martes, 16 de marzo de 2010

Observatorio Regional O'Higgins, Edición digital Nº5


Marzo - Mayo 2010

EDITORIAL: Una Universidad en O´Higgins

TERREMOTO: ...Están en el Suelo, por Juan Pablo Vásquez

ARTE:

Las Fuentes del Chile Mestizo en el Imaginario Artístico Religioso, por Sofía Hasbún

Para una Mejor Comprensión del Arte en el Contexto Contemporáneo, por María Antonia Pulgar

PROYECTO: La Construcción de la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles de Gaudí de Triana: Una Obra de Trascendencia Mundial para la Región de O´Higgins, por María Antonia Pulgar

CRITICA DE LIBROS:

“Sal y Memoria: Los Antiguos Salineros de Cáhuil” de Solange Carrasco y Constanza Lillo, Sin Ref. Editorial, 2008, 120 pp., por Jorge Díaz Arroyo

"Forjadores de la Ciencia en Chile", de Claudio Gutiérrez y Flavio Gutiérrez, Ril, 2008, 140 pp., por Jorge Díaz Arroyo

“Para una Meditación de la Edad Media”, de Luis Rojas Donat, Ediciones Universidad del Bío-Bío, 2009, 434 pp., por Leslie Perera

POESIA: La Frontera, por Enrique Escobar Fermandoy

CUENTO: Muelle Barón, por Juan Pablo Vásquez

ENTREVISTA: Pamela Fuentealba, Coordinadora del proyecto Identidad Región O’Higgins:
“Los Habitantes ven su Región con Cordillera y Campesina"
, Por Jorge Díaz

PREMIO: Galardonados "Abridores de Alamedas 2010"

CRONICA URBANA: Liceo de Hombres de Rengo Segunda Parte: Obra y Legado, Hasta el Terremoto de 1985, por Simón Yarza

HISTORIA: Enganche y Contratación en el Mineral El Teniente: la Generación de una Identidad Socio-laboral, por Constanza Pía López

CINE: Sociedad y Psychokillers en el Cine: Cuando el Terror Llama a su Puerta, por Arnoldo Ferrada

SOCIEDAD: ¿Qué se Come Cuando se Come?, por Mario Cristóbal Lagos

POLITICA: Paradigmas de un Nuevo Gabinete y Gobierno, por Omar Villanueva Olmedo

TELEVISIÓN: El Panorama Televisivo Nacional que se Viene: La Misma TV, pero en Alta Definición, por Luis Cuello

Foto portada:
“Domaduras” (Machalí), de Guillermo Polgatiz Sandoval.
Reproducido por cortesía del Gobierno Regional de O'Higgins, Estudio para el fortalecimiento de la identidad territorial de la región de O´Higgins

jueves, 11 de marzo de 2010

Editorial: Una Universidad en O’Higgins


"Eventualmente, desde universidades extrarregionales llegan tesistas o investigadores a realizar un estudio sobre algún tema propio de nuestra zona. No obstante, los resultados se los llevan a sus propios centros de trabajo, y no encontrando allí, necesariamente, el espacio ni los apoyos para articularse de tal modo que puedan generar políticas que mejoren, rescaten o aprovechen la realidad o temática estudiada. Así, el impacto de la investigación se minimiza y el resultado del esfuerzo se diluye".

Ya no es novedoso el reclamo de una universidad en O’Higgins y tal vez exista resignación o convencimiento de que se trata de un deseo que no es viable. Han sido varios los intentos que han fracasado. Las causas son muchas: la principal, la cercanía con Santiago, que hace que muchos jóvenes con méritos (y recursos) para optar a una carrera universitaria opten por la capital, inscribiéndose en planteles con tradición o cierta trayectoria. Una segunda razón es la creciente oferta en la región de carreras impartidas por sedes universitarias extraregionales, públicas o privadas, que satisfacen la demanda de formación de pregrado y en algunos casos, también postgrados y postítulos. Una tercera razón está en problemas de gestión o manejo de quienes han estado a cargo de iniciativas locales, o incluso, en la frustrada llegada de una entidad “extranjera”, pero que siempre se entendió como más integral (Campus no Sede), como fue la dolorosa experiencia de la Universidad de Valparaíso en Rengo.

Así, con el acorte de las distancias mediante los medios de transporte, la instalación de sedes de entidades extraregionales, la casi todopoderosa conectividad de Internet, la extensión de becas, créditos estatales que ayudan en parte al financiamiento de la carrera (y sus gastos conexos), pareciera estar claro que O’Higgins no necesita universidad propia para satisfacer sus demandas de educación superior.

Pero es allí donde, precisamente, falla el diagnóstico: entender que solo formación es lo que entrega una Universidad.

Esa es solo una de sus funciones, complementada además por la investigación y la extensión cultural o derechamente científica.

Es decir, aparte de enseñar y preparar profesionales, un centro de estudios universitario regional, también investiga la realidad del propio territorio circundante y sus comunidades, tanto en términos físicos, económicos, humanísticos, culturales, medioambientales, etc. estableciendo diálogos al interior de la misma academia que generan conocimientos, diagnósticos, propuestas, proyecciones, soluciones y políticas complejas e integrales, que benefician a la comunidad y la encaminan a un desarrollo sustentable. La extensión, por otro lado, desarrolla un dialogo -más allá del círculo académico- con la comunidad sobre todos estos tópicos y resultados, recogiendo y entregando visiones sobre la realidad toda, mediante eventos, charlas, muestras, simposios, cursos, etc. etc. Por supuesto, la cultura, superando el carácter de espectáculo (que es legítimo y cumple una necesaria función) también se ve potenciada a través de la extensión cultural universitaria, mediante una búsqueda estética y de sentido, basada en lo que somos como región, nuestras propias preguntas, necesidades y prácticas.

Si bien los fondos concursables del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes han posibilitado la ejecución de proyectos de investigación principalmente de temáticas identitarias y patrimoniales, estos no encuentran en ninguna entidad permanente el apoyo sólido y continuo para profundizar en sus contenidos y lograr el potencial impacto en las comunidades que podrían beneficiarse de sus estudios. Eventualmente, desde universidades extrarregionales llegan tesistas o investigadores a realizar un estudio sobre algún tema propio de nuestra zona. No obstante, los resultados se los llevan a sus propios centros de trabajo, y no encontrando allí, necesariamente, el espacio ni los apoyos para articularse de tal modo que puedan generar políticas que mejoren, rescaten o aprovechen la realidad o temática estudiada. Así, el impacto de la investigación se minimiza y el resultado del esfuerzo se diluye, circulando solo en revistas científicas especializadas, donde la única feliz consecuencia puede llegara ser el engrosar el curriculum del autor o equipo investigador.

Un poco invisibilizada por la grave crisis que sufre nuestro sistema de educación básico y medio (seríamos mediocres si no calificáramos de grave la situación de nuestra educación, tema para otra reflexión) la Educación Superior sufre varios problemas en nuestro país, muchos de ellos de carácter estructural. Esta misma crisis universitaria también afecta y explica que en nuestra región no tengamos una universidad propia. Las universidades estatales no reciben de parte del estado más del 20% de su financiamiento. Chile es uno de los países con educación superior más cara del mundo y como no, si las universidades estatales deben buscar ese 80% de financiamiento que les falta (como referencia, tan solo al otro lado de la cordillera acceder a la educación superior es gratis).

No es raro que una universidad estatal, pese a lo que pueda declarar en sus principios, no se diferencie mucho de una privada cuando de abrir sedes en otras regiones se trata, buscando con ello solo ampliar mercado para captar nuevos alumnos (clientes) y buscar así en ello palear el déficit de su propia Casa Central. Para que hablar de investigación, extensión, dialogo con la comunidad en éstas sedes, salvo iniciativas levantadas como estudiadas estrategias de marketing, muchas veces, aún así, mezquinas.

Este año nuestra revista intentó premiar con el galardón Abridores de Alamedas (que se entrega en distintas categorías) a alguna entidad de educación superior pública o privada que se destacara por su aporte a la comunidad en nuestra región. No encontramos ninguna que se hiciera acreedora de ese mérito en O’Higgins ¡Ninguna universidad!

Otro tema es la calidad de lo que estas sedes regionales si ofrecen: la docencia. Con lo ya dicho, no es difícil suponer (o constatar) que en muchos casos ésta también puede resultar deficitaria (ver “Acerca de la Calidad de la Educación Secundaria y Universitaria en San Fernando”, de Paulina Fernández, en Observatorio Regional edición impresa Nº2, febrero de 2009).

Aún así, y pese a las reformas (o cambios radicales) necesarios de hacer en nuestro sistema universitario nacional, la tenencia de una universidad propia, sobretodo si es pública y más aún, si es estatal, tiene un impacto importante y positivo en la comunidad que la posee.

Si las decisiones, y los presupuestos que necesariamente la acompañan, se tomaran con criterios técnicos, académicos, y “de estado”, la evaluación para la existencia de una universidad propia en los distintos sectores o regiones se haría con otras variables y no al arbitrio del mercado, como hoy ocurre; se haría en base a la necesidad de una entidad de educación superior y no su viabilidad en el "salvaje" mercado. Estas son decisiones que, contrario a lo que se pudiese creer, no son un lujo y si son económicamente sustentables, pues la generación de conocimiento, técnica, investigación aplicada, innovaciones, etc., genera riqueza, precisamente de la que hoy más se valora a nivel mundial, y que Chile tan urgentemente necesita.

Solo si se resuelven los problemas estructurales que hoy presenta el sistema universitario nacional se podrá, algún día, contar con una universidad regional en O’Higgins, ojala pública. Una, que por cierto, no solo preste docencia, sino también desarrolle investigación y extensión.

Imagen: Campus Rengo para una Universidad que no ha llegado. Jorge Díaz

…Están en el suelo


"Somos los que se levantaron del terremoto de 1906, los que murieron parados entre los escombros en 1930, los que sobrevivieron a la tragedia y maremoto de 1960 y con el impulso organizaron un simple mundial de fútbol. Somos el adobe valiente y los ladrillos invencibles que resistieron la tarde fatídica de 1985. Somos la señora Nely y Don Juan, los papás de mi amigo que tuvieron que cambiarse un jueves en la tarde porque el terremoto dejó el block de departamentos inhabitable. Somos mi amiga Mouriel que arrendó un auto y sin conocer el camino viajó cientos de kilómetros por la carretera destruida para buscar a sus hermanos en el corazón del terremoto".

Por
Juan Pablo Vásquez

El progreso de los noventa, los condominios de mentira de la clase media, la clase media entera, las mentiras a la clase media, las mentiras de la clase media, la mentira de clase media, la mentira y la mentira y media.

Los conjuntos habitacionales, los edificios donde nunca vivió nadie, el orgullo falso por disfrazarse de un “no pobre”. Las uñas de los jaguares, los créditos hipotecarios, la hipocresía de la casa propia, la propiedad de la financiera, el cheque y el vale vista, la estabilidad y la tranquilidad para ser turista, el auto y el jeep, el jeep y el auto.

El Ipod, el Netbook, la pantalla líquida, el blackberry de la empresa, la empresa de Blackberries, el plan de telefonía, Faúndez y las almas a dos por uno.

