lunes, 2 de marzo de 2009

Algo se Pudrió en mi Pueblo: La Triste Decadencia de Panquehue

Hace 10 años, Panquehue (localidad rural de la comuna de Malloa) no solo tenía una Junta de Vecinos, Club Deportivo, Club de Ancianos y Centro de Madres, sino también Grupo Juvenil, Club de MotoCross, una fiesta anual con show, baile y actividades -El Festival del Tomate-, un periódico local, y realizaba la primera película de la zona, actuada y producida netamente por sus habitantes.

Hoy poco queda de esto. La última gestión de la Unidad Vecinal casi no tuvo reuniones de Asamblea en 4 años, varias organizaciones han desaparecido o se encuentran “puertas adentro” trabajando por sus propios intereses. El pueblo luce sucio, algunas de sus fachadas más importantes y significativas se deterioran; y nadie parece hacer mucho por revertir ese estado.

Cuando se dice que la riqueza de un pueblo está en su gente, se habla de “capital humano”, del valor patrimonial del Chile íntimo y profundo (probablemente la alternativa económica más viable para levantar las areas rurales) y de la importancia e influencia del entorno en el que se crece, el estudio de caso de esta pequeña comunidad resulta relevante para hacer un análisis sobre el estado de este tipo de localidades, que abunda en nuestra región.

¿Cómo está su pueblo? Pues bien, así está Panquehue…

Por Jorge Díaz Arroyo
Profesor y Lic. en Historia.

Se acaban de realizar elecciones de Junta de Vecinos en Panquehue (localidad rural de la comuna de Malloa, Región de O’Higgins)- Durante el último periodo, la gestión saliente realizó muy pocas reuniones de Asamblea. Concretamente dos ¡en los dos últimos años!: una para reeligirse, y la otra para entregar el mando. Y eso el pueblo lo ha resentido. Se termina el conteo de los votos, y un ex dirigente, Edgardo Nilo, resulta electo con 60 sufragios. El postulante más cercano le sigue con 21. El resultado es contundente y los integrantes de la mesa (la Comisión Electoral), que ya se levanta, son los primeros en manifestar sus expectativas

Ana Salinas (profesora, vecina y miembro de la comisión electoral): “Ahora nos vamos a poner firmes en exigirle a la directiva que cumpla sus promesas”.

Enrique Pacheco (Ex dirigente, miembro de la Comisión Electoral): “Pasa por que la directiva logre encantar a la comunidad y hacerla venir a las asambleas, y que vean la posibilidad de pelear por proyectos. Ahora nosotros también tenemos parte de culpa de incentivar a la Junta para que haga cosas por el pueblo… A mí siempre me ha molestado que estén todas las calles sucias”.

Ana Salinas: “Primero limpieza de veredas; segundo, borrar todas las propagandas políticas que están algunas hace cinco años”.

Y tiene razón, el pueblo luce no solo sucio, sino abandonado. Revelador resulta el frente de una propiedad en la calle principal -la arteria en que se encuentra la escuela y la iglesia, los dos edificios más importantes de la localidad-. El pastizal entre la fachada de la casa y la calle tiene más de un metro de alto y casi se ha devorado la vereda. Cientos de parroquianos pasan por allí cada día esquivando la maleza y aunque el tamaño del pasto revela que ha estado así desde hace ya tiempo ni la Municipalidad, ni la Junta de Vecinos, ni algún vecino con iniciativa ha tenido la ocurrencia de acercarse y cortar el pastizal, pues la vivienda del frente es sabido que no posee moradores. El pueblo pareciera haberse acostumbrado a ese estado. Y no es este el único indicador de la lenta y progresiva decadencia de la localidad.

Herminia Cáceres (vecina y dirigenta histórica): “en primer lugar que está abandonado totalmente la juventud. Eso es lo más grave que hay en este pueblo…”

Osvaldo Muñoz (último dirigente saliente): Yo veo una falta infinita de espacios, para la juventud, muy limitados

Silvia Góngora (vecina, dueña de casa, e integrante de la Comisión Electoral): “Lo que pasa en Panquehue es que ahora la gente de las directivas se creen dueños de las instituciones, entonces es como que discriminan a las demás personas”.

