sábado, 11 de abril de 2009

Física Y Misticismo


Por Pedro Torrealba

La física moderna y las concepciones orientales del universo, tienen puntos de contacto sorprendentes. En ambas se da la idea de unidad y mutua interrelación entre las cosas y sucesos. Niels Bohr -creador del modelo atómico- expresaba: “las partículas materiales aisladas, electrón, neutrón, etc., son abstracciones pues son sólo definibles y observables a través de su interacción con otros sistemas”. El investigador debe analizar una totalidad no fragmentada, negando la idea clásica de analizar el mundo en partes separadas que existen independiente-mente.

La física moderna plantea que la realidad fundamental es la inseparable interconexión de todo el universo y que las partes que se comportan en relativa independencia son meras formas particulares y contingentes dentro de ese todo. Esta concepción científica del universo concuerda más con el panteísmo unitario de las filosofías orientales que con la idea dualista de la tradición judeo-cristiana. El segundo paralelismo entre física y misticismo oriental se da en el concepto de fusión de los opuestos o de identidad entre fenómenos contrarios. La noción de que luz y oscuridad, bien y mal, vida y muerte, sean aspectos distintos de un mismo fenómeno es un principio básico del modo de vivir oriental. La física actual encuentra en el mundo sub-atómico conceptos parecidos en el espacio y tiempo en la teoría de la relatividad de Einstein, partícula y onda en la mecánica ondulatoria no son conceptos antagónicos sino partes de una misma realidad. El electrón, por ejemplo, desafía a la lógica tradicional puesto que es y al mismo tiempo no es, se comporta como partícula y al mismo tiempo como onda, tampoco se puede saber si una partícula existe o no en un lugar determinado, sólo se tiene una cierta posibilidad de que aparezca en un sitio. Las partículas, tienden a existir en varios lugares a la vez. Dice Robert Oppenhaimer, el padre de la bomba atómica: “al preguntar si la posición del electrón se mantiene igual debemos contestar no, si la posición del electrón cambia con el tiempo debemos decir no. El electrón ¿está en reposo?, no; ¿está en movimiento?, no”. Sus palabras parecen un eco de los Upanishads Indúes, que dicen: “se mueve, no se mueve. Está lejos, está cerca, está dentro de todo y está fuera de todo”. Materia y fuerza, partícula y onda, movimiento y quietud, ser y no ser, son conceptos opuestos que la física moderna trasciende para comprender la naturaleza más profunda de las cosas, para llegar finalmente, como dijo el poeta inglés, William Blake: “ver un mundo en un grano de arena y un cielo en una flor silvestre. Tener el infinito en la palma de la mano y la eternidad en una hora”.