miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Mineral El Teniente: La llegada de Capital Extranjero y la Explotación del Mineral a Mayor Escala


En esta segunda parte de nuestra serie sobre Sewell, trataremos cómo el mineral El Teniente pasa de ser un mineral explotado rudimentariamente a una empresa con capacidades tecnológicas y con un alcance que amplía la mano de obra necesaria para su explotación. Cómo la inversión extranjera fue necesaria para poder mantener y hacer evolucionar este yacimiento y poder albergar una gran cantidad de población trabajadora y sus familias. Además, la variante de los nombres del yacimiento y de dónde proviene la actual denominación del que fue su campamento más emblemático: Sewell.

Historias de este mineral que hoy reporta uno de los más importantes ingresos para nuestro país y del que tan poco conocemos.


Por Constanza López Meneses
Profesora de Historia y Geografía
Por la Universidad de Playa Ancha
Fotografías de Jorge López
www.okcam.blogspot.com


En 1903 Willian Braden (i) llega a Chile. Acá lo esperaban, en Valparaíso, Marco Chiapponi (ii) y su esposa; mientras, el norteamericano venía en compañía de su esposa e hijo. Él quería inspeccionar la mina lo más pronto posible, esto producto quizás del gran empeño que debe haber puesto Chiapponi al describir el mineral en la carta enviada a Braden en EEUU, por lo que éste pide a Chiapponi lo lleve de inmediato al lugar donde se encuentra la mina. El italiano le aconseja que lo mas recomendable sería primero visitar a la familia Irarrázaval Correa, dueños de la misma, como gesto de cortesía, a lo que el norteamericano accede, por lo que fueron conducidos a una estancia en Graneros donde se encontraban los dueños de la mina.

Cumplida la “visita protocolar” Braden y Chiapponi se dirigieron a la mina en compañía de sus familias, un cocinero, algunos hombres para coger las rocas y un guía que Chiapponi había buscado para esa misión. Fue un duro viaje de ascenso y descenso por las montañas para poder llegar al mineral. Braden quedó muy satisfecho con lo que vio.

“Por lo tanto, esta permanencia en terreno tuvo como objetivos explorar y comprobar los antecedentes dados por Chiapponi en su carta y la recolección de muestras del mineral. Sólo de esa manera práctica y con el análisis científico riguroso que se hizo en Santiago, Braden pudo comprobar fehacientemente las bien fundamentadas suposiciones de su amigo respecto de la riqueza del yacimiento.”

El autor Hiriart relata que:

“El mineral fue estudiado en la Universidad de Chile, en Santiago, dando muy buenos resultados, dejando conforme a Braden para iniciar el negocio. Al norteamericano no le gustaba perder el tiempo y, una vez sabidos los resultados de los exámenes, trazó sus planes de trabajo estando aún en Santiago, y lo primero que pensó fue en encomendar a Marco Chiapponi la construcción de un camino que permitiera transportar hasta la mina los materiales y la maquinaria que debería instalarse para ponerla en marcha.”

A la llegada de Braden a EEUU, éste se dirigió donde su amigo y cliente E. W. Nash a relatarle lo ocurrido. Ambos comenzaron a organizar lo que sería la empresa. A ellos se les uniría otro hombre, el cuál era un fundador de la American Smelting and Refinig Company y conocedor de la fundición de metales: su nombre era Barton Sewell. Estos tres hombres fueron los organizadores de la futura Braden Cooper Company y los creadores de una nueva empresa en Chile.

En un comienzo la sociedad tomó el nombre de Rancagua Mines Company, la que posteriormente cambio de nombre a The Rancagua Mines, esto debido al aumento de capital y acciones que entraron en la sociedad, en total 1250 dólares. Luego, el 6 de Agosto, cambia nuevamente de nombre pasando a llamarse The Braden Cooper Company al agregársele más acciones y capital a la empresa, para finalmente llegar a su nombre definitivo Braden Cooper Company, nombre que se mantuvo hasta el final de sus días.

Según la autora Celia Baros, la Braden Cooper Co., de acuerdo con sus estatutos como entidad, estaría integrada por un directorio de cinco personas que tomaba las decisiones y eran propietarios y poseedores de acciones, entre los cuales se cuentan Millard Baldwin como representante legal y presidente, W. A Castner, tesorero, H. E. Mason, director y Jas Hernan y James Manter, todos ellos domiciliados en Portland, Maine, EEUU, lugar donde se organizó y formó la empresa, lo cual estuvo corroborado por el Cónsul General de Chile en Estados Unidos y el Ministro de Relaciones Exteriores. Probablemente ninguno de estos hombres viajó a Chile a conocer la mina, por lo que Braden fue el real conocedor de su riqueza. Posteriormente, al cabo de un tiempo de funcionamiento de la novel empresa en Chile, se agregan al directorio los nombres de E. W Nash (iii), Barton Sewell, Guy C. Barton y William Braden algunos años después.

Por otro lado, mientras lo antes mencionado ocurría en EEUU, Chiapponi seguía organizando las tareas encomen-dadas por William Braden en Chile, entre las que se cuenta la construcción de un camino que permitiera llegar a Cerro Negro, lugar donde se ubica la mina. Con la construcción de éste se lograría trasladar los materiales necesarios para comenzar con la construcción de las instalaciones. Este camino se dice empezaba en la hacienda de la Compañía y llegaba hasta la mina. Además Chiapponi debía traspasar las propiedades a nombre del norteamericano. Así nos cuenta la escritora Celia Baros:

"Tramitar la declaración de las primeras pertenencias mineras a nombre del norteamericano, la idea era afianzar la tutela total sobre la propiedad comprometida y prácticamente adquirida. Las primeras pertenencias estuvieron ubicadas en el Cajón El Teniente y hacienda La Compañía.”