Pacheco (ex Presidente de la Junta de Vecinos, miembro de la última Comisión Electoral): “Lo que yo veo en una opinión muy personal, es que se arma un grupo y una persona se hace como dueño de ese grupo, y van marginando a más gente”.

Góngora: “Porque se creen dueños de las instituciones, en las distintas organizaciones, incluso en la junta de vecinos, los dirigentes se creen dueños”.

Pacheco: “Yo no se quien fue la persona que se le ocurrió que la Junta de Vecinos no podía cobrar una cuota, si todas las organizaciones cobran una. Lo principal en un pueblo, creo yo, es la Junta de Vecinos”.

Para Francisco Díaz, vecino y antiguo dirigente de la Junta de Vecinos, el simple hecho de cobrar cuotas también tiene un impacto en el imaginario y la pertenencia: “Hay cosas como el dejar de cobrar cuotas. Cuando la gente paga una cuota, aunque sean 100 pesos, se siente comprometida y exige”.

Góngora: “Claro, lo principal, para conseguir proyectos. O lo otro, si alguien de nosotros, algún vecino tuviera un accidente, y si la junta de vecinos cuenta con algún recurso se puede hacer, pero en la Junta no hay nada”.

“Y el caballero que acaba de ganar con la primera mayoría fue el que la otra vez dijo que no se cobrara una cuota”.

Pacheco: “lo que pasa es que él tiene su grupo que cuando tiene problemas los están llamando: “¿Puedes cooperar para esta cosa? ¿Puedes cooperar para esta otra cosita?”

Góngora: “Se vanaglorian que hacen gestiones personales”.

Díaz: “Lo otro es dejar de hacer asambleas o hacerlas cada vez menos seguidas. Nosotros hacíamos asambleas lo más alejadas cada 2 meses y con 50 personas, y después que pasaba: se fueron alejando las reuniones, y siempre el grupito. Entonces se decía “no y para qué, si siempre son los mismos y ellos resuelven” Cuando la Junta de Vecinos empezó a aislar, a hacer todo y se puso allá arriba, sin dejar participación y el que era crítico era negativo, y el que piensa distinto es enemigo, entonces la gente perdió la fe en la institución. O cuando alguien consigue algo no por el canal habitual, legal, sino por el clientelismo político, el amiguismo, por fuera, entonces la gente también pierde la fe en la institución, porque no la necesita”.

RECUERDOS DEL PASADO

Pero no todo fue siempre así, aún cuando es peligrosa la percepción de la nostalgia -con su “todo tiempo pasado fue mejor”- los panquehüinos evocan románticamente lo que fueron.

Edgardo Nilo, Presidente entrante de la Junta de Vecinos, quien ejerció el mismo cargo entre 1998 y 2005: “Mira, yo tengo en mi cabeza, toda esa historia de Panquehue, de mis abuelos, de mis padres, la mía, y la actual. ¿Qué era Panquehue en esa época?: había un retén, había una caseta postal, o sea, teníamos un correo, teníamos una compañía de teléfonos… o sea había algo como que vivíai, y todo era más limpio”.

Cáceres: “Ahora, de Panquehue, hay cosas maravillosas dentro del pueblo. Pero que nosotros no las hemos valorado. ¡¿Quién visita el río?!”

Claro que también hay quienes evocan rasgos más pintorescos, que, aunque políticamente incorrectos, le daban “una personalidad al pueblo”:

Amanda Cáceres, vecina y comerciante: “A mi me gustaba más como era antes, era más interesante cuando peleaban los chiquillos. Ahora las mamás vienen a buscar a los niños al colegio, antes no los venían a buscar y ya no tienen contacto con los demás y eso también se hecha de menos. La gente lo miraba mal cuando éramos chicos, pero yo pienso que le daba como más personalidad al pueblo… Y a los cabros también, se sentían importantes, de hecho, llegaban contando a la casa que peleaban con este o con este otro, que se yo, pero era bonito, a mi me gustaba”.