Los casinos, las apuestas, el puterío VIP, la rifa más grande de Sudamérica, la Sudamérica más grande de Sudamérica.

La micro, la mediana, la gigante. El metro más bonito que en París, más limpio que en Manhattan, mejor que en Buenos Aires, mejor que en Buenos Aires, MEJOR QUE EN BUENOS AIRES!

La Carretera de la reconquista, one way to dead, fast track, autopista y By Pass. Rutas, limpieza, descanso, teléfono emergencia, emergencias emergentes, puentes, servicios, represas.

Los chistes, los peruanos, la Plaza de Armas, los inmigrantes, la xenofobia, la desconfianza, los argentinos, los bolivianos, la arrogancia, nuestros Mc Donalds, las inversiones, el Beto Cuevas, las teleseries, las aspiraciones.

Corrieron, se miraron, lloraron, arrancaron, se abrazaron, se mearon, se cagaron, se comieron, se violaron, no supieron donde ir. Recordaron, todos.

Recordaron. Todo resumido. Todo en la rutina, todo en las palabras, todo el comediante. La hediondez de Evo Morales, la flojera de Don Lula (1). La idiotez en una moto. Zarkozy, con modelos. Berlussconi, con escándalos, con putas, con canales. Pero nada, ellos, tranquilos. Morales, mal oliente. Da Silva, un payaso en el carnaval.

Todo en un pañuelo. Toda la arrogancia, todas las mentiras, todas las risas, toda en chistes, todo en nada. Todo el progreso bajo el adobe, bajo la mezcla de barro y paja que olvidada seguía siendo parte de los nervios de esta tierra.

De nosotros, el país de los crédulos. El pueblo de los que, apenas les dijeron algo lindo, se fueron gustosos a su cama. Los que dejamos tirada, empolvada y medio perdida la chilenidad, por allá, tendida, boca abajo, violada, empeñada, amontonada, gastada y apostada.

Porque somos la triste fotocopia de lo que deberíamos ser, porque somos un dibujo mal hecho de lo que éramos. Somos aquellos que abrieron las piernas y cerraron los ojos. Somos eufemismos baratos, vendidos por docena. Somos los que amamos que nos digan “en desarrollo” en vez de tercer mundo.

Somos los que en algún minuto nos olvidamos de lo que somos, y es que somos los que queremos ser lo que no somos.

Tú, yo, abre los ojos frente al espejo, ¡Somos Nosotros! Porque somos choros cuando hay que serlo, porque somos chorizos. Somos morenos, somos alzados, somos bravos.

Somos hijos de españoles del sur de la más baja calaña, en cuyas venas corrían mezclas de hispanos, sefardíes, árabes, moros y africanos, y que vinieron escapando de la cárcel y la pobreza a encontrar la América en una tierra desconocida.

Somos primos y sobrinos de los Incas, aquellos padres de los peruanos, cuya inteligencia alcanza para dictar mil cátedras en mil universidades sobre cómo se administra bien un imperio.

Somos vecinos de los argentinos, que salen a la calle y se alzan en batalla cada vez que es necesario.

Somos los nietos de los inmigrantes que dejaron todo y vinieron en barco a un planeta austral.

Somos choros, somos valientes. Somos pehuenches, somos araucanos, somos hijos de los mapuches, somos indómitos, somos guerreros, somos los que nunca entregaron su tierra.

Somos los que se levantaron del terremoto de 1906, los que murieron parados entre los escombros en 1930, los que sobrevivieron a la tragedia y maremoto de 1960 y con el impulso organizaron un simple mundial de fútbol. Somos el adobe valiente y los ladrillos invencibles que resistieron la tarde fatídica de 1985.

Somos la señora Nely y Don Juan, los papás de mi amigo que tuvieron que cambiarse un jueves en la tarde porque el terremoto dejó el block de departamentos inhabitable.

Somos mi amiga Mouriel que arrendó un auto y sin conocer el camino viajó cientos de kilómetros por la carretera destruida para buscar a sus hermanos en el corazón del sismo.

Somos la puta que vende el poto pero nunca la dignidad, porque siempre es más importante que coman los hijos.

Somos los vecinos que duermen desde el sacudón en la cancha de la esquina. Somos la vieja que pela más papas pa’ aumentar la comida. Somos la olla común del pasaje. Somos los que hacemos que alcance, somos los que siempre tenemos un plato extra cuando llega un amigo.

Somos la colecta familiar, el partido del domingo, la chela con los cabros. Somos anticuchá bailable, minga chilota, nguillatún eterno. Somos Polla Gol, somos los Herrera, somos los que aganchan. Somos Lota, cobre carbón y acero. Somos los héroes que son mis viejos veinteañeros viviendo en una mediagua con dos críos en la espalda.

Somos valientes, somos fuertes, somos unos hueones choros, y somos humildes. Se nos cayó la pedantería y la arrogancia, se nos vino abajo toda la basura que importamos, se nos fue a la mierda la estatura idiotizante y vendida de los “mejores del barrio”.

El progreso, humillado. La esperanza, hecha un puño. La dignidad, orgullosa en el pecho de los miles que hoy día levantan sus casas.

¡Somos Chile, mierda!

Acá, en mi país, la muerte persiguió a mis compas con un machete en la mano. Aquí, en mi tierra, las casas se cayeron, los edificios están en el suelo, pero ellos solos, vacíos, porque nosotros, los chilenos, estamos todos de pie.

(1) En el pasado Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, el comediante más importante de este país hacía reír casi a Chile entero con una rutina en la que trataba de ordinario y hediondo a Evo Morales y de flojo y vago a Lula Da Silva.

Fotografía de Jorge Díaz

Sincretismo Cultural: Las Fuentes del Chile Mestizo en el Imaginario Artístico Religioso


Tras el terremoto que asoló la zona centro sur de Chile, se deteriora, daña o pierde (en el peor de los casos) gran parte del patrimonio que guardaban las iglesias, templos, casas y museos que fueron afectados por el movimiento sísmico. Al ser gran parte de estos edificios construcciones de adobe, se asocia con razón a ellos la tenencia de piezas de data o inspiración colonial. Una aproximación al valor y significado de esta expresión es lo que encontramos en el siguiente artículo que aborda el arte hispanocriollo.

Por Sofía Hasbún
Periodista.

El hombre, desde tiempos remotos, ha sentido la necesidad de dar explicación a los temas trascendentales: la muerte, la creación, de dónde venimos, cuál es el fin último del ser, la existencia de Dios, las cuestiones sobre el bien y el mal, etc. Para dar solución a estas interrogantes recurre a los símbolos otorgando un carácter más comprensible a algo qué es intangible y recóndito. Esos símbolos, objetos e imágenes, dan origen al arte.

En Chile, al igual que en el resto del mundo, el arte nace como una búsqueda de dar respuesta sobre los temas sagrados o esenciales de la vida. Así las expresiones artísticas indígenas hablan de las divinidades, la muerte, la fertilidad, los ritos funerarios, las ceremonias para lograr el éxito en las cosechas, etc. Por ejemplo, muchos de los vestigios arqueológicos encontrados durante el siglo XX son vasijas funerarias. Estos objetos son signos de su preocupación por el destino de las almas: el tránsito de la vida terrenal a la vida espiritual.

Posteriormente, con la llegada de los españoles a América, el panorama del arte fue cambiando poco a poco. El español llega con un cargamento de objetos e imágenes religiosas con el objeto de enseñar y evangelizar a los indígenas en lo referente a temas cristianos. A medida que la población local fue conociendo el imaginario occidental católico, comenzó a adoptar algunas imágenes. Sin embargo, no olvidan su pasado ni dejan atrás sus costumbres, por lo tanto, es en ese momento que se produce una mezcla o ensamblaje de culturas (española e indígena), que da origen al arte hispanoamericano.

Debido a esta mixtura es que muchas veces nos preguntamos: ¿el arte colonial o virreinal es copia del europeo o realidad propia? Para alcanzar una respuesta frente a esta interrogante debemos pensar en la conquista de América no sólo como un proceso de dominio administrativo y territorial por parte de España, sino también como uno en que este reino introdujo elementos religiosos a los lugares conquistados.

España tenía una visión cristiana y mesiánica sobre la llegada a este nuevo mundo, donde la civilización y el camino hacia Dios eran ocultos y desconocidos. El conquistador no sólo buscó ejercer el poder en nombre de la Corona Española, sino que también evangelizar y enseñar la filosofía de vida cristiana. Así, el español llega con una misión, con un espíritu salvador que tiene como resultado el origen de una nueva cultura, compuesta por elementos españoles e indígenas. Por lo tanto, en este proceso se produce la unión y mezcla de dos realidades espirituales, políticas y artísticas. Es dentro de este contexto que el historiador mexicano León Portilla escribe: “El encuentro de dos mundos, al acercar a millones de seres humanos que a través de milenios habían vivido en aislamiento recíproco, desencadenó una gama enorme de intercambios y nuevas formas de creación cultural”.

Siguiendo este punto de partida, es interesante mencionar la definición que hace la Real Academia Española acerca de la palabra mestizaje. Las acepciones que tienen relación con el tema son tres. La primera hace la siguiente enunciación: “cruzamiento de razas diferentes”; la segunda señala: “conjunto de individuos que resultan de este cruzamiento”; la última indica: “mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva”. Entonces se puede plantear la tesis de que el arte hispanoamericano nace de la unión, de la mezcla de lo español con lo indígena. En otras palabras, podríamos decir que el hispanoamericano se trata de un arte mestizo.

En el proceso de conquista y asimilación de los nuevos elementos entregados por los españoles, el papel del arte era bastante claro y concreto: enseñar a los indígenas la religión cristiana y la fidelidad a la corona española. En un principio, llegaron imágenes junto con los misioneros jesuitas y franciscanos. Al mismo tiempo, desembarcaron artistas provenientes del viejo continente, pero, poco a poco, el indígena, el mestizo y el criollo comenzaron a involucrarse en el proceso de creación, manifestando y poniendo el sello de su cultura, de su forma de ser y de entender el mundo, sumándole a ésto la visión de la realidad entregada por el conquistador, creando nuevos modelos estéticos y de representación.

Este nuevo discurso estético implicó enraizar y apropiarse de la religión cristiana, dando como resultado una forma nueva y original que también incluye las raíces y tradiciones de la realidad indígena. El pueblo, la tradición local, se funden con el imaginario católico para así dar origen a la identidad cultural hispanocriolla.

Fotografía: Imagen de la Inmaculada Concepción, barroco mestizo, siglo XVIII, Museo Regional de Rancagua. Imágen de Jorge Díaz.

La Construcción de la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles de Gaudí de Triana: una Obra de Trascendencia Mundial para la Región de O’Higgins


El reciente terremoto dañó gravemente templos que son parte del patrimonio y de la expresión de fe de miles de personas en el país. Solo en Rancagua, por citar los ejemplos más emblemáticos, la Catedral y la histórica Iglesia de la Merced, testigo mueble de la Batalla de Rancagua, se encuentran seriamente deterioradas. Sin embargo, no todas las noticias hablan de iglesias que se caen, sino también, silenciosamente, surgen iniciativas de otras que se levantan. Es el caso del la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, que espera erigirse en la capital regional, y cuyo arquitecto es nada menos que el célebre artista español Antonio Gaudí.

