lunes, 2 de marzo de 2009

Todd Temkin y la Fundación Valparaíso


Confesiones de un Pionero del Desarrollo Cultural y el Rescate Patrimonial en Chile

Pablo Favio Vásquez
Profesor y Gestor Cultural
Fotografías gentileza Fundación Valparaíso

Hoy en día, el tema del Patrimonio Cultural es parte obligada de la agenda cultural y el desarrollo de cualquier ciudad que quiera optar por un crecimiento sustentable y armónico entre las necesidades de sus habitantes, su pasado histórico y su futuro.

Para quienes tuvimos la oportunidad de vivir varios años en Valparaíso, "la Joya del Pacífico", la figura y persona de Todd Temkin, pionero de la Gestión Cultural y Patrimonial, es digna de gran aprecio y consideración.

Pero también, Todd Temkin es, para quienes creemos que hacemos lo correcto al luchar por rescatar nuestro Patrimonio local, regional y nacional, un prototipo del gestor cultural apasionado por lo que hace.

Las siguientes líneas contienen una entrevista a este extranjero avecindado y enamorado de Valparaíso, en la que relata brevemente su experiencia como Gestor Cultural y Patrimonial en la ciudad puerto. Sin duda un modelo y ejemplo del gestor cultural que cada comunidad de nuestro país debería poseer…

¿Cómo y cuándo llega usted a Valparaíso?

Llegué a Chile el 28 de Diciembre de 1992. Viví el primer año y medio en Santiago y viajaba los martes y jueves a Valparaíso para dictar clases de literatura en la PUCV. Durante este proceso, me enamoré de la ciudad y decidí cambiarme a vivir en ella. Estoy acá desde Mayo del '94, si no me equivoco.

¿Qué es lo que le llama la atención de Valparaíso y por qué?

Me han hecho esta pregunta mil veces y es impresionante como mi respuesta va cambiando. Hace 15 años, Valparaíso me atrapó por los sentidos: su arquitectura decimonónica, sus escaleras, sus callejones adoquinados, sus ascensores, su "aura" de diamante en bruto. Pero con el pasar de los años, todo esto se ha relegado a segundo plano. Estoy cada vez más interesado en el estilo de vida de la ciudad, su patrimonio intangible. Estoy convencido de que el futuro de Valparaíso pasa por este tema que se llama "lifestyle". Valparaíso atraerá personas aburridas con vivir en ciudades donde no conocen sus vecinos y donde todos se sienten deshumanizados haciendo carrera para llegar eternamente desde punto A a punto B. En Valparaíso se despierta. En Valparaíso se vive de una forma diferente.

¿Cómo nace la idea del rescate Patrimonial y Cultural de Valparaíso?

Entre '96-97, hacía clases en varias universidades, pero me embrujaba una paradoja y esta paradoja no me dejaba dormir.

Por una parte, era tan obvio que Valparaíso es la ciudad más interesante de Chile bajo un montón de criterios distintos. Pero un 95% de los chilenos tenían la ciudad absolutamente abandonada. Para ellos, Valparaíso era "una ciudad pobre que se evitaba en camino a Viña".

Esta paradoja me embrujo. Me obsesionó. Un día, amanecí con la idea de crear una fundación para darle vuelta.

En este contexto, hay que decir que la postulación ante la UNESCO ha sido vital, pero nunca fue lo más importante. Lo más importante, para mí, era ver que Chile entero estuviera tan flechado con Valparaíso como yo.

Quería desde siempre que Valparaíso fuese un proyecto país. Un orgullo nacional. Una pasión.

¿Qué elementos forman parte del Ideario o Plan de Rescate Patrimonial y Cultural? ¿Cuáles son sus lineamientos fundamentales?

Bueno, una vez más veamos que las cosas van evolucionando a gran velocidad. En los primeros años de la Fundación Valparaíso, '98-2000, no habían muchos actores patrimoniales en la ciudad y el mismo gobierno no estaba para nada preparado para un desafío de este tamaño.

Esto dejó mucho espacio para que la fundación se convirtiera en un actor relevante, postulando recursos con ONG internacionales, solicitando donaciones en Chile, y haciendo obras de renovación urbana que llamaba la atención del país entero.

Aunque suene feo, hay que decirlo. Lo que hicimos los primeros años no fue gracias a una gran planificación. Fue gracias a una gran pasión ¡La pasión es la raíz de todo emprendimiento importante! En los primeros días, hubo bastante improvisación.

