lunes, 2 de marzo de 2009

Entrevista al profesor Hugo Alvear: "El Mejor Arte que yo Practico es Sembrar la Semilla del Arte en mis Alumnos”


Es profesor de arte, pintor y escultor; también, junto a Guillermo Torrealba, autor de las dos Esculturas a la Familia que han adornado sucesivamente la Plaza de Armas de Rengo -y por la cual, por decisión propia, no cobró ni un peso, salvo que se le mantuviera el sueldo de profesor mientras duraba el proceso de creación-. Dice disfrutar la labor docente (más aún en el sector municipal), aunque es crítico en como se están implementando las reformas para asegurar la calidad en la educación y de las pocas oportunidades y espacios que se dan al interior de los Liceos Públicos para que los jóvenes puedan expresarse y crear. Esta es la conversación que sostuvimos con él.

Texto y Fotos por
Jorge Díaz Arroyo, Profesor.

Usted ha trabajado históricamente en el Liceo Luís Urbina Flores de Rengo, Municipal; pero también en los principales liceos particular-subvencionados de la misma ciudad, y ha dicho que las realidades y las respuestas de los alumnos son distintas.

Creo que uno debe adaptarse a las circunstancias. Cuando uno ejerce en un colegio particular subvencionado la respuesta es distinta, porque el que se educa ahí tiene interés, tiene intención, quiere calidad… quiere invertir. En cambio en un sistema municipal, llega el joven… llega a lo que se dé, en el sentido que no va a depender de él el que las circunstancias lo lleven a tener una educación de calidad. Porque sabemos que hay jóvenes que solamente cumplen con el ritual de educarse ¿cierto? pasar por la enseñanza media y siendo cada vez más crítica la situación hoy. Las expectativas de los jóvenes en un sistema municipal hoy son frustradas. Fíjate que me pongo en el caso de un alumno que dice “si yo quiero estudiar, mi única opción es el sistema municipal, y me encuentro con una situación en que mis compañeros no me dejan estudiar”. Y tengo el ejemplo de alumnos que claramente querían estudiar y que tenían que luchar con todos sus medios para lograr un ambiente de estudio. Incluso sus compañeros se extrañaban:

- “Oye, que estai haciendo”.
- “Estoy estudiando”.
- “y pa que estai estudiando”.
- “pa sacarme una buena nota”.

Y luego supe que ese alumno logró ser un ingeniero. Va a depender mucho de la persona. Pero ahora es peor porque tal vez se ha caído en que la política educacional no está bien enfocada a la realidad local. Hay que hacer una conversión del ideal de la educación general con el concepto local, porque las políticas si pueden ser generales a nivel del país, pero el enfoque nos corresponde darlo a nosotros, y no siempre se da.

EDUCACIÓN DE CALIDAD TERMINAL

¿Cómo ve la realidad de la educación pública municipalizada hoy, con todas las reformas que se han hecho en los últimos años?

Creo yo que estamos viviendo un proceso bien especial. Esto de la reforma trae consigo sus propios cambios. Lo malo de esto es que estas políticas se hacen generales, y no bien se entiende que el actor principal aquí es el profesor y el alumno, donde el profesor tiene la responsabilidad de sacar lo más provechoso del alumno para que este se vaya con calidad de educación. Entonces tal vez nuestro quehacer se ha estado sometiendo a muchos esquemas rígidos, donde realmente el profesor se ve atado.

Yo fui evaluado, y… hacer un portafolio es un documento. Quién lo puede hacer salva una situación y queda conforme el que lo solicita. Pero detrás de ese documento hay una realidad, entonces yo puedo hacer una muy bonita clase en el papel, pero la realidad es diaria y contingente.

Entonces, no siempre lo planificado resulta, y ahí tú estás sometido a la frustración, estás sometido a la presión… y tienes que hacer algo con ello, no puedes caer en un status quo y decirle a los chiquillos “oye, a que vienen”. El alumno tiene derecho a decirme “a entretenerme, profesor”, pero yo como profesor lo puedo entretener, pero también lo puedo educar en esa entretención. Hay que ser hoy día muy habilidoso como profesor, muy creativo. Y tal vez eso falta en el ambiente de la docencia, que no tenemos la posibilidad de mejorar nuestras prácticas. Y por qué. Porque el sistema contempla perfeccionamiento ¿pero donde está el tiempo para que ese colega tenga la oportunidad y el deseo de mejorarse? ¿La motivación a mejorarse?

