jueves, 11 de marzo de 2010

Enganche y Contratación en el Mineral El Teniente: la Generación de una Identidad Socio-laboral


Tercera parte de esta serie sobre la historia del campamento minero de Sewell en el Mineral El Teniente de Rancagua.

Por Constanza Pía López
Profesora de Historia y Geografía

Las transformaciones que fueron insertadas por la administración norteamericana no sólo produjeron cambios a niveles tecnológicos, sino también generaron la necesidad de incrementar la mano de obra que hasta estos momentos había sido ejercida por trabajadores estacionales, sin mayor continuidad y en un número bastante reducido debido a las difíciles condiciones de vida que existían en el lugar y sus accesos.

Con la explotación a mayor escala introducida por la nueva administración a comienzos del siglo XX, surge la necesidad de contratar una mayor cantidad de trabajadores. En la primera etapa se puede decir que éstos no eran mineros, sino hombres provenientes del mundo rural, pertenecientes a las cercanías del valle de la Sexta Región. Con el trascurrir del tiempo y la fama que fue adquiriendo el mineral, además de la acción de “los enganchadores”, comenzaron a llegar hombres de todo el país, dispuestos a emprender esta aventura.

Es importante tener en cuenta que, en sus inicios, esta explotación era de baja escala, condicionada por el clima, la ubicación del yacimiento y las tecnologías disponibles en este período, remitiéndose a ser una actividad realizada sólo los meses de primavera y verano, producto de las adversas condiciones climáticas de los meses invernales y las continuas avalanchas.

Debido a la ubicación del mineral se hacía a la vez muy difícil obtener hombres dispuestos a emprender este desafío, para lo cual la compañía debió implementar diversos sistemas para conseguir a sus empleados, los cuales detallaremos a continuación.

“Los primeros que llegaron eran individuos pobres, en su gran mayoría mañosos y supersticiosos, que tuvieron que ser acogidos para que aprendieran, paso a paso y con enorme paciencia, todo lo relativo a su nuevo trabajo y forma de vida”(1).

EL ENGANCHE

En sus inicios, el sistema utilizado para obtener mano de obra era a través de lo que se llamaba “enganche”. Este proceso se caracterizaba por contar con un enganchador, persona con buena verborrea y poder de convencimiento, encargado de visitar distintas regiones y lugares transitados por hombres dedicados a diversas actividades estacionales a los cuales invitaba a comer o beber, ocasión donde él se encargaba de contar la buena vida y condiciones de trabajo del mineral. Luego los embarcaba en el ferrocarril hacia Rancagua, donde eran esperados y en donde el enganchador cobraba una comisión por cada individuo.

Es importante tener presente que el enganchador buscaba hombres capacitados físicamente para esta labor. Una forma de “evaluar” esto era a través de las manos de los “candidatos”: si tenían callos, eso indicaba que era un hombre de trabajo.

Esta modalidad duró aproximadamente hasta mitad del siglo XX ya que, en 1948, el Código del Trabajo en un reglamento prohibió este procedimiento y, además, las nuevas necesidades del mineral apuntaban a un sistema que reuniera una mayor cantidad de hombres, mejor capacitados para el trabajo.

EL PASE

Este sistema fue utilizado paralelo al enganche con la diferencia de que los hombres que llegasen a través de esta vía no sólo se desempeñaran en la mina, sino que en diversos departamentos de la Braden.

El “pase” era una autorización que se daba a ciertos individuos que tenían un amigo, primogénito o pariente trabajando en el yacimiento para poder embarcarse en el ferrocarril e ingresar a la mina.

Para 1955 éste era uno de los métodos más utilizados, hasta imperar como política de Braden Copper en 1955:

“(…) por norma, el Departamento de Bienestar Social no interviene en la contratación de personal, sino que los jefes respectivos seleccionan a los obreros y les envían el correspondiente “pase”. Actualmente se están ocupando sólo obreros temporales que hayan trabajado en la empresa. O sea no se están tomando nuevos, porque hay compromisos contraídos con directivas sindicales y autoridades”(2).

POR PARENTESCO

La aparición de la contratación de parientes de obreros y luego los hijos de la primera generación que trabajó en Sewell se debe a que, a través de este sistema, se deseaba dar forma a una nueva cultura en el habitante del campamento. La idea era que éste ya no sólo fuera un trabajador del yacimiento, si no que él y su círculo más cercano pertenecieran a la “Gran Familia Braden”.

“Para 1940, la Braden decide contratar preferentemente a este tipo de colaboradores debido a las continuas deserciones de los individuos captados a través del enganche. Así las vacantes serán otorgadas, de acuerdo a las siguientes prioridades:

A hijos de trabajador
A hijos de ex trabajador
A familiar de trabajador
A familiar de ex trabajador
Otros calificados”(3).

A través de este método lo que se buscó fue crear en el trabajador y habitante del Campamento un sentimiento de arraigo con el yacimiento, lo que se logró, ya que todos los que residieron ahí veían a la empresa con una percepción paternalista, puesto que ésta les proporcionaba todas las condiciones básicas de vida, además de las recreativas, otorgándoles garantías que en ningún otro lugar del país hubiesen encontrado en ese período.

Ya en esta época la empresa contaba con gran fama en cuanto a las condiciones de trabajo que entregaba a sus empleados, por lo cual se formaban grandes filas de obreros dispuestos a embarcarse en esta aventura de ser mineros en El Teniente.

Notas:
1) Baros, María Celia. El Teniente. Los Hombres del mineral. Tomo I (1905-1945). Gráfica Andes. Chile 2000. Pág. 393.
2) Baros, María Celia. Ibidem.
3) Baros, María Celia. Ibid. Pág 74.


Imágen: Mineros de El Teniente cargando capacho de andarivel.