Con el tiempo se fueron anexando otras propiedades, entre las que se cuentan sectores de Caletones, Parrón y Rancagua, entre otras. Todas estas adquisiciones Braden las fue comprando para la empresa a medida que iban necesitándose más espacios para la construcción de nuevas instalaciones.

“El decreto No. 1854, promulgado el 29 de Abril de 1905 por el gobierno de Germán Riesco, autorizó a la nueva empresa a operar en territorio chileno. Y así la mina, situada a 50 kilómetros al este de Rancagua, comenzó a funcionar con una planta de concentración gravitacional con capacidad de 250 toneladas diarias, un andarivel que unía al molino con la faena extractiva y un camino de 40 kilómetros desde Graneros hasta el yacimiento. A esto se agregó una central hidroeléctrica. Ese mismo año el nombre de la compañía fue inscrito en el registro de la Industria y Comercio.”

A la llegada de Braden a Chile, ya todo estaba dispuesto para comenzar con las faenas. Trajo consigo algunos ingenieros, entre los que se contaban el norteamericano Hamilton, quien se dedicó a inspeccionar la mina y buscar la mejor manera de extraer el mineral y Grahan, el que se encargó de la construcción de los andariveles por los que serían sacados los carros con el metal, además de la construcción del tranvía que serviría de transporte en el campamento. Ambos querían terminar con uno de los problemas más importantes que presentaba la mina: el trabajarla en los meses de invierno, por lo que buscaron una solución. Construirían instalaciones de madera, lo cual evitaría el frío y las nevazones. Este material se utilizó también para la construcción del molino y, posteriormente, de las viviendas.

Una vez instalados, Braden y sus compañeros se dieron a la búsqueda del personal que operaría en la mina, para lo cual utilizaron la técnica de enganche a través de los diarios de la zona, donde se ofrecía también a los dueños de carretas fletar éstas para el traslado de gente y materiales, sobre todo de estos últimos, ya que las maquinarias y herramientas se encontraban aún en el Valle de Rancagua, por lo que la única forma de subirlos era a través de estas carretas cuyos propietarios eran a campesinos de la zona. Se ofrecía más dinero, dependiendo de la carga que se debiera llevar. Además se solicitaban mineros, carpinteros y peones, entre otros.

Así da cuenta el libro El Teniente, Los Hombres Del Mineral, donde su autora nos comenta:

“La gente llegaba a caballo y en carretas hacia la mina, producto de los avisos de los periódicos “El Rancagüino”, “La Voz del Pueblo” en Rancagua, y “Las Ultimas Noticias” y “El Mercurio” en Santiago, donde gracias a estos avisos fue que la Braden Cooper logró reclutar gran cantidad de gente por este sistema, además por los ofrecimientos de dinero que allí se mencionaban. La gente que allí llegó en un principio vivió en carpas o en viviendas a gran altura, en cavernas o a la entrada de la mina la Fortuna. Toda la gente que llegó a instalarse en el campamento provenía del norte o del sur del país y en su mayoría eran campesinos sin conocimientos de minería, por lo que debieron aprenderlos en el campamento.”

Una vez que se comenzó con la construcción de la planta y de las demás instalaciones, se determinó que la oficina comercial de la Braden estaría situada en Granero(s). El campamento seria conocido como “El Establecimiento”, como lo menciona Celia Baros:

“Dado el terreno rocoso y la escasez de recursos, el primer campamento fue levantado se podría decir, “a ojo”, sin ningún cálculo, sin planificación arquitectónica, utilizándose más que nada materiales de desecho proporcionados por el yacimiento. Afortunadamente para la población, en corto tiempo mejoró la calidad de la edificación, pues se adoptó una sólida construcción que podía ser de piedra o concreto (¿y?) techo de hojalata.”

Durante los primeros años los crudos inviernos obligaban a la población a bajar a Rancagua y a volver nuevamente en primavera, pero con la gran demanda que había por pertenecer al campamento la gente se fue quedando en el campamento, dando origen a varios campamentos simultáneamente, entre ellos Fortuna 1, 2, 3, 4 y 5. Además se construyó la planta de concentración, la que fue construida con los últimos adelantos técnicos, al igual que la planta de fuerza eléctrica.

Con la construcción del molino o concentrador se necesitarían nuevos cursos de agua para su funcionamiento, por lo que se dio inicio a peticiones sobre posesiones correspondientes a los ríos Codegua y Cachapoal. Con esto se buscaba también expandir las instalaciones de la empresa.

El campamento establecido por William Braden se llamó en un principio “El Establecimiento”, y casi simultáneamente pasó a ser “El Molino”, esto a raíz del molino que se construyó en el lugar, hasta que, tiempo después, la propia empresa lo denominó SEWELL, en 1915, en honor a un ex presidente de la compañía y pionero en la sociedad Braden Cooper, Barton Sewell.
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i: Willian Braden, empresario estadounidense que impulsó la extracción industrial de la mina El Teniente en Chile, por lo que fue conocido como "El Rey del Cobre". Junto a Barton Sewell crearían, en 1904, la compañía cuprífera Braden Copper.
ii: Marco Chiapponi, ingeniero en minas italiano, quien fue el encargado de presentar el Mineral a William Braden.
iii: E.W. Nash, Presidente de la American Smelting and Refining Company (ASARCO), que tenía negocios en Chile desde el siglo anterior (XIX).