miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Formación Docente en Chile: Breve Reseña de su Historia


“Desde los orígenes en las escuelas de preceptores hasta nuestros días en las universidades, se han acometido diversas formulas en la formación de los docentes de nuestro país, variando en cuanto a la valoración social de la profesión, calidad de la formación docente y la remuneración, así como a la inspiración filosófica de la docencia”

Por Alex Olivares Chacón
Profesor de Historia y Geografía
Magister © en Educación


Chile posee una larga tradición en formación de docentes. No obstante, los inicios de esta acción en el país como fenómeno sistematizado, impulsado y estimulado desde el Estado una como política de gobierno, se encuentra -a pesar de algunos intentos en los albores de la República- a fines de la primera mitad del siglo XIX.

Entusiasmados con la idea de llevar al país por la senda de las naciones en desarrollo, el Estado y las elites intelectuales comprometidas en esta labor fundan, en 1842, la primera Escuela de Preceptores de Chile. A partir de entonces, y con un transcurrir de altos y bajos principalmente en cuanto a la valoración social de la profesión, calidad de la formación docente y la remuneración y, asimismo, inspirados e influenciados filosóficamente en el modelo educacional francés, alemán y posteriormente norteamericano, se comienza a escribir la historia de la formación docente en Chile.

Orígenes de la Formación Docente: Escuela de Preceptores y el instituto Pedagógico

La educación ha sido una preocupación constante en nuestro país, y ésto, desde los inicios de la República. Como Director Supremo, “Bernardo O`Higgins mostró un gran interés por la educación primaria [y con este propósito] se debían preparar maestros para ella” (Caiceo, 2008, p.3). De este modo, se funda en Santiago la Escuela Normal de Preceptores en 1842, durante la administración del Presidente Manuel Bulnes (1841-1851). Así, siendo Ministro de Instrucción Pública Manuel Montt y Primer Director el argentino Domingo Faustino Sarmiento, se establece “La primera forma institucional de formación docente en el Chile independiente” (Abalos, 2005, p.1). No obstante, la preocupación también se extendía más allá del nivel primario, y es también en 1842 cuando se establece un organismo de formación superior; la Universidad de Chile.

Ubicada en Plaza de Armas, la Escuela Normal de Preceptores -a pesar de los esfuerzos- en sus primeros años no tuvo el éxito esperado. La primera promoción fracasó pues “comenzaron a asistir a la Escuela de Preceptores personas del pueblo, de muy baja cultura, lo que hizo fracasar la primera promoción y, con el propósito de corregir esto, hubo que elevar las exigencias y transformar la escuela en un internado” (Caiceo, 2008, p.3). Para ingresar a la escuela se debía tener la enseñanza primaria terminada y, paralelamente a la formación pedagógica, se cursaba la enseñanza secundaria.

El esfuerzo por profesionalizar la labor y tarea docente en el ámbito primario continúa progresivamente, fundándose, en diferentes lugares del país, Escuelas de Preceptores y Escuelas Normales. Así, lo anterior será refrendado posteriormente cuando en 1854 se establezca la primera Escuela de Preceptoras, dependiente de las religiosas del Sagrado Corazón.

Por otro lado, la formación de profesores de educación secundaria tiene sus antecedentes en el año 1889 año en el cual se funda el Instituto Pedagógico de Chile. En este sentido, “la influencia alemana marcó también el sello que tendría el Instituto Pedagógico” (Abalos, 2005, p.1); siendo encargada la dirección de éste al alemán Federico Johow. Un año después, en 1890, el Instituto Pedagógico pasa a formar parte de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Cabe mencionar que, a instancia de la formación de profesores secundarios, surgen los primeros liceos en nuestro país con la finalidad de poseer un centro de aplicación de lo estudiado.

Durante las décadas posteriores, se expandió considerablemente la formación de docentes tanto primarios como secundarios. A las ya creadas Escuelas de Preceptores encargadas de la formación de profesores primarios, se fueron sumando otras creadas a instancias particulares que continuaban formando a los docentes. En el ámbito secundario, además de la formación del Instituto Pedagógico -único hasta ese entonces en formar a docentes secundarios- ahora se sumaban las nacientes universidades que fundaban sus respectivas escuelas.

La Formación Docente entre 1900 y 1973: Consolidación de Las Universidades.

