, manifestado en muchos casos con altas dosis de violencia y agresividad y que ha ido aniquilando poco a poco cualquier atisbo de empatía, tolerancia y demostraciones de afecto en la conciencia colectiva de la sociedad chilena y mundial.

Estadísticas recientes en nuestro país dicen que alrededor de un 35 % de los chilenos han presentado afecciones mentales importantes, sobre todo en lo que respecta a la población de entre 35 y 50 años, de preferencia en varones, así como también la taza de suicidios ha ido en aumento en nuestro país en los últimos quince años según el Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud (de 5 a 10 por cada 100 mil habitantes).

LA SOCIEDAD EN PANTALLA GRANDE

Las patologías mentales descritas pueden incluso llevar a cometer a quién la padece actos extremos, de cruento salvajismo, haciendo emerger, en algunos casos, la figura del psicópata antisocial, el cual suele tener una raíz común: infancia dolorosa y castigadora, adolescencia reprimida, soledad, alienación social, falta de amor y nulas esperanzas de reversión. Si hacemos una revisión histórica a las últimas décadas en nuestro país, se nos vienen a la mente casos como el llamado Chacal de Nahueltoro en 1960, que tiene incluso una versión fílmica donde se expone su infancia de abandono, su período como asesino y su tardía redención; los psicópatas de Viña del Mar en 1985, quienes llegaron a concretar diez asesinatos y cuatro violaciones entre 1980 y 1981; el Chacal de Alcohuaz, quien en 1990 ultimó a una vecina y sus tres hijos con un hacha, ya habiendo cometido otro crimen de esa magnitud años antes y por el cual se había determinado su personalidad psicopática, degeneramiento sexual y alcoholismo; los violadores de Maipú, que entre 1994 y 1995 secuestraron y violaron mujeres en la región metropolitana con el objeto de grabar sus fechorías y comercializarlas y, como olvidar, el Tila o el psicópata de la Dehesa, quien en 2002 ingresó a habitaciones del barrio alto para violar en forma reiterada a mujeres, con el sólo afán de desatar su más profunda perversión. Más tarde, exámenes develarían los traumas infantiles del sujeto.

Gran parte de los sucesos antes descritos se evidenciaron en el celuloide, por primera vez y en forma abierta, en dos cintas claves y fundacionales del género de cine de psicokillers y asesinos seriales conocido como slasher: “El Fotógrafo del Pánico” (1960) de Michael Powell y “Psicosis” (1960) de Alfred Hitchcock. Ambas presentaron a seres humanos, aparentemente normales, que escondían muchos secretos en sus sótanos internos ¿Quién no? La cuestión es que mientras su caminar por la vida pasa desapercibido y sin llamar la atención, gran parte de su desequilibrio se explica, en definitiva, como una consecuencia de las experiencias acumuladas en (o desde) su infancia. En el “Fotógrafo del Miedo”, un hombre que trabaja en la realización de películas esconde un oscuro gusto por filmar el terror de las mujeres antes de morir. Ese registrar, por algunos segundos, la sensación de miedo, llega a transformarse en un estimulante poderoso para una excitación con rasgos sexuales. Todo ello, explica la cinta, debido al autoritarismo paterno que lo castró socialmente y lo confinó a transformarse en un voyeur (como muchos de nosotros, en diversos ámbitos). Así mismo, la obra maestra de Hitchcock, “Psicosis”, rodada en medio de la realización de su programa de televisión “Alfred Hitchcock Presenta”, fue todo un polémico suceso por cuanto el personaje de Norman Bates (interpretado de manera magistral por Anthony Perkins) canaliza la culpa por la muerte de su madre a través de una representación mental y real del acosador espíritu de su progenitora, quien lo subyuga y anula hasta llevarlo a cometer crímenes que se germinan en la sexualidad reprimida del protagonista.

TERROR DE CULTO

Más tarde, el cine de terror nos presentó otros arquetipos fílmicos con los que el espectador pudiera identificarse o reconocerse inclusive hoy. Tenemos, por ejemplo, largometrajes como “Repulsión” (1965), de Roman Polanski, que habla sobre los traumas sexuales que generan un estado de autismo social y sexual, el que lleva a la protagonista a volcar su estado angustioso en la piel de una asesina compulsiva; “La Última Casa a la Izquierda” (1972), de Wes Craven, que ahonda, desde otro punto de vista, en los desequilibrios emocionales, esta vez desde la óptica de unos padres que tras enterarse de la salvaje violación y muerte de su hija, deciden tomar la venganza en sus manos de una manera brutal e inesperada, que no se condice racionalmente con la tranquila y apacible personalidad que hasta ese instante reflejaron; “La Masacre de Texas” (1974), de Tobe Hooper, un clásico del horror que nos sumergió en la vorágine inhumana de una familia de locos caníbales que acechan a un grupo de viajeros y que terminan por sumir a la última de ellos en su infernal sistema de vida, que tenía su nido en el maltrato infantil y las fracturas psicológicas que estos traen consigo; por último, “Halloween” (1978) donde más allá de los crímenes, el director nos expone la existencia retorcida de un hombre, como consecuencia de una infancia sin el respaldo afectivo necesario.

HORROR EXPLÍCITO: ÚLTIMA TENDENCIA

Es así como, en medio de otras obras clásicas que han sacado lustre a este tema, como “El Resplandor” (1980), “Viernes 13” (1980), “Vestida para Matar” (1980), “El Padrastro” (1987) y “El Silencio de los Inocentes” (1991), por nombrar algunas, saltamos a la actualidad y vemos que la figura del psychokiller ha ido adquiriendo ribetes de mayor espectacularidad, donde lo que interesa es mostrar, de manera explícita, escenas sangrientas que no dejen nada a la imaginación y que reflejan lo atrofiada que puede estar nuestra sociedad, que se ha desbordado dada la nula saciedad que le proporciona el mundo material. Esto lo podemos ver gráficamente en exitosas sagas como “Hostal” (2005) de Eli Roth, cuyo nudo argumental gira en torno a la búsqueda del placer por parte de las personas más acaudaladas del mundo, mediante la comisión de asesinatos a jóvenes que son recluidos en un sitio especialmente adaptado para esos propósitos y que terminan siendo carne disponible para los más bajos impulsos de estos sujetos que ya no se contentan con el poder que les da el dinero; y “Saw” o “El Juego del Miedo” (2004) de James Wan, que versa sobre la venganza de un hombre contra la sociedad, representada en aquellos que no valoran la vida ni su posición ventajosa en ella, por lo que utiliza los más sofisticados métodos de tortura, golpeando el filme visualmente al espectador y construyendo una nueva corriente cinematográfica que se conoce con el nombre de “Torture Porn”, donde no se escatima en mostrar escenas de violencia explícita.

UN VIRUS EN EXPANSIÓN

En definitiva, haciendo un repaso general de la delgada línea que separa ficción de realidad, podemos apreciar como estos universos no son tan ajenos y que, claramente, ha existido desde siempre una mutua retroalimentación entre ambos, generando una extraña dicotomía entre el horror que despiertan hechos de sangre reales y, como contraparte, la fascinación del espectador por la cinematografía que nos sitúa en el rol de “cómplices” y “asistentes privilegiados” a escenarios macabros.