Por María Antonia Pulgar
Magister © en Historia del Arte
Ilustración de Alonso Salazar

La capital de la Sexta Región de O’Higgins, Rancagua, ya no sólo podría ser recordada por los chilenos y los extranjeros como la ciudad del “desastre” sino, por el contrario, como la ciudad de la hermandad entre dos pueblos: el chileno y el español. Todo esto debido a que será construida una capilla de inmejorables atributos arquitectónicos y artísticos, donada con tal fin.

El diseño de la Capilla fue realizado por el arquitecto y genio del modernismo español Antonio Gaudí a un sacerdote franciscano chileno para que se construyese un símbolo de unión entre ambos pueblos en la ciudad de Rancagua, donde anteriormente tuvo lugar una de las batallas más sangrientas en el proceso de Independencia.

“El hombre para estar completo debe tener un lugar para cada una de sus necesidades: un lugar para vivir, alimentarse, amar, cobijarse… y un altar donde orar”. Así fueron las palabras del gran alcalde de Florencia, Giorgio de la Pira, para designar las necesidades de cualquier persona en la tierra. Y esta connotada capilla podría constituirse en un inigualable altar donde el pueblo chileno, específicamente el de la Sexta Región, podría dirigirse a su Creador.

LA CAPILLA Y SU HISTORIA

Nicolás Díaz, médico, que fuese entre muchas otras cosas senador en 1994, supo a través de su hijo también médico, que ejerce en la ciudad de San Fernando, de una hermosa capilla en esta ciudad, la que fue destruida por el terremoto de 1985 y que se encontraba catalogada como monumento nacional. Buscando fondos para su reconstrucción, este connotado médico y senador demócrata cristiano se comunicó con Jorge Precht, abogado de los senadores de la bancada política, el que le habló del proyecto de Gaudí en Chile, hasta ahora desconocido para la mayoría de los chilenos.

Precht le enseña además su historia, es decir, que este proyecto nace de la petición que hace un sacerdote franciscano residente en la ciudad de Rancagua que viaja a Europa, el que queda admirado de la obra de Antoni Gaudí. El religioso, fray Angélico Aranda Hurtado (1870-1961) escribe a Gaudí el día de la Asunción de la Santísima Virgen haciéndole la petición el año 1922 de que donara para la ciudad, pueblo de mineros y ganaderos, el proyecto de una capilla, ofreciéndole a cambio el pago en oraciones.

Gaudí, luego de pensarlo y viendo los planos del terreno que le manda Aranda, se da cuenta que eran prácticamente de las mismas dimensiones que destinaría a la capilla de la Asunción en la Sagrada Familia y que proyectó que se construyera en la fase final. Le responde entonces Antoni Gaudí al religioso Aranda el 12 de octubre (Día de la Raza), donándole los bosquejos de esta capilla para que se construyera una idéntica en el “nuevo” continente.

Debido a la muerte de ambos: Antoni Gaudí y del padre Aranda, y a la Guerra Civil Española (1936-1939), los documentos quedaron en el olvido, perdiéndose en medio de los tantos papeles del Archivo Diocesano de Barcelona, hasta que en 1973 fueron rescatados casi por casualidad.

Es así como se retomó y dio forma a este gran proyecto, que en Chile estaría en fin edificado alrededor del 2014 y en Barcelona no antes del 2020.

Para Gaudí este templo en la ciudad de Rancagua, constituiría un signo de unión fraterna entre dos pueblos hermanos, que en “El Desastre de Rancagua” tuvieron una ferocísima batalla, donde muchos murieron y sufrieron por casi tres días. Por tanto esta capilla vendría a constituirse en un signo de fraternidad entre ambos pueblos.

CORPORACIÓN GAUDÍ DE TRIANA

Luego que este proyecto se divulgara entre sujetos interesados en él, un grupo de personas presididas por Nicolás Díaz se reúnen en 1995 para conformar la Corporación Gaudí de Triana, haciendo alusión al creador de dicho proyecto y al antiguo nombre de la ciudad de Rancagua. Esta agrupación, que fue creada con el fin de traducir los bosquejos de Gaudí en planos de arquitectura y posteriormente construir la capilla, tiene entre sus integrantes al arquitecto Cristián Maztner a cargo del proyecto arquitectónico, el cual, por providencia, cuando se sabe de este proyecto en Chile, viene llegando de estudiar en España, en donde tomó un curso específico acerca de la obra de Gaudí. Todo coincidió para que él fuese el arquitecto que se hiciese cargo de llevar los bosquejos que donó Gaudí a planos de arquitectura, pues Gaudí nunca elaboraba planos, sino que construía a partir de bosquejos

Este 2010 la agrupación cumplirá 13 años de existencia. Sus integrantes se han reunido puntualmente mes a mes, sin desanimarse y sin, tampoco, recibir ninguna compensación económica por ello. Don Nicolás Díaz, dice: “hemos tenido la fe del carbonero”, ciertos que esta obra tendrá su culminación. Y agrega una frase de Fernando Pezoa: “Lo que el hombre sueña, si Dios lo quiere se hace realidad”.

En total, la Corporación cuenta con 150 socios, entre ellos destacadas personalidades como ministros, embajadores, obispos y otras personas interesadas en que esta obra llegue a su término. Así también la figura de la organización contempla el que debe haber representantes de las principales instituciones de la región y del país, todas lideradas por el presidente, don Nicolás Díaz. Entre estas personalidades se cuentan un representante del Obispado de Rancagua; un representante de los franciscanos; un representante del Colegio de Arquitectos de Chile; de las claraeulalias, monjas seglares llegadas de España que estarán a cargo de la casa del silencio y representantes de elección libre escogidos por la asamblea, más el arquitecto Maztner, asesor encargado del proyecto mismo, quien es además miembro de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, DIBAM.

Existe además el compromiso de numerosas empresas y particulares que, para el momento de la construcción de la capilla, han prometido importantes donativos.

Esta agrupación cultural sin fines de lucro, una vez construida la capilla, tendrá la misión de administrarla, pues el templo no será una parroquia. También lo hará respecto a las otras construcciones anexas a ésta.

PROYECTOS ANEXOS A LA CAPILLA

Luego de terminada la capilla se construirá la “Casa de Soledad y Silencio”, una casa de retiro que servirá como un espacio ecuménico de oración y expresión cultural sin distinción de credos, así como de lugar de tertulias para artistas e intelectuales, de preferencia.

Además, en los alrededores donde se construirá la capilla, existe en la actualidad un edificio que alberga a un colegio, al que se le cambiará su uso, pues se piensa construir allí un Museo Regional de Historia y Geografía que muestre nuestras tradiciones.

Todo esto se emplazará en el llamado Parque Cataluña, en el que se han invertido varios millones de pesos y que nace con el fin de albergar a esta capilla, luego que el antiguo lugar destinado para tal fin hubo que desecharlo, pues el dueño del predio se arrepintió de haberlo donado. Tras este inconveniente, un grupo de arquitectos de la región determinaron el mejor lugar en donde se podría emplazar la obra según la influencia urbana, naciendo así este parque.

El proyecto de arquitectura de la capilla estará listo para este septiembre de 2010, año del Bicentenario. Cristián Maztner ha querido que el proyecto sea enriquecido con la opinión de los más connotados arquitectos chilenos.

La capilla tendrá 30 metros de altura y una planta de 100 mts. cuadrados de construcción. El proyecto de arquitectura en sí ha tenido un costo de 128 millones de pesos hasta ahora.

Por tanto es importante recordar sobremanera que esta obra poseerá una trascendencia inusitada para nuestro pueblo chileno y en especial para el de Rancagua y la Región de O’Higgins toda, pues se sumará a los atributos que ya posee Sewell como Patrimonio de la Humanidad, a las costas de Pichilemu, como capital para el surf, a Colchagua como capital vitivinícola, a Doñihue por sus chamantos y al resto de la región como una importante zona huasa típica y de producción agrícola y minera para el país. Es por ello quizás que fue incluido por el gobierno del presidente Ricardo Lagos entre los proyectos emblemáticos con los que Chile celebrará el bicentenario de nuestra independencia, pues, como se dijo, para este año, en el mes de septiembre, estará listo el proyecto arquitectónico, mientras que la construcción misma coincidirá con el bicentenario de la Batalla de Rancagua.

Como un dato adicional, es relevante señalar que Antoni Gaudí se encuentra en vías de ser beatificado: su causa llegó al Vaticano en el año 2000, concluyendo su primera etapa en el Arzobispado de Barcelona el 13 de mayo de 2003. Este es el primer arquitecto y artista que está en dicho proceso, luego del beato Angélico, del renacimiento italiano.

Es lícito y pertinente, además, que toda la región se entere de esta trascendental obra y que espere con ansias que se materialice, pues ya hemos explicado todo el significado que ella conlleva. Además el pueblo español verá terminada esta obra en Chile antes que en la misma España se construya una igual acompañando al Templo de la Sagrada Familia.

Así, se espera que esta obra traiga a la ciudad un afluente de turistas inmenso. Es cosa de recordar que el Templo de la Sagrada Familia del mismo autor de Barcelona, es el símbolo de su ciudad y punto más visitado de toda España.

Imagen: Capilla Gaudí en base a maqueta de la Corporación Gaudí de Triana. Ilustración de Alonso Salazar.

Comentario a “Sal y Memoria: Los Antiguos Salineros de Cáhuil” de Solange Carrasco y Constanza Lillo, Sin Ref. Editorial, 2008, 120 pp.


“Si bien las salinas son parte de la identidad y de la memoria del pueblo de Cáhuil y sus habitantes, no son consideradas como un capital cultural. Son un emblema de la localidad, no obstante, no se potencian como parte del patrimonio y como un elemento representativo de tradiciones de lugar que permitiera transformaciones en la economía local y familiar” (Las autoras, p 80).

Por Jorge Díaz Arroyo
Lic. en Historia
Imágenes cortesía del Gobierno Regional de O'Higgins
Estudio para el fortalecimiento de la identidad territorial de la región de O´Higgins (ver créditos al pié del artículo)

"Estatua de sal” es, de acuerdo al relato bíblico, quien a causa de mirar hacia atrás, hacia el pasado, hacia “la tragedia” de la que se ha librado, no aborda su presente o no se hace cargo de él. Sobre esto es, curiosa e irónicamente, en lo que bien se podría reflexionar respecto a los salineros de Cáhuil, sujetos sociales que abordan las antropólogas Solange Carrasco y Constanza Lillo en el libro titulado “Sal y Memoria: Los antiguos salineros de la Laguna Cáhuil”, editado gracias al apoyo del FONDART del Fondo del Consejo de la Cultura y las Artes.

EL LIBRO

Como señala Fresia María Salinas, antropóloga prologuista de la obra “lo que aquí publican (las autoras) corresponde a una selección de esos abundantes datos de campo, selección orientada por la focalización en un oficio que los habitantes todavía practican, aunque cada vez más escasamente, pero que es significativamente recordado -recordar es traer a la memoria con el corazón- por los ancianos salineros. No es puramente asunto del pasado, aunque actualmente su importancia económica y laboral esté en decadencia, es un pedazo importante de la vida de chilenos de los cuales sabemos poco, y que, como toda vida humana, merece ser recordada” (p 11).

