lunes, 11 de octubre de 2010

El Terremoto de 2010 y la Destrucción Patrimonial De Ñuble


"Muchos son los elementos del patrimonio cultural representado por bienes inmuebles y muebles, como las iglesias parroquiales, iglesias rurales, capillas, museos, teatros, estatuas, pinturas, murales, centros culturales, museos, bibliotecas, municipalidades, edificios de connotada significación histórica, que han sido seriamente afectadas por el terremoto"

Marcial Pedrero Leal
Profesor de Historia y Geografía
Historiador Regional


El sino de los helenos ha determinado que esta tierra geológicamente fracturada, ubicada entre dos placas del manto terrestre, sea un país sísmico y que desde los orígenes históricos de nuestra nación ha soportado un sinnúmero de terremotos de gran intensidad que, hasta el siglo XIX, eran registrados de una manera muy religiosa, considerando la duración de la oración “Padre Nuestro” o “Credo” como el de mayo de 1647, relacionado con el Cristo de la Agonía que asoló Santiago con una duración de tres credos, (siete minutos). Otros ocurrieron en 1751, 1835, 1877, 1906, 1939, 1960, 1965, 1985 y el actual de 2010, produciendo severos trastornos en los accidentes geográficos, provocando, por ejemplo, desplazamientos continentales, hundimientos en algunos sectores (Puerto Saavedra) y solevantamiento en otros (isla Mocha), cumpliendo así a plenitud la ley de la isostasia, modificando a la vez el paisaje urbano, favoreciendo la modernización de las ciudades en su infraestructura, cambiando los planos reguladores y las normas vigentes con nuevas disposiciones de construcción y diseño urbanístico y, en el pasado, nada menos que generando el cambio de emplazamiento de Chillán luego de tres terremotos, y también el de Concepción (1751).

El terrorífico terremoto de Chillán de 1939, cambió el diseño de las calles y los edificios fueron erigidos de acuerdo a patrones antisísmicos recomendados por expertos japoneses que arribaron a esta ciudad. Muestra de ello, fueron los efectos del sismo recién pasado, cayendo, prácticamente sólo aquellas construcciones de adobe.

Impresionó ver la erguida estatua del prócer de la Patria, don Bernardo O`Higgins perdiendo la cabeza por segunda vez después de un terremoto, como si una enorme guadaña le asestase un golpe formidable. La primera vez sucedió en el terremoto de 1939. Muchas iglesias urbanas y rurales de adobe que representan la memoria histórica de sus comunidades fueron devastadas haciendo difícil su futura restauración.

Ñuble, es una de las provincias con mayor número de comunas del país, y muchos son los elementos del patrimonio cultural representado por bienes inmuebles y muebles, como las iglesias parroquiales, iglesias rurales, capillas, museos, teatros, estatuas, pinturas, murales, centros culturales, museos, bibliotecas, municipalidades, edificios de connotada significación histórica, que fueron seriamente afectadas por el terremoto, en donde se han destruido documentos históricamente valiosos.

Muchas fueron las iglesias deterioradas. No tengo dudas que, la gran mayoría serán restauradas.


Haciendo un recorrido imaginario quisiera referirme en primer lugar a las construcciones dañadas de la comuna de Ñiquén, donde realizo mi labor docente y que he logrado conocer cabalmente: la casa patronal del fundo Santa Matilde, donde vivió la esposa del fundador de San Gregorio, doña Carmen de la Fuente, perteneciente en la actualidad a la familia Lizana, una casona muy atractiva por su antigüedad y por su estructura al estilo colonial, con corredores interiores y exteriores y con patio de clausura que había resistido el terremoto de 1960, perdiendo sólo el pabellón sur, donde realicé algunas grabaciones de recreación histórica con mis alumnos hace pocos años. Se derrumbó la pequeña iglesia de la localidad de Ñiquén, obra del padre Maryknoll, Jorge Painter. Lo mismo sucedió con la antigua iglesia de San Gregorio, que se destruyó completamente. Más al sureste fue deteriorada la casa patronal de San José de Zemita, la atractiva iglesia y, la casa patronal de la ex hacienda de Zemita, cuyo dueño, don Andrés Lorente, pretende una tarea titánica, y con gran inversión: recuperar este bello testimonio de un pasado esplendoroso.

En otros sectores recibieron heridas de muerte íconos arquitectónicos que han enorgullecido a los habitantes locales, como la iglesia de Quillón, de San Carlos y el convento de los Trinitarios de la misma ciudad, por nombrar algunas.

La capital provincial no estuvo exenta del desastre, contando con el convento e iglesia de los Carmelitas, los templos de Santo Domingo, San Francisco y San Juan de Dios, las cuales atesoran un valor histórico importante de la nueva ciudad de San Bartolomé. También fue afectada la casa de Violeta Parra en San Carlos, el Museo de la Gráfica, destruyéndose algunas obras de arte, al igual que una parte del Mural de Guerrero en la Escuela México de esta ciudad.

Ahora resta recuperar a nuestro país y volver a levantar los edificios patrimoniales, que son testimonio material de la historia y alma de Chile.

Fotografías de Marcial Pedrero Leal y Jorge Díaz