domingo, 12 de abril de 2009

Manual Ediciones: Libros y Gestión a Escala Humana


Con libros editados a mano, portadas en serigrafía y cuerpo impreso en un computador casero, manual ediciones edita desde la región de O'Higgins a autores de todo el país, y se apronta a hacerlo también de otros parajes de nuestro continente. con tan solo 50 ejemplares por edición, sus textos han llegado a México y Argentina, "por caminos misteriosos, sin saber nosotros cómo", dicen sus gestores. Pero la gracia es esa, y si llegaran a editar industrialmente "la editorial se acabaría, o tendríamos que cambiarle el nombre", afirman.

Entrevista y fotos de Jorge Díaz Arroyo
Profesor de Historia y Geografía.

Rodrigo Véliz y Rafael Henríquez son los gestores detrás de Manual Ediciones. Cada uno tiene su rol bien definido. Rodrigo Véliz es el editor, Rafael es el corrector de prueba. Además Rodrigo es profesor de Lenguaje y Comunicación en Machalí y las horas libres las dedica a Manual Ediciones. “Básicamente una hora diaria -cuenta-, leyendo lo que llega, revisar, responder”; Rafael, en tanto, escribe en un diario electrónico desde hace tres años y “eso me ha permitido manejarme bien con las herramientas de la web, hacer difusión, y ayudar a que la Editorial sea un poco más conocida”. Rafael es electricista, y ambos, poetas.

Adicionalmente los distintos autores publicados colaboran y participan en la difusión de sus propios libros y la organización de sus respectivos lanzamientos.

La editorial nace de una experiencia anterior de Rodrigo durante los años 2000 a 2004, que fue “Brazo Cervantes Ediciones” (Cervantes perdió un brazo en Lepanto, de ahí el nombre del sello) “que funcionaba muy similar a Manual, esto es, con la impresión del cuerpo en computador, logrando tener hasta seis títulos en un año, con mucha difusión, muchos lanzamientos, pero radicados principalmente en Santiago”, narra Rodrigo, que por entonces vivía allí. “Resultó que pasando los libros de mano en mano, lograron hacer un circuito universitario bien entretenido, básicamente en la Chile, en la Católica y en la Usach, y desde ese momento empezaron los libros a moverse. De repente un título del que teníamos 10 números, que era lo que podíamos hacer, diez ejemplares por cada uno, y llegó un momento que teníamos distribución en España, en México, en Francia, pero todos hablábamos de esa gran distribución y en parte también era de juego, le enviábamos dos ejemplares a un amigo que teníamos allá (risas) y decíamos que ‘estaba el libro en España’”.

El proyecto finalmente termina, “porque dos de los miembros -Pablo Galaz y Matías Insulza- se van a Europa, y yo me quedo acá, por decisiones bien personales, y muere la editorial. El sueño era que ellos se iban y continuaba este brazo…, pero no continuó”.

“Entonces pasó el tiempo -prosigue el docente y poeta-, y a partir de ese conocimiento adquirido llegué a Rancagua, y surgió la idea de Manual Ediciones. ¿Qué es lo que copia Manual Ediciones de Brazo Cervantes? Que las impresiones son en computador, pero la tapa es ahora en serigrafía, los tirajes son de acuerdo a lo que nosotros podemos, son de 50 ejemplares por número, no se les cobra a los autores por publicar, que esa es otra característica…”

Pero ¿hay un corte editorial para aceptar los trabajos? ¿Qué criterios se ven ahí?

“Mira, esta es una apreciación bien propia sobre el tema regional. Acá yo me alejo de la posición de Manual. Creo que la mayoría de los libros a nivel regional: escriben mucho, muchos poemas, son puestos a un libro, pero la mayoría de los poemas son ripio”.

Rafael: “Yo quería referirme a eso, resulta que yo gracias a pertenecer a la editorial he ido mejorando también mi forma de ver, de enfocarme respecto a la literatura, porque una cosa es decir ‘ya, yo soy poeta’, pero cualquiera puede decir, ‘ya, yo soy poeta’; otra cosa es serlo. Yo de hecho tuve una conversación con Rodrigo en ese sentido. El título no te lo dan en una universidad, no te lo dan en un instituto, en un taller literario; te lo da una forma de vida y una formación completa, o sea es un trabajo de… de días y días; meses, y meses; años y años… no una cosa que uno pueda decir ‘por aquí yo escribí unos cuantos versos y yo ya soy poeta’”.

