domingo, 16 de noviembre de 2008

Contenidos Noviembre – Diciembre 2008


Primera Edición Impresa


Editorial



Patrimonio Cultural Regional

“Esta Nueva Obra a la Familia es Patrimonio de Todos los Renguinos”, entrevista a Guillermo Torrealba por Jorge Díaz

Desarrollo Social




Cámbiese al Fondo E, por Jose Guajardo,



Literatura

Este Editor se hace el PaViTo, entrevista a Patricio Vidal por Jorge Díaz


Crítica: Espacio, Tiempo y Rock and Roll, de Marcelo Garrido, por Favio Vásquez

Las Casas Hablan, por Oveja Negra



El Arquetipo, por Paula Salas





Educación



Política y Medios




Ensayo




Imagen

Artilugios, por Oveja Negra



Memoria Visual, por Favio Vásquez



Encuentre nuestra edición Impresa en los kioscos de su ciudad (disponible en esta etapa solo en la zona central de la región de O'Higgins, Chile)

Para suscripciones de la edición impresa, comuníquese con nosotros a revista.observatorio.regional@gmail.com

Presentación a la Primera Edición Impresa


Les presentamos la primera edición impresa de nuestra revista Observatorio Regional.

Nuestra pretensión es ser un espacio para la reflexión, una especie de "pulmón verde" en un contexto, como lo es el de nuestra región de O'Higgins, donde lamentablemente no abunda el interés ni la discusión en áreas como la cultura, las artes y el desarrollo y la promoción social, tan importantes en lo colectivo como para la individualidad de cada ser humano. Estamos en esta materia, sino en un desierto, en un ambiente de aridez, sobre todo en los rincones más alejados de los centros urbanos (y aún, en ellos).

No queremos decir, en absoluto, que no exista cultura ni tradición en nuestra región, menos que no existan personas o comunidades que con esfuerzo, perseverancia y talento, luchen por construir, consolidar, practicar y difundir un espacio cultural, en el más amplio de los sentidos. Solo que esto no se encuentra convenientemente articulado y por lo tanto su impacto no llega a todos, como debiera ser. La indolencia o ignorancia de algunas autoridades frente a estos tópicos, también conspira contra esta causa. Estamos ciertos que, como lo planteara la poetisa y Premio Nóbel Gabriela Mistral, la pobreza (en sus múltiples rostros y manifestaciones) ha hundido en la frustración a múltiples artistas, pensadores e intelectuales, truncando su talento y privando a innumerables personas del goce y vivencia de su propio ser y hacer cultural y, en definitiva, de su desarrollo integral como seres humanos. En nuestro humilde intento, queremos contribuir a remecer y generar diálogo sobre estas materias; en ningún caso hacer "toda" la tarea, decir la última palabra o pontificar desde una alta y etérea nube. Sin embargo, no nos privaremos de la elocuencia de la convicción, así como tampoco nos restaremos al ejercicio dialéctico del debate y la divergencia.

Tampoco creemos que ser un medio "regional" o "desde la región" implique referirnos solo a temas endógenos, costumbristas, iconoclastas u ombliguistas. Entendemos como medio de expresión cultural regional a uno que, claro, aborda nuestros temas, pero también permite a los habitantes de la región, expresar su voz sobre el mundo, a nivel nacional, hemisférico o internacional. Ese es un verdadero medio de expresión regional. Si bien partimos desde la región del Libertador Bernardo O`Higgins, Chile; tampoco pretendemos restar este espacio a la expresión de otras zonas y latitudes, en la línea de lo ya expuesto. Es el desafió de seguir creciendo, construyendo, o como plantea Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia 2006, de "empoderarnos".

Por último, nos asiste la clara convicción de que, sin consciencia de lo que somos, bien puede haber cultura, pero NO identidad y, sin ésta, la primera se desvanece, se barre, o solo queda como rutina y costumbre deslavada. No se valora y, por tanto, pasa a representar nada en nuestro imaginario.

Esta primera edición impresa (y otras dos que le seguirán) ha sido posibles gracias al apoyo del Fondo del Libro a través de sus fondos concursables. Serán el puntapié inicial del que esperamos sea un camino de continuidad en el soporte papel, que creemos más adecuado al tratamiento y contenidos de nuestra revista. Es así como en este ejemplar podrá encontrar una recopilación de artículos, reseñas, entrevistas y reportajes ya publicados en nuestros tres números digitales, a modo de antología, todos aún vigentes, revisados y actualizados. Con todo, mantendremos nuestro sitio web, el que no solo hace más rápido el acceso a nuestros contenidos, sino también más económicos de leer y publicar.

Les invitamos a ser parte de nuestro proyecto, a través de su lectura, comentarios, críticas, contribuciones y difusión.

Ferrocarril Rancagua – Coya – Sewell Década de 1920



Por Pablo Favio Vásquez
Profesor de Historia y Geografía
Gestor Cultural

Obsérvese los carros completamente atestados de personas con destino a Coya y Sewell.
Entre 1920 y 1970, este ferrocarril constituía la principal alternativa de transporte entre Rancagua, el Mineral de El Teniente y las localidades cercanas.
En algunos tramos el trayecto era tan complicado que el tren debía ir muy lento, ¡tanto que las personas podían caminar junto a él!

Foto: Cortesía Sr. Ramón Zamora, Coya

viernes, 14 de noviembre de 2008

Editorial Noviembre (primera edición impresa):Ciudadanos


Debimos haber aparecido en forma impresa hace ya algún tiempo. Nuestra idea original fue ser solo una revista virtual (con cuatro ediciones al año), pero en el camino surgió una oportunidad que nos hizo replantearnos este formato como medio exclusivo. El Fondo del Libro del Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes (con rango ministerial) abrió una nueva convocatoria de sus fondos concursables, en la cual, en su línea de comunicaciones, cabía el postular a nuestra publicación ¿El objetivo? entendiendo la naturaleza y extensión de nuestros artículos, sumar a su soporte virtual el impreso; es decir, una revista también publicada en papel, con más páginas, para de esta forma, facilitar su lectura (y la interrupción de la misma si se requisiere), también favorecer su relectura, el poder almacenarla, en fin, un formato más adecuado y "noble", sin abandonar la opción digital, ni su descarga en PDF.

Postulamos, ganamos, y, desde que se dieran a conocer estos resultados, en junio de 2008, esperamos... hasta hace algunas semanas.

Luego que se anunciaran los proyectos que se adjudicaron los fondos, pasaron casi tres meses para la entrega de los mismos, lo que corresponde a un abuso e irrespeto a las mismas bases del concurso, las que señalan a la letra en uno de sus acápites:

“1.7 Duración de los Proyectos
Los proyectos que se presenten a este concurso, deberán ejecutarse en un plazo máximo de 6 (seis) meses, a partir de la fecha en que se haya tramitado totalmente el acto administrativo que apruebe el convenio respectivo. En ningún caso podrá exceder del 31 de diciembre de 2008.”[1]

Fue entonces que, con la buena noticia "en la mano", rehicimos nuestro calendario para lanzar en forma conjunta la siguiente edición virtual, con la nueva impresa, asumiendo el aplazar por un mes -un mes y medio máximo- la aparición de nuestro tercer número on line.

Ya expusimos el retraso del que fuimos víctima, sin explicaciones que resulten, aún hoy, valederas; retraso que padecimos junto a otros autores, creadores, artistas, intelectuales y gestores culturales beneficiados este año.

¿Que cabía hacer en semejante escenario? Las semanas pasaban, la pertinencia de nuestros artículos se debilitaba, y los diseños debían rehacerse una y otra vez. Para que hablar de las cotizaciones en las que se basaba nuestro presupuesto y los acuerdos con empresas y personas que se sumarían a la "cadena de valor" generado por el proyecto, prestando servicios esenciales
¿A caballo regalado no se le miran los dientes? De partida, no consideramos que estos fondos (de todos los chilenos y entregados bajo concurso público a los mejores proyectos, como política de promoción y difusión cultural del gobierno) sean un regalo...

Enviamos, al mismo organismo que nos entregaba los fondos, una carta de reclamo que, amén de lo público de los recursos, políticas y naturaleza del concurso, también hicimos pública y abierta.
Estamos seguros que es una acción que muchos encontrarán peligrosa e incluso contraproducente, pero creemos que eso es equivocar el meollo del asunto.

Nos encontramos gobernados por una administración que se ha autodeclarado como de "gobierno ciudadano", la cual, de hecho, a convocado a sendas comisiones asesoras para trabajar propuestas y consensos con una supuesta base ciudadana sobre los temas más relevantes del país (educación, previsión, etc).

No obstante, estas mismas acciones se han visto limitadas y la representación ciudadana que se supone deberían contener, restringida o derechamente pisoteada. Las mencionadas comisiones no son más que otra forma para llevar adelante los consensos que de modo más discreto negoció la Concertación con los poderes fácticos durante los primeros años de la aún inconclusa transición. Estando integradas por una élite que en su composición, más que una propuesta frente a un tema, deja básicamente un técnico empate entre los grupos de poder (no siempre de "genuino" origen ciudadano), convirtiéndose en una armonía numérica que no molesta a nadie (algo similar a la composición de TVN, supuesto canal de todos) y dejando fuera a notables expertos en el tema (Germán Riesco en la comisión previsional, por ejemplo) por ser voces disidentes al establishment (¿otra forma de exclusión...?).

