miércoles, 30 de septiembre de 2009

Alonso Salazar, ilustrador y creador de Sewellman: Conozca al Hombre tras el Superhéroe


Es el padre de Sewellman, superhéroe sui generis cuyo campo de acción cubre toda la Región del Libertador Bernardo O’Higgins, protegiendo la zona de ataques extraterrestres, catástrofes naturales, corruptos funcionarios públicos o engendros mutantes fruto de experimentos de dudosa reputación. Los personajes, códigos y paisajes propios de la región, cobran vida en las viñetas de un proyecto financiado por Fondart y creado por este talento “regional”, Alonso Salazar, guionista, dibujante y autor de la serie.

Sewellman ya tiene una revista anterior y dos participaciones colectivas, pero es en “La historieta continúa”, su última edición, que ha logrado una mayor notoriedad. En esta entrevista conversamos con el hombre detrás del pincel…


Por Jorge Díaz Arroyo
Profesor de Historia y Geografía
Licenciado en Historia


Cuéntanos de tu infancia en la región ¿Desde cuando te interesó el dibujo y cómo decidiste dedicarte profesionalmente a esto?

Soy Peumino y tengo una infancia absolutamente campesina. Una parte de la básica la hice en Peumo y la otra acá, en Rancagua. Desde chico me destaqué en el dibujo. Partí jugando a dibujar con mi hermano y decidí dedicarme a esto en la década de los noventa cuando me dí cuenta que era lo mejor que hacía… no sirvo para otra cosa.

¿Alguna resistencia en el hogar? ¿Te advirtieron mucho, cuando comunicabas la decisión tus amigos, profesores, etc. del peligro de no poder vivir de esto?

Ninguna. Vivía solo con mi mamá y cuando me decidí a estudiar era cuidador de cementerio. Entre estar con los muertos era mucho mejor comunicarse con los vivos.

El cementerio es un trabajo que inspira dibujos, de todos modos ¿Cómo fue eso? ¿Qué edad tenías?

22 años. Llevaba 3 en el cementerio Nº 1 de Rancagua y dibujaba todas las noches. Estoy seguro que ese trabajo me marcó de por vida o de por muerte (risas).

¿Cuál fue la influencia del trabajo en el cementerio? ¿Fue acaso el tiempo con el que contabas? ¿La "soledad creativa" u otra cosa?

Eso de la soledad creativa me gustó. A Florcita Motuda le escuché decir que el aburrimiento es un estado pre-creativo, y yo tenía mucho tiempo y creo que lo supe aprovechar. Pero después vienen mis estudios, que han sido una fuerte influencia, sobre todo pasar por la academia de pintura del maestro Hernán Valdovinos

Cuéntame como fue eso ¿Qué estudiaste?

Después de terminar diseño en el AIEP de Rancagua me fui a la academia que tiene este pintor en providencia. Estuve dos años; me enseñó sobre todo a “educar el ojo”, como el decía.

PaViTo me contó una vez que tú hacías clases, pero aunque eso era plata segura, no te satisfacía. Lo que tú querías era vivir de hacer dibujos.

Si, fue en el Instituto AIEP de calle Ejército, en Santiago. Era el profe de Dibujo y Expresión para la carrera de Diseño y fui bien evaluado, pero creo que me siento mejor dibujando solo en mi casa. Lo que yo pienso es que me acostumbré a disfrutar la soledad.

NACE UN SUPERHEROE

¿Cómo surge Sewellman?

En el año 2002 más o menos creamos la revista de Historietas “Heroicomic” en donde participaban varios dibujantes de la región de O’Higgins. El espacio que yo ocupé en la revista quería hacerlo con un superhéroe. Comencé pensando en una sátira de Superman que es el hombre de acero, entonces se me ocurrió Sewellman, que es el hombre de cobre.

¿Y cómo es que Sewellman adquiere sus poderes y se convierte en un superhéroe regional?

Hay dos versiones pero te daré la que más me acomoda: como era una sátira de Superman, en esta historia se trata de un planeta minero que estalló y mandaron en una cápsula o nave a dos niños hermanos que vinieron a caer en nuestra región… fueron separados al nacer y uno de ellos es Sewellman y el otro el Huasón Colchagüino (le hace un guiño al Guasón, con “G”, el villano de Batman. N. del E.).

Okey ¿Y el personaje del tío Warrent… que tiene un aspecto bien particular?

Yo había escuchado que los roedores advierten del peligro a los mineros -en derrumbes, por ejemplo- y así nace Warrent, que en el fondo es Guarén, y lo de bueno para el copete es una característica, no más, para humanizarlo.

Pasó que Warrent encuentra a Sewellman cuando caminaba por la montaña con otra persona, y cuando esta otra persona se da cuenta del potencial de los bebés se “roba” a uno de ellos, al Huasón. El Huasón es un antihéroe

Entiendo que está en preparación una nueva edición de Sewellman, donde se enfrentará al Huasón Colchagüino.

Sí. Estamos trabajando para que pueda salir ahora pronto. Mi editor, PaViTo, se está encargando de conseguir los fondos y pensamos partir con unos 500 ejemplares. …Ahora estoy con manager, ja, ja.

DE VILLANOS Y PAISAJES


Supongo que Chan Kong, uno de los villanos de la última edición de Sewellman, es un guiño a Agrosuper, con fuerte presencia en la región.

Chan Kong fue una historia que fue naciendo a partir del nombre. Chancón existe, es una localidad rural a unos 10 kilómetros de Rancagua. Su principal característica son las faenas de la pequeña minería y el olor a caca de chancho.

Yo he ido varias veces a Chancón y el olorcito que te recibe no es muy grato. El nombre de la localidad estaba dado para relacionarla con King-Kong. Por cierto, las plantas como las de Agrosúper son altamente contaminantes.

