viernes, 14 de noviembre de 2008

La Travesía de las (ex) Casas Enanas: Buscando la Dignidad de la Casa Propia


Reportaje a la historia de las que algún día fueron conocidas en todo Chile como las “casas enanas”, edificadas en pleno corazón de la Región de O’Higgins en el marco de un plan de “viviendas prgresivas” durante el gobierno de Ricardo Lagos. Ampliadas luego del escándalo que generara su conocimiento, fueron entregadas en forma definitiva a sus propietarios hace pocos meses.

Texto y fotos de Jorge Díaz Arroyo.
Colaboración de Macarena González

“Hoy estamos de fiesta,
tenemos nueva casa
y hay que inaugurarla
como Dios manda”

Al arrancar los primeros versos de la canción de El Temucano, “La Casa Nueva”, es posible que un escalofrío recorriera la espalda de las más de cien familias que esa mañana de julio de 2008 se encontraban recibiendo las llaves de su vivienda en la localidad de Malloa (región de O’Higgins). Tal vez, incluso, un ser sensible como Tito Fernández, al cantautor del célebre tema, acostumbrado a repetir en innumerables ocasiones la que tal vez sea su canción más clásica, se emocionara al presenciar la entrega de las 124 viviendas de la Villa el Bosque, donde se le había invitado a participar, que duda cabe, para que entre algunos de sus éxitos, interpretara la emblemática canción.


Y es que no se trataba de una inauguración cualquiera de viviendas. No, muy por el contrario…

"Una casa, ¿cuál casa?
si esto es una barraca,
comparada con otras
que sí se llaman casas”

Fue durante el primer semestre de 2006 cuando una denuncia de la Alcaldesa de Malloa, Edelmira Silva (UDI), llamó la atención del país sobre 124 viviendas de 12 metros cuadrados (6 x 2 Mt) que estaban prontas a entregarse a miembros de cuatro comités pro vivienda de la comuna, en el marco del programa “viviendas progresivas” ideadas bajo la administración del presidente Lagos. La noticia causó estupor a nivel nacional y llamó la atención de todos los medios de prensa (la televisión hizo despachos desde el lugar de las edificaciones, mientras los principales diarios editaban especiales en sus portales web, donde invitaban a los lectores virtuales a intentar amoblar con los elementos básicos las “casas enanas” como rápidamente fueron bautizadas) [1]. A su vez, se descubrieron poblaciones similares de aún menores dimensiones (9 mts 1,5 x 6Mt) en las comunas de Machalí y Rengo (siempre en la sexta región) acogidas también a dicho plan gubernamental.


La denuncia no solo movilizó a la prensa. El aparato estatal reaccionó con medidas extraordinarias. Se canceló el programa a nivel nacional al ser considerado inadmisible e indigno como “solución habitacional” por la opinión pública, al mismo tiempo se generó un amplio debate que ya contaba con antecedentes como las hasta hoy sin solución casas “Copeva” (con graves problemas estructurales, filtraciones, etc. cuyo nombre tomaron por la constructora que ganó la licitación para construirlas) y las entonces más recientes casas “chubi” (con filtraciones de agua cuando estaban recién inauguradas, además de su tamaño pequeño y colorido, tal como el caramelo del que tomaron su apodo). No obstante, uno de los mayores escollos legales que se debió superar para dar una solución al hecho, fue que, de acuerdo a la legislación chilena, una persona o familia solo tiene derecho a un subsidio en su vida, y para el caso de las “casas enanas”, sus “beneficiarios” ya lo habían usado precisamente en la construcción de las mismas. De este modo, el uso de un nuevo apoyo fiscal para la ampliación de las mini viviendas se hacía imposible. Sin embargo, el impacto por las dimensiones de las construcciones hizo que, amén de la discusión nacional que generó la denuncia, la Presidencia Michelle Bachelet firmara un decreto extraordinario para otorgar un subsidio especial de ampliación para las familias “afectadas”, lo mismo para quienes ya estaban listos para recibir las viviendas en las otras comunas donde se había implementado el programa, lo que a la postre se tradujo, para el caso de las viviendas malloínas, en la extensión de 12Mt a 48Mt2.


Sin embargo, la denuncia también detonó las acusaciones de oportunismo y utilización política de parte del Ministerio de Vivienda hacia la Alcaldesa (UDI), acusación que también fue replicada por algunos dirigentes de los mismos comités afectados, militantes de Concertación, lo que le dio un trasfondo político partidista al asunto, el que, pese a todo, no logró arrancar la atención de lo sustantivo: ¿Qué solución se estaba dando a las familias más pobres de Chile ante sus demandas de vivienda? ¿Eran estas las respuestas que el Estado chileno estaba ofreciendo ante el “sueño de la casa propia” en sus programas oficiales? ¿Hubiese habido una respuesta de la rapidez y las dimensiones vistas sin una denuncia a través de los medios de comunicación?... más aún, ¿Son estas soluciones habitacionales dignas para cualquier familia, más allá de los fondos que estas puedan reunir para tal objeto?

"La casa nueva,
nuestra casa,
fruto de tantos años
llenos de penas blancas”

Paola Pinto vive con su hijo, tal como muchas otras mujeres de la recién inaugurada villa que son madres solteras. Sin embargo, la postulación a su vivienda no siempre la realizó sola. El sueño de la casa propia lo comenzó con su mamá, la que ya murió. “Falleció esperando la casa”, dice.
El “Comité Pro Vivienda” al que pertenece se organizó el año 1995. A los 4 años de formación ya tenían en vista un terreno que fue en definitiva el que compraron. Se ríe y dice que la decisión de comprarlo “fue mala” y culpa de esto fundamentalmente “a las autoridades, por la falta de asesoría”, pues el terreno en cuestión resultó vegoso (blando y con napas de agua a poca profundidad), por lo que gran parte del dinero reunido se destinó a hacer rellenos con el fin de darle la consistencia y solidez necesaria como para soportar la población. Sobre las dimensiones de las viviendas, señala que ellos sabían que eran 12mt2, pero que no tenían claro que significaba esto. Mucha gente estimó que los doce metros correspondían a frente o fondo de las casas, y no a la superficie total de la misma. La Alcaldesa agrega que “a la gente nunca les explicaron qué eran 12mt2 les mostraban un plano, sin ellos saber leer la escala. Nunca se les hizo una medición simulada en el gimnasio, no les hicieron medir exactamente los metros”. “Nosotros como mujeres que vamos a saber de planos, de metros….” dice Paola por su parte, con un tufillo machista.

Una vez que los beneficiados comenzaron a ver la construcción empezaron a dimensionar la proporción de las mismas. “La impresión fue pésima”, dice “yo al menos soy sola, para construir… cuando… Y casi todas las de mi Comité son solas”, agrega, refiriéndose a la opción de ampliarse a partir de los 12 metros que se les entregarían inicialmente. “Fue ahí cuando la Alcaldesa acudió a la televisión y quedó la embarrada, porque ahí una dirigente del Comité dijo que ella había hablado primero, y había ido a Santiago consiguiendo algunas ayudas… pero a nosotros nos daban el jarabe no más poh” reflexiona con ironía y escepticismo. “Después que la Alcaldesa llamó a la televisión, buena poh, nadie se atrevía denunciar lo que estaba pasando con las casas. “Y en Graneros eran peor que esto, casi el puro baño no más”.


“Luego de la denuncia por los medios comenzaron de a poco las reuniones con las soluciones donde nos mostraron todo, como iba a ser, los materiales y todo eso, en base a plumavit, con malla y cemento (técnica en expansión en la construcción, con ventajas en aislación térmica y acústica además de resultar antisísmica)”.


Sobre el relleno aplicado al suelo para combatir su blandura y humedad, dice que “ha resultado y resistido bien las lluvias de invierno”, no obstante, el resultado ha sido pedregoso: “para plantar un árbol, por ejemplo, debe hacerse el hoyo y traer tierra de hoja de afuera”, ejemplificó.
Mauricio Andrés Rojas, llegó a su nueva casa desde la localidad de Caracoles. Esta nueva vivienda, dice, lo pone “feliz porque empezamos una nueva vida” tras trece años de ahorro, reuniones y gestionar actividades para juntar fondos. En su familia son cinco, por lo que en la “casa enana” Mauricio dice “que se hubieran visto muy mal”. Agrega que “el revuelo por la noticia de estas “casas enanas” fue la solución para todos, pues ya no hay viviendas de ese tamaño”. Añade también que hay mucho mérito de Marcela Arancibia, quien fue Presidenta de su Comité y quien además no tuvo conflictos con las autoridades a raíz de la denuncia, como sí ocurrió con otros dirigentes.

"Primero hubo discursos, (me acuerdo)
me felicitaron,
hasta nos tomaron fotos
con la vieja, abrazados”

Paola Pinto cuenta que al momento de la ceremonia de entrega, la felicidad y la emoción iban juntas.

Comenta que los discursos (que dieron una Dirigente del Comité, la Alcaldesa de Malloa y la Ministra de Vivienda, ante autoridades, beneficiarios, vecinos y periodistas) fueron “pura política no más”. “Yo encuentro malo eso, porque si estamos en una ceremonia que es para todos, hay que dejar la política a un lado”.

En su discurso por la inauguración, la Alcaldesa asegura que bajó el tono respecto a los réditos políticos y la diferencia de bando entre el gobierno municipal (UDI) y el central (Concertación), y añade que incluso agradeció en algunos pasajes de él a la Ministra de Vivienda Patricia Pobrete, “pues cuando visitó las casas ya ampliadas, vio unas irregularidades en el relleno de piedras del terreno y autorizó un proyecto especial para asfaltar el camino y pasajes interiores el cual luego yo misma mejoré, en sus condiciones, tras gestiones ante el ministerio”; y también agradeció al Senador Juan Pablo Letelier (PS), “pues él consiguió la audiencia para poner alumbrado público a esta gente y la Municipalidad puso otro resto”. En cambio, las intervenciones de una de las dirigentes y de la propia Ministra, “fueron de un tono derechamente confrontacional” a la autoridad edilicia, acusa.


Sin embargo, esto no preocupa a la Alcaldesa. “Yo me siento feliz… que rico fue para mi cuando ese día estábamos entregando las casas, las mamás se me acercaban con los cabros chicos, con las llaves, para que me sacara fotos con ellos”.

"En fin, bailemos,
sólo Dios entiende lo que pasa,
después de todo, o nada,
tenemos nueva casa”

Actualmente Paola Pinto dice estar “feliz de tener mi casa”.


Señala que “la convivencia en el comité (ahora en proceso de convertirse en Junta de Vecinos) está buena, incluso vamos a seguir trabajando en forma colectiva para poner panderetas”
Su conclusión del proceso es “que todo al final es pura política no más”, y en términos personales, que “valió la pena, valió la lucha, valió los años”. Mal que mal, de recibir por todos esos esfuerzos una construcción de 12Mt2 con cocina, baño y un espacio apenas para una cama de una plaza, hoy es la propietaria de una vivienda de 48 Mt2. Con su hijo se miran con complicidad, cuando aún no se han instalado completamente… después de todo, “tienen nueva casa”…

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En la foto, Paola Pinto. Feliz en su nueva vivienda. Imagen de Jorge Díaz

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