En otro frente, durante meses, miles, acaso no millones de personas, sumados a instituciones y agrupaciones, se manifestaron abiertamente en contra de la nueva Ley General de Educación (LGE), pidiendo cambios más sustantivos y sensibles a las sugerencias y necesidades de los actores directos de los procesos educativos (académicos, universitarios, profesores, estudiantes, apoderados) Oídos sordos, chorros de agua y químicos, sanciones, represión, estigmatización e invisibilización de documentos y propuestas de origen "social" y ciudadano.

Ni hablar de cambios en el sistema binominal ni en inscripción electoral automática y voto voluntario (pese a la promesa de campaña de Sebastián Piñera, primó el nulo compromiso y apoyo de los dos partidos de la Alianza por Chile que, se supone, "lo respaldan"); menos pensar en tener Iniciativa Legislativa Ciudadana, una experiencia exitosa en democracias y sociedades avanzadas que es tabú en la "clase política" chilena.

Así, llegamos a la conclusión de la presente editorial... ¿ciudadanía desde el poder ejecutivo (o desde cualquier otro)? ¿Ciudadanía digitada desde "arriba"? ¿Gobierno ciudadano promovido por la élite?... no amigos y amigas, la ciudadanía se construye desde y por los ciudadanos, en acciones grandes, simbólicas, casi épicas, pero también (y sobre todo) en las pequeñas actitudes y (re)acciones de cada día... por ejemplo, enviando una carta (abierta) a un organismo que en parte financia nuestra iniciativa editorial - cultural cuando hay una demora que resulta inexplicable, lesiva y faltante a las bases que él mismo ha creado y redactado.

"¡Aún nos queda Patria, ciudadanos!" exclamó hace casi 200 años Manuel Rodríguez; “Patria, aún nos quedan ciudadanos”, podríamos exclamar hoy nosotros.

¡Carpe Diem!

Los editores.
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[1] Fondos Concursables 2008. Fondo Nacional del Libro y la Lectura (Bases), pág. 6.

"Esta Nueva Obra a la Familia es Patrimonio de Todos los Renguinos"


Entrevista a Guillermo Torrealba, coautor del Monumento ubicado en la Plaza de Rengo.

En diciembre de 2008 se cumple un año de la inauguración del nuevo Monumento a la Familia, ubicado en la Plaza de Rengo. El original, instalado allí en 1991, fue “obsequiado” por sus autores a la comunidad renguita; no obstante, y pese al respeto, cariño y pertenencia que éste generó en los vecinos, la falta de mantención adecuada por parte de las autoridades hizo que a 15 años de su creación, se deteriorase irremediablemente.

En esta entrevista a Guillermo Torrealba, escultor y coautor del Monumento a la Familia - realizada a días de efectuada la reinauguración- el artista nos compartió las reflexiones y detalles de gestación de esta nueva obra, y planteó los desafíos que aún quedan con los restos de la malograda pieza original.

Por Jorge Díaz Arroyo
Profesor de Historia y Geografía

Guillermo Torrealba es un hombre sencillo. De hablar pausado y amable, es sin duda uno de los más destacados escultores de la comuna de Rengo, y al igual que Hugo Alvear, es autor del antiguo Monumento a la Familia y también del nuevo, inaugurado en diciembre de 2007 en la Plaza de Armas de la ciudad. Nos recibió a días da la inauguración de la obra, en el patio de la Casa de la Cultura, donde se improvisaron los talleres para dar vida a esta nueva versión de la que, probablemente, es la pieza más célebre de su autodidacta carrera.

¿Cómo se forma usted como artista?

Ayayay, es un poco complicado, porque esto parte a raíz de quedar sin trabajo. A mi me despidieron para el golpe (militar de 1973), a mi me encarcelaron. Yo estaba casado, tenía una hija y no tenía de que vivir, se me cerraron las puertas en ese momento. Después que salí de la cárcel me relegaron a Rosario, donde vivía. En esa época Rosario tenía nueve manzanas, sin industria, así que no había de que vivir, prácticamente me aislaron, no se con que criterio. Permanecí ahí sin poder salir alrededor de dos años y medio, entonces a raíz de eso, el ser humano tiene que sobreponerse y superar todos esos problemas y yo no me podía dejar estar. Me dediqué a conseguir algunos elementos, troncos; en ese sentido, me llevaban los amigos y empecé a hacer trabajos, hasta que empezó a surgir este cuento de hacer tallados en madera.

Es entonces un autodidacta…

Un autodidacta, así es.

EL PRIMER MONUMENTO A LA FAMILIA

¿Cómo nació el anterior Monumento a la familia?

A raíz de la tala de un hermoso árbol, un plátano oriental que estaba en la esquina de la plaza. Hubo problemas con otros árboles que ocasionaron hasta unas muertes (por desprendimiento de sus añosas ramas). A raíz de eso se hizo un estudio y ese árbol estaba inclinado y la autoridad de esa época consideró que había que echarlo abajo. Entonces ahí hubo todo un rechazo en la comunidad en destruir el trozo mayor, el tronco, llamémoslo así, ya que era un centenario plátano oriental. Y ahí nos convocaron a ver la posibilidad de que podíamos hacer nosotros con Hugo (Alvear).

¿No partió de ustedes, sino que los buscaron?

Después de que llegamos ahí surgió la idea de lo que podíamos hacer. Recuperar ese trozo de madera y transformarlo en una escultura, y que mejor que una escultura a la familia, porque donde iba a estar instalado era un lugar donde se reúne la familia, tradicionalmente, el papá, la mamá, el sector de la plaza, tan tradicional por eso.

¿Podría contarnos los detalles de las figuras que conforman esa primera obra?

La primera escultura sí, tenía un nacimiento como de raíces, enseguida venían una pareja llamemos de la concepción, donde estaba una mujer, un hombre, la etapa del sentimiento, del amor estaba reflejado en eso, salían también unos niños jugando, salía después un abuelito, había por detrás unas tres personas que estaban como acariciando unos niños, a la vuelta había una figura de una mujer para terminar arriba con el trío de la mamá, papá, hijo, simbolizando la familia.

¿Cómo ha vivido usted, que reflexiones saca, del proceso de desgaste que vivió el monumento? ¿No era necesario que tuviera esa vida tan breve?

Los seres humanos de repente despreocupamos algunas cosas que son parte de nuestra identidad como es el caso de esa escultura, que se había transformado en parte de la identidad de Rengo, de la comuna. ¿Qué pasó? Que como es madera, las maderas que están a la intemperie tienen que ser mantenidas anualmente, mínimo dos veces al año, verano, invierno, con tratamiento de barnices, aceites, fumigarlas, porque ahora más que nunca tanto bicho que anda que puede penetrar la madera, y la humedad misma del invierno, esa es la que provocó que la escultura a la familia se deteriorara. Si hubiésemos sido capaces de haberla sellado como corresponde, haber invertido, haber puesto un poco de plata en la escultura, porque nunca se puso plata en esa escultura, solamente se hicieron retoques superficiales, si hubiésemos puesto un poco de plata en esa escultura se hubiese rescatado.

Parece que al principio se hizo el tratamiento adecuado durante los dos primeros años, y luego se abandonó.

Así pasó. No se siguió impermeabilizando y, penetrando la humedad, es porque tenemos un daño ya en la madera. Ese plátano no era lo ideal para la intemperie, con mayor razón había que protegerlo más.

Llama la atención que el monumento, con todos los rayados que se ven en las paredes de la ciudad, nunca fue rayado por la comunidad.

Eso tiene un significado, que la gente lo asumió como pertenencia, como que es de ellos.

¿En que momento se le acercan o se acerca Ud. para hacer un nuevo monumento que remplace el anterior y un poco cubra el vacío que dejó éste?

Esto partió el año pasado (2006) como en esta época (primavera verano).

¿A cuanto tiempo de que una parte del monumento se había desprendido?

Ah, esto viene de tiempos muy anteriores. Se viene arrastrando de cuando se dieron cuenta que la gente estaba criticando, entonces hay que hacer algo, hay que recuperar esto. Hicimos el estudio de arreglar ese, pero dijimos que era una cosa casi imposible porque había que vaciarlo, hacer todo un tratamiento interior de la madera para después recuperar, entonces ese era casi el costo del mismo y no se tenía la certeza de que quedara bien. Había que suspenderlo para trabajar, sacarlo de la humedad donde estaba, entonces empezar por debajo a limpiar, sacar todo lo malo y en seguida sellar por dentro, y además que ya se desprendió parte de la escultura y no hubo más que hacer.

Ahora la forma como se retiró eso de la plaza fue a raíz de que instalaron un reloj ahí. Hay que ser claro en este sentido. Estaba feo el monumento para la inauguración del reloj, así que ahí lo echaron abajo.

Y de modo más o menos brutal (partido en pedazos y echado abajo) … a lo mejor no había otra forma…

Yo creo que había formas más respetuosas. Se puede echar abajo un monumento, pero no como lo que pasó en Irak, ¿Por qué tipo así lo hicieron o no?, como votaron la escultura de Sadam. Yo no digo que no se hubiera sacado, pero no botar. Yo le dije al encargado, “póngale unos neumáticos por último, para que no caiga al suelo, para que sea un poco más suave”.

EL DESTINO DE LOS RESTOS: "HAY QUE ACTUAR PRONTO"

De todas formas se ha visto un intento posterior por rescatar unos trozos, unas especie de mascarones, como el que se ve a la entrada de la Casa de la Cultura. De que no quede en la nada misma, sino en sitios más resguardados que ese primer escenario.