De la misma manera, el crecimiento de afecciones psicológicas, que tiene a nuestra sociedad presa del desencanto y la angustia, no es más que una extensión del círculo vicioso que se ha establecido de forma invisible en el ambiente y que nos mantiene conectado con pasajes dolorosos de nuestro pasado; como afirma el creador chileno Alejandro Jodorowsky, “las enfermedades de la sociedad moderna son problemas psicológicos no resueltos”.

Por todo ello es que soy un convencido de que la influencia que recibe de la sociedad el cine de terror y las expresiones artísticas en general, es más grande y potente de lo que se cree y, claramente, es la bitácora de viaje más auténtica que pueda poseer el hombre, ya que en ella hay un espejo del interior del ser humano mediante sus creaciones, que expresan preguntas necesarias que esperan por sus respuestas.

Crédito Imágenes:
Foto 1, Jack Nicholson como Jack Torrence en "El Resplandor", Warner Bros. Picture.
Foto 2, Anthony Perkins como Norman Bates en "Psicosis", Paramount Picture.
Foto 3, Anthony Hopkins como el Dr. Hannibal Lecter en "El Silencio de los Inocentes", Orion Picture.
Foto 4, Afiche de Saw 2 (detalle), Lions Gate Films.

David Contreras, realizador audiovisual angelino: A la Caza de Sueños Fantásticos


Hace unos meses presentó su última película Abandonados, próxima a distribuirse en Santiago, en la que aborda el tema del holocausto mundial visto con ojos chilenos, donde los sobrevivientes deben luchar en un panorama devastador y angustiante por reconstruir sus vidas y su entorno, macabra coincidencia con lo vivido este año en nuestro país debido al terremoto 8,9 de febrero pasado.

Por Arnoldo Ferrada
Periodista
Autor del blog de cine fantástico
www.fantasmatadero.blogspot.com


Sin duda que la pasión y el trabajo son la fórmula perfecta para alcanzar metas y concretar sueños. Si no que lo diga David Contreras, un realizador angelino que a fuerza de convicción, tesón y trabajo a logrado ir haciéndose un espacio dentro del concierto audiovisual local y regional. Pero nada fue fácil para este joven que desde niño alucinaba con los cómics y las películas de ciencia ficción, ya que tras recibirse de comunicador audiovisual en el DUOC de Concepción, vivió la dificultad de abrirse campo dentro del exigente y competitivo mundo laboral. Es así como tras intentarlo una y otra vez en diferentes lugares, decidió dar vida a su propia productora a la que bautizó con el nombre de Chilefantástico, quizá como un presagio de lo que más tarde comenzaría a emprender.

La idea de Contreras fue abocarse a ofrecer servicios a empresas, instituciones, colegios, en fin, una gama amplia de posibles clientes que requiriesen su asesoría audiovisual, pero el bichito de hacer películas ya estaba en ciernes en la mente de David y poco a poco lo fue cristalizando con la ayuda de amigos y colegas que lo fueron respaldando en los primeros trabajos en formato de cortometrajes que sirvieron de ejercicio para los dos largometrajes que ya tiene a su haber.

David, ¿Cómo comenzó tu pasión por el área audiovisual?

Empezó desde niño a través del dibujo, con la ayuda de mi madre y viendo los dibujos que hacía mi hermano mayor en sus historietas de corte fantástico, con clara referencia a personajes medievales como Conan y con la presencia además de hechiceros y seres sobrenaturales, aunque mi propuesta estaba marcada por la influencia que en ese tiempo ejercía la saga de la guerra de las galaxias.

Mi gran sueño siempre ha sido trabajar en el área del dibujo (cómics), pero ya más grande, y por consejo de mi hermano, comencé un acercamiento mayor con este mundo de las imágenes, donde noté que no había tanta diferencia entre la concepción de un dibujo y la composición de un plano. Es decir, llegué más por rebote que por elección directa a la carrera audiovisual. En cuanto a la predilección del género fantástico, esta se dio por la influencia que tuve en mi niñez al estar bombardeado de películas norteamericanas como “La Guerra de las Galaxias”, que ya mencioné, “Los Gremlins”, “Robocop”, en fin, un sin número de filmes bastante alejados a la producción chilena que se hacia en esos años, y quizá por ese motivo es que no tengo la filiación temática estructural que se manejaba en ese entonces en nuestro país.

¿Qué herramientas te aportó la carrera audiovisual a tu trabajo actual?

Sin duda el orden estructural para plantear una película y llevarla a cabo, en sus aspectos técnicos más relevantes (guión, dirección, iluminación). A pesar de eso, yo me considero más creativo que técnico, pero con el tiempo y la práctica he ido aprendiendo varias cosas que reconozco importantes en mi formación como realizador, quizá la más destacada sea el aprender a trabajar en equipo, es el toque mágico de este cuento, de estos procesos.

¿Cómo nació la idea de la productora?

Este tema surgió como una necesidad de trabajar, más que como una iniciativa pensada solamente en el ámbito creativo, por cuanto, al principio, me costó encontrar trabajo en lo que estudié y por ello me asocié con unos amigos para ofrecer servicios audiovisuales a empresas, instituciones, universidades, etcétera. En resumen, Chilefantástico tiene dos vertientes: trabajo propiamente tal y la de servir como plataforma para mis proyectos personales en el cine.

Háblanos de tus primeros trabajos que entiendo fueron cortometrajes

La verdad es que el inicio fue súper caótico porque tuve varios intentos fallidos, sobre todo con un corto basado en un cómic personal que espero poder llevarlo a buen puerto algún día, ya que en esa ocasión me preocupe de tener a disposición los elementos para filmarlo pero sin un guión, que es la bitácora de viaje… allí comprendí lo esencial que es tener una buena base técnica para desplegar mejor la creatividad.

¿Siempre en el género fantástico?

Sí, por ejemplo, la primera que hice se llamó “Engendros”, que la tengo en VHS, dura como quince minutos y tiene un tratamiento al estilo de “Highlander”. Otro trabajo, que es un mediometraje, se llama “Ciudad X”, con un formato similar a “Sin City”, algo como policías contra mafiosos, muy caricaturescos. Así se sucedieron diversos trabajos bajo el mismo prisma hasta que el 2003 desarrollé “Calor”, mi primer mediometraje oficial y después vino el largo “Demencia” y ahora ve la luz “Abandonados”.

¿Qué temáticas personales deslizas a través de tus películas?

La expresión es clave, es lo que me motiva y estimula para seguir con todas las pilas puestas en este cuento del cine. Para mi hacer cine es una forma de limpiarme de varias cargas emocionales, hay que tener una gran honestidad como realizador y al momento en que construyes un proyecto nacido de ti, este debe poseer un canal amplio y abierto para deslizar tu propio sentir. De esta forma, uno se conecta mucho más y, por ende, engancha aun más al espectador. Claro que tampoco voy a desconocer el poder de las influencias que ha sido y es importante. Al respecto te puedo nombrar a filmes como “Psicosis”, “La Masacre De Texas”, “La Bruja De Blair”, “Halloween”, por nombrar algunas. En el caso de Abandonados, desde su título es una manera sutil de auto-reconocerse “abandonado” frente a la falta de apoyo y respaldo, desde el punto de vista presupuestario, lo que se traduce en esta indefensión que te impulsa a salir con tus propias fuerzas. Tomar los elementos que tenía a mano y aprovecharlos en pos de la película, exactamente como lo hizo Robert Rodríguez cuando rodó “El Mariachi”. Él declaró en varias entrevistas que en esa cinta apeló a las herramientas con que contaba, nada más y ya ven lo que después salió.

