lunes, 11 de octubre de 2010

Sixto Valdés, Dueño de Video Club The OZ: “El Cine es una Plataforma Social que se Debe Potenciar”


Para expresar hay primero que tener algo que decir. Con esta premisa se puede presentar a Sixto Valdés, dueño del video club THE OZ y director del Festival de Cortometrajes CORTOZ que este año efectuó su tercera versión y que ya se encuentra preparando su cuarta convocatoria para el año 2011. Valdés, que recibió el galardón “Abridores de Alamedas” en la categoría empresario, conversó con revista Observatorio Regional y nos contó la génesis de la actividad cultural, su evaluación de las tres versiones ya realizadas y la proyección del evento, así como también sus deseos de transformar al festival en una herramienta social que no sólo entretenga sino que aporte en materia de humanidad y de identificación.

Por Arnoldo Ferrada
Periodista


¿Como nació tu pasión por el cine?

Todo partió por ser un enamorado de este arte audiovisual, por lo que significa para mí y seguramente para muchas personas que les cuesta expresar lo que están sintiendo o pensando. De hecho, para mi es una dificultad eso, y el cine es la herramienta que me permite conectarme con otra persona obviando la falencia de expresarlo con palabras. Desde pequeño me ha gustado el cine, pero tengo la dificultad de que no soy un artista, me cuesta mucho crear, y por esa razón es que nace THE OZ. Con un amigo nos dimos cuenta que no existían los espacios suficientes para la gente amante del cine. Había tiendas donde se comercializaba el producto pero no se generaba ese espacio para conversar y comunicarse.

Al año y medio del nacimiento de la empresa llegó el cine-café y luego surgió la idea del Festival de Cortos donde el objetivo principal fue hacer participes a las personas, ya no como simples espectadores, sino como creadores, que pasaran de la butaca a la pantalla.

¿Por qué en el formato de cortometraje?

Por la facilidad que se le da a las personas de hacer una historia de corta duración. Ahora, como es pensado para los aficionados, también se ha dispuesto un espacio para los profesionales, para que puedan exhibir sus trabajos sin concursar y también implementamos talleres audiovisuales gratuitos para aquellos que quieran aprender algo más de cómo se produce una obra. Por ejemplo, en el segundo festival (2009) impartimos la primera escuela gratuita de cine independiente acá en Chillán, con la colaboración del profesor Francisco Campos López y al finalizar se hizo un cortometraje que fue dirigido por Gonzalo Vera que se llamó “El Régimen de la Pecera”.

Aquí la cuestión es tener el financiamiento necesario para concretar las muchas ideas que tenemos. CORTOZ es sólo una parte del proyecto general. Primero partimos con la escuela de verano de cine independiente (donde la persona aprende a realizar una obra audiovisual con pocos recursos y autogestionándose). Después avanzamos con el concurso de aficionados y terminamos con el proyecto de CALLE CINEMA que es la exhibición de filmes comerciales que se hace de manera itinerante pero adicionalmente también presentamos ahí los cortos de los participantes anteriores.

¿Cómo has percibido la respuesta del público?

La respuesta a los proyectos culturales ha sido súper positiva, por ejemplo el taller de cine independiente convocó a unas cuarenta o cincuenta personas. El festival de cortos ha llegado a unas 2 mil personas asistentes y participando unos 42 trabajos, lo que significa que si tomamos en cuenta las personas que hay detrás de cada obra, podríamos decir que han participado unas 200 o 300 personas en total, dándole cabida además a creadores locales de mucha calidad pero poca difusión.

¿Qué novedades proyectas para la cuarta versión de 2011?

Mantener lo mejor de las versiones anteriores y lo que pretendemos ya para el cuarto festival es integrar la escuela de cine al menos dos meses antes y dentro del festival de cortos generar el espacio para profesionales. Aunque nunca olvidar que el concurso de aficionados es la esencia.

¿Se han cumplido los objetivos trazados al inicio del proyecto?

Cuando nos planteamos generar el proyecto, siempre nos imaginamos un gran festival, que ojala alcanzara connotación nacional y que se replicara en otras ciudades. Ese es quizá el objetivo principal, poder expandirnos como THE OZ y en cada lugar que estemos poder fomentar la creación de un festival.

