domingo, 22 de noviembre de 2009

Entrevista a Alejandro Witker, Historiador: “O`Higgins fue un ser humano, con grandezas y debilidades, con aciertos y errores”


Alejandro Witker es doctor en Historia y uno de los más importantes difusores de la figura de O`Higgins en el país. Autor de varios libros sobre el prócer, miembro del Instituto O`higginiano de Chile, y creador de la ExpoO`Higgins, ha promovido la figura del héroe como la central a destacarse en el marco del Bicentenario de la República. Observatorio Regional habló con este historiador para adentrarnos en el, sin dudas, más célebre de los hijos de Ñuble.

¿Cómo resumiría a O`Higgins?

O`Higgins es el fundador de la república, en cuanto echó las bases del estado chileno: las primeras constitucio-nes, una idea de una nación en proyecto, su visión de los mares australes, de la Antártica, obviamente del Estrecho de Magallanes, lo muestran como un hombre visionario. Ahora, obviamente, eso tiene mucho que ver con haber sido educado en Inglaterra.

No es casualidad que O`Higgins desde que llegó a Chile empezó a valorar el mar. Al mirar el mapa chileno y ver la inmensa costa, el inmenso mar y bueno, el venía de una isla, y que además en esa época era la dueña de los mares, entonces se dio cuenta que este país tenía un potencial en el mar y el futuro podía estar por ahí.

¿Qué distingue a O`Higgins de los otros próceres de nuestra independencia?

Yo creo que, sin entrar a referirnos a la personalidad de otros, digamos que O’Higgins es un constructor, él es un hombre de estado, por lo tanto tiene una mayor seriedad, una mayor objetividad, una mayor impersonalidad de lo que está construyendo.

La abdicación de O`Higgins muestra de cuerpo entero la diferenciación que él hacia entre su rol y el proyecto que estaba impulsando. No es el caso de otros personajes que, teniendo su propio mérito, tuvieron una personalidad y una psicología más en el modelo caudillista latinoamericano que en este modelo más bien inglés, si usted quiere, producto de sus estudios en Inglaterra, un país donde él tuvo la oportunidad de leer a los clásicos, de leer textos políticos.

¿Cómo vincular responsablemente a Chillán Viejo o la provincia de Ñuble con O`Higgins, sin abusar, y sin caer en caricaturas o una especie de chauvinismo local?

Tú estás dando en un clavo muy importante. Porque el nacimiento en Chillán Viejo de O`Higgins es algo tan casual, como el tuyo o el mío, que hemos nacido en un lugar por diversas circunstancias. Porque el verdadero O`Higgins, a mi juicio, nació en Londres, bajo la tutela de Miranda y de los estudios europeos que pudo hacer ahí, porque es ése el O`Higgins que construye historia en Chile. Ahí está el origen del O’Higgins histórico.

Ahora, claro, es una tradición en todo el mundo de reconocer el lugar donde se nace como una especie de santuario y eso da al lugar donde nació un elemento motivador, un factor para construir identidad, para crear en torno a ese lugar un enriquecimiento cultural. Y eso es válido también. También es importante, pero lo que no hay que hacer es caer en la mitología.

El mural que se encuentra en Chillán Viejo lo muestra como un huaso, pero en la guerra, peleando por la independencia

Si, él llegó acá para hacerse cargo de la hacienda Las Canteras y tomó ese trabajo en la hacienda con una mentalidad también, europea: el hizo traer algunos albañiles, técnicos, artesanos escoceses e ingleses, entiendo, para introducir una serie de progresos técnicos de explotación agrícola.

Él pensaba convertir a Las Canteras en una hacienda productiva con instrumentos modernos, reflejando sus seis años en Inglaterra que le dieron una impronta de modernidad, y bueno, cuando se produce la formación del Congreso Nacional, viene la irrupción de Carrera, viene la venida de la primera expedición española, entonces el siente, empleando una frase un poquito recurrente, el llamado de la patria, y se enrola, y se pone a la disposición de Carrera para llevar la lucha contra estos restauradores españoles.

Y ahí se desata todo un proceso que podemos decir que tiene su punto de partida en El Roble cuando, por las razones que se conocen, él toma el mando del ejército patriota; y después viene una serie de eventos en los cuales él se va destacando y finalmente la salida heroica de Rancagua, que está rodeado de toda una verdadera leyenda de heroísmo; y viene el Ejército de los Andes, la capacidad de negociación y de acuerdo que él tuvo con San Martín -lo que no tuvo Carrera- y que marcó al final el triunfo histórico de O`Higgins, llegar a ser él el primer Director Supremo ya consolidado de la nación.