“Ahora en la parte del deporte, también se terminó con esa onda bonita que había, que uno iba al futbol, uno iba a mirar porque le gustaba, iban los matrimonios, los cabros chicos y se vivía más bonito. Ahora no poh. No podí ir por la violencia que hay ahora y lo otro es que en la misma familia, los hombres no quieren llevar a las mujeres, como antes”.

“Era más bonito cuando te costaba hacer las cosas. Las mismas fiestas que se hacían, de la primavera, había una unión de toda la gente, participar, se hacían cosas que ahora jamás se van a hacer, por ejemplo nosotros nos disfrazábamos, grandes, chicos, participaban toda la familia, y tu te metíai en eso y lo sacabai adelante, era bonito”.

Muñoz: “Yo llegué hace 24 años acá, y cuando yo llegué pertenecía al grupo juvenil que había aquí en el pueblo y me acuerdo que participábamos activamente, estaba el Festival del Tomate que se hacía, teníamos candidata a reina, teníamos que vender votos, había que decorar carros alegóricos, había que preparar la festividad de mediados de semana, había un show artístico, había que preparar algunas cosas, se trabajaba, pero eso se perdió con el tiempo”.

Ante la pregunta de si cree que esto se pueda recuperar, Amanda Cáceres nos responde:

“Yo, fíjate que sinceramente lo veo bien difícil, porque, yo misma que estoy aquí en el negocio, converso con harta gente y la gente no es partidaria de eso: una porque les da vergüenza, otra por el que dirán”.

Para otros, como Edgardo Nilo, hay valor también en aquellas construcciones emblemáticas del pueblo: “Una de las cosas que nos da identidad, y más allá de lo creyente o la religión que pueda tener uno, es nuestra iglesia”.

La que tiene más de 100 años, y que fue construida por los vecinos.

Claro, si yo me acuerdo cuando mi mamá me contaba que, mi abuelo, empezaron a juntar con tu bisabuelo, con todos los caballeros de esa época para sacarla adelante.

Pero yo tengo una impresión… para mí el cristo que le pintaron a la fachada es, como dice el “Código da Vinci”, una cicatriz en la cara del edificio…

Lo comparto, lo comparto ciento por ciento, no sabes la pelea que tuve por eso.

DIAGNÓSTICOS Y PROBLEMAS:

Para Francisco Díaz, Presidente de la junta de vecinos durante 1990 a 1993 pasa por la formación de dirigentes y el abandono y falta de fiscalización en que estos se encuentran.

“Hay una falta de capacitación de los dirigentes que no conocen cosas esenciales. O sea tú no puedes, después de diez años -personas que han tenido los estatutos en la mano- hablar de desconocimiento o de mala interpretación. Llego a pensar que hay una segunda intención en querer hacer ver que por desconocimiento no cumplen la Ley”.

“A mí tocó ser dirigente en plena transición, con todo lo que significaba la institucionalidad del gobierno militar y nosotros teníamos una dependencia directa del departamento social en donde teníamos que en una reunión mensual entregar un informe con lo que habíamos hecho y cada tres meses un balance que se sometía a revisión. Existía, por ejemplo, que una organización iba a pedir permiso para hacer un baile, y le pedían el balance anterior”.

“Además existía el Instituto Diego Portales que te capacitaba. O sea, allí yo conocí de la Constitución, de la Ley de Juntas de Vecinos, de cómo funciona un Municipio, de los derechos y deberes. Entonces los dirigentes teníamos la obligación de capacitarnos o si no, quedábamos mal y teníai sanciones, en el sentido de que “esta Junta de Vecinos es la mala” o “la vamos a modificar”, y ahora, con la famosa autonomía, la Municipalidad se lava las manos, por un poco de flojera también. Entonces no te puedes lavar las manos diciendo “mire, son autónomos, y si usted no reclama por los conductos que indica la Ley…” Ellos pueden darse cuenta de algo aberrante, de algo fuera de la Ley, y no intervienen si alguien no hace una denuncia”.