¿Cómo fue el proceso de tu primer largometraje “Demencia”?

Este fue largo, estoy hablando de alrededor de cuatro años, y fue así por el tema del presupuesto, el tema de la plata retrasa todo, si no fuera por eso sería cosa de organizarse nada más y el proyecto estaría concretado en unos siete meses.

Todo partió con la idea de realizar un cortometraje de 10 minutos donde la historia principal era muy simple: el tipo que va con su novia al río y la mata… después de tenerla lista la revisamos y no nos gustó el producto final, por lo que en una reunión informal comenzamos a tirar ideas para complementar la historia y así surgió la instancia de dotar al psicópata de un cuento familiar, algo así como sucede en la película de Peter Jackson, “Braindead”, donde la madre del protagonista es una anciana obsesiva y malévola. La estructura final del largometraje devela a los quince minutos quien es el asesino, pero en el resto, en los cuarenta o cincuenta minutos que se suceden, nos vamos al rollo de descubrir por qué este personaje se comporta así. La película tuvo buena recepción por parte de los que la vieron, pero lógicamente tenía un público objetivo más reducido al ser una cinta gore. Con “Abandonados” el cuento cambió e intenté hacer un filme más masivo con temas más cercanos y reales. Por su argumento se deslizan temas desde la comunicación familiar (o mejor dicho la incomunicación que en ocasiones nos hace alejarnos de quienes queremos) hasta las diferencias de diversa índole que priman en la sociedad. Quería que tras el holocausto todos los personajes estuvieran en igualdad de condiciones. Por ejemplo, en el personaje principal de “Abandonados” me basé mucho en mi padre, que también era profesor universitario, lo ideal es crear en base a lo que constituye el entorno de cada uno. En mi caso, creo que me comprometió aun más con la película.

¿Qué autores o películas te influyeron y marcaron?

En primer lugar, George Lucas y Steven Spielberg. Toda su filmografía está direccionada a entretener y construir historias hipnóticas con buenos guiones y talento. Ridley Scott, por su atmósfera, Akira Kurosawa por su concepción del cine tan clara y contundente, Sam Raimi y Peter Jackson, sobre todo en sus inicios. La verdad es que me alejo de lo que llaman cine arte, ya que, respetando las visiones de cada uno, siento que en ese tipo de cintas hay mucha pretensión.

De hecho mi próxima película quiero que tenga un poco de todo lo que nombre en cuanto a que sea una cinta dinámica, con altos grados de violencia y con acción.

¿Cómo ves el panorama fantástico latinoamericano?

Creo que se está produciendo una revolución en cuanto a temáticas. Los más jóvenes ya no se quedan pegados en temas sólo de índole político como antes, sino que están explorando otros mundos y uno de estos es el cine fantástico de terror. La verdad es que, en cuanto autores, estoy más pendiente de lo que sucede aquí en Chile, y dentro de eso, Jorge Olguín surge como la figura ícono dentro del terror. Por ejemplo, en su película “Solos” me gustó la estética del filme, pero eché de menos más zombies, una horda de ellos atacando brutalmente.

Para finalizar, ¿cuáles son tus proyectos a futuro en materia cinematográfica?

Distribuir “Abandonados” a lo largo del país y en diversos festivales, que fue una visión premonitoria en mayor escala de lo terrible que fue este terremoto que azotó al país, y lanzar en DVD “Calor” y “Demencia”. Quizá a partir del próximo año poder embarcarme en otro largometraje, pero como señalé, con una historia donde lo que prime sea la acción entretenida y la violencia desatada. Para ello, ya estoy tirando líneas de lo que puede ser un posible proyecto y ahí iremos viendo en el camino. En todo caso, antes tengo en mente la realización de una película tipo dogma, cámara en mano y en un plazo de una semana como un ejercicio experimental. Ahí veremos como se va desarrollando todo.

COMENTARIO DE “ABANDONADOS”

FICHA:
AÑO: 2008
PAÍS: CHILE
DIRECCIÓN: DAVID CONTRERAS
PRODUCCIÓN: ROGGER ZAÑARTU
PROTAGONISTAS: CÉSAR ROJAS, RUBÉN PACHECO, MARÍA ALICIA PEÑA, HUMBERTO FIGUEROA, VIVIANNE COMPAGNON, SOFÍA RIVERA.

ARGUMENTO:

Año: 2049. Fernando Cortés es un profesor universitario de la ciudad de Los Ángeles, que vive sumido completamente en su trabajo, tanto que ya no le dedica tiempo a su familia, ni siquiera en la víspera de la navidad, que pasará junto a ellos: su esposa, su hija, el esposo de esta y su nieta. Todo debido a que prepara un seminario sobre el calentamiento global que va a dictar en Santiago, y es que el tema lo apasiona por cuanto la información que maneja devela la posibilidad de una gran hecatombe mundial que afectaría la vida humana en la tierra. Es así como sus terribles sospechas se hacen realidad y los ataques nucleares se multiplican, borrando del mapa a todo Chile. Tras el caos que esto genera, todo desaparece y uno de los sobrevivientes es precisamente Fernando, quien en medio de paisajes desérticos conoce a Juan Isla, un sujeto de clase media que también queda vivo, luego de perder a toda su familia. Con él inicia una travesía por la nada, en medio de la ocupación de las fuerzas armadas y carabineros, con el fin de encontrar un sitio apto para vivir, que los reconcilie con su pasado y los motive para rearmar su presente y buscar un futuro, partiendo de cero y en completa soledad, situación que los instará a sacar las fuerzas interiores del alma humana, cargada de melancolía pero también de fe en la nobleza de los hombres.

COMENTARIO:

La cinta se divide en dos instancias, la primera donde se muestran a los personajes principales en sus vidas cotidianas, delimitando sus diferencias y distinguiendo la profunda alienación con su entorno. En el fondo, ambos son seres que viven en una constante soledad, en una marginalidad de espíritu que luego de alcanzar la segunda parte del filme, vale decir, el día después del desastre apocalíptico, se encuentran y en su trayecto por las zonas comienzan a venir a sus cabezas y corazones todo el compendio de quiebres afectivos que los hacen florecer emocionalmente. En otras palabras, antes lo tenían todo pero vivían pobres de alma y ahora, cuando el escenario es adverso y ya todo está destruido, recrean un mundo interno rico en afectos y valores positivos.