La amenaza porcina ha estado en el tapete luego del lanzamiento de Sewellman, con las infecciones, problemas sanitarios y la fiebre porcina, sin ser culpa de los chanchos. Eso ha sido como un golpe publicitario adicional ¿o no? ¿Te lo han dicho?

Claro, yo creo que podemos ser los únicos beneficiados con la amenaza porcina, que será detenida por Sewellman. Tenemos listos los volantes (risas).

En tus viñetas se ven dibujados con precisión y naturalismo paisajes icónicos de nuestra región: La plaza de Rancagua, las “torres gemelas” de la ciudad, el centro, Pelequén, Pichilemu… ¿Hay algo detrás de eso, más que dar escenario a la historia? ¿Más que ser escenografía?

Una vez unos niños rieron con solo leer la palabra Pichilemu en una historieta. Esos niños eran de Pichilemu. Ese hecho me llevó a no descuidar los ambientes y que quien los vea se sienta realmente reflejado. En nuestra región no hay referentes en cuanto a imaginario y creo que Sewellman podría llenar parte de ese vacío.

Si, estoy completamente de acuerdo, por eso te lo preguntaba. Verse ahí, en esta historia, con tu paisaje graficado es un aporte a la identidad y al patrimonio "mental", intangible, que ahora está tan de moda. Los gringos lo hacen todo el tiempo a través de a través de las películas de cine.

Claro.

Otra cosa son los personajes. Tengo la impresión que hay ahí no solo un afán de chiste, de diversión o entretención "puro", aséptico, sino también de crítica y sátira regional.

El tema a mí me interesa… Creo que con el humor se pueden decir unas cuantas verdades. Yo suelo caminar por algunos lugares buscando historias, escenarios, etc., etc. Creo que en esa capacidad de observación hay algo que también me marcó, que fue el venirme del campo a la ciudad.

Pero no sólo hay sátira. También en la historieta se encuentran recreaciones de cosas que nos identifican como idiosincrasia: la pulsera en Pichilemu, por ejemplo…

De todas maneras, la fauna, la mitología, etc., etc. Trato de rescatar todo eso en las historietas, en la medida que se puede.

¿Cómo nacen los villanos de la segunda historia? Son dos funcionarios, dos burócratas…

No tuve que buscar mucho para inspirarme. Me da la impresión que hay funcionarios poco idóneos para algunos puestos, hasta me atrevería a decir que son puestos políticos.

Sixto y su asistente tienen fisonomías muy específicas, ¿alguna inspiración real?

No, ninguna. Sixto viene del ufólogo Sixto Paz, es del tipo de personajes que estudian los ovnis y que de repente nos vienen a vender la pomada…

Además de la mezquindad en sus cálculos, se muestran como rasgos en los dos villanos - personajes públicos su total ineficacia ¿Cómo ves lo público? La revista por ejemplo, se financió con fondos concursables...

Claro, la revista se financió con aportes del Fondart, y reconozco un buen empuje para tratar de volar ahora nosotros sin esa ayuda.

PINTANDO EL MONO

Son patentes los problemas de distribución que hay en la región, tanto para libros, -que ahora se hacen hartos- como obras como la tuya ¿Dónde ves que está el punto? ¿Por qué pasa que esto se modifique y que las cosas, las obras y creaciones de los artistas locales circulen?

El desgaste de hacer una publicación es mucho, cuando ya se va a imprenta uno quiere descansar, pero viene otro dolor de cabeza con el trabajo de llegar a la gente. Yo ahí no quiero más guerra y no sé como mejorar esa situación… quizás falta interés en la gente, pero igual vuelvo a pecar con otra revista

Me decías que ahora te asociaste con PaViTo. Supongo que la idea es revertir eso y que él se encargue de esas cosas ¿o no?

Yo creo que PaViTo me puede ayudar en todo eso, que parte desde que la revista se va a imprenta, a la distribución y la llegada al público, y que no es sólo una ayuda, es también su pega.

Ahora, en esa estrategia, la vitrina más importante va ser librería Cervantes, la que ha mostrado un gran interés por ser parte de esto.

En la gran industria del cómic europeo o estadounidense aparecen un tipo que es el guionista, otro que es un dibujante, un entintador e incluso un letrista. En la historieta hay algo de equipo, pero sigues haciendo casi todo tú. ¿Es una debilidad de la realidad nacional o te acomoda ese estilo?

Yo creo que es una realidad nacional. De los proyectos que conozco en donde participan equipos de gente, suelen ocurrir casi siempre problemillas. A mí me invitan todos los años del encuentro nacional de cómic de Puente Alto, y el año pasado la única editorial que no asistió era una que les debía plata a varios dibujantes asistentes.

Y, a propósito, ¿Cómo ves el panorama nacional del cómic? En los 70 habían varias series y desde entonces -a veces más, a veces menos- han habido intentos, pero aún no se ven cómics en los kioscos, aparte de casos como “Caleuche”, pero que son muy pocos…

Caleuche Cómics está en los kioscos… En general hacer cómics lleva de la mano un gran esfuerzo personal y económico. Uno lo hace porque le gusta mucho. Conozco gente en Santiago que apuesta sus “lukas” en proyectos que probablemente no le van a reportar grandes beneficios económicos, pero se dan un gran gusto.

Tú estás preparando otros proyectos, ¿no?

Hay varias cosas, tanto proyectos regionales como en el extranjero, que en la medida que se vayan concretando te los voy a ir contando. Solo quería agregar que nunca había dibujado tanto, pero la sensación de cansancio cuando uno hace lo que le gusta hasta parece agradable.
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Ilustraciones de Alonso Salazar