El estudio no es histórico, aunque está cruzado por la memoria del ayer, proyectada al presente y especulando hacia el futuro de las salinas, su forma de vida conexa y la experiencia de su explotación. Es en el imaginario, en la vivencia subjetiva y recordada, donde las autoras enfocan su quehacer, acorde, por lo demás, a la forma de evocar de los protagonistas de este relato: “podemos concluir que para los salineros es difícil dar fechas exactas sobre estos acontecimientos. Se recuerdan temporalidades y episodios y no una cronología oficial de los hechos” (p 57).

Lillo y Carrasco señalan que, aunque la técnica de extracción prácticamente es la misma que antaño, las condiciones se han suavizado un poco, por ejemplo, con la introducción en la década de los 80’s de carretillas para transportar los sacos de sal (antes estos eran movidos en angarillas -suerte de camillas- sostenidas a mano); Lo mismo es válido para la disminución de la capacidad y peso de los sacos usados. Se ha pasado de los descomunales 100 kilos por saco, a los 84 kilos luego, para llegar en la actualidad a los 60 kilos. No son los únicos cambios:

“Si bien no existen grandes diferencias en el pasado y el presente en las formas de producción, sí las hay al comparar la cantidad de salineros que laboraban hace cincuenta años atrás, con la cantidad que lo hacen hoy. Antiguamente, había una mayor dotación de trabajadores: se estima que cerca de doscientos salineros trabajaban en el sector de Laguna Cáhuil; sin embargo, en la actualidad se ha reducido cuantiosamente y no alcanzan a cubrir una plaza de veinte trabajadores” (p 70).

Las razones para la decadencia de la actividad son muchas: La extrema dureza del trabajo y las amplias jornadas de trabajo se confabulan el exiguo mercado que hoy tiene la sal, más la actual posibilidad de nuevas alternativas para los hijos y nietos de los más veteranos salineros, que mediante los estudios y/o el ejercicio de otras profesiones y oficios proyectan mejores perspectivas para sí mismos.

Por otra parte, el insuficiente yodo de la sal marina la inhibe de poder ser usada para el consumo humano (tiene 88% y lo que por norma se exige es el 95% para permitir el buen funcionamiento de la glándula tiroides y evitar con ello enfermedades relacionadas al bocio); a esto se suma el embancamiento de la cuenca lacustre a causa del exceso de sedimentos de la cordillera arrastrados por las aguas lluvia y la construcción del puente que cruza el pueblo de Cáhuil, que ha tenido como consecuencia un cambio en el flujo de las aguas marinas, dos factores que dificultan el proceso desarrollado en las salinas. El reciente maremoto y tsunami de 2010 (que, obviamente, no está registrado por las autoras) bien podría ser un golpe mortal a la actividad.

DIGRESIONES SOBRE UN PASADO Y UN FUTURO

Con este panorama, no es raro pensar que el antiguo oficio salinero se acabe, y con ello un patrimonio y una memoria que constituyen identidad y tradición. El romanticismo es un escape fácil para seguir porfiando en un hacer que no tiene, hasta donde puede verse, modo de sustentarse económicamente en el mundo moderno, en la forma que hoy se explota y comercializa. Pero, precisamente, si se le da una vuelta de tuerca a la actividad, surge una posibilidad de rescatar este legado.

“Si bien las salinas son parte de la identidad y de la memoria del pueblo de Cáhuil y sus habitantes, no son consideradas como un capital cultural. Son un emblema de la localidad, no obstante, no se potencian como parte del patrimonio y como un elemento representativo de tradiciones de lugar que permitiera transformaciones en la economía local y familiar” (p 80).

El mantener una memoria, un recorrido, un relato y un trayecto que de cuenta de esta tradición y actividad que le dio (y da) personalidad a Cáhuil, puede hacer sustentable el mantener esa “infraestructura” y paisaje que le son tan propios. Es también una posibilidad de entrada de recursos mediante el turismo patrimonial, para el que existe un creciente, culto y ávido público, y adicionalmente una oportunidad para provocar ese motivo de orgullo y de reconciliación e identificación del pueblo de Cáhuil con su rasgo más característico.

No se trata de endulzar el relato ni el oficio, hacer una caricatura de la actividad salinera, algo “plástico”, sino plasmar en su real y total dimensión la memoria de lo que fueron y son los cuarteles, las angarillas, los quintales y las calles. Una variación -por citar un ejemplo- de lo que se ha hecho (y sigue evolucionando) en Lota, en la octava región de nuestro país.

“Es importante señalar que la identidad no siempre está aferrada a percepciones positivas o ideales, también se configura desde lo incierto, desde las problemáticas que conlleva formar parte de algo. Algunos salineros, en este sentido, si bien se sienten orgullosos de haber trabajado en las salinas por tantos años, se muestran disconformes con el oficio que ejercieron, al ser un trabajo extremadamente duro, mal pagado, con consecuencias en la salud, y en desventaja con otros trabajos que requieren de menor esfuerzo físico y están mejor remunerados” (p. 90).

Visto así, pareciera que en términos económicos puros, de mercado, la actividad no tiene otro porvenir que extinguirse con el avance de su actual decadencia, salvo que se reinvente y recicle como una que explote y fomente su capital patrimonial, con todos los beneficios económicos, identitarios y sociales que su comunidad podría recibir. Porfiar en contrario equivaldría a ser “estatuas de sal”… estancarse hasta morir.

COMENTARIOS FINALES

El estudio es acucioso y corresponde a un texto de investigación, escrito en forma amable, llana y correcta, pero que no es divulgativo, propiamente, aunque si asequible. El aporte es mayúsculo para el conocimiento, puesta en valor y rescate de una actividad y sus cultores que ha sido insuficientemente conocida y estudiada hasta ahora. La edición y selección fotográfica también es apropiada, bella y simple, aunque, lamentablemente el balance de grises utilizado (la edición es en blanco y negro) no es a veces el óptimo para sacar provecho de la totalidad de las imágenes, perdiéndose algunas.

Dos observaciones, muy pequeñas: Hizo falta una inducción luego del prólogo e introducción, que familiarizara el oficio, su técnica y proceso antes de iniciar el relato, propiamente, pues este comienza suponiendo un conocimiento del lector de la actividad salinera, saber que por si solo no alcanza a proporcionar el glosario anexo en las últimas páginas. Segundo, la selección de planos, sobre fotos satelitales, al final del texto, no es la apropiada para un texto impreso en blanco y negro. Más si parte de la simbología se presenta en base a la tonalidad de ciertas zonas geográficas. El resultado es confuso y poco amable al lector.

En suma, un importantísimo libro que pone en relieve una actividad y legado propio de nuestra región, el que corre un real y severo peligro de perderse para siempre.

Créditos fotográficos:
Foto 1, "Origen", de Jaime Rubén Salinas Pozo.*
Foto 2, portada libro Sal y Memoria
Foto 3, "Emoción", de Jaime Rubén Salinas Pozo.*
* Cortesía del Gobierno Regional de O'Higgins, Estudio para el fortalecimiento de la identidad territorial de la región de O´Higgins.

Crítica a Forjadores de la Ciencia en Chile, de Claudio Gutiérrez y Flavio Gutiérrez, Ril, 2008, 140 pp.


"Esta interesante obra viene, pues, a poner en contexto el acontecer y la contribución de la ciencia a lo largo de gran parte de nuestra historia a través de una selección de perfiles biográficos de importantes exponentes de la ciencia en Chile, partiendo desde la Colonia con el Abate Juan Ignacio Molina hasta Raúl Sáez y la implementación de medidas para evitar el rebalse del lago Riñihue, tras el maremoto de Valdivia en 1960".

Por Jorge Díaz Arroyo
Profesor de Historia y Geografía
Lic. en Historia

La celebración del Bicentenario de la República ha sido una buena excusa para reflexionar sobre nuestro pasado, patrimonio y también para proyectar nuestro futuro, y en tal sentido, tomar las decisiones que apunten a un mejor desarrollo en él.

Pero tal vez, uno de los temas que menos atención ha tenido en toda esta fiesta bicentenarista ha sido el legado y potencial desarrollo de la actividad científica nacional. Por eso vale la pena volver sobre el libro de Flavio y Claudio Gutiérrez (padre e hijo), ambos académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (el primero retirado), “Forjadores de la Ciencia en Chile: Problemas y Soluciones”. Tal vez, la explicación para que se ignore en estás reflexiones conmemorativas el legado científico nacional sea, como señalan los autores, el que generalizadamente se crea que no hay, se hace ni se ha hecho ciencia en Chile:

“La forma de presentar nuestro pasado nos ha acostumbrado a pensar que no ha habido científicos en Chile. Nuestra historia nombra políticos, militares, escritores, publicistas, empresarios, artistas; rara vez un científico o una experiencia científica. También nuestros hombres públicos parecen desconocer este aspecto de nuestra historia, como si cada nueva generación tuviera que reinventar desde cero este proceso, sin aprender de la experiencia de sus predecesores” (p 17).

Esta interesante obra viene, pues, a poner en contexto el acontecer y la contribución de la ciencia a lo largo de gran parte de nuestra historia a través de una selección de perfiles biográficos o casos de importantes exponentes de la ciencia en Chile, partiendo desde la Colonia con el Abate Juan Ignacio Molina y su “Compendio de Historia Natural de Chile” (1776) en el XVII, para concluir con Raúl Sáez y la implementación de medidas para evitar el rebalse del lago Riñihue, tras el maremoto de Valdivia en 1960, el que amenazaba con aumentar las catastróficas secuelas del sismo, en una prueba de ingeniería aplicada notable.

Los mismos autores describen los criterios y limitaciones para elegir a los biografiados:

“Los personajes se han elegido con diversos criterios: genialidades, sistematizadores, inventores, etc. Tienen en común el haber nacido y haberse formado en la región, y haber hecho sus mayores aportes en el país. Para poder tener una perspectiva histórica, elegimos científicos que desarrollaran su labor antes de la institucionalización de la ciencia en Chile en la década de 1960, y que ya están fallecidos. Por supuesto, nuestra lista está lejos de estar completa, y en algunas ocasiones se eligieron con otros criterios, como acceso a la información” (p 18).

Así, se revisan una selección de 13 destacados científicos y su correspondiente aporte en igual cantidad de capítulos unitarios: Fray Pedro Manuel Chaparro: la lucha contra la viruela; Juan Egaña: sabio enciclopédico; Ramón Picarte: matemáticas y bienestar social; Manuel Antonio Carmona: ciencia y enfermedades mentales; Bustillos y Velazquez: la conservación de la carne; Salazar y Zegers: los rayos X; Diego Barros Arana: ciencia y humanidades; Aureliano Oyarzún: las culturas aborígenes chilenas; Daniel Martner: la economía como ciencia; Eduardo Cruz-Coke, la vitamina D, e Irma Salas: el estudio científico de la educación, además de los mencionados Abate Molina y Raúl Sáez.

