domingo, 1 de marzo de 2009

Acerca de la Calidad de la Educación Secundaria y Universitaria en San Fernando


La imagen que encabeza este ensayo tiene un marcado carácter antivalórico, puesto que privilegia el “carácter” por sobre el desarrollo de las habilidades cognitivas, sociales y culturales.

Situada esta frase en el corazón de una zona campesina, se subentiende cuál debería ser el rol social de quienes aparecen representados en la imagen: trabajar la tierra, participar en la guerra.

¿Acaso la educación no debe promover precisamente la “inteligencia”?, ¿Acaso el destino no se cambia, precisamente, gracias a la educación?

Por
Paulina Andrea Fernández Bravo.
Profesora de Ciencias

Es preocupante observar dos situaciones: la alta tasa de deserción escolar en liceos dependientes de la Corporación Municipal de San Fernando y la ausencia de universidades de carácter fiscal en la región.

Los noticieros centrales cada cierto tiempo exponen temas relacionados con la calidad de educación y del cómo mejorarla, pero enmarañada resulta la respuesta a una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué se entiende por “calidad de educación”?

Juan Casassus, en su libro “La escuela y la (des)igualdad”[1], realizó una evaluación de la calidad de educación[2] en Latinoamérica. Su instrumento consistió en elaborar una prueba estándar para cada país que permitiera medir la apropiación de habilidades y conocimientos básicos alcanzados por estudiantes de un mismo grupo etario. La medición estuvo focalizada en los sub-sectores de Lenguaje y Educación Matemática.

Los resultados obtenidos en nuestro país, una vez aplicada la prueba en establecimientos de todo nivel (sector público, privado y particular subvencionado), arrojó una abismante brecha en el nivel de apropiación de aprendizajes entre colegios particulares privados con los del sector subvencionado y municipal. Los datos duros reafirman la estrecha relación que existe entre el nivel socioeconómico de los estudiantes y la calidad de la educación que éstos reciben. El autor supone, entonces, amparado en un análisis lógico bastante sencillo, que la desigualdad social comienza en las escuelas. He ahí el titulo de su trabajo “La escuela y la (des)igualdad”.

Analizando las estadísticas arrojadas en la prueba SIMCE 2007 aplicada en niveles de cuarto y octavo básico, podemos establecer lo que sigue: los resultados en el SIMCE son directamente proporcionales con el sector socioeconómico. La amplia brecha en los promedios obtenidos por los grupos de educandos pertenecientes a niveles bajos y medios bajos en comparación con los estudiantes de estratos socio- económicos medio altos y altos así lo demuestran empiricamente.

Respecto a la Prueba de Selección Universitaria (PSU) rendida el año 2008, se arrojaron los siguientes resultados:

1-. De los 228 que lograron la máxima puntuación en al menos una de las pruebas (los denominados "puntajes nacionales"), 167 salieron de colegios privados, 33 de municipales y 28 de particulares subvencionados.

2-. Solo cinco comunas (las cuatro más ricas del país), Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina y Maipú, concentran el 45% de los puntajes nacionales.

3-. En los colegios particulares, nueve de cada diez alumnos pueden postular a las universidades tradicionales.

4-.La brecha educacional entre establecimientos pagados y públicos también se manifiesta en la cantidad de estudiantes que superaron los 450 puntos (es decir, el requisito mínimo para postular a una universidad pública). Sólo el 57,81% de los colegios municipales obtuvieron un puntaje igual o superior a 450 puntos, mientras que, el 93,86% de los estudiantes de colegios particulares pagados obtuvieron un puntaje igual o superior a esa cifra.

5-. “Si se mira los colegios top 100, 95 de ellos son pagados, sólo dos municipales”[3].

6-. Con respecto al año anterior, los colegios privados aumentaron un 6% en su rendimiento, mientras que los municipales empeoraron en un 1,2%.

7-. Los estudiantes de colegios privados que rindieron por primera vez la PSU obtuvieron en promedio 154 puntos más que los colegios municipales. Hace cinco años la diferencia sólo llegaba a 118 puntos, es decir, era más estrecha.

La brecha de puntajes entre ambos aumentó en un 30%.

La Ministra de Educación Mónica Jiménez manifestó, una vez conocidos los datos estadísticos de la PSU, que este instrumento se ha constituido en un termómetro que:

"... nos está mostrando que esta sociedad es una sociedad inequitativa y que es una sociedad donde los que tienen más obtienen mejores resultados"[4].