Entonces yo hice mi portafolio con la mano izquierda y haciendo clases con la mano derecha. Con dos discursos en mi cabeza… Fue una experiencia, creo yo, desagradable, en el sentido de asumirla con la disposición que uno desea.

Pero yo creo que también es bueno que a uno se le mida. Es necesario, porque también no podemos negarnos a que dentro del sistema hay gente que no debería estar ahí, porque llegó ahí por circunstancias distintas y porque no tiene esa vocación necesaria para cumplir.

En suma, estamos viviendo una etapa muy complicada en educación. En el sistema municipal, hoy, yo diría que estamos tocando fondo. Llevo 34 años de trabajo y nunca estuve sometido al nivel de presión que hay hoy día.

¿Le parece que las políticas han logrado embellecer los colegios pero no la mejora en la calidad de educación, la convivencia de la comunidad educativa con todos sus actores?

Yo creo que la cáscara es bonita, pero la sustancia está muy revuelta, entonces los actores que participan en educación no están unidos. La familia está disgregada y está muy cuestionada, porque hay alumnos que no tienen ningún referente en cuanto a sus valores, y solamente los va a encontrar, si es que logra descubrirlos, en el colegio. Porque nosotros vemos a diario que hay que empezar a cubrir todo. Uno pasa a ser cura, orientador, padre, profesor, tiene muchos roles. Y cada día nos están dando más, más compromisos, y el que realmente es profesor, no les hace el quite, y es ahí donde viene el deseo de hacerlo bien y no hacerlo porque hay una presión detrás.
Y bueno, el día tiene 24 horas y uno como profesor también es un organismo y necesita sus espacios vitales, o comienza a colapsarse… ¿no?

Yo creo que ahí hay una causal que va a traer una crisis que yo creo que se está dando en las estadísticas. El profesor está recurriendo mucho a la licencia médica y dentro de sus diagnósticos siempre está apareciendo el stress, porque realmente el ambiente lo tiene complicado. Y eso también es malo. Yo creo que es mejor invertir en educación cuando se habla de salud. Me explico: porque cuando digo que el profesor tiene mucha licencia médica, es porque su condición física no está preparada para ese nivel de presión. Pero si yo les doy las armas, invirtiendo, le doy las armas para que aprenda a descargar su presión, que aprenda a manejar estas nuevas condiciones, creo que si se puede revertir.

EL ARTE EN LOS ESPACIOS EDUCATIVOS

¿Cual cree usted que es el lugar del arte en la educación?

Yo diría que es uno de los pilares, porque el enfoque es que el alumno tiene que ser capaz de cumplir su potencial, y si no es creativo, si no es imaginativo, si no es fantasioso ¿cómo podría apreciar la percepción de los números, el lenguaje, las matemáticas?

El arte es libertad. Y ahí está la habilidad del profesor para ayudar al alumno a decir “este soy yo”, “esto es lo que pienso yo”. Creo que cuando el alumno o el joven es agradado en su hacer, se atreve a aventurarse en nuevas circunstancias.

¿Ha visto usted a alumnos que se han sentido sin talento para el arte y que encontrando un espacio de libertad en la sala se han desinhibido y han podido crear con libertad y calidad?

Mira, de repente se escucha el comentario de “yo soy malo para…”. Les digo “alto, para, por qué te estás limitando, por qué te estás marcando”. Tal vez la interrogante debe ser el tiempo, a ver, lo voy a intentar.

Creo yo que en el mundo del arte no está el concepto “malo”, porque siempre en educación se da el proceso. Se puede rectificar, mejorar. El alumno puede llegar con un mamarracho, a ojos del espectador, porque yo también soy un espectador. Y si ese espectador da su opinión y dice “a ver, mira, el tema tratado es este, y tú en verdad te estás alejando” tiene la opción de corregir. También lo puede hacer desde el punto de vista técnico. Si está mal pintado, por ejemplo. Siempre está la posibilidad de reenfocar.