Pasa algo curioso. Hay gente que hasta está interesada en comprarlo. Aquí han llegado a comprarlo.Es propiedad del municipio.

No, es que ahí hay otra cosa, el interés particular por rescatar esto. Yo no quiero tirar dardos, pero no queremos tampoco que termine al lado de la basura (señala un trozo que precisamente se encuentra allí, en un rincón junto a los recipientes de basura en el patio de la casa de la Cultura, donde trabajan en la nueva obra). Ahí está. No es digno. Si nosotros le preguntamos a cualquiera si se lo quiere llevar a la casa (un trozo o pieza de el mismo), cualquiera se lo lleva. Lo que tenemos que hacer es tomar eso, echarle unas capitas de barniz, y ponerlo en lugares protegidos, se me imagina, el teatro adentro, un liceo. Que se lo lleven. La Universidad (de Valparaíso, campus Rengo) quería llevárselo. Pero que pasa, que hay que tomar las determinaciones que corresponden y tiene que ser luego también, antes que se siga deteriorando. O va a pasar lo mismo que pasó cuando estaba entero.

Por lo que Ud. cuenta, ante los reclamos de la gente y luego ya de un periodo de tiempo la autoridad decide hacer un nuevo monumento. Entonces ¿fue una reacción más que una iniciativa de política propia?

Ahí yo no puedo entrar en detalles, yo creo que se conjugaron las dos cosas, porque yo no puedo entrar a juzgar, o a calificar, ya que ellos decidieron hacerlo y hay que darles el valor que corresponde y reconocer que se consiguieron los troncos, los trajeron, están en la disposición de hacer una gran instalación, no como la otra. Hay una buena disposición.

Que pasa, hay un tema que también la comunidad debe saberlo. Esta obra está inscrita en registro de propiedad intelectual -esta y la anterior, que es la misma-. En Santiago está inscrita la Obra a la Familia, que está instalada en la Plaza de Armas de Rengo. La ley de propiedad intelectual castiga al responsable de la no mantención de esta, deterioro, hurto… y tiene varios parrafitos que protegen la obra intelectual, entonces los autores y cualquier individuo, cualquier renguino, si ve que esto está deteriorándose puede acusar la comisión de un delito o una falta, porque es una ley que protege, no un acuerdo entre amigos.

LA HISTORIA DE LA NUEVA OBRA

Tal como analizamos las figuras del antiguo monumento, ¿qué historia cuenta el actual?

La diferencia es que el primero era un solo trozo. Nosotros buscamos por todos lados un trozo con las dimensiones del anterior, pero no encontramos acá en la zona. Incluso primero pensaban hacerlo en piedra, yo fui a Pelequén a ver piedras, pero tampoco habían piedras de esas dimensiones, entonces, bueno, veamos otro tipo de árboles. Y esto se conjugó, porque la CONAF tenía un manejo de árboles en un sector que tiene un campo experimental cerca de Pichilemu. Ellos tenían que hacer un manejo, porque tenían que instalar un refugio para los brigadistas y yo supe. Entonces partimos con Sergio Roldán que trabaja en la municipalidad y nos acompañó, el fue parte clave en este tema, y fuimos a ver los árboles. La CONAF nos donó estos árboles, porque los tenían que sacar. Entonces elegimos los que nos servían y los trajimos.

Ahora, la configuración de esta nueva escultura es más compuesta, llamémosla así, tiene más piezas, son cuatro trozos, que tienen más figuras, entonces va a ocupar un espacio más grande en la plaza, va a ser interactiva porque la gente va a poder relacionarse con ella, comunicarse por entre medio, como en un triángulo con una al centro. En ese sentido va a tener más figuras, pero siempre rescatando la original. Está la parte del sentimiento, del amor, del desamor, parte de lo que son las diferentes personas, el tío, la mamá, el papá, el abuelo, hay una temporera por un lado que está representando el mundo del trabajo, también están las tres figuras principales que son la familia que va a estar arriba en una altura cerca de los cinco a seis metros. Va a estar más completa.

En la primera obra, entiendo que se concibió como un regalo, con un sueldo muy simbólico, ahora al parecer habría una suerte de pago en reconocimiento al trabajo de los artistas, pero también muy por debajo del valor de una obra de estas características en el mercado.

¿No se si se ha informado cómo es el pago?

El alcalde nos ha dicho que han sido unos cuatro millones, aproximadamente…

La inversión en total son cuatro millones, incluyendo todo, pero lo que recibe el que habla, no es ese valor, es menos de ese valor, que si lo reflejamos en el tiempo y en las obras que hay acá, no se, uno de los trozos tendría el valor que están pagando, porque si hacemos una comparación en el mercado nacional de cuanto vale –bueno, la calidad siempre hay que ponerla en juego, pero, cuanto vale, más o menos la mano de obra– por un trozo no cancelan la escultura, no alcanzan.

Ahora, si tuviesen que entregar esto a la comunidad con un mensaje, teniendo la experiencia del descuido con el anterior en términos de mantención, ¿qué les diría?

Yo estoy confiado que la comunidad lo va a aceptar. Tengo un dejo de temor de que ellos siempre piensen en el antiguo, que nos digan “no, pero si la otra era la escultura nuestra”, entonces tómenlo como que es otro obsequio que se le hace a la comunidad que también es de ellos y si pasó por esta plaza una escultura, bueno, que le pasó lo que aquí comentamos, está es otra que con igual cariño, o con más cariño que la anterior, por el hecho de que la otra se perdió, no se, yo creo que el valor económico, no tiene ninguna relación con el valor sentimental que le hemos puesto a esta escultura y eso creo que queremos trasmitir ese día a la comunidad y el mensaje que nosotros les dejamos es que la quieran, que la respeten como respetaron la otra y de lo cual estamos muy agradecidos: ellos nunca le hicieron ningún daño, ni un clavo, ni siquiera la rayaron, y eso da a entender que la querían y queremos lo mismo con esta.

Esta no es de nosotros, es de ustedes de la comunidad, a partir del siete de diciembre (de 2007) forma parte del patrimonio de todos los renguinos, es su monumento.
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Ver Notas relacionadas:

“Monumento a la Familia 1: Un Regalo que se Marchitó” (Entrevista a Hugo Alvear) En coautoría con Francisca Madriaza.
En http://revistaobservatorioregional.blogspot.com/2007/12/monumento-la-familia-1-un-regalo-que-se.html

“Monumento a la familia 2: la Respuesta a una Vergüenza”. (Entrevista a alcalde de Rengo, Fernando Zapata)
En http://revistaobservatorioregional.blogspot.com/2007/12/monumento-la-familia-2-la-municipalidad.html

En la imagen, Guillermo Torrealba esculpiendo las figuras que conforman el segundo Monumento a la Familia. Es observado por alumnas de la Escuela la Paz de Rengo. En ambas versiones del monumento compartió la autoría con el profesor de arte Hugo Alvear. Fotografía de Jorge López

Del Estado-Nación al Estado-Multicomunitario


Génesis de la construcción de un camino al desarrollo,
trazado por la voluntad de todos los chilenos


Pablo Favio Vásquez
Prof. Historia y Geografía y Gestor Cultural

La implementación de la Revolución de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones, hacia la década de 1990, ha venido generando ciertas transformaciones en las relaciones entre la población chilena que habita en regiones y el poder Estatal centralizado en la región Metropolitana de Santiago.

Desde la última década del siglo pasado, el acceso a medios de comunicación globalizantes permitió a un reducido grupo de la población extra-metropolitana acceder a herramientas informáticas que les otorgaban un cierto espacio de autonomía en la organización, decisión y acción con respecto al poder centralizado.

Sin embargo, la generación de actividades culturales por parte de éste grupo –pioneros en gestión cultural en regiones- se topó muchas veces con la desidia e incomprensión de sus iniciativas, sobretodo al momento de ser consideradas éstas como un “mero espectáculo”, en vez de entenderlas como un medio de participación ciudadana e Instrumento de (auto)educación social.

En este contexto, debemos considerar necesario hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué es la cultura?, ¿Quiénes construyen o generan Cultura? ¿Cuándo se crea Cultura?

Por cultura, debemos entender a cualquier creación generada por el ser humano, tanto material como inmaterial, para relacionarse entre sí y con el medio ambiente en el cual se encuentra inserto. En este sentido, cabe agregar que toda creación cultural es valiosa en sí misma, por cuanto su existencia obedece a un contexto social, temporal y espacial único e irrepetible.

Hemos de considerar que todo ser humano es creador de cultura, por cuanto su constitución como individuo único e irrepetible (combinación de genética y medio social-ambiental), hace que sus acciones tanto materiales como inmateriales adquieran éstas mismas características, lo que a su vez, le permiten diferenciarse del resto de la humanidad.

En el caso del ámbito temporal, se tiene que la creación de cultura es un proceso ininterrumpido y afecta a todos lo espacios, es decir, la cultura se crea y transforma en cada momento y en cada espacio social y geográfico en el cual está presente el ser humano.

Ahora bien, por motivos de su agrupamiento natural, los seres humanos han dado vida a una serie de organismos que, debido a su cohesión, le han permitido amplificar y extender sus creaciones culturales: la comunidad.

La Comunidad: célula cultural básica.

