domingo, 12 de abril de 2009

Educación 2020


Lucía Muñoz Sandoval
Ex Rectora y Ex Sostenedora
Colegio San Antonio del Baluarte de Rengo

Creo que le pasó a muchos, fue casi instantánea mi reacción para inscribirme en el movimiento Educación 2020, cuando éste inició sus primeros pasos, luego de leer en un diario de circulación nacional en septiembre del año 2008 una entrevista de su gestor.

Me pareció una gran idea y una propuesta valiosa, tanto en el concepto como en la forma de proponer cambios para nuestra educación, ya que todos conocemos el diagnóstico de las debilidades de nuestro sistema.

Han sido muchas y variadas las propuestas que han ido surgiendo en diferentes momentos de nuestra historia política republicana, así como las dificultades para concretar estos cambios que necesitamos con urgencia y que, desde luego, también aspiramos como sociedad.

Como todo movimiento ciudadano independiente y con identidad, no ha sido fácil concretar tanta idea y tantas ganas de lograr los objetivos propuestos por sus gestores e idealistas que lo integran.

Los adherentes individuales e institucionales somos parte de este grupo que surgió para ser un movimiento a corto plazo, cumplir una meta específica y nada más. Sin embargo, la contingencia, el entusiasmo de muchos y la inusual adhesión lograda a nivel nacional, obligó a sus gestores a replantearse y reestructurarse de forma permanente.

Ha sido difícil darle una estructura organizacional permanente y efectiva, dada la gran adhesión y participación ciudadana, como también mantener una línea apolítica, con el objetivo de diseñar, proponer y luego implementar una oferta de educación equitativa, ya sea pública, privada o mixta.

Sin embargo, el mérito de sus objetivos ha hecho posible consolidar el movimiento, con una propuesta clara para la actual contingencia política, económica y social, cuyos logros también se miden en la motivación permanente de sus integrantes y la invitación a la incorporación de nuevos adherentes.

Todo esto fundamentado en sus principales metas, que son:

1 mejorar las condiciones socio-culturales de cada escuela,

2 implementación de espacios educativos adecuados,

3 una sólida formación docente,

4 incorporación de metodologías innovadoras y recursos tecnológicos que permitan prácticas pedagógicas pertinentes,

5 mayor desarrollo de liderazgo directivo y docente,

6 mayor compromiso de las familias,

7 mayor valoración de la carrera docente, etc...

Todos factores necesarios e imprescindibles para lograr una verdadera “reforma” y no tan sólo una “remienda”, como lo ha dicho el Ex Ministro de Educación Sr. Ernesto Schiefelbein.

Al igual que el Sr. Schiefelbein, anteriormente muchos investigadores y expertos, más la reforma de nuestro marco legal por el nuevo proyecto LGE (diseñado por la comisión creada para el efecto por la Presidenta), se han sumado a este movimiento. Todos han sugeridos reformas profundas.

Abundando en este tema, el célebre escritor y “futurólogo” Alvin Toffler, habla de “La Escuela del Mañana”, donde subraya que el futuro “será para aquellos que desarrollen habilidades o técnicas de pensamiento crítico”. Es decir, aquellos que sepan asimilar información, adaptarse a los cambios y tomar decisiones a una velocidad creciente, algo para lo cual, no preparan las escuelas de hoy. También propone un currículo interdisciplinario, donde enseñen los mejores, no tan sólo profesores, sino que el que tenga algo que dar. Personalmente creo que contextualizando su pensamiento con el dicho popular “nadie da lo que no tiene”, percibo que la mayoría de los docentes no están preparados adecuadamente (por los diversos motivos que conocemos). Talvez la solución más inmediata sea tener ingenieros, médicos, abogados u otros profesionales calificados en el aula y no mantener esta obcecada actitud del Colegio de Profesores y algunas autoridades, de que si un profesional no es profesor no puede estar en la sala de clases lo cual, por cierto, a mi parecer ha sido en desmedro de los sistemas que sí pueden hacer un proceso de selección profesional y tener la oportunidad de contratar personal idóneo, el cual además se adhiera a su PEI (Proyecto Educativo Institucional).

Tal como está nuestro sistema, sólo algunos colegios han podido mejorar sus resultados. Me atrevería a decir que son los que han podido manejar en forma más efectiva y eficiente las diferentes variables que le afectan y que en su mayoría pertenecen a redes sólidas e inclusivas como: FIDE, Universidades, Corporaciones y Fundaciones con fines únicos. Pero la evidencia a nivel nacional (colegios particulares, particulares subvencionados y municipalizados) es que: 6% de los mejores alumnos alcanzan el promedio internacional de pruebas estandarizadas, variación de 0% en SIMCE de 4º y 8º Básico en la última década, 40% de alumnos que egresan de Educación Básica sin comprender lo que leen, entre otros indicadores realmente decidores de la real dimensión del problema.

Considerando esa realidad, debemos reconocer que no ha sido ni será fácil comprometer a los diferentes actores políticos y sociales en los cambios propuestos, ya que una cosa es apoyar e inscribirse en el movimiento, y otro es hacer posible de verdad que se concreten estos cambios, que en su mayoría deben ser radicales.

Quienes valoramos la propuesta de Educación 2020 conocemos el entusiasmo que ha generado (en todos los niveles sociales), pero también sabemos de los escépticos sobre su eficacia, en su mayoría con sólidos argumentos de lo que ha sido nuestra historia.

Sin embargo, creo que son nuevos tiempos, si se prioriza: existen los recursos económicos suficientes, mayores voluntades, mayor participación ciudadana, buenas experiencias en países desarrollados y en vías de desarrollo, etc. En mi parecer, estos son motivos suficientes para perseverar en los ideales que aquí se forjan, ya que sólo con esfuerzo y perseverancia se logran objetivos, ya sean personales como institucionales.
Con mayor razón este debe ser para todos un gran objetivo: “EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS NUESTROS NIÑOS Y JÓVENES”, cuya meta con certeza involucra y afecta a toda nuestra sociedad.