Desde lo técnico la película está lograda, ya que el limitado presupuesto fue hábilmente aprovechado con el fin de potenciar una historia muy humana por sobre el típico relato de desastres y acción sin médula. Ese es un punto a favor para Contreras: la preocupación por deslizar un mensaje con convicción a través de las grietas de un mundo destruido por la estupidez del hombre. La fotografía es aceptable, buena banda sonora, actuaciones con altibajos (lo mejor es la interpretación de César Rojas quien hace de su personaje un sujeto creíble) y algunos atractivos momentos como cuando se desata el desastre en las calles de Los Ángeles, el día después del holocausto y las escenas finales en que muestran a un Fernando Cortés abatido pero con un fuerte testimonio de vida. Quizá la edición resulte algo lenta por momentos y demasiado vertiginosa en otros, lo que hace que el filme decaiga en algunos tramos del metraje y en otros maree por completo. Aun así, me quedo con la propuesta esencial de la cinta y su afán por desnudar al ser humano, quitando todos los adornos que nos vamos colocando a lo largo de la vida, develando lo iguales que somos y transformando el largo no sólo en una obra ambientalista y catastrófica como pudiese ser captada en una primera lectura, sino además como un remezón a las entrañas del hombre sobre lo que hemos provocado con este sistema tan devorador de afectos y valores, alienándonos de quienes en realidad somos…

Sin duda que David Contreras está creciendo como realizador, pero la pasta la tiene, va por buen camino… Es un realizador con empuje y ganas y eso se respira en la película, porque mientras haya pasión, habrá algo que decir.

Buena y arriesgada película chilena que sin duda es un punto de partida para un realizador que dará que hablar.

Patricio Valladares, realizador de cine fantástico: Un “Toro Loco” Suelto En Chillán


Luego de sorprendernos con su ópera prima “Curriculum” (2006), donde intervenía el connotado actor Nelson Villagra, y tras golpearnos bajo con su trilogía de relatos en Dirty Love (2009), Pato Valladares, cineasta chileno oriundo de Chillán, ya prepara el estreno de su última obra TORO LOCO (2010), la cual está finalizando su post-producción, y con la que pretende darse a conocer de forma masiva y crecer como realizador, tanto acá en Chile como en otras latitudes.

¿Cuál fue tu principal motivación para entrar en el área audiovisual?

Siempre me gustaron los cómic, eran mi pasión y lo que yo quería era desarrollarme en esa área, claro que sabía que quizá en una primera instancia debía aterrizar esa idea y es así como opté por estudiar un taller de comunicación audiovisual por medio del cual realicé mi primer corto con temática zombie, tras el que se sucedieron muchos, siempre con temáticas de extrema violencia (“Aberración”, “Paranoia Asesina”). Después me picó el bicho por estudiar cine, pero el asunto del dinero fue una barrera que no podía sortear en ese momento, así que sin abandonar mi sueño, me metí en una institución de Concepción y cursé Técnico Audiovisual donde conocí a un profesor que me ayudó mucho en lo referente a los conocimientos esenciales del cine y en potenciar mi ganas a través de trabajo y sacrificio.

“CURRICULUM”

¿Qué sucedió cuando comenzaste a ejercer?

Luego de eso y una vez egresado, hice mi práctica en el Departamento de Prensa de Televisión Nacional donde me di cuenta del sensacionalismo con que se maneja la información. Ya en el ámbito laboral me coloqué a editar videos forestales y aunque de repente te pagaban bien, no me sentía pleno. Así es que le dije a un amigo que postuláramos a un proyecto Fondart y nos fue mal. Entre las razones que me dieron para objetar el proyecto era que se trataba de un cine demasiado personal, que no se identificaba con Chile y que su argumento era débil. Esta situación me pareció absurda porque te trataban de imponer un sello más comercial con un forzado contenido social… ¡una verdadera huevada!... así es que luego de esa experiencia decidimos hacer a pulso la película “Curriculum” (2006) y mientras la presentaba en festivales, se contactó conmigo un productor que me ofreció llevar el largo a tierras yanquis… y ¿qué te puedo decir? se me abrió el “Sueño Americano”, ya que algunos productores me ofrecieron financiamiento para mi siguiente trabajo.

Entonces me apoyaron con los equipos y yo escribí una historia que girara en torno a una fiesta donde se invitaban a mujeres estupendas para después asesinarlas explícitamente. Una verdadera masacre bien gringa y exportable.

Lamentablemente con la crisis de la bolsa de Nueva York los inversionistas se retiraron y nos quedamos con el presupuesto base, además de un año de trabajo con todo lo que ello implica: storyboard, guión… todo parado, y como lamentablemente no tenía fecha de reinicio, comencé a hacer unos cortos y se me ocurrió la idea de hacer una trilogía. El primero sobre un caníbal. Ahí me surgió el problema de encontrar al actor que lo interpretase, ya que buscamos en todos lados, entre actores de teatro y de cierto recorrido y nada no hayamos a nadie que diera con lo que yo necesitaba y con la factibilidad de entregar lo que requería el papel, así que finalmente decidí hacerlo yo mismo y para el rol de la mujer elegí a mi polola…

La estética que utilizamos fue una muy similar a la que empleó Takashi Miike en “Visitor Q”: cámara en mano y con una imagen tipo documental, bien sucia y real… y para contar la historia, puesto que ambos personajes no hablábamos, ideamos a un par de detectives que dieran el hilo conductor a la cinta, un par de amigos que nunca fueron actores, todo con el escaso dinero con el que contaba.

La segunda película narraba la historia de un oficinista que sufría de impotencia y que se dedicaba a torturar mujeres para compensar dicha frustración. Esa la grabamos en Santiago con un actor caribeño y una go-go dancer que le gustaba la sangre, así es que todo resultó ok.

Y con el tercer filme abordé una sátira de pareja, específicamente sobre las apariencias que intentan proyectar ciertas personas más acomodadas pero con deseos ocultos bien extremos. Un sujeto sometido que mantiene una relación gay que es descubierta por su mujer… y ahí queda la cagada…

Después, con las tres quise hacer un largo, pero me di cuenta que algo faltaba, una presentación potente que fuera introduciendo las historias. Entonces llegué a dar con el tío de mi polola, un viejo con una cara harto cuática que se vestía bien llamativo… de hecho en el pasado fue cantante de la Nueva Ola. Entonces le ofrecí un papel y aceptó, lo único fregado es que hablaba raro, así como Robocop, pero eso a la larga lo aproveché a favor de la película.

Ese fue el proceso de “Dirty Love”, la cual siguió el mismo itinerario que “Curriculum”, vale decir, diferentes festivales, entre ellos Sitges, en los que la película obtuvo algunos reconocimientos.

Entre medio se me ocurrió hacer “La Creación”, una ensalada de ciencia ficción - horror en una cabaña de Los Lleuques y, mirándola bien, es la que menos me gusta, ya que cometí un error fundamental, la hice muy personal, lo que trajo como consecuencia el hecho que sea demasiado hermética. Así es que la estoy trabajando para dejarla más accesible.

APARECE “TORO LOCO”

Y mi última incursión en el celuloide es “Toro Loco”, una película de acción, balas, violencia y marginalidad, que espero que esté lista (con sonido de primera) para octubre próximo, ya que mi intención es realizar unos pre-estrenos en Concepción y Chillán, para luego sacarla del país. Esta cinta ha sido mi producción más contundente y quiero presentarla en sociedad de la manera que se merece.