Precisamente CORTOZ es captado por muchas personas como propio y eso nos tiene muy felices, ya que hemos tenido que luchar, contando fundamentalmente con financiamiento propio y a puro pulso. Creo que esa meta se está cumpliendo al ser percibido como el festival de la ciudad, es decir, cómo la comunidad que se ve así misma y se descubre. Es una gran satisfacción personal.

En las versiones que ya se han desarrollado ¿hay algunas temáticas que coinciden en los cortos?

Hay de todo, desde comedia hasta drama, lo que si ha primado es el común denominador de que todos los trabajos quieren compartir un mensaje. Hay una preocupación especial con respecto a los contenidos que se exponen, y eso es muy revelador, hay algo que decir.

¿Cómo evalúas la realidad de la producción local y nacional?

Siento que aquí en Chillán hay hartos profesionales jóvenes con ganas de hacer cosas, con buenas ideas y disposición, lo que ocurre es que la falta de recursos incide en el producto final, el que, en ocasiones, no queda bien terminado, pero de todas formas los cortos que yo he visto son de buena factura y de contenidos interesantes. En cuanto a la producción nacional, antes de comenzar con THE OZ había ciertas películas que me gustaban pero otras, que eran la mayoría, me producían distancia porque daban vueltas siempre en la misma temática de la grosería, el sexo como un tratamiento algo burdo, las historias de barrio… sentía que todo estaba demasiado estancado, pero creo que ahora hay mayor apertura a argumentos novedosos y se ha mejorado en cuanto a la calidad técnica.

Por ejemplo, hay una camada de cineastas jóvenes que han revitalizado nuestro cine, como Nicolás López, Jorge Olguín, Matías Bize y Ernesto Díaz Espinoza, con propuestas novedosas en géneros nuevos para Chile como el cine de acción, el terror y las artes marciales.

¿Y el panorama cultural en Chillán?

Tengo dos visiones, una como un ciudadano común y corriente y otra que se revela cuando ya estás integrado a la gestión cultural, cuando empiezas a conocer a las personas que hacen y desarrollan cultura en Chillán. Ahí tu te das cuenta que sí hay creadores, gestores y actividades en todas las áreas. Pero lamentablemente veo como esas buenas iniciativas chocan con la apatía generalizada de la gente de nuestra ciudad, ya que no es muy participativa y además no contribuye tampoco en el tema de la difusión. Creo que debería existir un organismo que vele por la buena difusión de toda la información cultural, ya que de esta manera se estará sumando a generar redes culturales que identifiquen al ciudadano con la creación artística local. Otra arista importante son los colegios, siento que la educación es una herramienta fundamental para motivar a los jóvenes desde pequeños, de la mano de sus familias, y por último, está el aprovechamiento total de tecnología como internet, que tampoco veo que sea utilizada en todo su potencial al servicio de la difusión cultural.

Todo lo anterior se resume en implementar un proceso que apunte a enseñar a consumir cultura. Sé que es una instancia lenta pero debe ser abordada en algún momento por todos los estamentos responsables en esta área. Principalmente tres entes claros: las personas naturales, las organizaciones públicas o del estado que deben cooperar con este tema por el beneficio social que implica, aun cuando muchas veces el criterio para dirimir el apoyo es sesgado y siento que no se apoya a la actividad cultural con proyección, sino más bien a la que apunta solamente a la entretención fácil, y el tercer ente clave son las empresas que no han logrado entender que el aporte a la cultura es una retribución a la sociedad de la cual ellos se nutren y no se arriesgan a apoyar proyectos de largo plazo, aunque estos tengan efectividad social. Prefieren aquello que les proporcione una connotación publicitaria de más resonancia.

Finalmente, ¿cuál es la proyección del festival CORTOZ?

La idea es que de aquí a tres años el festival pueda autofinanciarse y pueda además dar el respaldo económico a las personas que trabajan durante todo el año en la organización e implementación de esta actividad cultural, así como también expandirlo a otras ciudades para transformarlo en una verdadera fiesta del cine.

Ahora como una instancia netamente personal, me gustaría poder transformar la herramienta del festival para integrar a muchas personas que están en la tercera edad y que tienen todavía mucho que aportar a nuestra sociedad a través de sus historias y relatos. Me encantaría que se vieran reflejados en la pantalla. Eso para mi sería una satisfacción impagable.