Pero tuvimos un gran activo. Hicimos cosas.

Es que abundaba un fatalismo total en esta época. La gente, durante años, leía grandes titulares en los diarios prometiendo proyecto a, b, y c para Valparaíso que nunca apareció. La gente ya no cree nada. De repente, aparece un gringo. Dice, "Ganamos un concurso con una ONG internacional y vamos a restaurar 23 fachadas en el Museo a Cielo Abierto." Por supuesto que la gente tampoco cree nada. Pero las 23 fachadas aparecieron. Y fueron espectaculares. Y cambió la cara del cerro. A partir de esto fuimos famosos, porque la gente entendió que el gringo cumple.
Estos primeros años logramos hacer un montón de proyectos interesantes. Fueron nuestros años más "famosos". Porque la gente creía en nosotros. La credibilidad siempre ha sido nuestro gran activo.

Pero, a partir del 2000 todo el tema patrimonial empieza a profesionalizarse. Con Lagos como Presidente, se crean un montón de subsidios y otros instrumentos estatales para incentivar la llegada de otros actores. El mismo estado asume un rol cada vez más activo.

Paulatinamente la Fundación Valparaíso empieza a sentir que "el gobierno quiere operar todo". Bien, pensamos. Así, buscamos nuevos espacios donde hay un vacío donde se puede innovar y aportar. La cultura. En este momento empezamos a trabajar con el Festival de Cine y generamos un proyecto de aporte cultural a partir de esto, con más de una docena de proyectos en esta área como la Opera en el Mar, la Pérgola Porteña, y muchas otras.

Últimamente, creo que estamos entrando a una tercera etapa, donde el aporte de la Fundación será cada vez más "mística": aportando ideas, visión, pasión, y valores cívicos. Irónicamente, siento que puede ser nuestra etapa más relevante.

¿Cuál fue la estrategia y planificación empleada en la ejecución de este ideario?

Al principio, estructuramos la Fundación Valparaíso bajo el modelo de las grandes fundaciones norteamericanas. Sabíamos que el proyecto Valparaíso era espectacular. Confiábamos que el proyecto iba a enganchar. Siempre asumí que, igual a nuestras colegas norteamericanas, recibiríamos millones en donaciones y tendríamos un fondo fijo y nos permitiría invertir espectacularmente en la ciudad.

¿Qué obstáculos debió hacer frente para llevar a cabo su idea?

En primer lugar, habían muchos que nunca entendían la idea de la "fundación estilo norteamericano", ella que administra un patrimonio importante para el bien común. No querían entender tampoco. Asumieron que yo era un loco o, peor aún, un ladrón que vendía la pomada para hacerme rico. Es impresionante la cantidad de anticuerpos que yo tenía en esta época. Justo en el momento cuando la fundación hacía gran cantidad de obras.

¿Qué personas o instituciones apoyaron sus ideas sobre el Rescate Patrimonial?

Generé algunas relaciones con el mundo político pero nadie allí sabía que hacer conmigo porque era un bicho muy raro para el medio. No participé en ningún partido. No me interesaba tampoco. Muchos me admiraban. Pero temían que me iba a convertir en alguien demasiado poderoso. Así, siempre me invitaron a participar, pero siempre cautos y poniéndome techo.

Pero hay algunas excepciones, por ejemplo, Agustín Squella, el entonces asesor (cultural) de Lagos, siempre se ha portado excepcionalmente bien conmigo y muy transparente. Otro gran apoyo que tuve en el sector público fue José Weinstein, el primer Ministro de Cultura.
En el sector privado ha habido demasiados para mencionar, pero nombraré algunos. Don Eduardo Elberg dio el primer gran aporte para partir la Fundación Valparaíso. Siempre estaremos agradecidos. Don Beltrán Urenda ha sido un aporte fundamental. Jorge Martínez, rector del DUOC. Muchas empresas. Pero, para mí, ha sido realmente fundamental mi relación con la familia Von Appen, dueños de Ultramar y TPS. Me han apoyado en la buena y la mala. Para mí, esto es la definición de un amigo. Se trata de un apellido súper respetado en el mundo empresarial chileno. Hay muchos empresarios quienes me han dicho, "si Don Wolf von Appen confía en Ud, debería ser cumplidor y transparente." Wow.

¿Cómo entendió la población de la ciudad de Valparaíso su Ideario de Rescate Patrimonial? ¿De que manera los "porteños" han apoyado estas iniciativas?