Usted tuvo una formación como dirigente en la Secretaría de la Juventud que era una repartición del gobierno militar ¿Diría que hay una paradoja en términos de la formación del dirigente si uno compara la época de dictadura con la actual de democracia?

“Claro, incluso hay una contradicción, que yo siempre me la he planteado. Para mí, en la época de los milicos, en la base de las organizaciones comunitarias había más democracia participativa que actualmente, donde tu tenías que someterte a hacer los procesos eleccionarios y de participación apegado a la Ley y teníai un cortapisa que te obligaba a hacerlo, y hoy día tu podí hacer una elección viciada y si ningún vecino presenta una reclamación al TRICEL, ahí queda”.

Cual es su interpretación de que, en los gobiernos democráticos se vea este abandono hacia los dirigentes, en preparación, en formación. ¿Será abandono? ¿Será mucha fe en los dirigentes? ¿Será un mal diagnóstico de parte del poder ejecutivo y el parlamento?

“Más que un mal diagnóstico yo creo que quizás en el subconsciente hay una intencionalidad, desde que se le empezó a dar mucha importancia a los partidos políticos. Entonces se llegó a una solución política, de cúpulas políticas, de controlar partidístamente muchas cosas, muchas llaves y donde lo importante es el poder, tener el control del poder -hablo a nivel municipal- y emplear la cosa dirigencial de bases y organizaciones comunitarias como redes al servicio de un cacique comunal. Y eso en los distintos partidos políticos”.

“A los partidos políticos, de izquierda y derecha, a nivel comunal y tanto para alcaldes y concejales, les conviene controlar dirigentes, pero no les conviene la formación de los dirigentes, tener una masa crítica en la base, porque le mueve los liderazgos. Les puede salir un gallo muy bueno”.

“La debacle en Panquehue comienza cuando llegan a la administración personas, dirigentes, que se enquista en el poder, con periodos consecutivos, y empiezan a aislarse y a generar una cúpula y no escuchar; y se volvieron en vez de los defensores de los vecinos ante la municipalidad, en los defensores de la obra del alcalde de turno y a ser títeres del sistema”.

En tanto, para Edgardo Nilo, se trata de una “crisis de líderes”.

“Y no solamente a nivel local, si lo vemos a nivel político -y yo no me quiero meter en política- pero hay una falta de líderes, de líderes 100%, de los gallos que están donde las papas queman, y no solamente en la cosa televisiva, en la cosa mediática, sino ahí, con la gente”.

¿Y que razones habrá para esa crisis?

“Son los tiempos. Estamos metidos en una cosa consumista, en la cual tú no te dejas tiempo para ti, incluso pierdes el sentido de tú vida, entonces tu te transformas en un fabricante de cosas materiales, yo quiero tener esto, yo quiero tener lo otro. Entonces, son pocas las personas que no le dan tanto valor a esas cosas materiales, sino más a la cosa espiritual”.

“O sea, el líder neto, o nato es aquella persona que trasmite y traspira un vínculo y preocupación con la comunidad. Ahora, lo malo es que detrás de todo esto no hay una mística, y hay gente que al primer problema se va no más”.

DIRIGENTES

Y ya que se trata de dirigentes, analicemos la perfomance de cada uno de los líderes que han ejercido la Presidencia de la Junta de Vecinos panquehüina en los últimos 10 años.

Sr. Pacheco, usted tuvo la experiencia de ser Presidente de la Junta de Vecinos, y un incidente lo hizo desistir.

Enrique Pacheco: Claro, Mira, lo que yo pienso, es que aquí en Panquehue a la gente le gusta pedir, por no decir, exigir. Y uno tiene que responderle. Ahora, cuando uno va como Junta de Vecinos a conversarle a una persona, por ejemplo: “Oiga, ¿por qué no controla el agua de su predio, que está saliendo a la calle y está inundando la vereda?”. Entonces se te paran en dos manos y empiezan a golpearlo a uno, digamos, diciendo prácticamente “¡¿por que te vení a meter en esto, si esto es mío?!”. Entonces a mi no me quedó más que decir “Señores, aquí yo no voy”. Con una experiencia basta”.

