domingo, 22 de noviembre de 2009

Crítica de Libros: “CHILAN VIEJO: Llave del Reino y Cuna de la Patria” de Marcial Pedrero


“CHILAN VIEJO: Llave del Reino y Cuna de la Patria” de Marcial Pedrero Leal, Editorial Pencopolitana, 2008, 383 pp.

El de Marcial Pedrero Leal es posible sea el esfuerzo más serio e importante en términos de recoger la historia de la (“joven”) comuna de Chillán Viejo, ya sea por abordarla temáticamente de la forma más amplia y completa posible, así como por emplear en su estudio las consideraciones metodológicas propias de la historiografía actual.

No es por cierto la única obra que se ha propuesto sintetizar la historia de este trozo de Chile (y esperamos no sea la última), pero sin duda supera la evocación romántica, la parcialidad y la aproximación valiosa pero aficionada, que en definitiva han tenido otros emprendimientos. Pedrero, de hecho, no es chillanvejano, sino, oriundo de Lota, y vive y trabaja en San Gregorio, combinando su labor como profesor secundario con la de historiador, donde en poco tiempo ha logrado una trayectoria destacada y reconocida en la región, básicamente abordando temas de la historia local.

Pese a tener desde hace unos 20 años la calidad de comuna, Chillán Viejo no es, como puede pensarse una localidad o territorio con poca historia. El título de la obra lo aclara desde el principio: se trata de una ciudad “llave del reino y cuna de la patria”, nada menos. Pero el mérito, podríamos decir, está en que tampoco Pedrero se queda en aquella dorada época donde Chillán se funde con las raíces más hondas y propias de la historia nacional, sino que llega hasta el presente de la comuna chillanvejana, dando cuenta de sus últimos adelantos (tras el impulso recibido luego de recuperar su calidad comunal), sus instituciones y vecinos más destacados.

El profesor Pedrero organiza su obra en tres partes, a modo de un manual que, pensamos, facilite dos cosas: La consulta, así como una lectura estructurada dirigida también al gran público, cumpliendo así un fin divulgativo del patrimonio histórico local. De este modo nos encontramos una primera parte, que es la más abundante en número de páginas y también la más mayúscula como aporte de investigación: “Horizontes Históricos”. La segunda parte, “Instituciones Educacionales y Religiosas”, es una síntesis histórica de las principales organizaciones en este ámbito, que creemos, por el tono logrado en la primera parte del libro, bien pudieran haberse incluido allí, insertándolas en el relato del trayecto histórico de la ciudad. La última parte, “Artífices del Devenir Chillanejo”, presenta reseñas biográficas de vecinos que han significado un aporte al progreso, la identidad y el paisaje social de la comuna en distintas épocas.

En términos formales, la edición es cuidada y, nos alegramos por ello, acorde a la calidad de la obra escrita. A cargo de la Editorial Pencopolitana, tiene un bello diseño de portada e interiores, con abundantes imágenes que amenizan e ilustran los contenidos, lo que demuestra nuevamente el rigor y cuidado en la documentación y preparación de la obra. Solo se lamentan algunos puntuales errores presumiblemente de tipeo y de revisión final, casi inevitables, es verdad, que en nada empañan la calidad del conjunto.

La envergadura de la investigación -en suma, una historia general de una comuna-; lo (prácticamente) pionero de su naturaleza, en términos de aproximación con carácter académico de investigación; lo desperdigado del material documental y la insuficiente bibliografía para todos los periodos, así como también la opción escritural y de organización de Marcial Pedrero hacen que, no obstante, se presenten algunas deficiencias para obtener una visión más completa de la ciudad y comuna.

Se trata de una obra construida a fragmentos (nos recordamos del clásico manual de historia de Chile de Walterio Millar), sin necesariamente un continuo que haga del relato una unidad, sino narrativa, al menos (tal vez lo más importante) interpretativa. La reseña de un hecho, la crónica, la pincelada sobre algún personaje son aportes importantes al conocimiento del pasado de una ciudad o comuna, pero se diluyen en parte si el conjunto no ofrece una interpretación general, ni de las épocas, ni del trayecto global del objeto de estudio. Esta fragmentación eventual comienza a hacerse más notoria hacia las épocas más recientes, ya para el siglo XIX, pero sobretodo en el XX, apreciándose los distintos acápites como piezas dispersas de un rompecabezas un poco incompleto, que no permite apreciar una imagen de época coherente para hacerse de una comprehensión general, sino tan solo fragmentaria y anecdótica del pasado chillánvejano.

No obstante el aporte es inmenso y notable, y constituye una sumatoria de sucesos, fragmentos y personajes -de todas las épocas- que nos da elementos para conocerlos, indagarlos y aproximarnos, paso a paso, esfuerzo a esfuerzo, a un conocimiento más cabal, reflexivo y “total” del pasado chillanvejano. Marcial Pedrero nos ha acercado a pasos agigantados a esta meta por medio de la investigación traducida en este libro.