El libro tiene varios méritos: de Perogrullo la novedad de su temática, pero, además, resulta valioso el lenguaje ameno y claro con que los autores exponen cada cuadro. No se trata de áridas explicaciones científicas que aborden la especificidad de cada aporte, innovación o investigación en la respectiva especialidad del retratado; sino más bien se trata de un relato de los precursores, sus medios y contextos, su búsqueda, aporte y circunstancias y el impacto que sus productos e innovaciones tuvieron, si es que vieron la luz. Por que aquí abundan las oportunidades desaprovechadas, los resultados sin eco o con insuficiente inversión y/o difusión, las revolucionarias y adelantadas innovaciones que anticiparon verdaderos cambios de paradigma de la ciencia, pero que no obstante, no tuvieron la promoción necesaria. Es un extraño caso, que no nos deja de recordar el curioso paralelo con nuestros “casi, casi” en el deporte, tan abundantes y frecuentes a lo largo de nuestra historia. Es de reflexionar este constante que parece ser característica en nuestro país.

El descubrimiento de los detalles de cada uno de los perfiles y trayectorias que nos muestran los autores se los dejaremos al lector. Sin duda resultarán sorprendentes y reveladoras las vidas, tribulaciones, historias y contribuciones de estos forjadores de la ciencia nacional, como bien los llaman Claudio y Flavio Gutiérrez.

Podemos señalar qué, eso sí, en capítulos breves pero muy reveladores, se muestran los lineamientos biográficos que ponen en contexto la labor de búsqueda, perseverancia y no poca incomprensión de cada precursor; la naturaleza de sus investigaciones y logros, el impacto de su aporte y la relevancia social que éste comprende. Así, los autores nos muestran un conjunto completo y redondo, sin sobrecarga de información, pero con lo suficiente para ver en su globalidad al precursor, su obra y su época.

Se desprende, pese a que se demuestra que científicos y producción han existido siempre en Chile, una constante lamentable: la no promoción histórica y sistémica de la actividad científica en nuestro país, salvo quizás, en al etapa fundacional de la Universidad de Chile y la “importación” de sabios en los primeros años de la República.

Resulta indicativa la frase que el 15 de diciembre de 1945 Eduardo Cruz Coke , otro médico y científico biografiado, pronunciara en el Senado de la República:

“No se conocen hasta ahora sino dos métodos de crear capitales: el trabajo muscular y el intelectual. El trabajo muscular puede multiplicarse sólo hasta cierto punto, y la creación de riquezas que determina, es por lo tanto, limitado. El trabajo intelectual está abierto a tolerar todos los exponentes que elevan la deficiencia del primero, su colaboración en la creación de riquezas no tiene límite” (p 121).

Sentencia plenamente vigente en una época como la nuestra, que se ha distinguido por el valor del conocimiento, la técnica y la producción científica.

Pero no es solo la falta de una estructura de apoyo y desarrollo a la ciencia lo que, a través de su revisión, los autores detectan como un problema para la actividad y su avance. Existe también el prejuicio (cuestión que el libro confesamente pretende derribar) de que “en Chile no hay ciencia”, de que se ha hecho nada o muy poco, que no existe tradición ni obra.

Ilustrativo es el pasaje, en donde a propósito de la obra del economista biografiado, Daniel Martner, “El espíritu de la ciencia: Meditaciones sobre el desarrollo de las ciencias y la evolución del pensamiento humano desde los comienzos de la cultura hasta los tiempos en que vivimos” (1931), los autores señalan que “Para un lector agudo, sorprende que siendo (Martner) un economista chileno perfectamente interesado en nuestra realidad, no aparezca siquiera una mención a Chile en su tratado”. Y complementan a pié de página: “Esto motiva una conclusión implícita (probablemente no compartida por su autor): no tenemos científicos en Chile; no hacemos ciencia en Chile. Pero esta es una tradición de nuestros popularizadores en ciencia: para ellos los científicos son luminarias que elaboran teorías fantásticas: Copérnico, Bacon, Kepler, Galileo, Descartes, Pascal, Leibniz, Newton, Smith, Lavoisier, Lamarck, Laplace, Pestalozzi, Humboldt, Faraday, etc. Esta visión hace que no formemos tradición, que no saquemos ventaja de nuestra experiencia anterior” (p 111).

Del mismo Newton, luminaria destacada, “fantástica” e inalcanzable, es la frase en que con humildad y no poca razón explica “si he podido ver un poco más lejos es porque iba sobre los hombros de gigantes”, refiriéndose así a sus predecesores que aunque errando precisiones y teorías, encaminaron con sus avances el conocimiento, en una posta infinita, para que él pueda dar el paso siguiente (¿que otras cosa, sino esto, es la historia del conocimiento?

Pese a todas las conclusiones y análisis que de él se desprenden, se trata de un libro alegre y esperanzador: primero, porque desde sus páginas aporta y demanda el poner en valor el legado científico nacional, que aunque sin el apoyo sistémico que le pudo haber dado mayor alcance y desarrollo, existe, y es, por tradición, los hombros desde donde los actuales y futuros científicos ya se podrían subir en su diario quehacer. Segundo, porque proyecta lo que debiese hacerse –y que de algún modo está en (embrionario e insuficiente) desarrollo con las políticas implementadas en la última década: generar una plataforma de soporte, desarrollo y promoción de la actividad científica nacional.

Es un libro dinámico y ameno; amplio, porque se ocupa tanto de ciencias “duras” (las naturales y exactas) y “blandas” (las ciencias sociales); apto para todo lector, y que, aunque apareció a un par de años de la fiesta, es un aporte sólido a esta reflexión bicentenarista.

Crítica a “Para una Meditación de la Edad Media”, de Luis Rojas Donat, Ediciones Universidad del Bío-Bío, 2009, 434 pp.


"El libro es un importante aporte para el estudio de la Edad Media, en especial de los grandes temas que giran en torno a ella. Cada capítulo, nos lleva a concluir que este período es mucho más valioso de lo que parece; que la percepción típica y estigmatizada que se proyecta en torno a la Edad Media es un gran error."

Por Leslie Perera Álvarez
Magister © en Historia
Universidad de Concepción

El carisma cercano, profundo y erudito del profesor Luis Rojas Donat se proyecta en Para una Meditación de La Edad Media, libro en donde se detiene a reflexionar, interpretar y encontrar razones a los hechos históricos del Medioevo.

Este texto es la recopilación de 15 años de investigación, ensayos y reflexiones que el autor ha desarrollado a través de diferentes ponencias en Congresos y cursos sobre la época medieval, dictados en las diversas universidades de la VIII Región en que ha trabajado (U. del Bío-Bío en Chillán; U. Católica de la Santísima Concepción, U. San Sebastián y U. de Concepción). Su última obra, compuesta de 434 páginas, dividida en siete temas que expresan una mirada particular sobre el entorno, la mentalidad y el contexto en donde suceden los procesos de la Edad Media, Rojas la describe como

“un libro de historia, consistente en un conjunto de estudios en los que he puesto más que nada reflexión (…) Me he preocupado de grandes temas con una mirada global -holística- del tiempo, del espacio, de la enseñanza universitaria, del derecho, de la lengua, de la guerra y, finalmente, de las proyecciones que el mundo medieval legó a la formación de la fisonomía moral del hombre americano."

El autor establece un diálogo con el lector, conduciéndolo así en sus lecturas. De esta manera, apelando constantemente al presente, sugiere la problemática medieval, no alejada de la realidad, realizando un paralelo, una analogía, entre el presente -que el lector y autor viven- con el pasado. Él lo describe de la siguiente forma: “Este libro es una meditación, o al menos eso he pretendido plasmar en las páginas que siguen, para que el lector pueda llegar a mirarse en ese pasado”.

Con una prosa prolija invita a transitar por las diferentes preocupaciones, miedos y vivencias del hombre medieval, no así de la mujer, la que no es considerada como tema ni vocablo, sino tan sólo como una advertencia al inicio del libro. Escrito en primera persona, el autor va interactuando, conversando y cuestionando a un lector activo quien podrá apreciar con una mirada crítica las costumbres y la forma de pensar en la Edad Media.

DESMITIFICANDO UNA ÉPOCA

Mediante la magia del lenguaje, Rojas nos entrega la comprensión y la humanidad de una época, corrigiéndola en aquello en que popularmente ha sido considerada oscura, de barbarie, violencia y mal gusto; Esta visión, más luminosa de la Edad Media, suele ser ignorada por los datos duros, documentables y cuantificables. Elementos tradicionales que han utilizado los historiadores, al centrar su atención (casi exclusivamente) en los grandes hombres, batallas, documentos jurídicos, entre otros, que constituyen fuentes históricas valiosas, pero que se alejan de la vida y preocupación del ser humano común. De esta forma, son marginados los ideales, los imaginarios colectivos, los valores que guían y encausan al actuar de los hombres y mujeres del pasado.

“El historiador tiene el deber de señalar la falsedad de esa ilusión presentando los hechos que cree efectivamente sucedieron, hurgando tanto en la lastimosa miseria humana como también en su esperanzadora grandeza. Al destruir la imagen creada por la imaginación popular, se borra también una parte de la realidad, porque la vida, junto a la existencia de las cosas y los hechos objetivos, es también ilusión, sueño, quimera. ¿Será la realidad sólo lo que vemos o es, asimismo, lo que queremos ver, lo que soñamos viendo?”

El libro, a su vez, trata de desmitificar aquellas tradicionales creencias populares acerca de la Edad Media, desenmascarando a través de los diferentes capítulos, todas aquellas falsas verdades, tan arraigadas en la mentalidad colectiva. De esta forma se abre el pasado, con los grandes y pequeños legados como el actual calendario; la historia concebida linealmente con un antes y después de Cristo; el mantenimiento y conservación de los libros a través de los códices; el derecho canónico; las universidades; los castillos; la institución de la iglesia y sus enormes aportes; el resurgimiento urbano; el origen de las naciones; de la burguesía y del mundo moderno, por mencionar algunas de sus contribuciones y legados. “Frente a objetos como éste, uno se pregunta si la barbarie que muchos siguen asegurando que hubo en la Edad Media, ¿no sea acaso la suya propia… la ignorancia burdísima? ”, el desconocimiento del período y de su riqueza.

LA OBRA

El capítulo primero “Hacerse medievalista en Chile” serviría como manual, por decirlo así, para los estudiantes de historia. A través de su vivencia personal, Rojas narra su formación como historiador, recordando que un historiador no nace, no surge de la nada; tampoco se trata de un camino fácil, sino que es un esfuerzo personal y “divino”, motivado y potenciado por formadores. Dentro de los estudios universitarios, nos señala que uno como alumno o alumna, descubre dentro de sus profesores a sus maestros; aquellas personas que imprimen o despiertan la curiosidad en sus discípulos en algún área de estudio, un sello y un estilo de hacer historia. En el caso particular del autor fue la figura del profesor Héctor Herrera “gran amigo e insigne maestro”, a quién también le dedica este libro.

