lunes, 11 de octubre de 2010

MERCADO DE CHILLÁN, ICONOGRAFÍA DE UNA HISTORIA. Fidel Torres P. – Paola Ruz del C. – Luis Arias E.


“El texto se divide en cuatro capítulos bien delimitados donde destaca el acertado complemento fotográfico y la participación de diferentes personalidades locales y afuerinas del mundo de la historia, la psicología, la antropología, la poesía, etcétera, a lo largo del siglo XX”

Por Arnoldo Ferrada

La presente obra sobre el Mercado de Chillán, de los autores Fidel Torres Pedreros, Paola Ruz del Canto y Luís Arias Estrada, financiada por el Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes, es una profunda introspección sobre este lugar histórico y patrimonial de la capital de Ñuble, tanto desde el punto de vista físico como poético. Los autores plantean rescatar no sólo el rastro histórico que significa ese espacio físico ubicado en el corazón de Chillán, cuya ubicación definitiva data de 1858, con sus rincones característicos, sus productos, su gente, su valor comercial, cultural y turístico, sino que van más allá, recatando ese universo de olores, sabores, de cordialidad, camaradería, sacrificio y eje de la identidad del chillanejo desde siempre.

Para ello, el texto se divide en cuatro capítulos bien delimitados donde destaca el acertado complemento fotográfico y la participación de diferentes personalidades locales y afuerinas del mundo de la historia, la psicología, la antropología, la poesía, etcétera, a lo largo del siglo XX, a través de colaboraciones directas (solicitadas por los autores) o indirectas, vale decir, rescatadas de diversas publicaciones y en las que se hace referencia al mercado de Chillán (libros, revistas, diarios).

Entre las figuras vivas que intervienen están: Gonzalo Rojas (poeta), Carlos René Ibacache (profesor de castellano), Gabriel Salazar Vergara (historiador), Sonia Cristina Montecinos (antropóloga), Roberto Hozven Valenzuela (psicólogo), Alejandro Witker Velázquez (historiador) por nombrar solo a algunos. Así también es necesario mencionar la injerencia de personalidades de la talla histórica y cultural, por ejemplo, de Gabriela Mistral (poetisa), Volodia Teitelboim (político y escritor), Pablo de Rokha (poeta), Ramón Vinay (cantante lírico), Sergio Hernández (poeta) y Marta Brunet (escultora).

Ahora bien, el primer capítulo está enfocado a la historia del mercado, desde su nacimiento físico actual en 1858, como una necesidad estratégica para el intercambio de productos entre los campesinos y artesanos, que ofrecían sus mercancías, y el pueblo, que veía en esta jornada de feria los días sábado, la posibilidad de adquirir los bienes necesarios para su consumo. Además se incluyen una serie de relatos que dan cuenta del atractivo hipnótico del mercado, el que poco a poco se fue transformando en un escenario indispensable para la vida en la ciudad. Allí confluían las ventas de alimentos, insumos, vestimenta, artesanías y todo lo que llevara el aroma de Chillán. Es así como los autores se encargan de subrayar la transición desde un espacio estructural a una atmósfera de pertenencia cultural, utilizando como puente una base histórica importante, donde las personas, las fechas y las anécdotas van construyendo y delineando nuestra idiosincrasia e identidad.

El segundo capítulo, en cambio, surge como un ejercicio lúdico donde los afluentes de los que se nutre el mercado son experiencias e impresiones personales de algunos autores, de ayer y hoy, que participaron en este proyecto por medio de su visión y mirada onírica sobre el mercado, su caudal humano y el sub-mundo que se vive dentro de él. Todo esto se desliza en relatos, poemas o meras anécdotas que le otorgan alma al cuerpo antes descrito en el capítulo anterior.

El tercer y cuarto capítulos son complementos que los realizadores quisieron incluir para redondear el concepto de mercado, ya que se suma la oferta gastronómica tan propia y autóctona, a través de la mención de los rincones o picadas más tradicionales con sus especialidades y también algunos carteles que están presente en la iconografía actual, con sus singulares colores y ofertas.

El diseño del libro es atractivo y ameno, con mucho colorido en las imágenes y gráficas que enganchan al lector en una lectura rápida e informativa, donde se respira familiaridad y cotidianeidad, por lo que funciona tanto para el ciudadano común que quiera saber algo más del mercado, como también de pieza cultural que ayudará a universalizar y conservar nuestras tradiciones urbanas locales.

Haciendo un balance global de la obra se puede concluir que “Mercado de Chillán, Iconografía de una Historia” es una pieza literaria que busca ser la voz e imagen esencial de las grandes figuras de nuestra tierra para reflejar lo valioso que es para la población de Chillán, el mercado como esencia de la chilenidad. Una energía que nos hace únicos y que ha ido definiendo parte de nuestra identidad cultural a lo largo de los años. Es también una guía didáctica para quien desee acercarse a este trozo de historia y conocer el sentido de lo que implica ser chillanejo y haber nacido en esta tierra tan representativa de nuestro Chile.

Una obra de colección, acertada como aporte a nuestro Bicentenario, que es una verdadera radiografía de nuestro proceso histórico como nación a lo largo de estos 200 años de libertad, evocando con nostalgia el pasado, pero enalteciendo el presente y futuro de un rincón de Chillán, que es su corazón… el que está formado con todos los habitantes, conocidos y anónimos, que siempre tendrán algo que aportar para desnudar las bondades de nuestro mercado local.