lunes, 2 de marzo de 2009

Comentario a “Dos Tonos para una Cordillera”, de Elisabet Cincotta (Argentina) y Luís Concha Henríquez (Chile)


Sin conocerse personalmente, estos autores, tras mantener contacto en forma virtual y compartir allí su oficio, emprenden realizar esta obra en la forma de un contrapunto lírico, a veces amoroso, a veces erótico. Editado por decisión de Luís Concha, “el Hueñe” -uno de sus autores- con un tiraje limitado, “Dos Tonos para una Cordillera” (Primeros Pasos Ediciones, 2007) representa un desafío a las barreras geográficas, pero también a las convenciones que intentan determinar qué se requiere para escribir un texto como este, a dos plumas. Y la respuesta parece ser… solo dos poetas.

Por Oveja Negra

A veces tenemos la suerte de encontrarnos con un libro original, pero muy de tarde en tarde, la fortuna de hallar en él originalidad y calidad. Esas dos cualidades las tiene la obra poética “Dos Tonos para una Cordillera”, de los autores Elisabet Cincotta y Luís Concha Henríquez, de nacionalidad argentina y chilena, respectivamente.

Poesía de alto vuelo es la de estos dos creadores, donde el amor se hace palabra, utopía alada que cruza, casi al fin del mundo, los macizos andinos, auténticas palomas mensajeras que anidan en corazones apasionados y soñadores; a veces desgarrados por el dolor como el trágico tango.

Elisabet y Luís, son verdaderos orfebres de una poesía vigorosa, pero a la vez delicada, cual niebla nocturna penetrando bosques mágicos. Ambos purifican la palabra con oficio, pero sin quitarle esa frescura de lluvia en tierra baldía; se comunican en un lenguaje ágil y claro, lenguaje de cueca y milonga que pulveriza las distancias.

He aquí dos sabios hacedores de una obra profundamente humana y entrañable; guitarra y bandoneón que se complementan con maestría.

En hora buena.


POR EL OESTE*

Porque amanece por el oeste
donde las cumbres andinas
muestran nieves,
la cueca susurra por los cerros
y palpitan de rojo las estrellas.

Por que sin ser aquello
pudo haber sido,
somos lo que aún no viene.

Cada alborada desata argumentos,
la palabra sin cautiverios.
El fértil suelo, carretera de mujer descalza,
flor y fruto en el latido.
Amor, síntesis de puertas entreabiertas
para ofrecer la mirada al viento
y un Zonda que la empapa.

Porque amanece entre las luces
la ilusión baila entre trenzas,
es flor de lino, mi silueta
sin ataduras tu figura enhiesta.
El ritmo se hace signo, el entorno cadencia
y el oleaje de un océano
nos envuelve con su fuerza.
Elisabet Cincotta


POR EL OESTE*

Ya no quiero tu abrazo
desde el este,
me quisiera situar en tus oestes,
allí donde el girasol se hizo bandera.
Estar de amaneceres a tu lado,
salir a inaugurar la primavera,
vaciarnos
como somos,
tal como hicimos,
cada vez que soñamos
el poema inconcluso.

Te quiero tanto, amor,
por lo que entregas,
por estas sugerencias de piel fresca,
por este enarbolar de falda amplia
donde tus piernas cavan tu milonga.

Me gusta por tu oeste al ser oeste
y sales a cruzar mi cordillera,
y busco en este bosque de italianos
una princesa azul
la de tus ojos,
un mirlo matinal
y tus zorzales,
ahora que navego
por tus aguas.

Luís Concha Henríquez

*Del libro “Dos Tonos para una Cordillera”