¿Qué viene ahora para “Toro Loco”?

Lo primero que hicimos fue presentarla en la sección “La Marcha de tus Filmes” del Festival de Cannes, donde la idea fue mostrar la cinta en las mesas de negocios para conseguir agentes de venta y buscar financiamiento para terminarla a gran nivel. Ahora viene la presentación en festivales y los pre-estrenos en las ciudades donde se filmó, para después colocarla en el mercado internacional que es lo que deseo, porque una cosa es luchar por hacerse conocido y otra por hacerse rentable… Si tengo que elegir, claramente me quedo con la segunda opción…

Debe ser difícil estar luchando siempre con el tema del financiamiento…

Me he dado cuenta que en el mundo del cine hay que tener clara una premisa antes de cualquier cosa: el cine es una industria, un comercio y como tal requiere del cineasta saber fijar una pauta de navegación que implique un orden y un trabajo de gestión importante en lo referente a buscar recursos en empresas y otros organismos. Por suerte yo la tuve clara desde el principio y eso me ha ayudado a ir alcanzando metas poco a poco.

Hay que ser muy inteligente para moverse. Es claro que el mundo del cine, así como el del cómic, que a mí me gusta tanto, se mueve en Chile a través de grupos cerrados que están mamando del estado. Eso es una verdadera “mafia” que lo único que consigue es frenar el desarrollo creativo y comercial del cine en Chile.

En otros países la cosa también se da de la misma forma, pero aunque igual existen grupos, hay mayor diversidad de propuestas.

¿Qué opinas de la realidad cinematográfica en Sudamérica?

Se ha avanzado en calidad y eso es destacable. Yo he conversado con algunos realizadores locales y extranjeros y todos coincidimos en que desde el punto de vista de lo técnico se han conseguido logros destacados. Aunque eso todavía no alcanza para competir mano a mano con las producciones venidas de Estados Unidos y Europa.

Lo que yo también alabo es que el número de realizadores ha crecido, y por ende, el número de propuestas nuevas. Eso sin duda que será clave en el desarrollo de la cinematografía continental.

¿Cómo preparas una producción y la llevas a cabo?

Nada debe dejarse al azar y lo primordial es saber que los recursos con que cuentas son la base para el éxito de la realización. Hay que ponderar todo: escenarios, actores, pre y post producción, etcétera, un sinfín de elementos que no se deben olvidar y que siempre deben dictar la pauta de cómo nos vamos a mover. Independiente de los géneros o los temas que queramos tocar -yo he hecho gore, terror, acción- siempre hay que ser aterrizado con los recursos… Mi lema es: El cine es un negocio y nunca hay que olvidarlo…antes que arte es una industria comercial cuyos parámetros son los mismos que cualquier otro rubro de ese orden.

¿Cuáles son tus influencias?

Hay varias y seguro que si las nombro me quedo corto… por ejemplo, Gaspar Noe, por lo experimental y explícito; Robert Rodríguez por la autogestión y el vértigo de su propuesta; Clive Barker por como conjuga un sello personal con la balanza comercial; Takashi Miike por el gran abanico de géneros y por lo inquietante de su imagen; toda la obra de David Cronenberg, algo de David Lynch y no pueden faltar autores tan de culto como Lucio Fulci, Darío Argento, Tobe Hooper. Ahora en el mundo del cómic tengo mis referencias como Frank Miller, Graeme Mc Millan (Kick Ass) y Miguel Ángel Martín… como puedes ver, las vertientes son muchas, pero todas pasan por mi filtro, por mi individualidad como cineasta y eso es lo relevante.

¿Qué sucede con Patricio Valladares después de “Toro Loco”?

Espero seguir haciendo películas, poder dar los pasos apropiados para gestionar más recursos y llegar en un momento a poder trabajar de lleno en el cine, con una buena base de financiamiento.

Pero ahora mis expectativas están colocadas en saber vender “Toro Loco”, que le vaya excelente, tanto aquí en Chile como en el extranjero, y que me pueda abrir puertas, ir haciéndome un espacio y un nombre, ya que de esta forma tendré mejores posibilidades de continuar haciendo cine que es mi gran pasión. En relación a eso es que, en estos momentos, estoy muy satisfecho porque he obtenido un proyecto del Consejo de Fomento Audiovisual de la Octava Región para realizar un largo que espero comenzar en el verano y que será un drama de acción rural con mucho vértigo y humor negro. Confío en que este será un paso importante para mi consolidación y lógicamente espero que el resultado sea aun mejor que mis trabajos anteriores.

Hijo de la Valentía: Facundo ya no sabe que lo amo, que aun muero de amor por él


Por Miguel Cuellar

Facundito es un niño de cuatro años que se me enquistó en el corazón, es el Hijo de la Valentía. A Facundito, niño, mi niño, ya no lo puedo ver, ya no lo puedo abrazar, ni jugar con él, jugar a que somos súper héroes; pero si lo pudiera ver, si lo pudiera abrazar y pudiera jugar con él, jugar a que somos súper héroes, le diría que nosotros no somos los únicos héroes… no somos los únicos súper héroes.

Hace casi 200 años algunos héroes, algunos súper héroes, y otros no tanto, lucharon por la independencia, por la libertad, por la igualdad, por la democracia, por la república. Este fin de semana se celebró, creo, por esto. Pero Facundito, no creas tanto, no te dejes llevar por los fuegos artificiales, por los desfiles. Por mi parte, solo se que mañana no podré pagar el colegio por lo cual no podré elegir que tipo de educación recibirás; solo se que ayer no pudimos llegar a la playa porque un hotel hermosísimo, blanco, blanco, blanco, que dolían los ojos, no nos dejo pasar; solo se que la empanada que me comí ayer no tenía tanta carne como la que comió tu abuela sentada en un balcón del hotel blanco, blanco, blanco que no nos dejó pasar a la playa.

Solo se que hoy nos faltan héroes, nos faltan súper héroes que puedan luchar como los de antes, además, se que ya no sabes que te amo, que aun muero de amor por ti, porque ya no te puedo ver, ya no te puedo abrazar, ni jugar contigo; jugar a que somos súper héroes, como los que faltan. ¿Cómo llegarás a serlo? No tengo duda que serás un héroe, un súper héroe, Hijo de la Valentía...

“Adivinanzas, un Libro para Niños” de Sergio Hernández. Ortiga Ediciones, 2009


“Lo importante de esta obra de Hernández es que cautiva con simpleza y nos da una lección subliminal de cultura para redescubrir nuestra lengua e instar a los pequeños, que recién se están familiarizando con la literatura, a despegar todo el potencial creativo que tienen”

Por Arnoldo Ferrada

Editado por Ortiga Ediciones en noviembre de 2009 en su tercera edición (antes había visto la luz en 1998 y 2005) con un tiraje de 1500 ejemplares, 76 páginas y financiado por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, este último libro del poeta chillanejo Sergio Hernández (1931 – 2010) apunta directamente al público infantil preescolar a través de adivinanzas, pequeños acertijos enmarcados en la tradición oral que encierran un juego creativo que demanda rapidez mental e imaginación. En el caso de los niños, Hernández, integrante de la generación del 50, premio Municipal de Arte de 1968, ha elaborado este libro cuidadosamente con el objeto de acercar el mundo de la literatura a los infantes y no sólo hacerlos reflexionar en el ámbito intelectual, sino que además instarlos a jugar con el lenguaje en un espacio lúdico, rico en formas estéticas y en contenido visual.

