viernes, 14 de noviembre de 2008

Opinión: Una Mirada de Mujer


Por Lucía Muñoz Sandoval
Ex Rectora y sostenedora del
Colegio San Antonio del Baluarte, de Rengo.

Quiero entregar mi mirada de Mujer antes que todo, en relación a algunos acontecimientos que nos involucran y preocupan. A mi parecer es tiempo de ocuparnos, no tan sólo preocupar-nos, de las diferentes situaciones que consideramos no están en el nivel de una sociedad en vía de desarrollo como la nuestra.

Son muchos los factores que influyen en que algunas de las diferentes áreas del quehacer nacional no avancen como quisiéramos, entre otras: el mejoramiento a la Calidad de la Educación. Al respecto, considero que recién se están viendo algunos indicadores positivos para ese mejoramiento. Destaco a la Ministra Mónica Jiménez, quién a mostrado su alta capacidad profesional y técnica, como también su calidad humana, ya que sabe como y en que momento decir lo que piensa, con un mensaje transparente y realista, no político. A todos nos quedó claro su liderazgo al ver como se jugó para la aprobación de la LGE en la cámara de Diputados, sin desfallecer ante las dificultades que se presentaron, especialmente con algunos parlamentarios de su gobierno.

Todos sabemos que la LGE no es lo que todos quisiéramos, pero es un avance importante, ya que contempla mejoramientos relevantes relacionados con la calidad, con el control de los recursos y mayores aportes para financiar los Planes de Mejoramiento que deberá implementar cada Unidad Educativa.

Lo que sin lugar a dudas está pendiente, es lo relacionado con el Estatuto Docente, el cual no es fácil de modificar, ya que muchos no lo ven como una barrera al tan ansiado mejoramiento que todos queremos y necesitamos. Fue esta ministra la que reconoció abiertamente que en gran parte es responsabilidad de los docentes los magros resultados y pocos avances de los últimos 15 años (a pesar de la inversión). Esto sólo nos demuestra que no basta con invertir en educación, ya que muchas veces los recursos no fueron dirigidos a mejoramiento general de los colegios, gran parte de estos recursos se enfocaron a remuneraciones, lo que no puede ser malo, pero estos mejoramientos en sueldos debieron ir unidos a capacitación y perfeccionamiento permanente, además de resultados por metas, tanto individuales como colectivas (comunidades educativas). Es difícil, o a lo menos más complejo, obtener buenos resultados si los docentes no se actualizan y no mejoran sus competencias, ya que si consideramos tan sólo los avances tecnológicos y el uso que hacen de las TICs, es lamentable y notorio en algunos casos el rechazo y/o resistencias para asumir estos avances, actitudes que en poco tiempo han jugado un rol negativo en el mejoramiento de la calidad de la educación, el negarse a usar las tecnologías como una herramientas efectiva en las salas de clases, dificulta la realización de clases más pertinentes y efectivas.

Tampoco es posible si no existe un claro, efectivo y eficiente liderazgo de los Directivos, no sólo del Director, sino que de todos los directivos y docentes. Este liderazgo colectivo es fundamental para el buen funcionamiento de una Unidad Educativa, ya que aporta directamente al mejoramiento del Clima Organizacional de toda la comunidad Educativa, aportando positivamente a que los Padres y Apoderados, asuman con mayor compromiso la responsabilidad de la educación de sus hijos.

No es un tema menor, que se relacionen los resultados con la variable del nivel de las competencias docentes y directivas, ya que son el alma de un sistema educativo. Nada de lo que pase en la sala de clase y al interior de un establecimiento educacional, puede ser intrascendente, muy por el contrario, debe ser el espacio de encuentro, crecimiento y desarrollo personal, tanto de los alumnos como de los docentes.

Como sabemos, la educación es la principal herramienta para el desarrollo socio cultural de un país, asociado al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, además de aportar a la movilidad social que aspira toda sociedad democrática. De la misma forma, para nadie es nuevo reconocer que los énfasis en el tipo de educación que ofrece nuestro sistema escolar, están lejos de las verdaderas necesidades profesionales y técnicas que se necesitan para un desarrollo armónico y sustentable. La falta de colegios técnicos, acordes a las necesidades de cada región, son una desventaja a la hora de necesitar mano de obra calificada. Este mismo problema se traspasa a las carreras técnico profesionales, las que no son valoradas por la sociedad en su real dimensión, muy por el contrario, algunos dicen que es mejor tener universitarios de diferentes profesiones haciendo cualquier cosa, que hacer un esfuerzo por ordenar el mercado, ya que todo se ha dejado en manos de éste, lo que abiertamente está afectando negativamente en la calidad del trabajo de los mandos medios. El déficit de profesionales técnicos de reconocida formación, se da en forma similar en los diferentes rubros de producción, lo cual por cierto esta muy lejos de la realidad de un país desarrollado.

Producto de este mercado libre y desprotegido, nos encontramos sumidos en una compleja situación económica, que también puede llevar a una crisis mayor si no se toman los resguardos necesarios, situación que puede hacernos retroceder en los logros alcanzados durante las últimas décadas.

También es necesario, avanzar en la implementación de más y mejores políticas de transparencia y eficiencia en el sistema público, las que deben ir unidas a programas de desarrollo sustentable en lo material y productivo, como en lo valórico, que potencie nuestra identidad, aportando a una sociedad con ideales auténticos sin desconocer nuestras raíces y nuestra cultura.

Creo que en la medida, que seamos capaces de proteger y vivenciar nuestros principios y valores por sobre las culturas foráneas, (considerando que no siempre son un aporte) podremos armonizar nuestro desarrollo como país y como una sociedad que está ansiosa por alcanzar sus metas, tanto económicas como sociales. Esta metas se pueden facilitar en la medida que la mujer se incorpore en forma más decidida al mundo laboral- directivo, al igual que al ámbito político, donde se valore su capacidad de liderazgo y de mediadora, reconociendo sus habilidades y destrezas en la toma de pequeñas y grandes decisiones.

Pasillo escolar. Fotografía de María Fernanda Díaz

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