La unidad mínima de población humana para entender el desarrollo cultural de cualquier aglomeración social mayor, es la comunidad. Este grupo humano, puede ser definido como:

“Un conjunto de habitantes de una aglomeración humana, que poseen características semejantes (o que les pueden ser atribuidas externamente por otros), que desarrollan relaciones entre sí, que desarrollan actividades laborales o de otra índole comunes y, que, pueden o no habitar en una misma zona de la ciudad”. [1]

En este mismo contexto, la ciudad también puede ser entendida como un conjunto de comunidades. Esto permite a su vez, la creación de un espacio comunitario o varios espacios comunitarios, conceptos que se identifican como: uno o varios lugares, constituidos por espacios públicos o privados, en los cuales se crean, transforman y destruyen relaciones entre los miembros de una comunidad o entre varias de ellas.

Cabe destacar que los espacios comunitarios pueden o no estar agrupados en una zona determinada de la ciudad. Cuando un grupo de espacios comunitarios coinciden en ubicarse en un reducido espacio físico, se produce la creación de barrios, donde la relación-actividad social principalmente desarrollada allí, le otorgará su identidad a éste.

La Cultura en la Región de O’Higgins

En el caso de nuestra Región de O’Higgins, los elementos generadores de cultura y, que al mismo tiempo le otorgan una idiosincrasia, se encuentran diseminados por todo lo ancho y largo del territorio regional: las comunidades rurales.

Las comunidades rurales poseen las mismas características que una comunidad urbana, pero, a diferencia de ésta, la comunidad rural presenta una cohesión mucho mayor entre sus integrantes. Ello se debe normalmente a que las actividades que éstos desarrollan se ejecutan en un radio de acción muy reducido dentro o alrededor del núcleo habitado. Por otra parte, algunas de éstas labores involucran una alta cantidad de pobladores de la comunidad, por cual, las relaciones sociales se ven reforzadas con la cotidianeidad del acto de la convivencia, la cual, muchas de las veces se consolida finalmente a través de algún rito social de enlace entre las familias, como es el caso de Matrimonios, Bautizos o, agrupándolos en organizaciones comunitarias Centros de Madres, Clubes Deportivos, Comités de Viviendas, Bomberos, Juntas de Vecinos, etc.

Desde el punto de vista cultural, las comunidades rurales poseen una idiosincrasia marcada por la directa relación de sus miembros con el medio ambiente en el que se asienta el conjunto de pobladores, lo que se ve reflejado en el fuerte sentimiento de apego de éstos a la tierra que los envuelve cada día; y, por el cúmulo de vivencias compartidas a lo largo del tiempo por sus habitantes –y que son expresadas a través del canto, el baile, la pintura, el deporte, gestos y símbolos sociales, etc.–, generando finalmente una Imagen e Historia Local común a todos, pero al mismo tiempo, irrepetible en relación al resto de la Región.

De esta manera, la personalidad de cada comunidad presente en la Región adquiere ribetes de singularidad, ya que el mismo sentimiento de valoración hacia ella, permite a sus habitantes diferenciarla de otras comunidades rurales, las que muchas veces parecieran ser semejantes entre sí. En síntesis, cada comunidad rural es un microcosmos (única en sí misma), lo que la hace culturalmente original y patrimonialmente invaluable.

La Pérdida de Idiosincrasia, Identidad y Autonomía Regional

Desde el establecimiento del sistema de Regiones en la década de 1970, la participación ciudadana en la toma de decisiones se vio cercenada desde el momento mismo en que las máximas autoridades regionales fueron designadas por el Poder Ejecutivo, en este caso, Intendentes Regionales y Gobernadores Provinciales.

Desde el punto de vista de la Cultura y el Patrimonio, esta situación ha constituido un grave impedimento, por cuanto la responsabilidad de efectuar una positiva labor por parte de quien detenta el cargo, no es rendida a la ciudadanía (ni urbana ni rural) correspondiente, puesto que quienes ejercen dichos puestos, solo deben rendir cuentas al poder centralizado del Estado, presente en la siempre culturalmente distinta y hegemónica Capital Estatal: Santiago.

Es simplemente imposible para una Región buscar y alcanzar el desarrollo en pro del bienestar de sus habitantes si sus máximas autoridades son designadas por entidades que no habitan en la Región misma. O si las estrategias o marcos regulatorios se diseñan en la distante metrópolis.

La Recuperación de la Idiosincrasia, Identidad y Autonomía Regional

Para generar desarrollo y crecimiento en nuestra Región, primero es necesario conocer a sus pobladores, haber compartido con ellos sus experiencias diarias, haber conocido las historias y leyendas locales de sus antepasados, comer de sus alimentos en su propia mesa, entender sus preocupaciones y ser partícipe de sus problemas y esperanzas... Y, lo más importante, entender que todo este conjunto de vivencias son auténticas, válidas, legítimas y actuales, por cuanto su existencia es importante y, más aún, en su actuar contribuyen a la Vida de la Región.

De la mano de lo anterior, cada comunidad urbana y rural presente en la Región tiene el deber y el derecho de contribuir al desarrollo de su propia personalidad, ya sea a través de la autogestión (iniciativas propias) o por medio de la colaboración de otras instituciones (el Estado, ONG’s u organismos internacionales), en actividades tales como: hermoseamiento de parques, mantención de la limpieza de los barrios, comités de vigilancia; juegos y deportes para niños, jóvenes, adultos y adultos mayores; actividades artístico-culturales, creación de microempresas locales de todo tipo, etc.

En suma, todo este conjunto de iniciativas y actividades deben ser entendidas como una forma de mejoramiento de la calidad de vida propia de las personas, de sus comunidades y, de una poderosa contribución al crecimiento, progreso y bienestar social de toda nuestra Región.

Así, debemos entender que la Idiosincrasia y la Identidad de la Región de O’Higgins es la SUMA de todas las características de las comunidades tanto urbanas y rurales presentes en ella. Son éstas comunidades las llamadas a dar vida a la Región, y no la Región a ellas. Por ende, son las comunidades rurales y urbanas las que deben trabajar por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y, por consecuencia, SON ELLOS LOS RESPONSABLES ÚLTIMOS Y DIRECTOS de la creación de una REGIÓN VERDADERAMENTE AUTÓNOMA, creando por iniciativa comunitaria, las instituciones civiles que permitan la participación social en todos los ámbitos regionales.

De cada una de las actividades, opiniones y decisiones que todas las personas realizan, dicen y ejecutan, depende la autonomía y el progreso de nuestra Región y, por ende, el futuro de nuestros hijos.Como consecuencia de toda esta cadena de acciones, se llega a que la figura real del Estado-Nación desaparece, y es reemplazada en la vida cotidiana por un organismo vivo y dotado de alta movilidad y dinamismo, abierto a las transformaciones benéficas y consciente de lo pasado, el presente y los tiempos venideros: un Estado de todos los chilenos, El Estado-Multicomunitario.

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1) Vásquez, Pablo Favio. Rescate Testimonial e Historia Oral de la Población Puertas Negras del Cerro Playa Ancha de Valparaíso 1965-2005. Tesis de Título, Universidad de Playa Ancha, 2005, pág. N° 33.


Vista de Malloa. Imágen de Jorge Díaz

Religiosidad Popular y Animitas: El caso de "Pepe de Roma"


Reflexiones en torno a un paseo de domingo por el cementerio de San Fernando

Texto y fotos por Jose Luís Guajardo Valencia
Profesor de Historia y Geografía

RELIGIOSIDAD POPULAR Y ANIMITAS

La religiosidad popular latinoamericana, especialmente en comunidades con una reserva cultural originaria, no perdió en su totalidad sus costumbres ancestrales, aún a pesar de la conquista española y lo que ella supuso: destrucción de imágenes, dioses, templos y calendarios.

La conquista hispana no fue capaz de terminar con la inercia subconsciente de los rituales religiosos de los pueblos aborígenes. Es por ello que construyeron con las mismas piedras de los templos precolombinos sus iglesias y en el mismo lugar de aquel tradicional centro de peregrinaje y ofrenda, decidieron izar su cruz; un segundo paso en esta cruzada evangelizadora fue equivaler los santos con los dioses "herejes"; el tercero, escarmentar cualquier acción de nostalgia manifiesta; el cuarto, hacer entrar la letra y el idioma con sangre. Así se desarrolló grosso modo la estrategia evangelizadora, sostenida por más de tres siglos de expoliación colonial y continuada después por la institución cristiana católica -en situación y condición de comensalismo- desde el oligárquico y flamante Estado nacional.

De esta manera, no sólo se vivió un fenómeno de transculturización que fagocitó las imágenes, dioses, templos y calendarios indígenas (por lo tanto su cosmovisión) sino que el ser mismo originario se vio trastocado por los procesos asimétricos del mestizaje cultural. Los únicos elementos mentales que se conservaron fueron algunas costumbres arraigadas: rituales de peregrinación y de ofrenda que evidenciarían, a modo de sincretismo, evidentes reminiscencias de una práctica ancestral de las comunidades originarias.

El acto del rito religioso a un dios cercano (disfrazado ahora de santo) se conservó por fuerza mayor, como si fuese el propio ser originario quien se tomase revancha en las prácticas religiosas del monoteísmo. Este fenómeno es apreciable aún a pesar de la carga católico-cultural por siglos dominante, puesto que persiste la práctica religiosa popular como un residuo cultural no degradable dentro del universo cristiano.