Pero también puede ser una seudo forma de vida… vestirse de tal modo…

Rodrigo: “Lo que pasa es que ahí hay un tema. Hay muchos que se disfrazan con la ‘chapa’ de poetas, entonces, dentro de eso, personalmente, cuestiono mucho que en la poesía nacional, los poetas láricos se vistan a lo Jorge Teillier, pantalón de cotelé y todo, por ejemplo, y hay todo un tema que tiene que ver con la moda también de ‘vestir’ la poesía, o lo otro, la forma de vivir”.

“Pero el tema del corte editorial, volviendo al punto, nosotros queremos hacer un registro de poesía nacional, no regional -eso que quede claro-, de poetas emergentes, o poetas de la generación del `80. ¿Por qué esa diferencia? Porque en los `80, por el momento histórico, la poesía está a oscuras, desaparece, hay muchos poetas buenísimos que están con muy pocas publicaciones, que no son muy conocidos. En ese caso nosotros vamos a publicar a Nicolás Miquea, que en un momento era considerado como uno los poetas, con Tomás Harris, y Zurita, los tres poetas… y que desaparece del panorama, o sea sigue dentro de los círculos literarios, pero en forma masiva no. Al otro que vamos a publicar es a Eduardo Llanos, que fue el Premio Altazor 2004, y esta es la línea editorial”.

¿Se definirían entonces como una editorial o como una editorial regional?

“Somos una editorial que desde la región genera gestión o se abre; no regional, porque eso limita a tener solo autores regionales o quedarnos en esta frontera que desde el punto de vista literario, deja mucho al azar. Pero partimos ahora en marzo, publicando a una chica de Buenos Aires, que esa es ya nuestra apertura como Latinoamericana”.

¿Qué publican? He visto al menos dos tipos de colecciones: tesis y poesía. ¿Son series que han salido al azar? ¿Hay una planificación? ¿Se irán sumando más de a poco?

“Nada ha sido al azar. Partimos por poesía, porque había una necesidad por publicar poesía a nivel nacional; y las tesis, como una forma de pensamiento o de generar pensamiento sobre algunos hechos o reflexiones. Usamos el concepto tesis porque nos deja a la comprobación de hipótesis, a un montón de conceptos, y la mayoría de los que estamos publicando, fueron sus tesis del grado universitario, pero no es limitante a que así sea. ¿Qué sucedía con las tesis? Generalmente uno se saca la mugre trabajando uno o dos años y termina en la biblioteca de la universidad y la piden en diez años más o desaparecen. Y estamos en eso por ahora. Pero en un tiempo más nacerá la colección narrativa, pero no me atrevo a decir que venga”.

¿Es por urgencia? ¿Por demanda? Porque me acabas de decir que en la poesía se trata de un capital que no tiene salida, y en las tesis porque se pierden en los anaqueles de la universidad. ¿Va por ahí, de dar espacio a lo que no lo tiene?

Rafael: “Se trata a veces de autores que tienen su libro guardados hace mucho tiempo y que no tienen salida, o nadie los apoya para publicarlos y tienen mucho mérito”.

Rodrigo: “Lo que pasa es que Manual Ediciones tiene este corte: creo que somos bien directos para decir las cosas, sí te vamos a publicar o no te vamos a publicar; y es por esto o es por esto otro. Nunca nos hemos atrevido, o en mi caso personal, a decir “oh, que lindo tu poema” (aunque el concepto lindo o bueno es muy subjetivo), pero sí puedo encontrar detalles en la poesía en que no es un poema, o simplemente no está logrado. En ese caso, el decir las cosas directas tiene dos alternativas: que te encuentren honesto, o… (risas entre ambos)”.

Les iba a preguntar. ¿Cómo ha sido la reacción ante, por ejemplo, una crítica o rechazo, con ese nivel de honestidad?