La PSU, según los datos señalados más arriba, entrega información inequívoca acerca de la desigual oferta educacional en nuestro país estableciéndose, a partir de ella, dos observaciones: a) una relación directa entre nivel socioeconómico con resultados académicos, y b) una relación proporcional, entre la cantidad de dinero que se posea con la posibilidad de optar a una mejor calidad educacional.

A juicio de Juan Casassus, existen 4 aspectos a considerar cuando hablamos de calidad de la educación:

A) Ambiente socio-familiar en el que desenvuelve el estudiante.
B) Calidad de los profesionales de la educación del establecimiento.
C) Gestión administrativa del establecimiento
D) Gestión Política y de autoridades públicas

Me referiré de manera especial al punto C, acerca de la gestión administrativa de los establecimientos y al punto D, acerca de de la gestión política y de autoridades públicas que, a mi juicio, son factores se han conjugado en desmedro de la educación de los estudiantes más vulnerables.

GESTIÓN ADMINISTRATIVA DEL ESTABLECIMIENTO: ROMPER CÍRCULO DE LA POBREZA V/S ASISTENCIALISMO

Como una medida desesperada para retener a los estudiantes en los liceos municipales se ofrece una amplia gama de subsidios estériles:

1-. La Beca de Apoyo a la Retención Escolar (BARE) para estudiantes prioritarios: entiéndase como prioritarios a aquellos estudiantes con malas calificaciones, problemas graves de conducta y que ya hayan desertado del sistema. Esta beca, entregada por la JUNAEB, ofrece un estímulo monetario para que estos jóvenes asistan regularmente al establecimiento educacional consistente en $150.000. El objetivo de esta beca es: “contribuir a disminuir la deserción escolar de estudiantes de enseñanza media que presenten mayores niveles de vulnerabilidad socioeducativa como una forma de alcanzar los 12 años de escolaridad”[5].

2-. Beca para las estudiantes que estén embarazadas o sean madres: esta beca consiste en guarderías que dan atención al bebé durante la jornada en que la estudiante - madre se encuentra en el colegio. Además, ofrece un estímulo monetario que asciende a $150.000 para que la joven solvente los gastos de su hijo. Se suma a esto, la flexibilidad que otorga el colegio en cuanto a la asistencia a clases. Existe un programa denominado Tutoría, que en términos simples, consiste en dar la posibilidad de rendir exámenes libres.

En conversaciones con estudiantes regulares y profesores(as) del establecimiento Eduardo Charme, he podido comprobar el malestar de los y las jóvenes que asisten regularmente y que se esfuerzan por obtener buenos resultados, por la injusta situación generada por estas becas, otorgadas a estudiantes que no poseen interés alguno por asistir al liceo y que, además, le faltan el respeto a sus profesores, lo cual, a juicio de los docentes, causa frustración, así como mayores dificultades en el manejo de grupo, y, por tanto, en la creación de un ambiente óptimo para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Muchos estudiantes prioritarios regresan victoriosos al liceo, ya que asumen que al pagarles (rogarles) para que regresen, tienen la libertad para hacer los que más les plazca.

La beca BARE, además, posee una dimensión perversa: un estudiante que la obtuvo por sus bajas calificaciones y porque no asistía al establecimiento, ¡puede perderla si recapacita y decide asistir con regularidad y mejorar sus notas! En los liceos municipales de San Fernando acogidos a esta beca se han dado muchos casos en que los estudiantes prefieren no esforzarse demasiado y no asistir normalmente al colegio, con el objeto de mantener el beneficio y “aprovechar” el tiempo.

Otro punto preocupante ha sido el aumento exponencial de adolescentes embarazadas desde que comenzó a otorgarse la beca que las beneficia, la que a visión de algunos estudiantes del Liceo Charme, ha estimulado los embarazos. Esta beca se ha convertido en una manera sencilla, pero irresponsable, de obtener dinero.

Para romper el círculo de la pobreza, no debemos tomar caminos equivocados como el subsidiar a los estudiantes, condicionándolos con el anzuelo monetario para retenerlos, sin mediar por parte de ellos, un esfuerzo.

El asistencialismo en sí mismo no es malo, pero si puede serlo cuando está mal focalizado, cuando su plan de acción no está logrando el objetivo que se había trazado y termina degenerando, queriendo, quizá más que justificadamente, hacer el bien, pero ocasionando encubiertamente un daño.

GESTIÓN POLÍTICA Y DE AUTORIDADES DEL ENTORNO

Resulta preocupante observar la alta tasa de deserción escolar en la Región de O’Higgins, fenómeno que afecta principalmente a los liceos municipales. En el caso del liceo Eduardo Charme, ubicado en la ciudad de San Fernando: sus altas tasas de deserción escolar pueden llegar en algunos casos hasta un 75%. Es decir, de 42 estudiantes matriculados en cursos en primer año medio, casi 30 no finalizan su educación media.