En 1942, la Universidad Católica funda su escuela de Pedagogía y, posteriormente, también la Universidad de Concepción. Ambas comienzan a formar los docentes secundarios para el creciente sistema educacional chileno. Sumado a lo anterior surgen, a instancia de la Comisión de Renovación Gradual del Sistema Escolar Secundario, nuevos liceos experimentales que entregaran renovados impulsos en este sentido. De esta forma, la formación de profesores secundarios en este periodo comenzó, gradualmente, a quedar en manos de las universidades; entre éstas, la Universidad de Chile, la Universidad Católica de Chile, la Universidad Técnica del Estado, la Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Concepción y la Universidad Austral de Valdivia. Por otro lado, la formación de los profesores primarios continuará en manos de la Escuelas Normales y de Preceptores, prerrogativa que tendrá fin el año 1973 con el Golpe Militar.

Periodo de Cambios: La Formación Docente entre 1973 – 1990

El Golpe de Estado de 1973 no sólo trajo consigo un quiebre en la historia democrática y republicana del país, sino que, además, un profundo cambio al sistema educativo y principalmente en lo que a formación de profesores se refiere. La necesidad de reformular y transformar la educación chilena se venía haciendo patente cada vez más. Con el propósito de adecuarla a los nuevos tiempos surgen a principios de los 60’s iniciativas en este sentido; no obstante, será el año 1973 con el Golpe Militar la fecha de mayores cambios.

Motivados por factores ideológicos y económicos, el gobierno militar ordenó el cierre de las escuelas normales y la transferencia de sus estudiantes y recursos a las universidades geográficamente más cercanas. Durante los años setenta las ocho universidades existentes en Chile fueron intervenidas por las autoridades militares y se “produjo una ‘limpieza ideológico-política’ en el profesorado, especialmente en las facultades o carreras de ciencias sociales y de educación” (Núñez, 2002, p. 33).

Entre 1980 y 1981 y en el marco de la nueva política educacional, las carreras de formación de profesores para todos los niveles fueron decretadas “no universitarias” y se ordenó su reestructuración en Academias Superiores o Institutos Profesionales. Finalmente, el último acto del gobierno militar expresado en la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (10 marzo de 1990) completó la vuelta de la formación docente a su rango universitario, al incluir a las pedagogías entre las carreras que requerían licenciatura previa a la obtención del título profesional.

La Nueva Formación Docente.

Durante la primera parte de la década de los noventa, al regreso de la democracia, se observaba claramente la debilidad de la formación de docentes. Los efectos de las reformas estructurales de la época militar, tanto en el conjunto del sistema de educación superior, pero especialmente en las carreras de pedagogía, habían afectado a las instituciones que las ofrecían. Paralelamente, la desvalorización de la profesión docente que se vivió durante esa época, traducida entre otros factores en un grave deterioro de las remuneraciones para los docentes en servicio, debilitó el interés de los jóvenes por los estudios pedagógicos. (Abalos, 2005, p.5).

El 21 de Mayo de 1996, el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle anunció una serie de medidas para asegurar una reforma educativa de calidad que incluyeron un fondo equivalente a 25 millones de dólares para la formación inicial docente, los que se entregarían sobre la base de proyectos competitivos a los programas de formación docente inicial que se los adjudicasen. Con esto comienza el proceso, de cinco años de duración, por el cual los programas de formación docente de 17 universidades a lo largo del país compartirían el esfuerzo por mejorar su calidad.

Reflexiones Finales.

La formación docente en nuestro país ha transcurrido a través de altos y bajos. Desde los orígenes en las escuelas de preceptores hasta nuestros días en las universidades, se han acometido diversas formulas en la formación de los docentes de nuestro país, variando en cuanto a la valoración social de la profesión, calidad de la formación docente y la remuneración, así como a la inspiración filosófica de la docencia.

En el actual momento del país, donde el tema educacional está en el tapete y se vislumbran cambios sustantivos en el diseño de la formación docente y revisiones a los paradigmas de calidad pedagógica, es clave reflexionar en profundidad sobre estos aspectos, de manera de tomar las decisiones correctas que permitan dar el salto al desarrollo, la democratización de la calidad de los aprendizajes en y hacia todos los niñas y niños del sistema educativo nacional y la dignificación concreta, real e integral de la profesión docente.
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Fotografía "Escuela Normal de Preceptores" Cortesía de Museo de la Educación Gabriela Mistral. Tomada de Memoria Chilena.