Llama la atención en este capítulo, la importancia del trabajo y vinculación con otros colegas e historiadores del área dando a conocer la necesidad de no ser isla, que cada encuentro, carta, congreso, cofradía, permiten crear un círculo de amigos y estudiosos de la Edad Media. Amistades que recuerda y agradece y que nos actualiza sobre los historiadores medievalistas que existen en Chile.

“Es un manual de historia medieval”, me dijo Luis Rojas, con su sencillez; sin embargo difiero de esta apreciación: el libro da por entendido diversos conceptos, personajes y estudiosos de la Edad Media, que si no se es un iniciado en el período, pueden quedar algo extraviados en nuestro marco referencial; además, cada capítulo lleva implícita una reflexión, puesto que no se trata una sucesión de datos, sino estamos ante una interpretación y análisis de uno y otro tema, lo que no permite una lectura ligera puesto que no se lograría captar o alcanzar el propósito y el esfuerzo que propone Rojas.

Al leer el texto, se descubre un período maravilloso, sumergido en dicotomías y realidades opuestas: la existencia de una historia institucional a la par de una historia de los seres humanos. Apreciando una noción del tiempo línea junto a un popular tiempo cíclico; el derecho jurídico, canónico, que convivía junto a las costumbres; una sociedad altamente religiosa, pero ritualista y temerosa; estratificada y jerarquizada, pero movible; una comunidad mayoritariamente iletrada, bárbara, que convivía, sin embargo, junto a monjes intelectuales y guardianes del saber. Vivencia dual de la sociedad que inserta entre lo bueno o malo; lo sacro y lo ordinario.

Algunas ideas que se desprenden del presente libro:

Los campesinos durante la Edad Media, en su mayoría se regían por un “tiempo natural”, movido por fuerzas misteriosas, influenciado por dioses y cargado de emoción. Coexistían paralelamente dos formas de entender el tiempo: uno lineal (cristiano) y uno circular, místico y repetitivo.

A la sociedad campesina medieval, no le interesaba cambiar las formas de concebir el tiempo; incluso, no existió “una clara distinción entre el presente y el pasado, ya que éste renacía sin cesar llenando de contenido el presente. ”

Respecto a la noción de espacio en los campesinos, éstos, seres inmóviles, atados a la tierra del feudo; fueron también nómades, migrantes, que se desplazaban en la recolección de alimentos, como peregrinos penitenciales o saqueadores, en la lucha contra los infieles.

“En un mundo enteramente gobernado por la naturaleza, esto es, por el espacio inmenso e inculto, apenas visible en él la mano humana, los hombres buscaron refugio en la comunidad de la que formaban parte (…) La regla era vivir agrupadamente, entre otras razones, porque el aislamiento era sinónimo de peligro ante los bandidos, los hambrientos, los contagiados con la peste, ante algunos jóvenes guerreros nobles inmisericordes”.

La guerra fue un elemento constitutivo y referencial a todas las instituciones políticas, religiosas, literarias, filosóficas. Hechos de violencia que modelaron a un período, sumergido entre “el evangelio, la espada y el arado, una cultura contradictoria, casi incomprensible, hermética, también, por lo mismo, humana y piadosa”. Violencia salvaje y temor que afectaba a la sociedad; sin embargo, ésta respondía con venganza, ante el crimen o una violencia solidaria, contra los invasores. Situaciones que llevaron a la iglesia a intervenir, legislar (derecho canónico) y condenar (excomunión o anatema) a aquellos que no desearan la paz o respetaran los días fijados para ella (La paz de Dios).

En suma, el libro es un importante aporte para el estudio de la Edad Media, en especial de los grandes temas que giran en torno a ella. Cada capítulo, nos lleva a concluir que este período es mucho más valioso de lo que parece; que la percepción típica y estigmatizada que se proyecta en torno a la Edad Media es un gran error. El mensaje que nos deja este libro de Luis Rojas es el llamado al estudio y riqueza del período medieval, al pensar y valorar este momento de la historia universal.

LA FRONTERA


Por Enrique Escobar Fermandoy

¿Cuál es el tris en que la flor deja de ser flor?
Es aquella frontera en que un átomo se apaga
y la sonrisa de los pétalos deviene en mueca,
cuando ánodo y cátodo se extinguen al unísono
cuando el rocío resbala y no impregna

Si alguna vez, en otra dimensión
inconmensurable, ignota, inasible,
lograra atisbar los albores de mi muerte
y los postreros estertores de mi vida,
podré aprehender la mágica frontera
donde se funden todos los colores,
esa línea surtidor de todas las antípodas,
cuna del llanto y de la risa
volcán que lanza el capullo y la carroña,
paréntesis que encierra el ser y el no ser,
el estar y el no estar

Que no termine la guerra de opuestos,
necesito a mis enemigos más que a mí mismo.
Quiero siempre a Heráclito rondando por mi cabeza,
¿Cómo podría ser sabio sin los imbéciles?
¿Cómo podríamos vivir sin los muertos?
Quiero continuar hasta llegar al instante
en que mis ojos vean a esa flor no flor
y desdoblarme en una pirueta para reír ante ese yo
que ahora no es yo
Cómo poder ser y estar en un lugar al mismo tiempo,
fundido al resto del cosmos y solo en mi mismidad
¿Es que pretendo jugar a ser Dios o a plasmar en
esencia y presencia, un cuadro con ambas,
la flor viva y la muerta abrazadas a su frontera?

Imágen: "Big Bang" de Cédric Sorel, 2008. Reproducido con permiso de la autora.

Muelle Barón


"Me gasté tanto tiempo pensando en cómo decirlo, que finalmente todo lo que lograba era eludir el acto, pasar por el lado, siempre pensando en ella, en como contarle todo ésto, mientras al mismo tiempo buscaba una excusa para no tener que ponerme en frente y hacer exactamente lo que me pasaba el día pensando en cómo hacer".

Cuento
Por Juan Pablo Vásquez

Me molesta que traten tan mal a los días nublados. Les han hecho una fama terrible. En tardes así, me gusta venir a mirar el color del mar.

- ¿Te meterías con alguien que tiene pololo?
- Sí, creo. Sí.
- ¿Sí?
- ¿Por qué nunca te fijaste en mí?
- ¿Qué? – reaccionó sorprendida, un poco incómoda, fingiendo no entenderme.
- ¿Por qué nunca te fijaste en mí? ¿por qué siempre me has visto tan simpático… tan… equilibrado?
- ¿…?
- ¿Por qué siempre tu cariño conmigo ha sido tan bien intencionado… tan casto?
- … Juan Pablo…

Me miró de frente, muy fijamente, dijo mi nombre en un tono casi indescriptible, incorporando varios estados de animo en su voz. En ese momento quise creer que había un poco de nostalgia aunque, la verdad, no podía dejar de sentir cierto dejo de rabia en su expresión, en su mirada fuerte, en las palabras que componían mi nombre que en su voz sonaban a extrañeza, confusión, incomodidad. Yo seguí hablando, diciendo cosas, seguí explicando de diferentes formas lo que me pasaba. En ese momento, quería pagar todas las deudas que tenía conmigo mismo, pedirme disculpas por hacerme esperar. Había sido triste darme cuenta que todos mis fantasmas eran las cosas que no hice.

- Es bonito el Muelle Barón, me gusta venir acá. Me gusta sentarme aquí contigo… Me molesta que la gente trate tan mal a los días nublados. Les han hecho una fama terrible, son los días más lindos que hay. Cuando está así me acuerdo de varias cosas, y me gusta venir a mirar el mar.

El cerebro es el músculo del ser humano que más trabaja.
Siempre me han gustado los días nublados.


Ella me preguntó si quería fumar, tenía unos cigarritos hechos a mano, de los que hacen reír.

- Con este frío hay que darse calor en la cara -dije.
- Prendamos uno, entonces -y me lo pasó, yo no tenía con qué encenderlo, ella no lo notó, nunca fue buena con los detalles. Nunca los notaba.
- Es plomo, cuando está así, el agua toma el color del cielo, de las nubes, por eso es plomo, como tu gorro. Pero, además, con un poquito de verde, fíjate… Tú tienes los ojos pardos, se parecen un poco al color del agua cuando está nublado… ¿Te han dicho que el cerebro es el músculo del ser humano que más trabaja? …No quiero que te vayas, siempre me gustaste. No sé por qué me haces sentir torpe, no sé por qué pienso tanto en todo esto. No sé por qué nunca te fijaste en mí, ni por qué nunca intenté nada… en realidad, sí sé, y tú también. Pero siempre me gustaste, y yo siempre preferí dejarlo así, con tu amiga feliz, contigo tranquila y conmigo… no sé, en una comodidad un poco fakir.

Esta vez, definitivamente, no pude leer lo que había en sus ojos, creo que agachó un poco la cabeza, no sé, me desvió la mirada. Hay momentos en que los silencios se tornan espacios de incomodidad, sin embargo para mí esos instantes sin que nadie hablara fueron necesarios, yo ya había dicho más que en un buen par de años, y además descubrí en ellos que no me esperaba otra cosa. Me gasté tanto tiempo pensando en cómo decirlo, que finalmente todo lo que lograba era eludir el acto, pasar por el lado, siempre pensando en ella, en como contarle todo ésto, mientras al mismo tiempo buscaba una excusa para no tener que ponerme en frente y hacer exactamente lo que me pasaba el día pensando en cómo hacer. No esperaba una respuesta, por eso tal vez me convencí que no llegaría. No me miró, tenía la vista clavada en el plomo con verde del mar. Fue raro, su voz subió de a poco hacia mí…

- …¿Y en días nublados vas a venir al Muelle Barón y cuando mires el agua te vas a acordar de mis ojos? …No entiendo para qué decirme esto ahora. A mí también me gustan los días nublados, y me gusta cuando hace frío. ¿Por qué hablas tanto? ¿y para qué piensas tanto? Yo sí me metería con alguien que tenga polola, y sí me fijé en ti, y mi cariño nunca fue casto, a pesar de mi amiga, tu novia, y mi pololo… Y ahora me tengo que ir de esta ciudad ¿no te gustaba ser fakir? Ahora los dos somos fakir por culpa de tu estúpida comodidad, o por el imbécil de tu cerebro.

- …¿Te quedarías?
- ¡No! cómo se te ocurre… ¡Cállate una vez! …Dame un beso…
- Tienes razón, cuando esté nublado y venga al Muelle Barón, me voy a acordar de ti.

Entrevista a Pamela Fuentealba, Coordinadora del proyecto Identidad Región O’Higgins: “Los Habitantes ven su Región con Cordillera y Campesina


Hace algunos meses, un concurso de fotografía regional que se propuso explorar acerca de la identidad de la región de O’Higgins mediante los ojos de sus propios habitantes se promocionó profusamente en diferentes redes sociales de internet. La iniciativa se enmarcó en un proyecto mayor: Identidad Región del Libertador Bernardo O’Higgins, el cual se replica también en cada una de las regiones del país, con su correspondiente cambio de nombre, y que en la nuestra fue ejecutado por la Fundación León Bloy.

Los resultados del certamen ya están listos hace algún tiempo y ahora se apronta a aparecer un libro y otros productos digitales que recogerán éstas y otras fotografías, más una síntesis de las conclusiones del estudio total.