Cabe hacerse la siguiente pregunta ¿Qué impulsa a los estudiantes a retirarse del sistema?

Una causal podría ser el escaso sentido y significado de la educación formal. Algunos estudiantes del liceo nos señalaron que “pierden el tiempo” estudiando, ya que podrían “aprovecharlo mejor” en el campo trabajando como temporeros o como empacadores, labores que de hecho, realiza la mayoría al desertar del sistema. Esto indica la poca proyección de los jóvenes de la zona, a lo cual se suma la escasez objetiva de oportunidades académicas para personas de escasos recursos, ya que las carreras técnicas ofrecidas por el establecimiento secundario (enfermería y cuidado del adulto mayor), no aseguran campo laboral. Razones: crecimiento excesivo de la oferta y exigüidad de la demanda, todo ello trae aparejado, como bien se sabe, aumento de la competitividad y disminución del poder adquisitivo del rubro. Sumemos a ello la precaria preparación en los liceos para estos oficios, por lo que si se quiere ser más competitivo se precisa especializarse y, en la ciudad no existen centros de formación técnica que ofrezcan carreras de este tipo.

También llama la atención la ausencia de universidades públicas. En la zona sólo existe una escuálida sede universitaria perteneciente al Consejo de Rectores (UTEM) que, a la sazón, peligra en su continuidad. Las universidades públicas poseen algunas particularidades: reciben aporte directo e indirecto del Estado, además de contar con una gran variedad de estímulos (principalmente el Fondo Solidario y la Beca Mineduc) que facilitan el pago de arancel a personas de escasos recursos, relativizando, en grados pequeños pero importantes, la desigualdad en cuanto a las oportunidades educacionales. Es decir, las universidades públicas, dadas las subvenciones y créditos, son un agente de primer orden en la promoción de una concreta movilidad social (que una persona pobre pueda dejar de serlo, gracias, principalmente, al esfuerzo personal).

Es necesario aclarar, como importante dato de la causa, que la infraestructura y la calidad de las carreras (entiéndase acreditación) dejan mucho que desear; y que además, si bien estas sedes deberían tener alguna misión dentro de la comuna en virtud de su rol público, no han hecho más que constituirse en instituciones de lucro. En pocas palabras, la sede de la UTEM en vez de constituirse en un polo cultural o de desarrollo, es una fría sede cuyo interés radica en la rentabilidad económica: el día en que no existan saldos positivos, se cierra.

Pero las universidades que proliferan en San Fernando son las privadas, centros educacionales a los que preferentemente tienen acceso las personas pertenecientes a los grupos sociales medios, los que gracias al esfuerzo y endeudamiento, logran financiar el costo de una carrera. Por otra parte, los jóvenes de familias más afortunadas, migran hacia ciudades universitarias (Valparaíso, Santiago o Concepción, entre otras).

OFERTA UNIVERSITARIA EN SAN FERNANDO Y SUS CARENCIAS.

Si vamos a lo medular, las entidades educativas presentan serias carencias, en lo que concierne a su infraestructura, organización y calidad educacional.

La mayor parte de estos centros son viviendas remodeladas superficialmente o, en su defecto, salas de colegios habilitadas como centros de estudio. Cito, por ejemplo, la sede de la -a nuestro juicio, dolosamente quebrada- Universidad de la República, ubicada en la calle Chacabuco, o la sede de la Universidad Austral que atiende los días sábado en el Liceo Comercial de nuestra ciudad.

En cuanto a su organización jerárquica dejan mucho que desear por los siguientes motivos: a) ausencia de Jefes de Carrera (sólo Jefe de Facultad), b) escasa fiscalización interna en cuanto a las prácticas pedagógicas dictadas en las cátedras y c) escasa, insuficiente o nula revisión de planificaciones y asistencia de profesionales.

Sólo para muestra, un botón: las carreras son dictadas en su mayoría los fines de semana bajo el sistema semi-presencial o e-learning. En algunas carreras, no se cumple con las horas mínimas exigidas para su ejercicio profesional (es el caso de la carrera de Pedagogía en Educación General Básica dictada por la UTEM, cuyos egresados se vieron obligados a tomar menciones para suplir el déficit curricular).

Otras falencia es la promoción: principalmente el caso de Universidad del Mar. En esta sede universitaria se concede la aprobación de sus ramos de formación a estudiantes con niveles mínimos o básicos en cuanto a apropiación de los contenidos mínimos obligatorios que ellos mismos deberán enseñar en un futuro a sus educandos (¡!).