Osvaldo Muñoz, Dirigente de la Junta de Vecinos desde fines de 2005, luego de don Enrique Pacheco, explica como llegó al cargo.

“Él a la semana de asumido renunció a su cargo. Yo estaba en la directiva, tenía la segunda mayoría de votaciones. Por ende se reunieron los electos y se hizo una reestructuración de la directiva asumiendo yo el cargo de Presidente por haber tenido la segunda mayoría. Y de ahí comenzamos a funcionar, para adelante, hasta el día de hoy que son las nuevas elecciones.

Pero dentro de ese periodo hubo una reelección tuya, la cual debía hacerse de manera urgente, porque no había tiempo y se podían perder unos fondos para la comunidad del pueblo que estaban listos y que requerían de una Junta de Vecinos constituida y a ustedes se les había vencido el plazo sin llamar a elecciones. Fue un poco como una reelección con “trampa”, con pie forzado.

“Hubo una reelección que se hizo por una necesidad”.

Edgardo Nilo, que entonces, como vecino, participó en la asamblea donde se reeligió la directiva, cuenta los detalles del hecho, cuando ya la administración en ejercicio estaba siendo seriamente criticada por no realizar asambleas:

“Cuando se hizo esa reelección, donde participaron 33 personas, para no perder esos fondos se reeligió de forma interina a la directiva, y se estableció que el Presidente se comprometía en un plazo no mayor de 15 días -y eso quedó en acta porque yo pedí que así quedara- a llamar a elecciones, tal cual como lo dicen los estatutos, en la cual firmamos y nos responsabilizábamos porque nosotros estábamos haciendo eso, que incluso estaba en contra de los estatutos, por el beneficio de la comunidad, y principalmente por beneficio de un Club de Gimnasia Aeróbica que estaba funcionando a las mil maravillas y uno de los proyectos era justamente comprar implementación para ellos, entonces, por eso se hizo. Pero con el compromiso del presidente de llamar a elecciones”, cosa que posteriormente no se hizo.

Pero tal vez más grave, fue la práctica falta de reuniones de asamblea durante los dos periodos que a la gestión de Osvaldo Muñoz le tocó encabezar. El aludido responde:

Muñoz: “Aquí se cometió un error, y un error que yo lo asumí en la última reunión que citamos para preparar las elecciones que, cuando uno se da cuenta que hay que hacer cosas y se van cerrando puertas, de repente se ciega en algunas cosas y actúa a modo personal y esto es que hace cosas, golpea puertas y trata de conseguirlas y sin inmiscuir a mayores personas”.

“Nosotros como Junta de Vecinos de esa época comenzamos a postular a una serie de proyectos que eran financiados por el FONDEVE (Fondo de Desarrollo Vecinal) que es dependiente directamente de la Municipalidad. Nosotros no tuvimos la suerte de adjudicarnos esos proyectos. Hay una situación política de por medio. Yo trabajé por muchos años con el antiguo Alcalde (Luís Barra, PPD) y cuando asumió la nueva administración en ese tiempo, esa diferencia política con la nueva Alcaldesa (Edelmira Silva, UDI) se hizo ver para con el trabajo de esta Junta de Vecinos, y hoy día lo digo con mucha responsabilidad, porque nosotros no nos adjudicamos ninguno de estos tipo de proyectos, sin tener mayores fundamentos para esa no adjudicación”.

“Hay un ejemplo muy claro: en el año 2006 se postuló a un proyecto, donde se buscaba ordenar, rearmar todo lo que es infraestructura dentro del pueblo, como paraderos de micro, pasamanos de los canales que no los tenían y el proyecto realmente iba encaminado hacia esa dirección y no nos lo adjudicamos. De veinte proyectos presentados en la comuna, nosotros fuimos el único que fue rechazado”.

“Por lo tanto, seguimos trabajando, nos conseguimos esos recursos, golpeamos otras puertas (a nivel de Ministerio del Interior) Fuimos a los proyectos Presidente de la República. Un año y medio después nos adjudicamos el proyecto arreglamos las veredas de la plaza, porque se inundaban en invierno”.