Entonces, efectivamente alguien ha dicho por ahí que O`Higgins no fue un genio militar. Él fue un huaso que se sacó el poncho y se puso la casaquilla militar para cumplir una cierta misión.

Todo indica que O`Higgins no fue un genio militar, lo que lo destacaba era la tremenda autoridad moral que adquirió sobre la tropa, por su valentía, por su entrega, por la fuerza con que él llevó adelante esta conducción. Esa frase “vivir con honor o morir con gloria”, que la recogemos de los textos escolares, es una idea fuerza que hay que imaginársela en ese tiempo, y que debe haber sido muy convocante.

Hablemos de la leyenda negra. Existen películas, como el “Húsar de la Muerte”, y visiones, sustentadas por algunos historiadores incluso, que muestran a un O`Higgins tirano, uno de los primeros dictadores y un mal elegido padre de la patria.

Yo creo que hay que partir por algo que parece bastante obvio, pero no por obvio debe dejarse a un lado cuando se habla de estos temas. O`Higgins fue un ser humano, con grandezas y debilidades, con aciertos y errores, como cualquier ser humano.

Isaac Deutscher, un gran historiador polaco, dice por ahí en un texto de historia que los grandes hombres tienen en general los mismos defectos que cualquier ser humano, pero tienen virtudes que no tiene cualquier ser humano y ahí está la diferencia, no en los defectos, sino en la virtudes.

Entonces, es por ahí que nosotros tenemos que discriminar, y las virtudes de O`Higgins son a mi juicio verdaderamente notables. En primer lugar está su entrega a una causa, con una generosidad sin límites, a la que ofrenda no solo su vida, y la pone encima en el combate, la puso en la abdicación cuando dijo “aquí estoy, para responder de tantas desgracias que yo pudiera haber causado”, bueno, esa entrega, sin límites, al máximo, también va acompañada de algo bastante escaso, que es la entrega de sus bienes materiales, porque él llega a Chile y se convierte rápidamente en el hombre más rico de Chile, sino el más rico, uno de los más ricos, con una tremenda hacienda, con miles de cabezas de ganado, y gastó todo, se quedó sin nada.

Pero ¿cómo se construyen estas versiones, la que lo favorece como la que lo denosta, y que son tan disímiles?

Mire, Eugenio Vicuña, en su libro sobre O`Higgins tiene un capítulo sobre “Santiago en Tiempos de O`Higgins” que yo se lo haría leer a todos los profesores de historia, para empezar, a los periodistas y obviamente a los estudiantes. Porque hay que imaginarse lo que era Chile en esa época, lo que era la pobreza del país.

Cuando a O`Higgins le critican que, con motivo de la convención preparatoria de 1822, que envía ese famoso telegrama a los intendentes, pidiéndoles que busquen a los mejores vecinos para que sean elegidos diputados a esta convención, dicen de él que esto es casi intervención electoral y que se trata de elegir una asamblea legislativa manipulada, si lo que él está haciendo es decir “mire, busquen a los mejores que haya” porque había muy poco, no habían candidatos como ahora, lo que había ahí era buscar algún agricultor que fuera más o menos letrado e interesarlo en la cosa pública, para que participe.

Entonces yo creo que muchas de las críticas que se le hacen a O`Higgins se le hacen fuera del tiempo histórico que le tocó vivir y las circunstancias concretas en que le tocó vivir.

Ahora, cuando él “raspa la olla” para financiar la Expedición Libertadora hacia el Perú y él tiene que hacer confiscación de propiedades, privar a poderosas familias de recursos, a la propia iglesia, para poder financiar la Expedición Libertadora hacia el Perú, claro, él aparece obviamente como un tirano, porque estas cosas no podían hacerse por votación democrática, había decretos, y punto.

Cuando ocurre el terremoto de Valparaíso, Encina dice que cualquier persona que razone hoy día le parecería ridículo atribuir el terremoto a un castigo divino por las medidas políticas que estaba tomando O’Higgins, pero -dice- ocurre que en esa época era totalmente distinto, y eso fue creído por mucha gente. Entonces a O`Higgins se le consideró hasta castigado por Dios por mucha gente de esa época.

Fotos de Jorge Díaz