La persistencia de la práctica del rito religioso popular a un dios cercano y personalizado obligó a la iglesia católica a establecer una especie de cooptación cultural, dotando a estos pequeños dioses de sentido y justificaciones milagrosas propias del cristianismo. Este hecho, más que una voluntad comprensiva y complaciente, fue el resultado de la incapacidad evangelizadora de erradicar esa especie de manía social involuntaria. De esta manera, la Iglesia Católica (y posteriormente algunas cristianas no católicas) se vio en la obligación de tolerar una costumbre de mala gana: porque integrarla significaba contradecir el pilar mismo en que se sustenta su credo y contradecirla podría significar la perdida de la fuente de la fe -los creyentes-, que es, precisamente, donde “descansa” y se justifica la estructura eclesial. Es por ello que se hizo y se hace la vista gorda ante estas prácticas religioso-populares, tanto de peregrinajes a ciertos santos populares o a devociones fervorosa a ciertas “animitas” [1] que conceden milagros.

Este hecho siempre ha sido tratado por los pensadores de la evangelización, es por ello que se instalaron vírgenes estratégicas para canalizar este fervor popular, puntos que hoy motivan y mueven cada año a una enorme cantidad de personas, especialmente a sectores populares.

La pregunta es: ¿qué los mueve a persistir en el rito?. La Iglesia Evangélica establece taxativamente que “no cree en santos ni menos en animitas, porque el único que intercede ante Dios por los hombres es Jesucristo. Que los muertos, una vez que dejan este mundo, están en la presencia del Señor y no influyen sobre lo que pasa en la tierra, de manera que el culto a los muertos es paganismo puro, que no tiene relación con lo que dice la palabra de Dios, que pone como único mediador a Jesús, porque Él es el camino para llegar al Padre”. Es por ello que la gente que “busca solución a sus problemas prometiendo una velita a una animita, no es lo que Dios quiere” [2].

De esta manera, la Iglesia evangélica discrepa de esas creencias populares, que por sobre todas las cosas, considera erradas.

La Iglesia Católica reconoce que este fervor se manifiesta preferentemente en las personas de escasos recursos, donde está la “masa” del cristianismo. También reconoce que es una forma “admirable” de expresar la fe, pero que el culto a las animitas nunca ha sido bendecido, que si “uno tiene fe, puede encontrar en las iglesias sitios adecuados para rezar”. Que las animitas “no obran milagros” puesto que esa tarea “solo le corresponde a Dios. Es el padre quién escucha nuestros ruegos y el que está presente cuando la gente pide ante una velita encendida. La Iglesia Católica respeta estas creencias, a la vez que estima que estas deben ser encauzadas por el camino de la fe...”. Estas creencias según el sacerdote “están presentes en los pueblos indígenas, que veneraban el sol, la luna, la tierra y sus antepasados” [3].

Vuelvo entones a la pregunta anterior: ¿Qué los motiva?, ¿Qué puede motivar a personas católicas o evangélicas a insistir en prácticas no avaladas ni enseñadas por sus iglesias?. Pienso entonces que la práctica milenaria del rito esta incorporada en el ser social como un reflejo mecánico y subconsciente de larga duración que se manifiesta con mayor intensidad en los sectores populares. El hecho que se manifieste, con mayor intensidad y regularidad en estos sectores, tiene que ver con la costumbre de la práctica, acción mejor aprendida y asimilada que la doctrina.

LA ANIMITA A PEPE DE ROMA: UN CASO DE RELIGIOSIDAD POPULAR EN EL CEMENTERIO DE SAN FERNANDO (CHILE)
“...es la Fe la que vale”

Pepe de Roma [4] cuyo nombre era José Ramírez, encontró la muerte un 11 de junio de 1981, como así lo atestigua su florido y bien cuidado nicho. Luís Urra [5] lo recuerda como una persona con una evidente enfermedad mental (esquizofrenia al parecer), era un hombre sano y respetuoso, “no era atrevido”. Su vida transcurrió en un deambular permanente por las calles de la ciudad de San Fernando: “él las sabía todas” era como “un periodista que sabía todo lo que ocurría en San Fernando y lo copuchaba todo”.

Nuestro personaje vivía de la caridad de los vecinos. El alimento, para él, quizá haya sido también una excusa, una excusa para romper su silencio, esa monotonía del ser que a veces inquieta y carcome el espíritu de los hombres solitarios. El amanecer era una invitación para la cual ya tenía la respuesta: rondar en búsqueda vigilante, ser el primero y el más informado acerca de cualquier alteración en la quietud somnolienta de una ciudad, a simple vista, dormida. Don Luís lo recuerda entre las imágenes que se agolpan en su pupila: “nunca lo vi con zapato, siempre andaba con hojotas”. Hojotas que le acompañaban también en su entusiasmo deportivo, canalizado activamente por su amor incondicional al club de deportes Colchagua (“El Colchagüita”) de la ciudad de San Fernando.

Pepe era, tal vez sin saberlo él mismo, la mascota del club, cartel que le permitía entrar libremente al estadio y obtener pasajes gratis con entrada liberada a los recintos cuando su club viajaba a otros lugares. El anciano José Chandía nos relata: “cuando el equipo viajaba nadie preguntaba, y entre todos los socios le pagaban los pasajes”.

No pudimos recoger información acerca de cuanta tristeza generó su muerte en la comunidad de San Fernando. Aquellos ancianos entrevistados sólo se enteraron que había fallecido al no verle en un par de días: “es que no hubo otro Pepe de Roma que recorriera las calles informando de su muerte” nos dice Don José mientras mira como buscando algo que no piensa encontrar.

Pero el espíritu de su vida recorrió el latir instantáneo de los vecinos y no pasó mucho tiempo para que algún anónimo decidiera colgar en su nicho una bandera del Colchagua; posteriormente alguien le encendió una vela y Pepe comenzó a devolver lo que, según todos, del cielo recibía.

¿Quién habrá sido el primero o la primera en atreverse a pedirle un milagro?, ¿quién le habrá dejado la primera velita con alma? ¿Quién habrá citado su nombre por primera vez un una letanía interminable? No lo sabemos. Hoy Pepe de Roma es un santo popular, con una animita con placas, con cartas, velas y diversas señales de agradecimientos. “Él es muy milagroso”, expresa el señor Urra después de un prolongado y reflexivo silencio: “cuando murió la gente colocó su fotografía en un rincón del cementerio y como en todas las cosas es la Fe la que vale, entonces le empezaron a pedir mandas y él se las hacía. Se consideró entonces que él hacía milagros y así se fue dando como usted puede ver. Él es muy milagroso, usted lo puede ver en el lugar bonito que él tiene”.

La frase que más se repite en su animita es: “Gracias Pepito por favor concedido”. Así, José Ramírez es el primer santo popular nacido espontáneamente en San Fernando.

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[1] Su origen es remoto y se refiere a “animismo” o veneración de espíritus.
[2] Pablo Bañados, Pastor de la Iglesia Jesús te Llama.
[3] Sacerdote Jesuita José Donoso.
[4] “Pepe” por José y “Roma” por ser originario de Roma, localidad cercana a San Fernando.
[5] Luís Urra, nuestro entrevistado. Persona de la tercera edad que asiste cotidianamente al cementerio de San Fernando a conversar con su amigo José Chandía. Fueron entrevistados por el autor el 19 de Octubre de 2007.

Fotografía de Jose Guajardo: A pasos de su tumba se encuentra la animita que espontáneamente fueron “construyendo” los vecinos de San Fernando a Pepito de Roma.

Tener v/s Saber ¿El dilema cultural de Rancagua?


Entrevista a la Sra. Carmen del Río
Directora del Museo Regional de Rancagua

Pablo Favio Vásquez
Profesor de Historia y Geografía
Gestor Cultural

Rancagua. Mediodía. Los rayos del Sol se desplazan a raudales por entre los caminantes que se mueven a través de Calle del Estado. La gran mayoría de ellos son estudiantes secundarios, provenientes de los estable-cimientos situados al sur de Calle Ibieta.

Sus miradas me hacen sentir extraño. Pareciera que mi presencia en la entrada del Museo Regional de Rancagua fuera demasiado atípica para ellos, acostumbrados a pasar frente a ella sin siquiera atreverse a ingresar a conocer sus dependencias. Mis sospechas son confirmadas cuando un alumno secundario se acerca hacia una de las ventanas de la vetusta casona colonial para mirar su reflejo en uno de los vidrios y ordenar su cabello según la tendencia de moda en la actualidad.

Mientras, otro joven estudiante secundario con sus cabellos teñidos de tonos claros me observa.
Me siento como un astronauta en busca de vestigios arqueológicos en lo que una vez fue nuestro planeta-hogar.

Afortunadamente para mí misión, he logrado dar con una habitante muy especial de este paisaje. Viene recién llegando de un largo viaje. Salgo a su encuentro en el zaguán del Museo. Su nombre es Carmen del Río. Es Historiadora, titulada por la Pontificia Universidad Católica de Chile y, es la Directora del Museo Regional de Rancagua desde el año 1983.

Con una exquisita cordialidad me invita a pasar hasta donde se encuentra su despacho, espacio que es compartido por otras dos personas que realizan labores administrativas en el Museo.
Su escritorio parece un Volcán en pleno proceso de creación. Enormes masas de documentos se apilan en él, atestiguando el duro trabajo que implica dirigir una institución dedicada al resguardo, conservación y exhibición del Patrimonio Cultural Local, Nacional y Extranjero que se muestra y organiza en el Museo.

Sin embargo, la Sra. Carmen del Río está contenta, trae buenas noticias para el devenir del Museo.

Mientras tanto, mi curiosidad comienza a desparramarse en un pequeño arroyo de preguntas...

A su juicio, ¿cuáles son las mayores problemáticas que debe enfrentar el Museo Regional?

