viernes, 14 de noviembre de 2008

Las Casas Hablan


Por Oveja Negra
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Una de las maneras de conocer una casa es a través de los ruidos que hace. La mejor época para esto es en invierno, cuando el mundo guarda su distancia. En el interior de la casa está el secreto: puede uno oír los crujidos de las viejas vigas, los rechinos de las puertas, el golpeteo de las duelas flojas; todo esto le dice a uno que la casa está viva, que respira, que recicla su pasado y el nuestro.

La casa donde crecí emitía una serie continua de mensajes de este tipo. La vibración de las tuberías, por la mañana, los ruidos de los peldaños de madera, indicaban que el día se había iniciado. Si las cortinas susurraban, querían decirnos que estaba soplando un fuerte viento, al que a veces parecía enfrentarse toda la casona, con esfuerzo uniforme de vigas y duelas. Los suspiros furtivos que se dejaban oír en las noches eran diferentes a los estruendosos ruidos del día. Escuchábamos las paredes, los secretos de los armarios.

Las viejas estructuras son las mejores. La música de sus partes flojas es la que enlaza imágenes en nuestra mente. Por consiguiente, si restaura usted una casa abandonada, no debe hacerle demasiadas mejoras. Deje que la madera cruja y los pisos giman; permita que el viento entone canciones. Y cuando haya terminado, invite a sus vecinos a escuchar los ruidos de la casa.

Una casa vieja le indica con ruidos cuándo está por concluir el invierno, y deja que las estaciones se anuncien al rozarse entre sí. Nosotros sabíamos que se acercaba la primavera cuando los sonidos se tornaban menos intensos, más distantes; cuando los ratones habían escapado de las paredes y el aleteo de los pájaros apenas se oía en el alero donde habían comenzado a anidar. Era tiempo de abrir las ventanas y dejar que los sonidos de la calle se mezclaran con los nuestros.

Los corredores de propiedades no entienden de estas cosas. En busca de casas en venta, les he preguntado si pueden permitirme escuchar los ruidos del lugar durante una hora. El corredor contesta: “Verá usted que éste es un barrio muy silencioso”.

Pero eso no es lo que busco, y no existe manera de explicarlo…
Fotografía de Miriam Jaramillo, cortesía de la Biblioteca Pública 143 de Malloa.

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