jueves, 11 de marzo de 2010

LA FRONTERA


Por Enrique Escobar Fermandoy

¿Cuál es el tris en que la flor deja de ser flor?
Es aquella frontera en que un átomo se apaga
y la sonrisa de los pétalos deviene en mueca,
cuando ánodo y cátodo se extinguen al unísono
cuando el rocío resbala y no impregna

Si alguna vez, en otra dimensión
inconmensurable, ignota, inasible,
lograra atisbar los albores de mi muerte
y los postreros estertores de mi vida,
podré aprehender la mágica frontera
donde se funden todos los colores,
esa línea surtidor de todas las antípodas,
cuna del llanto y de la risa
volcán que lanza el capullo y la carroña,
paréntesis que encierra el ser y el no ser,
el estar y el no estar

Que no termine la guerra de opuestos,
necesito a mis enemigos más que a mí mismo.
Quiero siempre a Heráclito rondando por mi cabeza,
¿Cómo podría ser sabio sin los imbéciles?
¿Cómo podríamos vivir sin los muertos?
Quiero continuar hasta llegar al instante
en que mis ojos vean a esa flor no flor
y desdoblarme en una pirueta para reír ante ese yo
que ahora no es yo
Cómo poder ser y estar en un lugar al mismo tiempo,
fundido al resto del cosmos y solo en mi mismidad
¿Es que pretendo jugar a ser Dios o a plasmar en
esencia y presencia, un cuadro con ambas,
la flor viva y la muerta abrazadas a su frontera?

Imágen: "Big Bang" de Cédric Sorel, 2008. Reproducido con permiso de la autora.