“Creo que faltó integrar a mayor cantidad de gente, informar de cosas a la gente que se estaban haciendo. Ese error lo voy a asumir y cuando tenga que hacer el traspaso del mando lo voy a hacer público”.

“Pero como los tiempos son limitados, los tiempos de las personas y de las instituciones son limitados, uno actúa. Yo no podía de repente llamar a una asamblea para decirles, saben señores, tenemos que ir mañana a Santiago… ¡No!, iba a Santiago”.

Pero las asambleas no son solo para enterar a la gente de las cosas que se están haciendo, sino también para permitir que se expongan y debatan y acojan las iniciativas que también emanan de ellos mismos. Y eso nada menos que en cumplimiento de los estatutos. Y eso es lo más visible en términos de deuda de tu periodo.

“Yo insisto, voy a reconocer que eso sí ocurrió, pero cuando se hicieron algunas reuniones para cosas puntuales, y de una población de unos 200 inscritos, que lleguen diez personas a una reunión, yo creo que por respeto a esas personas, no tiene mayor validez. Entonces el tiempo se puede ir perdiendo en situaciones porque no hay quórum para algunas cosas. ¿Por qué? porque cuando hay que trabajar, no todo el mundo está dispuesto a entregar su tiempo para esto”.

¿Pero eso mismo de no hacer la reunión no desalienta la participación?

“Es que ahí uno dice, ¿sabes? no voy a perder el tiempo -en el buen sentido de la palabra, porque nunca se pierde el tiempo- en hacer esto, lo hago, y después lo presento, porque sabemos que si lo llevamos a una asamblea, va a pasar que presentamos una propuesta, preguntamos –“¿a ustedes les parece?”, ellos responden “sí, hagámoslo”. Ese tiempo se puede ahorrar muchas veces”.

Pero se pasa a llevar un procedimiento

“No, porque después de que se cita y no pasa nada, no se pasa a llevar el procedimiento, y pasa a ser casi una dictadura, sin estar de acuerdo y nunca gustarme, pero de repente ese tiempo que se puede gastar en conversar, se puede ganar en avanzar”.

Entiendo que durante tu gestión hay una donación de un familiar tuyo de Estados Unidos que financia la entrega de regalos de navidad.

“Independiente que sea familiar de uno, uno hace la gestión y se da cuenta de que puede hacer algo diferente. Porque cuando tu vas a entregar un regalo a un niño de 5 años, al lado hay uno de seis. ¿Por qué a él no le tocó? Entonces nosotros dijimos, “porque nosotros no hacemos esto, y lo extendemos”. Y lo hicimos hasta los 14 años, que ya es un joven o una joven. Pero que un joven o una joven reciban de repente un reloj o un minicomponente, no es malo y lo integra. Entonces nosotros hicimos durante tres años eso”.

A propósito de que esto va más allá de que sea un familiar quien hace la donación, ¿tú harías la gestión como vecino para que él continúe entregando este aporte?

“Yo creo que este año ya no es viable”.

¿Por qué no?

“Te lo voy a decir y soy muy claro. Hay un resentimiento familiar, y es por lo siguiente: A mi no me gusta hacer alarde de las cosas que uno hace. No se si es un error o una virtud, la gente lo podrá juzgar y lo podrá evaluar. Yo nunca dije lo que nos costaba movernos y conseguir para hacer esto. Vecinos amigos nos ayudaban, que hay que viajar a Santiago, que hay que ir un día completo a comprar los regalos, que hay que envolver, que hay que encuestar, que hay que organizar, que hay que contratar, que hay que pagar, que hay que hacer cosas, que hay que atender, que hay que hacer completos, que hay que picar tomate, que hay que comprar bebidas. Entonces cuando empezamos a integrar gente y hacemos eso, nos quedamos callados. Y este año hubo una elección municipal, y yo fui a una candidatura como concejal. Y sin hacer alarde de nada de todo eso, el apoyo que yo recibí fue menos que el que yo esperaba -a pesar que me deja contento la cantidad de gente que me apoyó, porque no es menor sin haber hecho una campaña política-. Confié mucho en el agradecimiento. Hay vecinos que han llegado a nuestra puerta a agradecernos lo que nosotros hacíamos, y a nosotros no nos interesa que nos agradezcan, pero interesa que de repente se den cuanta que esas cosas que yo he estado hablando se pueden multiplicar por dos o por tres”.