Irrisorio es, también, que el examen de grado para Pedagogía General Básica im-partida por la sede de la Universidad Austral consista en preparar 3 clases en aula. Todo aquel que se graduó de una universidad tradicio-nal, sabe que esto ni siquiera es compara-ble a una práctica intermedia. Mediocre e impresentable si se piensa que estos serán los “profesionales” que deberían contribuir al desarrollo de la región, o a la educación de nuestros hijos, a los cuales transferirán todas sus precariedades.

En la misma sede universitaria antes mencionada es común que tesis y exámenes de grado sean aprobados con una mediocre calificación de 4.0. Universidades así, por consiguiente, no cumplen con estándares mínimos de calidad, diluyéndose así, el concepto de “Universidad” en ellas. Lamentablemente, somos testigos una vez más de como el ser pobre es un estigma y más aún en esta zona agrícola, donde una persona de escasos recursos no puede aspirar más que a desenvolverse en la vida campesina, puesto que su único medio de movilidad social, la educación superior, técnica o universitaria, les ha sido negada. En su lugar se han instalado una serie de casas de estudio que se dicen universidades, a las que nunca tendrán acceso ya que sus padres no perciben una remuneración fija y si la reciben, corresponde a un sueldo mínimo, con lo que las entidades universitarias diseñadas exclusivamen-te para obtener un lucro no se arriesgan a “hacerlos sus clientes”. Ni hablar de acudir a entidades financieras para cubrir una deuda de esta envergadura. Eso, por una parte, porque en lo referente a la calidad de la educación que imparten, ni hablar.

CONCLUSIONES

1-. El asistencialismo puede ser perverso cuando no va acompañado de estímulos que trasciendan el simple recurso económico que se entrega, cuando no se le acompaña con el esfuerzo personal y espíritu de superación. Comprobamos que la beca BARE y la Beca para Jóvenes Embarazadas son políticas educacionales que, independiente de sus fines nobles, han premiado la irresponsabilidad.

2-. La no existencia de centros de formación técnica ni universidades de calidad, sumado a la poca motivación de los educandos por estudiar y proyectarse contribuyen, intencionadamente o no, a constituir a los centros educacionales primarios y secundarios en proveedores de capital humano no calificado creando, de esta manera, fuerza de brazos a bajo costo y disponible para la agroindustria de la zona.

3-. La mayoría de las Universidades, por no decir todas, que se encuentran en nuestra región, son sucursales de empresas educacionales cuyo único objetivo es el lucro y no formar profesionales “profesionalmente” preparados. De esta manera, la oferta de carreras pseudo universitarias sólo responde a una lógica mercantilista que no considera la calidad del servicio que presta ni, menos aún, el impacto que ello pueda tener en el desarrollo socio-cultural y económico local y regional.

4-. Confirmamos con datos estadísticos “duros” lo que Juan Casasus advirtió en su esclarecedor trabajo: que la desigualdad social empieza por las escuelas, por la calidad de la educación formal a la que se tenga acceso. La PSU y el SIMCE así lo atestiguan con mayor nitidez cada año.

____________

[1] La tesis del autor es la siguiente: “En América Latina, los sistemas educativos son entidades que no necesariamente reproducen la estructura social y sus desigualdades. Por el contrario, aquí sostenemos que el sistema educativo puede tanto reproducir las desigualdades, como mantenerlas o reducirlas. Esto depende de lo que ocurra al interior de las escuelas. Lo que equivale a decir que independientemente de las fuerzas que se transmiten desde la estructura social, es al interior del sistema educativo donde se encuentran poderosos mecanismos de diferenciación social. El que ellos funcionen para una mayor o menor desigualdad depende del conocimiento, comprensión y manejo de estos mecanismos”. Casassus, Juan. “La escuela y la (des)igualdad”. LOM Ediciones, 2003, página 23.
[2] “Se definió calidad de la educación como un nivel aceptable en cuanto al rendimiento o logro académico, y se considero como rendimiento o logro académico al puntaje que se obtiene de respuestas correctas en los ítems de pruebas de lenguaje y matemáticas. Es claro que ésta definición es restringida e incompleta, y es sólo una metáfora. Sin embargo, definida de esta manera, tiene el mérito de identificar una variable dependiente que puede ser relacionada con un conjunto de variables independientes o factores explicativos”. Ibíd., pág. 66-67.
[3] Juan García Huidobro, en: http://blog.latercera.com/blog/jegarciahuidobro/entry/de_nuevo_la_psu
[4] La Nación,
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20081222/pags/20081222100051.html [5] http://www.junaeb.cl/becas/bare.htm