“Lo que pasa es que la mayoría de los autores se acerca necesariamente por contacto… o preguntan, o son conocidos míos, entonces se puede debatir abiertamente sin que llegue a haber lugar para un mayor conflicto, porque nos conocemos. En el caso de otros libros, los autores, al saber que hay línea editorial, se preocupan más de lo que se va a mandar y es menos el trabajo (ríe). Acá en Chile está lleno de editoriales que no son editoriales, que son simplemente impresoras de libros, entonces, en este caso, yo creo que hay que hacer diferencias. Cuando yo encuentro 20 libros en una editorial, y encuentro muchas erratas, o encuentro que no hay una línea editorial de contenidos, ahí empiezo a tener dudas, y digo ‘y esto qué es, es una editorial o…’”

Es la crítica que en alguna ocasión se le ha hecho a Primeros Pasos Ediciones.

“Creo que Primeros Pasos Ediciones cumple con este rol de dejar que todos publiquen, pero ahí el mismo público va haciendo la limpieza; como que deja a manos del lector la calificación del libro o qué autor prefiere, cual le gusta. En ese sentido, creo que Primeros Pasos ocupa un espacio que es distinto al de nosotros, por lo tanto, en términos de competencia no es tope, están las dos alternativas, pero sí tenemos diferencias en torno a que todos publiquen. Creo que en ese sentido tenemos que tener respeto hacia el lector de qué le estamos entregando. Siento que en ese sentido PaViTo ha logrado sustentar su editorial, ha logrado “Abrir las Alamedas”, que es un muy buen premio (se le dio a PaViTo por nuestra revista en la categoría Gestor Cultural en marzo de 2009. N. del A.), porque acá no había donde publicar hasta que apareció él, pero en el tema literario, ahí tengo mis diferencias. Si siento que hay una colección de libros pequeñitos, de escritores regionales, que tienen una línea editorial. Pero esa colección si te fijas, es propia de Primeros Pasos Ediciones, que no es lo mismo que los libros de Primeros Pasos Ediciones, que yo mando a imprimir allí. Yo creo que ahí PaViTo tendría que hacer la diferencia en colocar que el libro fue impreso en Primeros Pasos Ediciones, solo como impresor de la obra -como lo hace LOM, como lo hace Editorial universitaria, como lo hacen en muchas partes-. Creo que tiene ese pequeño error pendiente”.

Rafael: “Además que si no hubiese estado acá la editorial Primeros Pasos, no se hubiese producido esta ebullición también de publicar libros”. Ahora, nosotros estamos acá trabajando en una editorial que haga cosas interesantes, buenos libros, pero en un formato sencillo. Acá hay mucha gente que escribe y escribe bien, o solamente necesita taller.

¿Cómo funciona la logística de la editorial? Háblenme de la parte financiera y operativa.

Rodrigo: “Hay un capital inicial que supuestamente ya está recuperado, porque siempre se está dando vuelta, y a cada libro se le agrega un costo más, para con la venta de veinte, poder financiar el otro de cincuenta, y así hemos funcionado. ¿Qué ha pasado? que nos hemos estado dando cuenta que en este sentido no ha funcionado mucho, porque si nos va mal en un lanzamiento…

¿El lanzamiento es el lugar natural de venta?

“Si, y sabemos que si en un lanzamiento no se venden 20 libros, estamos fregados. Qué pasa, que la librería tampoco es un buen lugar de venta de libros. Sí sirve de vitrina, y una vitrina muy formal, pero no un lugar donde vaya la gente a comprar libros. En el lanzamiento tiene que ser. Y los otros 20 o 30 libros es nuestra difusión. Así funcionamos. O sea, si Manual Ediciones no regalara libros, o si Manual Ediciones no se moviera mano a mano… y lo otro que a los autores, ¿qué cosa les gusta? Qué saben que tienen que vender 20 libros para poder publicar al otro, y que no les cobramos, y que funcionamos de una manera muy artesanal. O sea, a ninguno nunca le hemos mentido que somos una gran industria, nada”.

“Los libros tienen dos precios: $2.000 y $3.000. La gente ve cuanto paga. Además, se puede adquirir un disco con el mismo libro en PDF (pensado especialmente cuando los libros se acaban y para su uso en bibliotecas) el cual se vende a $1.000 con caja y $700 sin caja”.

En un principio yo los conocí vinculados a la Mesa de Literatura del Consejo Regional de la Cultura y las Artes.

Si, tenemos una relación estratégica con ellos y ha sido una muy buena relación. No somos ni pertenecemos al Consejo, pero estamos vinculados a ellos, nos han ayudado, y principalmente la relación ha sido buena, porque no nos hemos sentido utilizados, manipulados, o ¡no nos hemos dado cuenta! (risas).