La obra cuenta con 35 adivinanzas acompañadas con sus respectivos dibujos, muy coloridos, y está encuadernada con una estructura muy amena y de fácil lectura que invita a entregarse a su narración, fantaseando con elementos cotidianos de la naturaleza que tanto niños y adultos disfrutarán y desafiarán con espontaneidad.

Lo importante de esta obra de Hernández es que cautiva con simpleza y nos da una lección subliminal de cultura para redescubrir nuestra lengua e instar a los pequeños, que recién se están familiarizando con la literatura, a despegar todo el potencial creativo que tienen, situación que les contribuirá significativamente en su desarrollo personal y profesional.

Cabe señalar que la gran vocación de Sergio Hernández es la de enseñar, transmitir los conocimientos y las herramientas necesarias que servirán a las nuevas generaciones para crear caminos y cultivarse como seres humanos. De testimonio están su docena de publicaciones en las cuales desarrolla ensayos sobre figuras relevantes del quehacer cultural nacional (Gabriela Mistral, Nicanor Parra) y temas que conectan el arte con la vida, así como su ejercicio poético en el que rescata lo cotidiano y lo transforma en una experiencia de sabiduría e ingenio para ir degustando y palpando nuestras propias raíces y lo significativo de la existencia.

Estas “Adivinanzas” vienen entonces a constituirse en una acabada herencia cultural de un hombre que ha ido sembrando su verdad a través de la simpleza del lenguaje. Como decía Neruda en el prólogo del segundo libro de Hernández “la poesía de este autor es canto que corre, cristal que canta” comparando la claridad de la prosa del escritor chillanejo con el devenir del agua pura, y que mejor que apuntarla también a los cimientos de una sociedad, en este caso los niños.

En suma, un libro infantil exigente, acertadamente ilustrado, que no adopta nunca una postura complaciente con los pre-escolares y muy por el contrario, intenta en todo momento ser un verdadero desafío intelectual y emocional para nuestros niños, de una forma amena y constructiva.

Crítica a “Para una Meditación de la Edad Media”, de Luis Rojas Donat, Ediciones Universidad del Bío-Bío, 2009, 434 pp.


"El libro es un importante aporte para el estudio de la Edad Media, en especial de los grandes temas que giran en torno a ella. Cada capítulo, nos lleva a concluir que este período es mucho más valioso de lo que parece; que la percepción típica y estigmatizada que se proyecta en torno a la Edad Media es un gran error."

Por Leslie Perera Álvarez
Magister © en Historia
por la Universidad de Concepción


El carisma cercano, profundo y erudito del profesor Luis Rojas Donat se proyecta en Para una Meditación de La Edad Media, libro en donde se detiene a reflexionar, interpretar y encontrar razones a los hechos históricos del Medioevo.

Este texto es la recopilación de 15 años de investigación, ensayos y reflexiones que el autor ha desarrollado a través de diferentes ponencias en Congresos y cursos sobre la época medieval, dictados en las diversas universidades de la VIII Región en que ha trabajado (U. del Bío-Bío en Chillán; U. Católica de la Santísima Concepción, U. San Sebastián y U. de Concepción). Su última obra, compuesta de 434 páginas, dividida en siete temas que expresan una mirada particular sobre el entorno, la mentalidad y el contexto en donde suceden los procesos de la Edad Media, Rojas la describe como “un libro de historia, consistente en un conjunto de estudios en los que he puesto más que nada reflexión (…) Me he preocupado de grandes temas con una mirada global -holística- del tiempo, del espacio, de la enseñanza universitaria, del derecho, de la lengua, de la guerra y, finalmente, de las proyecciones que el mundo medieval legó a la formación de la fisonomía moral del hombre americano."

El autor establece un diálogo con el lector, conduciéndolo así en sus lecturas. De esta manera, apelando constantemente al presente, sugiere la problemática medieval, no alejada de la realidad, realizando un paralelo, una analogía, entre el presente -que el lector y autor viven- con el pasado. Él lo describe de la siguiente forma: “Este libro es una meditación, o al menos eso he pretendido plasmar en las páginas que siguen, para que el lector pueda llegar a mirarse en ese pasado”.

Con una prosa prolija invita a transitar por las diferentes preocupaciones, miedos y vivencias del hombre medieval, no así de la mujer, la que no es considerada como tema ni vocablo, sino tan sólo como una advertencia al inicio del libro. Escrito en primera persona, el autor va interactuando, conversando y cuestionando a un lector activo quien podrá apreciar con una mirada crítica las costumbres y la forma de pensar en la Edad Media.

DESMITIFICANDO UNA ÉPOCA

Mediante la magia del lenguaje, Rojas nos entrega la comprensión y la humanidad de una época, corrigiéndola en aquello en que popularmente ha sido considerada oscura, de barbarie, violencia y mal gusto. Esta visión, más luminosa de la Edad Media, suele ser ignorada por los datos duros, documentables y cuantificables. Elementos tradicionales que han utilizado los historiadores, al centrar su atención (casi exclusivamente) en los grandes hombres, batallas, documentos jurídicos, entre otros, que constituyen fuentes históricas valiosas, pero que se alejan de la vida y preocupación del ser humano común. De esta forma, son marginados los ideales, los imaginarios colectivos, los valores que guían y encausan al actuar de los hombres y mujeres del pasado.

“El historiador tiene el deber de señalar la falsedad de esa ilusión presentando los hechos que cree efectivamente sucedieron, hurgando tanto en la lastimosa miseria humana como también en su esperanzadora grandeza. Al destruir la imagen creada por la imaginación popular, se borra también una parte de la realidad, porque la vida, junto a la existencia de las cosas y los hechos objetivos, es también ilusión, sueño, quimera. ¿Será la realidad sólo lo que vemos o es, asimismo, lo que queremos ver, lo que soñamos viendo?”

El libro, a su vez, trata de desmitificar aquellas tradicionales creencias populares acerca de la Edad Media, desenmascarando a través de los diferentes capítulos, todas aquellas falsas verdades, tan arraigadas en la mentalidad colectiva. De esta forma se abre el pasado, con los grandes y pequeños legados como el actual calendario; la historia concebida linealmente con un antes y después de Cristo; el mantenimiento y conservación de los libros a través de los códices; el derecho canónico; las universidades; los castillos; la institución de la iglesia y sus enormes aportes; el resurgimiento urbano; el origen de las naciones; de la burguesía y del mundo moderno, por mencionar algunas de sus contribuciones y legados. “Frente a objetos como éste, uno se pregunta si la barbarie que muchos siguen asegurando que hubo en la Edad Media, ¿no sea acaso la suya propia… la ignorancia burdísima?”, el desconocimiento del período y de su riqueza.