“Entonces este año hay un resentimiento familiar y dijimos, “dejemos pasar este año. Retomemos este asunto el próximo año (2009) con tranquilidad, para que se nos pase esto”

Pero ese mismo niño o joven que no tocaba regalo antes, va a experimentar la misma frustración cuando no recibe desde ahora.

“No es eso, es un asunto que lo llevamos adentro. No había ese entusiasmo interno, y es respetable, pero no significa que en el tiempo no lo vamos a seguir haciendo”.

“Es más, y también es una pena que tengo. Cuando yo estuve trabajando solo, que se hablaba que trabajábamos solos, y nadie ofrecía ayuda, porque siempre es más fácil criticar que sumarse. Pasó este periodo, se sumó la nueva alcaldía, y todo el mundo interesado en que se reorganice la Junta de Vecinos, y se tiene que reorganizar, estamos de acuerdo, pero ¿Por qué no dieron la pelea cuando estábamos en periodos conflictivos?”

Y así pasamos a la nueva gestión, de Edgardo Nilo, Presidente de la Junta de Vecinos, entre 1999-2005 y reelecto desde el 2008.

Hay gente que ha visto en usted una actitud de, “ya no está el alcalde con quien me era cómodo trabajar como dirigente vecinal, me retiro”; y ahora, “bueno, ha vuelto este alcalde, me lanzo de nuevo en una candidatura a la junta de vecinos” ¿Cuál es su visión al respecto?

Bueno, lo primero es decir que en términos político partidistas, yo no tengo nada que ver con la tendencia de Lucho Barra (PPD). Con el tenemos una relación de amistad desde hace mucho tiempo, de mucho antes de la coincidencia de estar ambos en nuestros respectivos cargos.

Ahora, sobre lo que tu decías, es verdad, nosotros terminamos bien porque teníamos algo en común: querer tirar pa arriba a la gente, que volvieran a haber pueblos que sean agradables de vivir, que no era posible que llegáramos al año 2000 y todavía nos estábamos limpiando el traste con papel de diario, en un pozo negro. No era posible (Durante el periodo de Luís Barra en la Alcaldía de Malloa y de Edgardo Nilo en la Junta Vecinal, se pusieron casetas sanitarias, con cocina y baños, en gran parte de las casas que no lo tenían, tanto en Panquehue como a la comuna. Hoy ambos han vuelto a sus anteriores cargos, luego de 4 años sin ejercerlos. Nota del Autor).

En su gestión anterior, usted fue reelecto en dos ocasiones. En la última de ellas, la reelección se habría efectuado casi como un plebiscito en una reunión que se habría hecho en la casa de un particular, y solo entre algunos vecinos. Se dice que eso abría sido irregular ¿Cuál es su versión y visión de aquello?

Todas las cosas que se hicieron fueron de acuerdo a los estatutos. Una Junta de Vecinos puede ser reelegida sin necesidad de… ¿Cuánto se llama? …por acuerdo de la asamblea.

Pero convocando a elecciones y si no se presentaran listas se podría reelegir la mesa existente ¿o no?

No, por decisión de la Asamblea. Y eso no se llevó a cabo en un domicilio particular. Fue en una parte donde se llamó a reunión, etc, etc… Y se pide, léelo en los estatutos. Una Junta de Vecinos puede ser reelecta sin necesidad…

¿Y donde fue la reunión?

Siempre las reuniones eran en la escuela. Pero te digo, o sea, y el que nosotros hagamos reuniones, me entiendes tú, son en casas particulares. Yo te digo sinceramente, yo jamás en ningún tipo de dirigencias me va a llevar un interés que no sea el beneficio de la gente. Y si la gente quiere y si la gente no quiere, no quiere. Yo no me estoy muriendo por ser presidente de la junta de vecinos, yo me estoy muriendo porque este pueblo avance.