En Rancagua faltan muchas cosas, pero existen una serie de problemáticas que atentan contra la labor del Museo. De éstas, la principal es el problema de la difusión. Existe Red O’Higgins, pero los tiempos que se asignan para informar a la comunidad regional de las actividades culturales son muy ínfimos. Nunca sale toda la cartelera cultural que se está realizando. Por otro lado, los diarios de la Región tienen muy poca cobertura, por lo que cualquier información que se publicite allí no siempre llega a las personas a las cuales si les interesa concurrir o participar en eventos culturales. Junto a ello, la idiosincrasia de un sector de la población rancagüina no valora en su justa medida ni la Cultura, y menos aún, las actividades culturales en sí: el rancagüino es una persona que se queja mucho de que no pasa nada en la ciudad, pero cuando hay eventos, tampoco asiste.

Se podría inferir entonces, ¿que al rancagüino no le importa culturizarse?

En general pareciera que la Cultura no está entre las necesidades o intereses primordiales de los rancagüinos.

Desgraciadamente estamos en una zona en la cual ese sector de la población rancagüina que es apática hacia la Cultura, goza de altos ingresos. En este contexto, pareciera que a ellos les interesa más tener bienes materiales que conocer Cultura, empaparse de lo nacional y de las creaciones extranjeras.

¿Serían estas dos causas, las responsables del apagón Cultural que actualmente pareciera apoderarse de nuestra Capital Regional?

Yo creo que no existe un Apagón Cultural como tal. En Rancagua pasan cosas, muchas de ellas interesantes, pero ejecutadas por pequeños grupos. El saber como conocer y difundir a esos grupos que están trabajando y difundir sus actividades es lo complicado.

Fuera de eso, aquí se hacen Carnavales, Fiesta de la Cultura y otras actividades. La Fiesta de la Chilenidad convoca mucha gente, pero no siempre esa gente asiste por aprehender cultura. La gran mayoría asiste para observar el Show, el Espectáculo. Eso no es malo, pero desgraciadamente prevalece demasiado.

En todo caso, Rancagua posee un evento cultural anual de categoría nacional, como lo es el Concurso Literario Oscar Castro, el cual es financiado por la Corporación Municipal, y que atrae a concursantes de todo el país.

Cabe destacar también que este año esta especial-mente relaciona-do con lo Cultural, pues el 2008 es el Año Iberoamericano de los Museos y, el próximo Domingo 25 de Mayo es el Día del Patrimonio Cultural.

¿Esta apatía hacia la Cultura se repite en las zonas rurales de nuestra Región?

No, todo lo contrario. En las zonas rurales hay mucho mayor interés por la Cultura. Cuando se realizan actividades en las comunidades rurales, asiste mucha gente. Va toda la comunidad. Para ellos es una oportunidad, y la aprovechan muy bien.

¿Considera usted que sería mejor, traer a la cultura de nuestra Región para exponerla constantemente en Rancagua, en vez de organizar actividades solo desde y para los habitantes de la Capital Regional?

Se han realizado varias actividades a nivel Regional. Entre ellas, eventos pictóricos. En ellos han participado varios creadores de comunidades rurales de la Región, pero también han participado artistas de Rancagua.

¿Qué necesita actualmente el Museo Regional de Rancagua para convertirse en un Motor de Desarrollo Regional?

Hemos crecido mucho como Museo desde los años 80’, pero igual necesitamos mayores recursos, más personal. Se necesita mucho del apoyo del sector privado. Cada actividad es ejecutada a través de un proyecto, pero éste debe ser bien planificado y, se le debe buscar el financiamiento necesario para realizarlo. Toda esta labor agota mucho. Junto a ello, obviamente, se necesita una mayor valoración de la Cultura, si ésto mejorara, tendríamos mayores asistencias, interesados en conocer y, mayores ingresos para solventar estos actos y nuestras labores.

Junto a lo anterior, cabe destacar que el sistema de transporte regional y local juegan en contra del desarrollo cultural. Entre Rancagua y las comunas aledañas se corta toda comunicación a partir de las 22:00 horas debido a la finalización de los recorridos de los buses intercomunales. Yo tengo una amiga Arqueóloga en San Fernando que ha querido colaborar con el Museo, pero desgraciadamente no ha podido hacerlo debido a esto mismo: se queda sin locomoción.

¿Quién va a asistir a un evento cultural a las 8 ó 9 de la noche si a las 10 ya se queda sin poder regresar a su hogar?

¿El Museo mantiene relaciones con instituciones culturales argentinas vecinas de nuestra Región?

Sí, se mantienen relaciones. Pero éstas no son continuas. Se abordan temas puntuales, colaboraciones. Hay un intercambio.

¿Es de importancia la ausencia de una Universidad en la Capital Regional en lo concerniente al Desarrollo Cultural?

No sé si sería necesaria una Universidad aquí. Lo que sí sería importante es que, esa capacidad que tienen las Universidades para crear cultura, pudiera ser poseída por una institución de nuestra Región o Capital Regional. Quizás se podrían potenciar las Universidades o sedes que ya existen. Al menos la sede que posee la Utem en la ciudad de San Fernando ha llevado a cabo una amplia gama de actividades culturales.

¿De que manera cree usted que se podría revertir esta situación de apatía hacia la cultura en nuestra Capital Regional?

El año 2007 fue un muy buen año para el Museo, en comparación al año 2006. Sin embargo, actualmente pareciera que los rancagüinos no están muy entusiasmados, pues hemos tenido una baja en la asistencia a los eventos en relación al año 2007.

Con respecto al futuro, yo creo que éste está en las nuevas generaciones, en los niños. A ellos debemos inculcarles muy bien el valorar el saber y el conocer. Sin embargo, en este ámbito, debemos dejar en claro que no siempre los directivos de las instituciones educacionales están predispuestos a hacer partícipes de las actividades culturales a los alumnos de sus establecimientos. Es muy complicado traer a los alumnos desde los colegios y liceos hasta el Museo. Les ponen muchas trabas para asistir. Eso le quita peso a la importancia que realmente tiene la Cultura y, desgraciadamente lleva al alumno a considerarla como de poca importancia para él. Una especie de círculo vicioso.

No obstante todo esto, que pareciera ser muy negativo, tengo esperanzas en las generaciones venideras. Ahora, están llegando muchos profesionales jóvenes a Rancagua, y muchos de ellos están buscando acceso a actividades culturales. Quizás ellos puedan generar ciertos cambios positivos en el entorno socio-cultural de la ciudad.

En la imagen, la historiadora Carmen del Río. Fotografía de Katherine Trujillo

Profesionalización de los Trabajadores Temporeros Frutícolas: el Combustible de Chile como Potencia Alimentaria.


Análisis de las Transformaciones en las Relaciones Laborales de los Trabajadores Temporeros Frutícolas en el Chile de Hoy.

Entrevista al Padre Eduardo Morín, Asesor Diocesano Pastoral de los Trabajadores y Temporeros, Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua


Por Pablo Vásquez
Profesor de Historia y Geografía

Rancagua, seis y media de la tarde del día viernes 22 de Enero de 2008. Mis pasos me llevan desde el bus que me trae desde las afueras de la ciudad hasta las inmediaciones de su corazón neurálgico. Mi sombra atraviesa raudamente la Avda Millán para sumergirme en la embaldosada calle Del Estado.

Allí, portentosa y con las antiguas ganas de lucir mejores galas, la emblemática Iglesia de San Francisco me recibe con una serenidad que tan solo las viejas montañas de la Cordillera de los Andes han de conocer.

Ingreso por la puerta de cristal situada a un costado del frontis. Un fresco aire proveniente desde el interior del edificio me da la bienvenida, apaciguando con ello el intenso calor de las tardes de verano de nuestra región.
Me presento. Un sacerdote me saluda y me conduce hasta el despacho de quien me espera. Un largo corredor me recibe y, en sus orillas seis sillas finamente entalladas en madera son objeto de mi admiración.

He llegado a mi destino: La Pastoral de los Trabajadores y Temporeros de la Diócesis de Rancagua.

Adentro, se oye la voz del Padre Eduardo Morín.

Cualquiera diría que el padre Morín ha sido minero por lo menos unas tres décadas: es de estatura media, robusto y con unos brazos gruesos como ramas de roble.

Su acento y su rápido castellano lo delatan como extranjero.

Claro que sí, nació hace 68 años en la parte francesa del Canadá: Québec, y sí, su fortaleza se la ha ganado a través de sus experiencias misioneras en los campos y selvas de Chiapas en México; junto a los Mayas y los exiliados de Guatemala y en los campos del Valle de Copiapó de nuestro país, por mencionar solo algunas de sus estancias en el mundo.

Me dice que ha estado buscando nuestra Revista en Internet, lo que me indica que estoy en presencia de un ser inquieto, siempre en busca de más conocimiento.

Sonrío y le explico como había que encontrarla.

Pasamos a continuación, a otra oficina, un poco más reducida pero igual de confortable que la anterior, situada en frente de aquella.

¿Padre Morín, cual es a su juicio el panorama que se vive actualmente en el mundo laboral de los temporeros?

Actualmente, se está gestando una gran transformación en el mundo rural de Chile. Quizás buena parte de ello sea producto del proceso de globalización en el cual el país se insertó gracias a los amplios tratados comerciales que el Estado ha propiciado. Todo ello, le ha otorgado a Chile el carácter de “potencia alimentaria”.

