domingo, 1 de marzo de 2009

¿Qué Pasa con Nicaragua?


Enrique Escobar Fermandoy
Médico

Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua. Imagen de President of the Russian Federation reproducida bajo licencia Creative Commons.Más allá de la retórica pseudorevolucionaria que emana de la boca del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se asoman al horizonte noticioso nubes francamente borrascosas que oscurecen la vuelta al poder del sandinismo. ¿O sólo de una fracción del sandinismo? Si bien se ha conseguido una mejoría en la atención de salud -buena parte de ello proviene de la ayuda cubana y venezolana- como la Operación Milagro en el campo oftalmolólogico. También se puede destacar la venta de algunos comestibles a precios subsidiados, pero en lo esencial no se ha modificado la estructura neoliberal de la economía, sobre todo en el campo de los salarios, donde se aprecia el congelamiento de las remuneraciones de los empleados públicos. Hoy en día el salario del magisterio nicaragüense es lejos el más bajo de la región: casi la tercera parte de los sueldos de los profesores de un país tan subdesarrollado como Honduras, lo que ha derivado en un éxodo cada vez mayor de los maestros. Tampoco ha sido modificado el sistema impositivo de la nación, donde predominan los impuestos indirectos hacia el grueso de la población y no se ha gravado los ingresos de las grandes empresas privadas.

En su complacencia con el gran capital, Ortega ha llegado a afirmar que el Consejo Superior de la Empresa Privada, el equivalente nicaragüense del FEDECAMARAS venezolano o nuestra CPC, es el Consejo del Poder Ciudadano que mejor funciona. Por otro lado, Carlos Slim, el mayor magnate de América Latina, acaba de invertir 250 millones de dólares, especialmente en el área de las telecomunicaciones.

Ortega no se atrevió a asistir a la toma de posesión del presidente Lugo por haber sido repudiado por organizaciones femeninas de Paraguay quienes lo acusaron de haber violado durante años a su hijastra. El abogado que defendió a Ortega por esta demanda judicial, posteriormente se querelló por injurias contra el prestigioso poeta y ex ministro sandinista Ernesto Cardenal, quien fue condenado a una multa que se negó a cancelar, prefiriendo ir a la cárcel. El mismo Cardenal y los músicos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy y la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos Vilma Núñez son acusados de ser lacayos de la gran burguesía por un canal televisivo y una revista que en parte pertenece a la familia del presidente nicara-güense. Ernesto Cardenal ha recibido el respaldo total del Premio Nobel José Saramago y del afamado (e incorruptible) sociólogo y escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, de Mario Benedetti, de Noam Chomsky, primera figura intelectual norteamericana, De Rushdie, autor de los Versos Satánicos, de Joaquín Sabina y de innumerables figuras de la cultura del continente. Ernesto Cardenal además se ha pronunciado favorable-mente con la política del Presidente Chávez y repudia el gobierno tiránico de Daniel Ortega.

Las acusaciones contra Ortega provienen de personalidades de demasiado buen nivel como para no ser tomadas en cuenta. Además, Ortega se ha aliado con el ex presidente Arnoldo Alemán, ahora libre pese a haber sido condenado a 20 años por corrupción; se ha dado la mano con los con los famosos “contra” que mataron a miles de sandinistas y últimamente, como guinda de la torta, le besa las sotanas al reaccionario arzobispo Obando. Para congraciarse con él, sus esbirros en el congreso acaban de prohibir el aborto terapéutico.

El gobierno bolivariano no puede continuar apareciendo como sostenedor de este traidor al sandinismo y lo que le correspondería es llevar a cabo una investigación rigurosa respecto a la realidad de Nicaragua más allá de las gárgaras izquierdistas de Ortega.