Para conocer más de los alcances de estas iniciativas, Observatorio Regional conversó con Pamela Fuentealba, coordinadora del proyecto Identidad Región del Libertador Bernardo O’Higgins.


Por Jorge Díaz Arroyo
Imágenes cortesía del Gobierno Regional de O'Higgins
Estudio para el fortalecimiento de la identidad territorial de la región de O´Higgins (ver créditos al pié del artículo)

PROYECTO IDENTIDAD O’HIGGINS

¿Como nace este proyecto?

Este programa nace ante la evidencia de que las regiones en nuestro país surgen de procesos administrativos que no necesariamente validaron en sus inicios los espacios identitarios que las conforman, no respetando las historias, rasgos socioculturales, actores y tiempos que en ellos existen. De esta manera el gobierno, preocupado de que los territorios y su gente logren una verdadera autogestión a través de un proceso realmente descentralizado, mandata a través de la Subsecretaria de Desarrollo Regional y los gobiernos regionales, para que se realicen estudios que fortalezcan la identidad de las regiones. De esta forma se llama a licitación en casi todas las regiones del país, adjudicándose en la región del Libertador Bernardo O’Higgins la Fundación Leon Bloy para que realice este trabajo.

¿Que objetivos se esperan de este programa? ¿Qué impacto concreto pueden traer sus resultados?

Este programa busca, por un lado, promover instancias de discusión entre las variadas identidades de una región (étnicas, de género, clase, entre otras) e identificar elementos que permitan pensar en un proyecto que genere un relativo consenso, y por otro, identificar el potencial de vincular la identidad territorial a procesos de desarrollo económico y social endógenos (por ejemplo identidad de origen de ciertos productos).

El desafío es entonces generar un proceso de fortalecimiento de la identidad regional en los ciudadanos, que de un impulso endógeno al proceso de descentralización.

En lo que se refiere al objetivo general de este estudio para la región, éste es el de promover el rol de la identidad territorial y regional del Libertador Bernardo O’Higgins como pilar de un desarrollo endógeno de la región.

Los temas prioritarios de esta investigación hacen referencias a tres importantes aspectos:

Caracterización de las identidades regionales: Implica sistematizar la investigación disponible en materia de identidades regionales desde un punto de vista integral y que integre aspectos culturales, económicos sociales y políticos. En efecto, esta etapa involucra conocer cómo se relacionan las identidades regionales con la historia y cultura productiva de la región.

Identidades territoriales y desarrollo económico: explorar las posibilidades de potenciar la competitividad territorial desde la perspectiva de la identidad territorial.

Caracterización de la masa crítica regional: Si las investigaciones tienen por objetivo explorar las formas en que las identidades regionales conviven y pueden convenir en un sueño para la región, es central ofrecer una caracterización de la masa crítica regional, en términos de sus intelectuales, estudiantes, agentes locales comprometidos con su desarrollo, etc. Un diagnóstico de estas características contribuye a identificar acciones a emprender para promover su articulación, formación o consolidación.

¿Cuál es la duración del proyecto?

El Estudio está original-mente orientado a una extensión de dos años y en dos etapas, la primera de ellas y la que abordó nuestro equipo por un período de siete meses, es de investigación, sistematización y reflexión, que apunta a desarrollar proyectos de investigación sobre dos grandes temáticas:

a) La convivencia de las identidades regionales de cara a un proyecto compartido por medio del desarrollo y promoción de procesos de reflexión regional (diálogos, discusiones, foros, sistematización de la investigación disponible, etc.), así como dinámicas grupales de carácter expresivo, artístico y lúdico, y
b) La investigación de las identidades territoriales y su vinculación con procesos de desarrollo económico y social endógenos.

Y una segunda fase, que recoge los elementos identificados durante la primera etapa y que financia o premia iniciativas concretas a través de la modalidad de concurso a través del gobierno Regional

¿Qué productos se esperan de esta etapa del estudio?

Principalmente la de incorporar insumos a la dimensión identidad regional en las Estrategias Regionales de Desarrollo, particularmente aquellos que contribuyen a pensar en un “sueño para la región”.

Debemos identificar elementos característicos de la región, que se puedan constituir en líneas de financiamiento a abordar en su segunda etapa y, finalmente un registro en forma de libro y material audiovisual (video).

¿Qué características tendrán estos productos y a que apuntan?

Bueno, al inicio de la investigación quedaron establecidos los productos con los cuales daríamos cuenta de lo solicitado, todo en una plataforma digital, por ser lo más práctico para su futura difusión:

1) Un libro multimedia que de cuenta de la identidad histórica y sociocultural de la región.
2) Un mapa multimedia que permita conocer la región y su realidad histórica, cultural y productiva.
3) Un registro de productos que representan su reconocimiento o “marca” en la región.
4) Un registro fotográfico de la región visto por sus propios habitantes el cual se realizaría a modo de concurso, con una convocatoria regional-online.
5) Un video que de cuenta de la identidad de la región en el cual se ofrezca un retrato de la región en cuanto a la historia y futuro de la convivencia de sus identidades de cara a un proyecto de desarrollo, con especial énfasis en las identidades territoriales.

CONCURSO FOTOGRAFICO: UNA REGIÓN CON CORDILLERA

Explíque-nos ¿en que consistió el concurso fotográfico?

A través de una amplia convoca-toria en la región se invitó a participar, recurriendo a un medio fotográfico digital, al rescate de aspectos identitarios esenciales del territorio y que hablaran de su actuar social, cultural y económico, y que hacen de la región lo que es.

Nuestro objetivo era obtener un registro fotográfico y narrativo regional a partir de la propia experiencia y relación de los habitantes de la región de O’Higgins con su espacio territorial. Apelamos a la visión histórica y poética que tienen de la región quienes viven en ella. Este registro debería dar cuenta de lo cotidiano, lo patrimonial, la cultura, el trabajo, etc., aspectos que revelan el “ser” de un territorio.

La Región de O’Higgins se caracteriza por ser una región muy dinámica, rica en historia y en su quehacer productivo, así este concurso fotográfico quiso destacar las costumbres, patrimonio, paisajes y rostros de este territorio, mediante imágenes fotográficas, que junto a una breve descripción, transmitan y representen su esencia vista por los ojos de los propios habitantes y descritas por sus propios autores.

Para ello se establecieron tres categorías:

“Lo Cotidiano. Personas, Personajes y Lugares”: Escenas diarias, y habitantes de la comuna que dan identidad al lugar, Espacios, sitios y construcciones que dan vida particular al lugar.

“Fiestas, Eventos. Artesanía y Producción”: Las celebraciones. Imágenes que registren las actividades, fiestas y costumbres arraigadas en la tradición del territorio. Producción artística, expresiva y laboral.

“Mirada de Niño/as”: Dirigida a niños y niñas de 7 a 14 años, habitantes de las comunas de la Región de O’Higgins. Se busca que ellos retraten su comuna por medio de una fotografía centrándose en las categorías anteriores.

La convocatoria fue exitosa ya que se recibieron 271 fotos de más de 50 participantes de distintos puntos de la región. La premiación se realizó en el salón O’Higgins de la Intendencia Regional.

La sorpresa de las imágenes recibidas fue muy grata ya que la percepción de los propios habitantes de su territorio nos muestra que, por ejemplo, la Cordillera de los Andes y de la Costa no pasa desapercibida para ellos. Su registro y recurrencia es importante.

Ver a la región con mar, con pescadores, con salineros, rostros que muestran un vínculo con la tierra en cualquiera de sus facetas productivas es maravilloso.

¿De qué manera el concurso fotográfico espera aportar en el trabajo y objetivo general del proyecto? ¿Qué información se espera obtener de él?

Creemos que el haber involucrado a los propios habitantes nos permitió tener una mirada del que vive en ella, de los elementos que para el habitante tienen significancia territorial, no del turista que pasa alguna vez por alguna localidad de la región.

Además que estas imágenes acompañadas de relatos nos introducen a historias, recuerdos y experiencias únicas. Encontramos relatos históricos, narrativos, poéticos que conmueven a cualquiera que las lea: canto a las parras, recuerdo de casas de adobe, alamedas; nieve, uva y sal; rodeos, carreras y medialunas, entonces el infaltable apero; vendimia, fiestas y temporeros.

Se ve a modo de ejemplo en el siguiente relato que el participante Mario Pinto Cañete hace sobre la Palmería, Las Cabras (Palmas de Cocalán) y queda más que de manifiesto en la fotografía que envió; o la que hace el participante Guillermo Imbarach sobre una familia en Lo de Lobo, Rengo; y el verso de Guillermo Polgatiz, en una impactante imagen de domadura en la medialuna de Machalí (ver fotos).

¿HUASOS O CAMPESINOS?

Más allá de lo estético ¿con que conclusiones preliminares (o finales) dejan al equipo las fotografías enviadas por los participantes?

El concurso fotográfico junto con las diversas técnicas aplicadas a lo largo del estudio, tanto de carácter cualitativas como cuantitativas, nos permitieron constatar que existen aspectos propios de la región o que a sus habitantes les da significación y posible diferenciación con las otras regiones del país, cabe señalar que la posibilidad del disenso existente en las discusiones realizadas en los talleres de este estudio nos permitió encontrarnos con sorpresas, las cuales permiten reconceptualizar o mirar con detenimiento algunos aspectos que nos muestran cambios o mutaciones sobre las representaciones identitarias que teníamos.

Presencia de la figura del huaso o campesino como sujeto social preponderante en el territorio: Desde siempre se ha conocido a nuestra región como aquella donde están los huasos. El problema es que el huaso es la forma en que el inquilino y campesino asalariado se refería al latifundista, al típico señor a caballo, déspota y machista que asediaba y reprimía a su antojo a sus peones y las esposas e hijas de ellos.

Algo cambió, este concepto de antaño y que todavía es denostado por importantes investigadores de las identidades y cultura en nuestro país, es indiferente en su concepción primitiva, hoy es aceptado casi como sinónimo de campesino.

Estamos hablando del campesino, creemos que es correcto este término -aunque no inhibe el uso del huaso- por cuanto representa una forma de vivir, de entender la relación con la tierra, vemos en toda nuestra región producción agropecuaria, tanto intensiva como extensiva, de valle, secano y cordillera, es un elemento que da sentido y que revive las principales experiencias de movilidad de población en la región.

Vemos la importancia de la temporalidad del trabajo campesino, las diversas actividades religiosas, culturales, las forma de producción, la historia marcada por las mercedes, la hacienda, la reforma agraria, la industrialización, modelos de producción enfocados en la exportación, el consumo interno y el autoconsumo, donde la provincias de Cachapoal y Colchagua (exceptuando Rancagua urbano) muestran forma de vida y producción semejantes, con un secano costero que se caracteriza por procesos intensos de compra de tierras por grandes empresas, sobretodo viñas y empresas silvoalimentarias que implican que el antiguo pequeño propietario pase a ser trabajador de esa empresa.