Nadie se cuida y busca su progreso si no se conoce ni se quiere. En comunas como estás, pequeñas, rurales, pobres, donde muchas veces la gestión inmediatista o asistencialista, las acciones van por asegurar salud, y dar una cobertura de educación donde es más impor-tante que el niño tome desayuno en la escuela a que se eduque con calidad; pero en donde lo cultural no se hace porque se considera lujo, o porque en nuestros pueblo y también entre las autoridades se acostumbró a que lo artístico-cultural se justifica solo cuando va ligado a beneficencia ¿No faltará un trabajo, tal vez un poco más lento, pero más durable a nivel cultural, de agenda cultural, que le de identidad, conocimiento y amor propio a nuestros pueblos y comunidades? ¿Cuál es su reflexión al respecto?

Mira, indudablemente que para cualquier persona que llega a ocupar el cargo más importante de la comuna, la parte cultural es importante, pero cuando tu ves que la urgencia inmediata es la necesidad social, es la pobreza, es las condiciones paupérrimas en que gran parte de nuestros adultos mayores están, entonces, por mucho que tu pienses que la cultura es sumamente vital en nuestra sociedad, por los recursos que te llegan, no te queda otra que invertirlos en la cosa social. ¿Por qué? Porque ese es el problema que hay.

Entonces, ¿cómo se podría llagar a un equilibrio? Yo creo que en todo esto, como te decían en denante, la asam-blea es soberana y tú te debes a la asamblea. La asamblea dice que hay que invertir en algo de salud en vez de la cosa cultural, tú no puedes ir en contra de eso. La asamblea es la que manda, son ellos los que mandan. Y ten la seguridad que si tú pones cualquiera de estos en la balanza, lo que va directamente en beneficio de la persona es lo que va a ganar, porque esa persona necesita ya tener un buen apoyo en salud, necesita ya tener cosas sanitarias. Si piensa tú que hasta hace pocos años para la cosa sanitaria nosotros teníamos que ir a pozos negros. Yo no se si para bien o para mal la gente lo ha olvidado, o lo ha olvidado muy rápido y que no le ha dado la real importancia del punto de vista de la salubridad lo que ese paso (se refiere a poner casetas sanitarias) tuvo. ¡Y ahora es lo más normal!

Entonces son todas esas cosas, al lado de una cosa
cultural…

En la ciudad es distinto porque es un sistema donde están las necesidades urbanas más integradas. El citadino por si consigue todo por conglomerado, por número. Y si tú quieres ir a un concierto, a un museo, etc. Pagas tu entrada y vas. En la sociedad rural hay que luchar más, porque aunque la necesidad social esté justificada, no hay una urgen-cia por atenderla, por número, por beneficiados, ¡por votos, incluso! Hay que organizarse y pelearlo mucho más.

EPÍLOGO

Han pasado dos meses desde el día de la elección. La nueva administración de la Junta Vecinal ha asumido en reunión privada. Aún no se convoca a Asamblea a la comunidad y tampoco se ha hecho rendición de cuenta de la gestión anterior.

Pasó el verano, y la tradicional fiesta panquehüina, el Festival del Tomate, este año ni siquiera se realizó. En la plazoleta campean las latas de cerveza, y la única distrac-ción de la tempo-rada estival fue un carro de venta de papas fritas aposta-do en la esquina principal. Mientras tanto, las drogas blandas ganan te-rreno y de las duras no se tiene certeza.

El pastizal ubicado en mitad de la vereda principal del pueblo fue cortado con rozón por el nuevo propietario del sitio de enfrente (hace solo unas semanas), mientras tanto, los rayados de propaganda del nuevo alcalde aún lucen en muchas paredes en el poblado (en menor medida la de otros candidatos), sin que nadie las borre.

Las personas del pueblo, sin embargo, no parecen ni alegrarse ni ofenderse por estos hechos.

Esperemos este reportaje contribuya a remecer un poco a la comunidad respecto a su propia historia y su futuro.

Ese es el objetivo de estas páginas.

Para leer las notas anexas, pinche sobre los recuadros: