viernes, 14 de noviembre de 2008

Tener v/s Saber ¿El dilema cultural de Rancagua?


Entrevista a la Sra. Carmen del Río
Directora del Museo Regional de Rancagua

Pablo Favio Vásquez
Profesor de Historia y Geografía
Gestor Cultural

Rancagua. Mediodía. Los rayos del Sol se desplazan a raudales por entre los caminantes que se mueven a través de Calle del Estado. La gran mayoría de ellos son estudiantes secundarios, provenientes de los estable-cimientos situados al sur de Calle Ibieta.

Sus miradas me hacen sentir extraño. Pareciera que mi presencia en la entrada del Museo Regional de Rancagua fuera demasiado atípica para ellos, acostumbrados a pasar frente a ella sin siquiera atreverse a ingresar a conocer sus dependencias. Mis sospechas son confirmadas cuando un alumno secundario se acerca hacia una de las ventanas de la vetusta casona colonial para mirar su reflejo en uno de los vidrios y ordenar su cabello según la tendencia de moda en la actualidad.

Mientras, otro joven estudiante secundario con sus cabellos teñidos de tonos claros me observa.
Me siento como un astronauta en busca de vestigios arqueológicos en lo que una vez fue nuestro planeta-hogar.

Afortunadamente para mí misión, he logrado dar con una habitante muy especial de este paisaje. Viene recién llegando de un largo viaje. Salgo a su encuentro en el zaguán del Museo. Su nombre es Carmen del Río. Es Historiadora, titulada por la Pontificia Universidad Católica de Chile y, es la Directora del Museo Regional de Rancagua desde el año 1983.

Con una exquisita cordialidad me invita a pasar hasta donde se encuentra su despacho, espacio que es compartido por otras dos personas que realizan labores administrativas en el Museo.
Su escritorio parece un Volcán en pleno proceso de creación. Enormes masas de documentos se apilan en él, atestiguando el duro trabajo que implica dirigir una institución dedicada al resguardo, conservación y exhibición del Patrimonio Cultural Local, Nacional y Extranjero que se muestra y organiza en el Museo.

Sin embargo, la Sra. Carmen del Río está contenta, trae buenas noticias para el devenir del Museo.

Mientras tanto, mi curiosidad comienza a desparramarse en un pequeño arroyo de preguntas...

A su juicio, ¿cuáles son las mayores problemáticas que debe enfrentar el Museo Regional?

En Rancagua faltan muchas cosas, pero existen una serie de problemáticas que atentan contra la labor del Museo. De éstas, la principal es el problema de la difusión. Existe Red O’Higgins, pero los tiempos que se asignan para informar a la comunidad regional de las actividades culturales son muy ínfimos. Nunca sale toda la cartelera cultural que se está realizando. Por otro lado, los diarios de la Región tienen muy poca cobertura, por lo que cualquier información que se publicite allí no siempre llega a las personas a las cuales si les interesa concurrir o participar en eventos culturales. Junto a ello, la idiosincrasia de un sector de la población rancagüina no valora en su justa medida ni la Cultura, y menos aún, las actividades culturales en sí: el rancagüino es una persona que se queja mucho de que no pasa nada en la ciudad, pero cuando hay eventos, tampoco asiste.

Se podría inferir entonces, ¿que al rancagüino no le importa culturizarse?

En general pareciera que la Cultura no está entre las necesidades o intereses primordiales de los rancagüinos.

Desgraciadamente estamos en una zona en la cual ese sector de la población rancagüina que es apática hacia la Cultura, goza de altos ingresos. En este contexto, pareciera que a ellos les interesa más tener bienes materiales que conocer Cultura, empaparse de lo nacional y de las creaciones extranjeras.

¿Serían estas dos causas, las responsables del apagón Cultural que actualmente pareciera apoderarse de nuestra Capital Regional?

Yo creo que no existe un Apagón Cultural como tal. En Rancagua pasan cosas, muchas de ellas interesantes, pero ejecutadas por pequeños grupos. El saber como conocer y difundir a esos grupos que están trabajando y difundir sus actividades es lo complicado.

Fuera de eso, aquí se hacen Carnavales, Fiesta de la Cultura y otras actividades. La Fiesta de la Chilenidad convoca mucha gente, pero no siempre esa gente asiste por aprehender cultura. La gran mayoría asiste para observar el Show, el Espectáculo. Eso no es malo, pero desgraciadamente prevalece demasiado.