La cordillera, la montaña nos muestra su majestuosidad, sus cortes del territorio y nos dice que desde donde estemos las miramos: Cuando recibimos las fotos del concurso fotográfico, unas de las situaciones más representativa fue la persistente presencia de montañas, ya sean fotos desde el secano o del mismo borde costero, del valle o la ciudad, además la existencia de plantas ya sea en su estado natural, o dentro de la casa u hogar. En la encuesta realizada el campo y valle son lejos lo más repetido sobre todo en el secano costero, que podría ser más alejado a este tipo de paisaje. También después de estos dos fue nombrada la cordillera o montaña.

Como vemos, los diversos aspectos analizados tienen relación con el campo, con el uso de los recursos que nos da la agricultura y la ganadería, nos permite entonces, mayor precisión identificar esta región desde una perspectiva con de lo que nos une, más que de lo que nos diferencia de otras regiones: que somos una región identitaria-mente campesina.



EL ORGANISMO EJECUTOR:

Quien ejecutó el proyecto Identidad O’Higgins fue La Fundación León Bloy, con personalidad jurídica, fue creada al alero del Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, ICHEH, Corporación sin fines de lucro, creada el año 1974, con una vasta experiencia en el área familia, religión y estudios públicos. Cuenta actualmente con varios proyectos en ejecución en la Región Metropolitana, Región de O’Higgins y Región de Valparaíso.

Créditos fotográficos:
Foto 1, “Un día cualquiera” (la Viña), de Oscar Orlando Clavijo Fuenzalida.
Foto 2, “Domaduras” (Machalí), de Guillermo Polgatiz Sandoval.
Foto 3, “Amanecer en la Grandeza” (Palmas de Cocalán), de Mario Esteban Pinto Cañete.
Foto 4, “Generaciones” (Lo de Lobos), de Guillermo Eduardo Imbarach Alfaro.
Foto 5, “Carreras Democráticas” (La Vega, Pupuya. Navidad), de Silvana Patricia Vidal Montes.
Todas las imágenes coLtesía del Gobierno Regional de O'Higgins
Estudio para el fortalecimiento de la identidad territorial de la región de O´Higgins

PREMIO ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010


REVISTA OBSERVATORIO REGIONAL, publicación digital de carácter cultural de la región de O’Higgins, tiene el agrado de comunicar las personas y entidades galardonadas con el PREMIO “ABRIDORES DE ALAMEDAS” 2010 TANTO PARA LA REGIÓN DE O’HIGGINS, LA PROVINCIA DE ÑUBLE, ASÍ COMO EN LA LÍNEA NACIONAL, que extraordinariamente se entregará este año con ocasión del Bicentenario de la República.

El premio “Abridores de Alamedas” es un galardón que reconoce y estimula a las personas e instituciones, del ámbito público y privado que con su acción contribuyen a la existencia, consolidación, promoción y difusión de la actividad cultural en nuestras comunidades, mejorando así la calidad de vida, la expresión y el goce de la cultura en sus habitantes. El galardón se entrega desde 2009 en el mes de febrero por la revista Observatorio Regional en la región de O’Higgins, sumándose este año a la premiación la provincia de Ñuble -en entrega separada-, en virtud de la aparición de la revista en ésta zona.

Extraordinariamente se premiará en similares categorías a aquellas entidades de carácter nacional que se hayan destacado en la gestión y/o aporte cultural, en la llamada línea Bicentenario, la que tendrá vigencia solo por este año.

Los ganadores este año de los premios Abridores de Alamedas son:


GALARDONADOS PREMIOS ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010 ÑUBLE

ORGANIZACIÓN CULTURAL
CENTRO CULTURAL CHILEREALITY

Por la promoción y difusión del documental en la provincia de Ñuble, desarrollando a la vez actividades de formación a comunicadores, estudiantes, grupos prioritarios y audiencias.

GESTOR CULTURAL
ALEJANDRO WITKER

Por su pionera labor en el rescate del patrimonio material e inmaterial de la provincia de Ñuble, gestando espacios para la investigación y difusión, promoviendo además la incursión de nuevos investigadores en estas áreas.

ORGANISMO PÚBLICO
CONSEJO REGIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES

Por su labor en el apoyo, financiación, difusión y democratización de la actividad cultural en sus múltiples expresiones y en diversos lugares de nuestra provincia, con estándares de calidad y condiciones de accesibilidad

SERVIDOR PÚBLICO
JULIO SAN MARTÍN

Por su visionaria gestión en el ámbito cultural en la comuna de Chillán Viejo, aprovechando las posibilidades de la readquirida condición de comuna para realizar una puesta en valor del patrimonio local, con respeto a su legado histórico y con un ornato y equipamiento urbano armónico.

MEDIO DE COMUNICACIÓN
DIARIO LA DISCUSIÓN

Por su excelente trabajo editorial, entregando a la provincia un medio informativo de calidad que fusiona la modernidad de la era comunicacional con la mejor tradición del periodismo, contribuyendo así a la riqueza del ambiente cultural provincial.

EMPRESA
VIDEO CLUB THE OZ

Por su compromiso con la gestión, difusión y promoción cultural, agregando al buen servicio de arriendo de películas, la organización de festivales, muestras y formación de audiencias.

EDUCACIÓN BÁSICA Y/O MEDIA
LICEO POLIVALENTE DE SAN NICOLÁS

Por la visionaria y exitosa gestión educacional, mediante un proyecto innovador que impacta en jóvenes de condición socioeconómica vulnerable, desarrollando sus potencialidades e insertándolos en el campo laboral con valor agregado, formación integral y con armonía con la cultura agroindustrial de la zona.

EDUCACIÓN SUPERIOR
UNIVERSIDAD DEL BÍO-BÍO

Por el compromiso en la producción, difusión y apoyo de una agenda de extensión cultural de calidad, permanente, diversa y accesible para la provincia de Ñuble, integrando a la comunidad en su quehacer como Casa de Estudio y centro de extensión y conocimiento.


GALARDONADOS PREMIOS ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010 O’HIGGINS

ORGANIZACIÓN CULTURAL
CASA DEL ARTE

Por la instalación de una oferta y espacio para la expresión y el goce del teatro en la ciudad de Rancagua, de modo permanente y con proyección regional.

GESTOR CULTURAL
GUILLERMO DRAGO
VÍCTOR LEÓN VARGAS

Por su pionera labor en el rescate del patrimonio material e inmaterial de sus comunidades, mediante la investigación y divulgación histórica.

ORGANISMO PÚBLICO
PROGRAMA DE REPARACIÓN INTEGRAL EN SALUD (PRAIS) - RANCAGUA

Por su programa de exhibición de documentales sobre derechos humanos, abiertos a la comunidad y con la interesante modalidad de debate posterior, aportando así un espacio de reflexión enriquecedor para sus beneficiarios y público general.

SERVIDOR PÚBLICO
XIMENA NOGUEIRA SERRANO

Por su labor a la cabeza del Consejo Regional de la Cultura y las Artes O`Higgins, donde ha liderado una gestión intensa, versátil y efectiva, destacadando por llevar la cultura de acuerdo a los diversos programas y convenios del Consejo a distintas ciudades y localidades de la región, descentralizando la expresión, infraestructura, acceso y disfrute de la cultura.

MEDIO DE COMUNICACIÓN
PROGRAMA DE TELEVISIÓN CREADORES

Por su novedosa iniciativa de generar un espacio para la difusión artístico-cultural, profundizando en el conocimiento de las iniciativas y gestores existentes en estas áreas en la región, en el siempre interesante formato televisivo.

EMPRESA
LIBRERÍA CAFÉ ÁGORA

Por su convicción, empeño y compromiso en generar y poner a disposición de la ciudad de Rancagua un espacio público -desde un recinto privado- para la reflexión, la lectura, la discusión, el encuentro y la actividad cultural, haciendo verbo el espíritu del ágora griego, que inspira y da nombre a la empresa.

EDUCACIÓN BÁSICA Y/O MEDIA
ESCUELA MUNICIPAL NÓBELES DE CHILE, DE MARCHIHUE
ESCUELA MUNICIPAL EL RULO, DE COÍNCO
ESCUELA MUNICIPAL L. M. CRESPO URETA, DE CHÉPICA

Por su sobresaliente desempeño, entregando auténtica educación de calidad a niñas y niños de bajos recursos, dando ejemplo señero de que la excelencia es posible en el sistema público nacional cuando se cuenta con proyectos educativos serios y planteles comprometidos, no obstante las mejoras urgentes y necesarias de hacer al sistema estructuralmente. Estos establecimientos contribuyen así a la equidad, la justicia social, la igualdad de oportunidades y la calidad de vida de sus estudiantes y sus familias.

EDUCACIÓN SUPERIOR
DESIERTO


GALARDONADOS PREMIOS ABRIDORES DE ALAMEDAS 2010 BICENTENARIO
(CATEGORÍA NACIONAL)


ORGANIZACIÓN CULTURAL
FUNDACIÓN VALPARAÍSO

Por su pionera y continua labor en Chile, instalando a nivel nacional el paradigma del aprecio, rescate, valoración y desarrollo sustentable de lo patrimonial, mediante el exitoso caso de Valparaíso, hoy, en gran medida gracias a la iniciativa de la Fundación, convertido en Patrimonio de la Humanidad.

ORGANISMO PÚBLICO
CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES Y
MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO

Por el trabajo conjunto de los programas
“Creando Chile en mi Barrio” y “Quiero mi Barrio” rescatando y apoyando de manera integral a los barrios y sus comunidades mediante el fortalecimiento y la mejora de su infraestructura urbana, identidad, memoria y calidad de vida.

MEDIO DE COMUNICACIÓN
CANAL 13

Por su importante contribución a la identidad, memoria colectiva y puesta en valor de lo patrimonial a través de su programa Bicentenario, que ha elaborado con estándares de calidad audiovisual y de investigación series como “Héroes”, “Los `80s”, “Flor de País”, “Santiago no es Chile”, entre otros.

EMPRESA
COMPAÑÍA MINERA DOÑA INÉS DE COLLAHUASI

Por su comprometido apoyo a la cultura y el desarrollo integral y sustentable de las comunidades aledañas (Región de Tarapacá), desarrollando iniciativas propias así como sumándose a otras externas, demostrando así una política permanente y vigorosa en estas áreas.

EMPRESARIO
CARLOS CARDOEN

Por su decidida contribución a la cultura desarrollando además un modelo sustentable de negocio turístico-cultural que ha puesto en valor el patrimonio de la provincia de Colchagua.

EDUCACIÓN BÁSICA Y/O MEDIA
MOVIMIENTO EDUCACIÓN 2020

Por su compromiso en generar un cambio efectivo en la calidad de la educación que reciben los chilenos, mediante un trabajo convocante, plural y decidido, basado en propuestas técnicas concretas y viables, generando además los debates y las reflexiones en la opinión pública para instalar el tema y buscar la implementación de las políticas en tal sentido.

EDUCACIÓN SUPERIOR
UNIVERSIDAD DE CHILE

Por la labor en el cultivo, difusión y extensión de las artes que realiza a través de los elencos que forman parte de su Centro de Creación Artística Cultural (Orquesta Sinfónica de Chile, Ballet Nacional Chileno, Coro Sinfónico y Camareta Vocal), llevando a los distintos rincones del territorio nacional a donde son convocados sus presentaciones, con alta calidad artística y condiciones de accesibilidad para el público.