Las exigencias en los estándares de calidad de los alimentos que los consumidores de Europa, Asia, y América del Norte ha obligado a los productores chilenos a mejorar sustancial-mente sus productos, el uso de tecnología de punta y el uso de trabajadores cada vez con más alta especialización y, es en esta última parte donde se está generando lo que podría llamarse una crisis.

Cada temporada, las Agroexportadoras solicitan mayores exigencias a la hora de contratar trabajadores agrícolas para las labores frutícolas.

Sin embargo, estas exigencias no han estado acordes con los sueldos recibidos por estos mismos trabajadores. En el Valle de Copiapó los trabajadores que llegan hasta allí ganan tres veces más que en la Región de O’Higgins. Cada temporada, llegan hasta el Valle de Copiapó entre 10 y 15 mil trabajadores provenientes de todos los rincones de Chile. En los años 80 eran conocidos como “Los Mochileros”. Pasan 10 meses, entre Agosto y Mayo deambulando por los valles agrícolas ubicados entre Copiapó y Coyhaique.

¿Se podría llegar a producirse una huelga o un paro de los trabajadores temporeros, si la tasa de personas cesantes al menos en la Región de O’Higgins es alta?

Es cierto, que todos necesitan un trabajo. Sin embargo, los consumidores que actualmente Chile tiene que satisfacer con sus productos agrícolas son extraordinariamente exigentes. El Mercado Japonés, el Chino y el Británico, por ejemplo, envía a sus propios veedores agrarios para observar la producción de los alimentos que posteriormente se enviarán a sus respectivos países.

Esto ha obligado a las grandes Exportadores Frutícolas a especializar y capacitar a sus trabajadores. Ya no cualquier persona puede trabajar en los campos o en los Packings. Esas empresas han publicado en el pasado las Buenas Prácticas Agrícolas para el sector frutícola de exportación y últimamente las Buenas Prácticas Laborales para la Agricultura chilena para poder responder adecuadamente a las nuevas exigencias del mercado.

El problema radica en que ésta especialización, si bien es exigida por el empleador, no es considerada por éste al momento de pagar al trabajador sus servicios. Al menos no por todos. La especialización, los años de trabajo en la misma empresa deben pagarse, la profesionalización tiene un precio y tiene un resultado económico: un producto altamente competitivo en los mercados internacionales. Eso debe pagarse.

Además de eso, está el trato que recibe el trabajador durante su permanencia en el trabajo. Muchas veces las condiciones laborales son horrendas. Muchos son tratados como si fueran esclavos.

Don Alejandro Goic sugirió el concepto del Sueldo Ético. Esto remeció completamente el mundo político y económico del país durante el año 2007.

Monseñor Goic vio que los trabajadores chilenos estaban abandonados, que nadie los defendía o se preocupaba por sus problemas diarios: los trabajadores de las tiendas, los temporeros, los obreros, etc. El sentir de éstos estaba lleno de preocupaciones: la cesantía, las cuentas que suben y suben, la educación de los hijos, los sueldos que no alcanzan...

Entonces fue cuando Monseñor Goic impulsó la idea del Sueldo Ético. No es posible que se pague lo mínimo. Lo mínimo no puede ser el sueldo justo.

Es escandaloso ver como los políticos en el Congreso no son capaces de ponerse de acuerdo debido a que no congenian en fijar el Sueldo Mínimo por unos pesos más, unos pesos menos. Eso no puede ser posible.

¿Cuál ha sido la acción de la Iglesia Católica en este aspecto?

En las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH), para el periodo 2001-2005, los Obispos señalan que (lee):

“Somos conscientes de las profundas mutaciones operadas en el mundo laboral y de la angustia que produce el desempleo.

Por ello nos proponemos: desarrollar una profunda reflexión teológica y pastoral sobre el sentido del trabajo en la era postindustrial; crear espacios de diálogo en base a la Enseñanza Social de la Iglesia , entre empresarios y trabajadores y, entre sus respectivas organizaciones; apoyar la promoción de leyes laborales más justas y crear conciencia de la necesidad de evitar las excesivas horas de trabajo que muchas veces sacrifican el descanso, sobretodo el descanso dominical, con él a personas y familias en todos los sectores de la sociedad, incluyendo el de los dirigentes políticos y sociales.

Quisiéramos seguir promoviendo, con más ahínco, la pastoral de los trabajadores y la pastoral del empresariado, entregándoles los elementos pertinentes de la Doctrina Social de la Iglesia para que asuman, desde la fe, la vocación que el Señor les ha dado y puedan promover un entendimiento más justo con los diversos agentes del desarrollo” [1]

A partir de lo anterior, la Pastoral de los Trabajadores se ha abocado a los siguientes objetivos:

1. Promover la evangelización del mundo de los trabajadores, con todos los actores que en él intervienen, y sus organizaciones.

2. Contribuir al desarrollo del movimiento de los trabajadores y al establecimiento de instancias de diálogo entre trabajadores, empresarios y autoridades.

3. Promover y desarrollar los espacios de intercambio, de experiencias de formación integral y de experiencias de espiritualidad de los agentes comprometidos con la pastoral de los trabajadores y de los trabajadores en general.

4. Promover y apoyar el desarrollo de comunidades cristianas, movimientos apostólicos y otras expresiones comunitarias de los trabajadores.

Cada uno de éstos objetivos tiene varias líneas de acción.

¿La situación de los temporeros es igual en todo el país?

No. En el Norte, al menos en el Valle de Copiapó, las condiciones de trabajo son mucho mejores que las presentes en la Región de O’Higgins. Allí hace falta mucha mano de obra en las labores agrícolas, así que por lo general los sueldos son más elevados que en la zona central del país. Ello quizás se deba a que las primeras exportaciones de frutas que envía Chile al extranjero cada año, provengan de allí. Dichos envíos se realizan en Noviembre, justo cuando el Hemisferio Norte está entrando en el invierno. A los norteamericanos y británicos les gusta comer uvas para Navidad y, están dispuestos a pagar muy bien por ello. La caja de uva de mesa llega a alcanzar los 30 dólares en Philadelphia por esos días. Es el Oro Verde.

A diferencia de ello, cuando la fruta de la zona central de Chile está lista para enviarse, esto solo se produce en los meses de Febrero-Marzo, es decir, tres meses después que se efectúan los primeros envíos desde el Valle de Copiapó. Para ese entonces, los precios de la fruta han bajado considerablemente.

Junto a lo anterior, los recursos humanos que trabajan en las labores agrícolas en la zona norte, provienen en su mayoría de la zona centro-sur del país, ya que en el Norte, la idiosincrasia local mira a este tipo de trabajo como una actividad económica indigna. Es decir, para ellos, un verdadero trabajador –un hombre- es aquel que se gana la vida partiendo rocas con su punzón y su martillo en las minas. Eso para ellos es trabajo. El trabajo en los campos es impropio de hombres.

Por ello, la gran mayoría de los trabajadores frutícolas proviene del centro y del sur del país. Se puede encontrar a muchos mapuches trabajando en el Valle de Copiapó. Incluso personas de Coyhaique.

Con respecto a la zona Central, el caso de los trabajadores temporeros es bien diferente. Ellos están siempre cerca de sus hogares, es decir, se trasladan a sus puestos de trabajo de igual manera que lo hace un funcionario de alguna oficina. Y, al terminar el turno, volverán a sus casas junto a sus familias. La única diferencia es que su año laboral es más corto. Ahora, por desgracia para ellos, los productos frutícolas que manipulan llegan a los mercados demasiado tarde como para ganar los sueldos que tienen su misma labor en el Norte del país.

Bueno y, además de eso, hay que destacar que existe mucho miedo entre los trabajadores de la zona a perder sus puestos de trabajo.

¿Cambiaría la situación si la Región contara con más diversidad industrial?

Claro que sí. Habría menos mano de obra disponible y mayor especialización aún.

¿Cuál ha sido la labor de la Iglesia entre los años 2005 y 2007?

Escuchar y compartir las experiencias de los trabajadores. Ellos también son hijos de Dios. Hemos realizado reuniones periódicas con muchos de ellos. La Iglesia Católica quiere saber que es lo que está pasando con las personas. Quiere saber sus penas, sus preocupaciones.

En síntesis, conocer sus vidas. Y en eso estamos todos nosotros trabajando. De hecho, el día 19 de Abril se realizará en Las Cabras, el lanzamiento de la Carta Pastoral a los hombres y mujeres del campo chileno. Esta carta presentada por la Conferencia Episcopal de Chile, es fruto de un proceso de 2 años “de escucha” a través de numerosas jornadas con distintos actores viviendo en los sectores rurales con el propósito de captar sus inquietudes y aspiraciones frente a los profundos cambios que se ha experimentado en el campo chileno.

Pero, por otro lado, también estamos realizando gestiones con los empresarios y las organizaciones de trabajadores agrícolas a través de la MESA PERMANENTE DE DIALOGO SOCIAL Y LABORAL EN EL SECTOR AGRÍCOLA.-

¿La Mesa de Diálogo Social y Laboral?

Sí. Se creó en los primeros días de Enero y fue impulsada por los diferentes actores que participan en las actividades hortofrutícolas. Entre ellos se destaca la Asociación de Exportadores de Chile (ASOEX), la Federación de Productores de Fruta de Chile (FEDEFRUTA) y varias Federaciones de Sindicatos Agrícolas, por nombrar solo algunas de las organizaciones firmantes. La Pastoral de Temporeros Frutícolas fue invitada a integrar la Mesa ya que tenemos presencia en varias regiones de Chile y una experiencia de muchos años de acompaña-miento a este pueblo itinerante.