LA OBRA

El capítulo primero “Hacerse medievalista en Chile” serviría como manual, por decirlo así, para los estudiantes de historia. A través de su vivencia personal, Rojas narra su formación como historiador, recordando que un historiador no nace, no surge de la nada; tampoco se trata de un camino fácil, sino que es un esfuerzo personal y “divino”, motivado y potenciado por formadores. Dentro de los estudios universitarios, nos señala que uno como alumno o alumna, descubre dentro de sus profesores a sus maestros; aquellas personas que imprimen o despiertan la curiosidad en sus discípulos en algún área de estudio, un sello y un estilo de hacer historia. En el caso particular del autor fue la figura del profesor Héctor Herrera “gran amigo e insigne maestro”, a quién también le dedica este libro.

Llama la atención en este capítulo, la importancia del trabajo y vinculación con otros colegas e historiadores del área dando a conocer la necesidad de no ser isla, que cada encuentro, carta, congreso, cofradía, permiten crear un círculo de amigos y estudiosos de la Edad Media. Amistades que recuerda y agradece y que nos actualiza sobre los historiadores medievalistas que existen en Chile.

“Es un manual de historia medieval”, me dijo Luis Rojas, con su sencillez; sin embargo difiero de esta apreciación: el libro da por entendido diversos conceptos, personajes y estudiosos de la Edad Media, que si no se es un iniciado en el período, pueden quedar algo extraviados en nuestro marco referencial; además, cada capítulo lleva implícita una reflexión, puesto que no se trata una sucesión de datos, sino estamos ante una interpretación y análisis de uno y otro tema, lo que no permite una lectura ligera puesto que no se lograría captar o alcanzar el propósito y el esfuerzo que Rojas propone.

Al leer el texto, se descubre un período maravilloso, sumergido en dicotomías y realidades opuestas: la existencia de una historia institucional a la par de una historia de los seres humanos. Apreciando una noción del tiempo línea junto a un popular tiempo cíclico; el derecho jurídico, canónico, que convivía junto a las costumbres; una sociedad altamente religiosa, pero ritualista y temerosa; estratificada y jerarquizada, pero movible; una comunidad mayoritariamente iletrada, bárbara, que convivía, sin embargo, junto a monjes intelectuales y guardianes del saber. Vivencia dual de la sociedad que inserta entre lo bueno o malo; lo sacro y lo ordinario.

Algunas ideas que se desprenden del presente libro:

Los campesinos durante la Edad Media, en su mayoría se regían por un “tiempo natural”, movido por fuerzas misteriosas, influenciado por dioses y cargado de emoción. Coexistían paralelamente dos formas de entender el tiempo: uno lineal (cristiano) y uno circular, místico y repetitivo.

A la sociedad campesina medieval, no le interesaba cambiar las formas de concebir el tiempo; incluso, no existió “una clara distinción entre el presente y el pasado, ya que éste renacía sin cesar llenando de contenido el presente.”

Respecto a la noción de espacio en los campesinos, éstos, seres inmóviles, atados a la tierra del feudo; fueron, no obstante, también nómades, migrantes, que se desplazaban en la recolección de alimentos, como peregrinos penitenciales o saqueadores, en la lucha contra los infieles.

“En un mundo enteramente gobernado por la naturaleza, esto es, por el espacio inmenso e inculto, apenas visible en él la mano humana, los hombres buscaron refugio en la comunidad de la que formaban parte (…) La regla era vivir agrupadamente, entre otras razones, porque el aislamiento era sinónimo de peligro ante los bandidos, los hambrientos, los contagiados con la peste, ante algunos jóvenes guerreros nobles inmisericordes”.

La guerra fue un elemento constitutivo y referencial a todas las instituciones políticas, religiosas, literarias y filosóficas. Hechos de violencia que modelaron a un período, sumergido entre “el evangelio, la espada y el arado, una cultura contradictoria, casi incomprensible, hermética, también, por lo mismo, humana y piadosa”. Violencia salvaje y temor que afectaba a la sociedad; sin embargo, ésta respondía con venganza, ante el crimen o una violencia solidaria, contra los invasores. Situaciones que llevaron a la iglesia a intervenir, legislar (derecho canónico) y condenar (excomunión o anatema) a aquellos que no desearan la paz o respetaran los días fijados para ella (La paz de Dios).

En suma, el libro es un importante aporte para el estudio de la Edad Media, en especial de los grandes temas que giran en torno a ella. Cada capítulo, nos lleva a concluir que este período es mucho más valioso de lo que parece; que la percepción típica y estigmatizada que se proyecta en torno a la Edad Media es un gran error. El mensaje que nos deja este libro de Luis Rojas es el llamado al estudio y riqueza del período medieval, al pensar y valorar este momento de la historia universal.

MERCADO DE CHILLÁN, ICONOGRAFÍA DE UNA HISTORIA. Fidel Torres P. – Paola Ruz del C. – Luis Arias E.


“El texto se divide en cuatro capítulos bien delimitados donde destaca el acertado complemento fotográfico y la participación de diferentes personalidades locales y afuerinas del mundo de la historia, la psicología, la antropología, la poesía, etcétera, a lo largo del siglo XX”

Por Arnoldo Ferrada

La presente obra sobre el Mercado de Chillán, de los autores Fidel Torres Pedreros, Paola Ruz del Canto y Luís Arias Estrada, financiada por el Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes, es una profunda introspección sobre este lugar histórico y patrimonial de la capital de Ñuble, tanto desde el punto de vista físico como poético. Los autores plantean rescatar no sólo el rastro histórico que significa ese espacio físico ubicado en el corazón de Chillán, cuya ubicación definitiva data de 1858, con sus rincones característicos, sus productos, su gente, su valor comercial, cultural y turístico, sino que van más allá, recatando ese universo de olores, sabores, de cordialidad, camaradería, sacrificio y eje de la identidad del chillanejo desde siempre.

Para ello, el texto se divide en cuatro capítulos bien delimitados donde destaca el acertado complemento fotográfico y la participación de diferentes personalidades locales y afuerinas del mundo de la historia, la psicología, la antropología, la poesía, etcétera, a lo largo del siglo XX, a través de colaboraciones directas (solicitadas por los autores) o indirectas, vale decir, rescatadas de diversas publicaciones y en las que se hace referencia al mercado de Chillán (libros, revistas, diarios).

Entre las figuras vivas que intervienen están: Gonzalo Rojas (poeta), Carlos René Ibacache (profesor de castellano), Gabriel Salazar Vergara (historiador), Sonia Cristina Montecinos (antropóloga), Roberto Hozven Valenzuela (psicólogo), Alejandro Witker Velázquez (historiador) por nombrar solo a algunos. Así también es necesario mencionar la injerencia de personalidades de la talla histórica y cultural, por ejemplo, de Gabriela Mistral (poetisa), Volodia Teitelboim (político y escritor), Pablo de Rokha (poeta), Ramón Vinay (cantante lírico), Sergio Hernández (poeta) y Marta Brunet (escultora).