A veces en estos espacios con alumnos carenciados, uno observa que en muchos casos los alumnos no están tan dispuestos a adquirir o desarrollar la formación en ramos como matemáticas, lenguaje, química, física, etc. Pero no obstante, e incluso más allá de los curriculums artísticos, sí están con el hip hop, si están con el graffiti, y no expresando rayas, sino emociones, visiones de mundo, una ética y una moral ante las cosas, por lo que uno podría concluir que al parecer el arte sobrevive a esta desidia que se produce frente a otras disciplinas. ¿Cuál es su visión, de acuerdo a lo que ve en los colegios donde trabaja? y ¿qué tanto la libre expresión de los alumnos tiene un espacio en el curriculum -de acuerdo a lo que usted quiere y también puede incorporar-?

Mira hay episodios con alumnos que hacen pensar que el arte si está presente, porque cuando un joven se expresa a través del graffiti, plasma sus ideas en el muro, está pidiendo un espacio. Cuando el alumno dice, “¿por qué no trabajar en el taller?”, está pidiendo espacio. Cuando el alumno recita, comenta, o cuando quiere ser actor, él, está pidiendo espacio. Y esos espacios son muy carentes, son muy limitados. ¿Por qué? porque hay normativas que lo inhiben. Conseguirse un muro en el colegio es toda una suma de circunstancias que te van amarrando y al final son muy pocos los que consiguen hacerlo.

En ese proceso también la capacidad creativa se limita, se lesiona o condiciona.

Claro, se condiciona. Pero fíjate que sí se pueden hacer cosas con los cabros.

Yo tengo ahora gratas experiencias con alumnos que tienen muy pocos recursos, pero que son excelentes creadores, entonces yo los motivo a que se atrevan, asuman, y traten de vencer las circunstancias que se les presentan. Y cuando lo logran y llegan a hacer, son agradados, O sea, realmente hay calidad, hay -como diría el turco- que hay tela en ellos, y de buena calidad.

Yo creo que nosotros tenemos en la juventud un gran recurso, pero que no está siendo bien aprovechado. Y yo creo que va a tener que haber un remezón… se hace necesario un remezón en educación.

Pero ¿de quién tiene que venir ese remezón? porque los Pingüinos en 2006 lograron algo que no lograron los universitarios ni los profesores en 20 años, teniendo las mismas demandas, incluso. Y en una generación lo lograron. Pero instalado el tema, se fue a estas comisiones ciudadanas que se instauraron, y que eran compuestas por personeros de la élite, y de la misma élite que diseñó lo que ya había en educación, ya sea del régimen militar o de los maquillajes que posteriormente hizo la Concertación; y el gobierno lanza su propuesta, y fueron miles o millones lo que se opusieron a eso, y se hicieron contrapropuestas del Colegio de Profesores, del mundo social, estudiantes y apoderados organizados, y que ni siquiera fueron visibilizadas por la prensa. Entonces ¿que tiene que pasar? porque parece que la sociedad civil estuvo haciendo hartas cosas por el remezón, pero tiene un taco arriba…

Yo creo, yo postulo a ese nuevo remezón. Yo diría que se debería hacer lo que se llama el efecto dominó. Yo creo que toda esta protesta de los pingüinos no se supo aprovechar. Tendría que haberse producido un efecto dominó donde hubiese aparecido actores como los profesores, las familias y que los sistemas hubiesen reaccionado, no en base a cuidar el mismo sistema, sino en base a escuchar las nuevas propuestas… ¿te fijas? Porque si el pueblo lo dice, si la sociedad lo necesita, lo comunica… ¿por qué no atender a la sociedad? ¿Cierto? Entonces ahí es donde aparecen los juegos de intereses. El que está gobernando siempre ha sido habilidoso para apaciguar este gran dragón que significa la sociedad que está sometida y que no está complacida.

Creo yo que siempre va a estar presente esa intención.

Entonces creo que en base a los juicios que se tengan, a los valores que se mediten, se hace necesario que se haga un nuevo intento… porque nosotros tenemos que seguir desarrollándonos. No nos podemos quedar en el eterno subdesarrollo, donde se den las desigualdades ¿Por qué no progresar? Y la llave mágica de todo esto es la educación.

Porque creo yo que Chile como país es extraordinario y su gente creo que se merece una mejor calidad de vida. Y Cuando yo hablo de calidad de vida, me refiero que todos tengan la posibilidad de ser lo que quieran ser. Yo no postulo a que todos sean médicos, no. Yo postulo a que el individuo se sienta cómodo en el papel que está jugando en la sociedad. Yo lo tengo claro, porque, como trabajo en educación, veo a diario estas situaciones que podrían decirse de desigualdad, de pobreza… de respuesta, de distinto tipo. Y que no son escuchadas.