Podríamos escribir novelas sobre este tema. Es compleja. Por una parte, siempre he recibido mucho cariño por parte de los porteños comunes, y esto solo ha aumentado con los años. Sobre todo cuando empecé a escribir columnas en El Mercurio. Además, he recibido un montón de premios, títulos honoríficos, abrazos, placas, etc. Hasta allí, todo bien.

Pero mi relación más compleja siempre ha sido con los ideólogos. Los pocos que se creen dueños de la verdad, una pequeña pero ruidosa banda de intelectuales que me despreciaba. Estaban convencidos de que yo era un ladrón.

Durante 5 años hurgaron buscando escándalos que nunca aparecieron. No encontraron nada. Finalmente se aburrieron. Me dejaron solo.

También ayudó que opté por bajar mi perfil a partir del 2004. Allí me di cuenta que, lo que más molestaba a esta gente, era mi protagonismo.

¿Qué características positivas y negativas tiene la población de la ciudad de Valparaíso en relación al Rescate y Conservación Patrimonial?

Es que la población ES el patrimonio. Es su estilo de vida: su gente, sus tradiciones. Valparaíso es "el desfile de bomberos". Es la Panadería Guria, la "Bodega Valparaíso", la Fiambrería Sethmacher. Pero también es mucho más.

¿Cómo fue la colaboración del Estado Chileno con el Ideario Patrimonial que usted proponía?

Tenía mucho acceso a personas muy cercanas a Ricardo Lagos: el asesor cultural Agustín Squella; el secretario del Plan Valparaíso, Iván Valenzuela; el Ministro de Cultura, José Weinstein. Me escuchaban y me invitaban a aportar. Fue muy enriquecedor. Agustín solicitaba mi apoyo para la idea de instalar el Consejo de la Cultura en el Puerto; Iván me invitaba a ayudar en el ideario para el Plan Valparaíso. Participé con Gonzalo Rivas, entonces Director nacional de la CORFO, en elaborar el proyecto para crear los primeros subsidios patrimoniales.

Pero siempre sentí que mi relación era más fluida con La Moneda que con el Gobierno Regional y el Municipio. Al nivel regional, siempre había muchos sospechosos, mucha gente obsesionada con "ponerme techo". Me daba mucha pena.

¿Qué instituciones públicas y privadas, chilenas y extranjeras han apoyado el Ideario Patrimonial y Cultural que usted construyó e implementó? ¿De que manera se ha manifestado esta colaboración?

Demasiados. Para nombrar solo algunos: UNESCO, El DUOC, la Universidad de Valparaíso, la World Monuments Fund (EE.UU.), el Consejo de la Cultura, CORFO, DIBAM, Consejo de Monumentos, y varias universidad extranjeras.

Con la Municipalidad de Valparaíso, hicimos muchas cosas durante el periodo de la postulación ante la UNESCO ('98-2003) pero todo cambió cuando entró Aldo Cornejo. Aldo me despreciaba. Nunca supimos por qué, pues, no me recibió en 4 años. Me dio mucha pena. Creo que la ciudad perdió muchas oportunidades debido a este capricho.

¿Qué papel han jugado las instituciones de educación media (Liceos e Institutos) y superior (Universidades) de Valparaíso en la implementación, expansión y concientización del Ideario Patrimonial y Cultural?

El más activo ha sido DUOC y, en segundo lugar, la UV. Pero durante tantos años hemos hecho algo con casi todas. Lamentablemente, en el caso de la educación media, me siento en deuda todavía.

¿Cuáles han sido los logros y reveses que ha experimentado su ideario Patrimonial y cultural desde su llegada a Valparaíso?

Creo que el principal logro ha sido nuestra capacidad de reinventarnos y adaptarnos para estar siempre en la delantera de un movimiento que, por si, está en constante movimiento.

Y reconozco que mis ideas han evolucionado. Hace 10 años, por ejemplo, estaba a favor del historicismo falso. Hoy, no tanto.

¿Qué cambios debería introducirse en el Ideario Patrimonial y Cultural para mejorarlo?

Lo fundamental hoy es enfatizar el tema "lifestyle." Es decir, Valparaíso no es solamente un lugar lindo con muchos edificios y calles antiguas. Es un lugar donde los vecinos se conocen y se saludan por nombre. Es una ciudad que caminamos, que gozamos, donde los habitantes participamos. Eso es lo que hay que luchar para preservar…