En todo caso, Rancagua posee un evento cultural anual de categoría nacional, como lo es el Concurso Literario Oscar Castro, el cual es financiado por la Corporación Municipal, y que atrae a concursantes de todo el país.

Cabe destacar también que este año esta especial-mente relaciona-do con lo Cultural, pues el 2008 es el Año Iberoamericano de los Museos y, el próximo Domingo 25 de Mayo es el Día del Patrimonio Cultural.

¿Esta apatía hacia la Cultura se repite en las zonas rurales de nuestra Región?

No, todo lo contrario. En las zonas rurales hay mucho mayor interés por la Cultura. Cuando se realizan actividades en las comunidades rurales, asiste mucha gente. Va toda la comunidad. Para ellos es una oportunidad, y la aprovechan muy bien.

¿Considera usted que sería mejor, traer a la cultura de nuestra Región para exponerla constantemente en Rancagua, en vez de organizar actividades solo desde y para los habitantes de la Capital Regional?

Se han realizado varias actividades a nivel Regional. Entre ellas, eventos pictóricos. En ellos han participado varios creadores de comunidades rurales de la Región, pero también han participado artistas de Rancagua.

¿Qué necesita actualmente el Museo Regional de Rancagua para convertirse en un Motor de Desarrollo Regional?

Hemos crecido mucho como Museo desde los años 80’, pero igual necesitamos mayores recursos, más personal. Se necesita mucho del apoyo del sector privado. Cada actividad es ejecutada a través de un proyecto, pero éste debe ser bien planificado y, se le debe buscar el financiamiento necesario para realizarlo. Toda esta labor agota mucho. Junto a ello, obviamente, se necesita una mayor valoración de la Cultura, si ésto mejorara, tendríamos mayores asistencias, interesados en conocer y, mayores ingresos para solventar estos actos y nuestras labores.

Junto a lo anterior, cabe destacar que el sistema de transporte regional y local juegan en contra del desarrollo cultural. Entre Rancagua y las comunas aledañas se corta toda comunicación a partir de las 22:00 horas debido a la finalización de los recorridos de los buses intercomunales. Yo tengo una amiga Arqueóloga en San Fernando que ha querido colaborar con el Museo, pero desgraciadamente no ha podido hacerlo debido a esto mismo: se queda sin locomoción.

¿Quién va a asistir a un evento cultural a las 8 ó 9 de la noche si a las 10 ya se queda sin poder regresar a su hogar?

¿El Museo mantiene relaciones con instituciones culturales argentinas vecinas de nuestra Región?

Sí, se mantienen relaciones. Pero éstas no son continuas. Se abordan temas puntuales, colaboraciones. Hay un intercambio.

¿Es de importancia la ausencia de una Universidad en la Capital Regional en lo concerniente al Desarrollo Cultural?

No sé si sería necesaria una Universidad aquí. Lo que sí sería importante es que, esa capacidad que tienen las Universidades para crear cultura, pudiera ser poseída por una institución de nuestra Región o Capital Regional. Quizás se podrían potenciar las Universidades o sedes que ya existen. Al menos la sede que posee la Utem en la ciudad de San Fernando ha llevado a cabo una amplia gama de actividades culturales.

¿De que manera cree usted que se podría revertir esta situación de apatía hacia la cultura en nuestra Capital Regional?

El año 2007 fue un muy buen año para el Museo, en comparación al año 2006. Sin embargo, actualmente pareciera que los rancagüinos no están muy entusiasmados, pues hemos tenido una baja en la asistencia a los eventos en relación al año 2007.

Con respecto al futuro, yo creo que éste está en las nuevas generaciones, en los niños. A ellos debemos inculcarles muy bien el valorar el saber y el conocer. Sin embargo, en este ámbito, debemos dejar en claro que no siempre los directivos de las instituciones educacionales están predispuestos a hacer partícipes de las actividades culturales a los alumnos de sus establecimientos. Es muy complicado traer a los alumnos desde los colegios y liceos hasta el Museo. Les ponen muchas trabas para asistir. Eso le quita peso a la importancia que realmente tiene la Cultura y, desgraciadamente lleva al alumno a considerarla como de poca importancia para él. Una especie de círculo vicioso.

No obstante todo esto, que pareciera ser muy negativo, tengo esperanzas en las generaciones venideras. Ahora, están llegando muchos profesionales jóvenes a Rancagua, y muchos de ellos están buscando acceso a actividades culturales. Quizás ellos puedan generar ciertos cambios positivos en el entorno socio-cultural de la ciudad.

En la imagen, la historiadora Carmen del Río. Fotografía de Katherine Trujillo

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