En cuanto a libertad, gestión y el ejercicio del arte en una unidad educativa ¿usted ve más el problema -si tuviese que señalar el factor dominante- en una cuestión de criterio o es una cuestión de recursos? ¿Qué pesa más, un directivo de colegio temeroso de la libre expresión ó una carencia de recursos para gestionar actividades artístico-culturales al interior de los establecimientos?

Mira, yo creo que es de criterio. Te voy a poner un ejemplo: Muchas veces los alumnos dicen “profesor, mire, yo no tengo materiales”, pero yo les digo “Vean su entorno, miren para abajo, miren para el lado, ahí hay palitos, ahí hay ramitas. Va a depender mucho del individuo. Entonces, que se den los espacios para involucrar al joven y que a partir de eso se vean resultados. Por ahí había un filósofo que hacía clases debajo de un árbol ¿cierto? y no necesitaba salas con aire acondicionado. Por lo tanto, muchas veces los recursos ayudan, pero yo creo que el criterio, el enfoque, es el que hace la educación.

EL PROFESOR Y EL CREADOR

Usted es un profesor, pero también un creador ¿Cómo ha resultado en su caso la combinación de ambas pasiones y vocaciones?

Mira, he tratado de encontrar un punto medio. De repente como que me hacen falta los tiempos. Pero no he dejado de lado la creación. Tengo una política, y es que uno tiene que predicar con el ejemplo, entonces si no estoy en la práctica de lo que yo promuevo, debo entrar a la teoría. Entonces ¿Quién conjuga la práctica con la teoría?

El estar en una labor absorbente, aunque gratificante para una de sus vocaciones, como la educación, pero a la vez estar en una provincia, con talento, pero que no tiene una gestión, una agenda, una política activa en cultura, de alguna manera empobrece el ambiente, empobrece el debate, el diálogo. ¿Ha sentido, ha temido el quedarse un poco “chato” en lo que está pasando ahora en el arte?

Mira, yo asumo que nos estamos desarrollándo en unos espacios empobrecidos, porque no tenemos los museos ni las galerías, ni aquellos medios que “avivan” el arte. Creo que sí, siento esa necesidad, pero creo yo que el hecho que uno no pueda compartir ni estar promocionándose o estar en la vitrina de lo contingente, de lo actual, sí, como uno siente la necesidad de involucrarse con estos nuevos lenguajes. Tal vez, como el arte da para todo, seguir prácticas que tal vez podrían parecer añejas, porque creo yo que a través de la obra siempre vamos a tener metáforas. Si uno hace un cuadro tradicionalista, versado tal vez en un etilo “añejo” puede decir cosas muy válidas, y eso el que entiende de arte siempre va a encontrar el “Ki” del asunto. Tal vez yo me he limitado, no he querido formar una imagen corporativa de sacarle provecho a lo que soy. Tal vez yo he sido más apagado de “hacer esto, porque voy a salir en la foto”. Una vez una persona me pregunto: Y ese trabajo que hizo, profesor, ¿es verdad que usted no cobró nada?” –“Si, es verdad que no cobré nada, porque lo hice por amor al arte”. Entonces se largaron a reír. Sí, porque un tipo que trabaje por amor al arte como que parece de otro planeta (se sonríe) porque hoy día se vive por los intereses económicos que te va a permitir comodidades.

Pero voy también a la necesidad de espectador suya.

Mira, yo estoy atento a las circunstancias, yo soy un buen lector, estoy siempre tratando de informarme de lo que está aconteciendo.

Yo tenía la práctica de mis famosos “baños culturales”. Periódicamente iba a Santiago, iba a los museos, a exposiciones. Si me inte-resaba algo que estaba sucediendo, me informa-ba con lo actual. Y eso no lo he perdido. Pero tal vez no es mi práctica involucrarme en círculos culturales, porque he visto que el grupo que se mueve en estos entornos es muy vanidoso. Entonces especular un lenguaje florido para ser escuchado, creo yo que es un discurso falso. Creo yo que la práctica lo hace a uno; lo que entrega lo hace a uno. Y creo que el mejor arte que yo practico es sembrar la semilla del arte en mis alumnos. Eso, ahí es el que creo, soy yo.