Ahora bien, el primer capítulo está enfocado a la historia del mercado, desde su nacimiento físico actual en 1858, como una necesidad estratégica para el intercambio de productos entre los campesinos y artesanos, que ofrecían sus mercancías, y el pueblo, que veía en esta jornada de feria los días sábado, la posibilidad de adquirir los bienes necesarios para su consumo. Además se incluyen una serie de relatos que dan cuenta del atractivo hipnótico del mercado, el que poco a poco se fue transformando en un escenario indispensable para la vida en la ciudad. Allí confluían las ventas de alimentos, insumos, vestimenta, artesanías y todo lo que llevara el aroma de Chillán. Es así como los autores se encargan de subrayar la transición desde un espacio estructural a una atmósfera de pertenencia cultural, utilizando como puente una base histórica importante, donde las personas, las fechas y las anécdotas van construyendo y delineando nuestra idiosincrasia e identidad.

El segundo capítulo, en cambio, surge como un ejercicio lúdico donde los afluentes de los que se nutre el mercado son experiencias e impresiones personales de algunos autores, de ayer y hoy, que participaron en este proyecto por medio de su visión y mirada onírica sobre el mercado, su caudal humano y el sub-mundo que se vive dentro de él. Todo esto se desliza en relatos, poemas o meras anécdotas que le otorgan alma al cuerpo antes descrito en el capítulo anterior.

El tercer y cuarto capítulos son complementos que los realizadores quisieron incluir para redondear el concepto de mercado, ya que se suma la oferta gastronómica tan propia y autóctona, a través de la mención de los rincones o picadas más tradicionales con sus especialidades y también algunos carteles que están presente en la iconografía actual, con sus singulares colores y ofertas.

El diseño del libro es atractivo y ameno, con mucho colorido en las imágenes y gráficas que enganchan al lector en una lectura rápida e informativa, donde se respira familiaridad y cotidianeidad, por lo que funciona tanto para el ciudadano común que quiera saber algo más del mercado, como también de pieza cultural que ayudará a universalizar y conservar nuestras tradiciones urbanas locales.

Haciendo un balance global de la obra se puede concluir que “Mercado de Chillán, Iconografía de una Historia” es una pieza literaria que busca ser la voz e imagen esencial de las grandes figuras de nuestra tierra para reflejar lo valioso que es para la población de Chillán, el mercado como esencia de la chilenidad. Una energía que nos hace únicos y que ha ido definiendo parte de nuestra identidad cultural a lo largo de los años. Es también una guía didáctica para quien desee acercarse a este trozo de historia y conocer el sentido de lo que implica ser chillanejo y haber nacido en esta tierra tan representativa de nuestro Chile.

Una obra de colección, acertada como aporte a nuestro Bicentenario, que es una verdadera radiografía de nuestro proceso histórico como nación a lo largo de estos 200 años de libertad, evocando con nostalgia el pasado, pero enalteciendo el presente y futuro de un rincón de Chillán, que es su corazón… el que está formado con todos los habitantes, conocidos y anónimos, que siempre tendrán algo que aportar para desnudar las bondades de nuestro mercado local.

PREMIOS ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010: UN RECONOCIMIENTO A LA GESTIÓN CULTURAL EN LA PROVINCIA DE ÑUBLE


El galardón, otorgado por la revista Observatorio Regional y entregado la tarde del jueves 23 de septiembre, destaca a los gestores, instituciones y personas que desde distintos ámbitos permiten la existencia y consolidación de la actividad cultural en Ñuble.

Redacción

Con una ceremonia en la Sala Schaeffer de nuestra ciudad, a la 19:00 de ayer jueves 23 de septiembre, se efectuó la entrega de los premios ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010, creados por la revista digital cultural Observatorio Regional donde se premia y destaca a los gestores culturales más sobresalientes del último año.

Cabe señalar que es la primera vez que se entregan en la provincia de Ñuble, por cuando estos ya tradicionales reconocimientos se han venido otorgando en la región de O’Higgins desde hace un par de años.

En la ocasión, el director de Observatorio Regional, Jorge Díaz Arroyo, manifestó que como medio nuevo en la zona estaban orgullosos de lo logrado y que la idea es proyectar este espacio de investigación y debate cultural hacia no sólo los creadores de la región, sino que hacia los gestores culturales y el público en general, para desarrollar identidad y vivir la cultura en todas sus posibilidades.

A su vez agradeció a los galardonados por su contribución a dicho objetivo e instó a sus pares a continuar “abriendo alamedas” para dejar que las manifestaciones artísticas y expresiones culturales de todo tipo tengan cabida en nuestra zona como corresponde para hacerla un gran escenario de unión y educación.

Entre las personalidades y entidades premiadas estuvieron:

Gestor Cultural: Alejandro Witker
Organización Cultural: Chile Reality (Ignacio Farías)
Organismo Público: Consejo Regional de la Cultura y las Artes (Juan Eduardo King)
Servidor Público: Julio San Martín
Medio de Comunicación: Diario La Discusión (Russel Cabrera)
Empresa: Video Club The Oz (Sixto Valdés)
Educación Básica y/o Media: Liceo Polivalente de San Nicolás (Víctor Reyes)
Educación Superior: Universidad del Bio-Bío (Héctor Gaete)

IMPRESIONES

Russel Cabrera, Director del Diario La Discusión, se mostró muy complacido con la iniciativa y manifestó que, “estuvo a la altura de lo que esperábamos, en el sentido que hay un grupo de personas e instituciones que merecidamente han sido reconocidas por el aporte que están realizando al mundo de la cultura en sus diferentes enfoques”. Por su parte, el historiador Alejandro Witker, otro de los galardonados, indicó que, “estoy muy complacido con esta distinción, porque la propuesta de Observatorio Regional es innovadora y con una meta clara que es generar espacios culturales de calidad, que sin duda necesitamos, por ejemplo, necesitamos fortalecer el tema de los museos de categoría en nuestra comuna y crear otros nuevos como el museo de la agricultura”.

Juan Eduardo King, Presidente del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, complementó esas visiones al indicar que, “Observatorio Regional va muy bien encaminado, se nota un entusiasmo con responsabilidad y esto se ve reflejado en la preocupación por instaurar estos premios que potencian aun más sus objetivos y que sirven como estímulo a los receptores de ellos, como es el caso del organismo que represento”, aseguró.

Como servidor público, Julio San Martín se mostró complacido por el evento y también coincidió con King en que, “este premio es un gran estimulo para todos los actores sociales para dedicarse con más fuerza y visión a la cultura, es decir, rescatar el espíritu de los pueblos para mostrarlos a estas generaciones y a las que vengan. Ahora también soy claro al decir que recibo este galardón no a título personal, sino como un reconocimiento a todo el equipo de trabajo de la municipalidad de Chillán Viejo que encabecé y a su gente”.

Finalmente, Héctor Gaete, Rector de la Universidad del Bio Bío, dijo que, “esta iniciativa de Observatorio Regional es valiente, ya que va más allá del tema de rentabilidad que pueda ser tomado en cuenta, por lo que merece nuestro mayor respeto. Además quiero subrayar el hecho de la generosidad mostrada por este medio, el que perfectamente pudo haberse dedicado a lo suyo, pero ideó una instancia como esta para reconocer a cada uno de los agentes culturales que están trabajando con fuerza al igual que ellos. En dos palabras: valentía y generosidad”, concluyó el rector