La Mesa consideró la creación de un documento de protocolo en el que se estipula la intención de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, tales como la participación de la mujer, las remuneraciones, la salud y las pensiones de jubilación, entre otras muchas preocupaciones de los trabajadores.

Los sueldos de los temporeros son muy malos, no alcanzan para cubrir todas las necesidades de sus familias.

En Diciembre del año pasado, ocurrieron fuertes protestas en Copiapó de parte de un grupo de temporeros de un predio agrícola exigiendo mejores condiciones en cuanto a la alimentación, hospedaje y remuneraciones proponiendo que se aplique el Sueldo Ético propuesto por Monseñor Goic. Después, en Enero de éste año, se produjo otro movimiento de apoyo al Sueldo Ético y de la mejora de las condiciones laborales en Ovalle.

¿Cuál es el panorama de los temporeros en la Región de O’Higgins?

Es un poco difícil de precisar con exactitud. Pero, primero se tiene que considerar que hay aproximadamente 700 predios agrícolas de gran envergadura en la Región. Junto a ello, se tiene que destacar que la superficie frutal cultivada alcanza las 60 mil hectáreas y que, hay 120 mil trabajadores temporeros frutícolas, por lo que éstos constituyen la mayor fuerza laboral de toda la región.

Ahora bien, las condiciones de trabajo de éstos 120 mil trabajadores es muy difícil de graficar y analizar a fondo. Esta región es inmensa, muy grande. Imagina que solo existen 5 fiscalizadores de la Inspección del Trabajo para toda la provincia de Cachapoal que cuenta con la mayor cantidad de predios agrícolas de la región. Obviamente no son capaces de acudir a todos los llamados -si es que los abusos son denunciados-.

Hay muchos problemas y ello, debido a que se ha seguido considerando a los temporeros como trabajadores de poca importancia. Como un trabajo de mala calidad. Sin embargo, eso no es cierto, ellos son el principal motor económico y laboral de la región (estos 120 mil trabajadores generan los ingresos necesarios para mantener a más de medio millón de habitantes, es decir, casi toda la población de nuestra región).

El concepto y la imagen del trabajador temporero frutícola se están transformando y continuarán cambiando, siempre y cuando se tome conciencia de su dignidad como persona más que por lo que significa económicamente para el empresario.

En ello también ayudan las exigencias de los mercados extranjeros. Los empresarios chilenos deben aprender que todas sus empresas agrícolas descansan en los hombros y en la calidad del trabajo de estos trabajadores. El empresario agrícola chileno debe aprender a respetar y mantener contento a sus trabajadores, a pagarles en conciencia lo que realmente se merecen. A eso se refería Don Alejandro Goic cuando nos mencionó el Sueldo Ético. Ellos manipulan alimentos, productos de alto valor económico en los mercados asiáticos y europeos. Cualquier error podría significar la pérdida de millones de dólares e incluso, el cierre de cualquiera de estos mercados.

Por eso, la importancia de un trabajo como éste tiene que tener su correspondiente retribución, lo que debe reflejarse en la calidad del trabajo ejecutado por el trabajador durante largas horas al sol o parado durante horas en los Packings embalando frutas con sumo cuidado y siguiendo especificaciones técnicas provenientes de estándares internacionales.

Los temporeros son trabajadores profesionales y deben ser reconocidos como tales, tanto social como económicamente.
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[1] Morín, Eduardo. Pastoral de los Trabajadores. Fundamentos. Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua. Pág. N° 1.

En la imagen, Trabajadores en un parcking- Fotografía cortesía de Eduardo Morín.

Inoperancia en la Protección de los Derechos del Niño(a).


Por
Jose Luís Guajardo Valencia
Profesor de Historia y Geografía

Hace ya algunos meses, dirigí una carta al Servicio Nacional de Menores (Sename) y a los periódicos El Rancagüino y Diario VI Región, ambos de circulación regional. Al cabo de unos días una colega me informó -refiriéndose más a una especie de pseudo-estrellato por aparecer escribiendo en un matutino, que al fondo de la cuestión sobre la que escribía- que mi denuncia sobre una situación de abandono, maltrato o riesgo infantil había sido publicada.

En la misiva denunciaba la realidad de tres niñitas menores de 10 años que deambulan “limosneando” en el centro de San Fernando, cuestión que Carabineros sabía y toleraba. Que “todos” los Carabineros de la primera comisaría lo sabían. Me enteré de ello cuando llamé al 133 ante la flagrancia y me hicieron esperar como una hora, por lo que decidí ir al cuartel en donde alabaron mis buenas intenciones pero me sugirieron que no servía de nada entrometerse porque al rato las chiquillas volverían a estar donde unas horas antes las habían sacado. Motivado por esta dejación más que anecdótica decidí escribir y denunciarlo a la opinión pública, no sin antes recordar aquellos versos sublimes:

“Duerme tranquila,
niña inocente,
sin preocuparte del bandolero,
que por tu sueño dulce y sonriente
vela tu amante Carabinero.”

Este hecho me hizo suponer que a quienes implícita y explícitamente estaba dirigido el mensaje les provocaría observar con mayor preocupación este hecho. Resulta que no fue así.
Semanas después, cuando estaba en el segundo piso del bar “La Chingana” -que era un hervidero de hombres borrachos, pero el único local al cual pude entrar para ver el clásico entre la Universidad de Chile y Colo Colo (16 de Diciembre de 2007)-, entraron las tres menores "pidiendo moneditas" de mesón en mesón. Cuando las vi pensé en la frase ocupada por la encargada de la Oficina para los Asuntos de la Familia de la Primera Comisaría de San Fernando el 12 de Noviembre de 2007: “Si es que estuviésemos hablando de abuso sexual, ahí salto como araña”. Como dato al margen, añado que la asistente estaba embarazada, condición que en su inconsciente materno quizá haya motivado tan alentadoras palabras.

Cuando oí y procesé aquella firme determinación le sugerí a contrapelo que este era un tema de “pro-actividad” y que, en primer lugar, no se sabe a simple vista si han sido abusadas o no y que, en caso de no ser así, deberían tomarse medidas de seguimiento e intervención en virtud del riesgo en que se encuentran. Finalizó nuestra entrevista, yo con un papel que decía 133 y con la misión de llamar a ese número en caso de toparme nuevamente con aquellas pobres criaturas.

Casi todas las semanas las veo y cada vez pienso en la posibilidad de aceptarlo como parte de la “normalidad” de una ciudad ajena y lenta en lo que respecta a este tipo de situaciones ya latamente discutidas con la pirotecnia mediática que mucho habla y poco hace.

Quién suscribe sólo espera, que en caso de ocurrir alguna desgracia, todos los organismos vivos – o muertos- de San Fernando asuman la responsabilidad que les cabe, puesto que fueron informados oportunamente de un hecho a todas luces urgente. Sepan, además, que de no ocurrirles nada “visible” en el corto plazo, la situación de calle en que se encuentran si se hará visible en un futuro que nadie querría para sus hijos.

Reproduzco a continuación la carta que envié a dos periódicos regionales el 11 de Noviembre del 2007.

“Señor Director, manifiesto a través de la presente mi profunda desazón ante el ejercicio de los principios legales que protegen a los menores. Resulta que en la ciudad de San Fernando, hace ya un largo tiempo, tres niñas (todas visiblemente menores de 10 años) piden dinero en las afueras del supermercado Santa Isabel, todo ello a vista y paciencia de los trabajadores del local y de los incómodos transeúntes.

"Extrañado ante esta "normalidad" llamo a Carabineros y la sorpresa fue mayor cuando me enteré que todos los carabineros de la unidad "sabían" también de este hecho. Pregunté entonces el por qué de la aceptación de esta anormalidad y las razones de los uniformados fueron muy tajantes: intervenir no sirve de nada; que los tribunales -si yo no decidía concurrir a todas las formalidades eternas de una denuncia sobre maltrato infantil- los dejarían pronto en libertad; que ellos, no perderían el tiempo en intervenir.

"Gracias a las explicaciones y alcances ejemplares del oficial -quién incluso resalto mi nobleza- concluí con tristeza: ningún organismo encargado de proteger los derechos de los niños tenía potestad para hacerse parte ante un hecho flagrante de vulneración de sus derechos.
Mi preocupación frente a esta realidad es mayúscula, consideremos que esas niñas no sólo pueden estar siendo "mandadas a pedir" si no que corren el imaginable riesgo de ser tentadas a subirse a un vehículo por unas monedas o por alguna golosina. Mi pregunta es muy criteriosa: ¿quién seria responsable? Y la respuesta a esa formulación seria evidente: nadie.

"El carabinero, conocedor por 14 años de estos fenómenos sociales, esbozó el destino de aquellas inocentes muchachas: de pedir se pasa al robo menor, de ahí a las drogas o a la prostitución, posteriormente a algún penal carcelario. Llénese entonces por sentencia espuria un prontuario delictual, protéjase entonces la sociedad por un par o lustro de años de aquella cizaña cuando tras las rejas perfeccione en silencio su frustración social. Ese seria su calvinista "destino". Mis preguntas continúan: ¿acaso no existen en nuestro país instituciones que protejan los derechos del niño? Proteger es proteger ¡Es el "acto" de hacerlo!

"Mis disculpas si me he salido del tono estrictamente formal, mis disculpas si es que no manejo los recovecos sofistas de las leyes. Vaya mi preocupación solamente.

"Afectuosamente,
José Luís Guajardo Valencia”
Fotografía de Jorge Díaz.