viernes, 14 de noviembre de 2008

Este Editor se hace el PaViTo


Es probablemente -y quizás, sin proponérselo- uno de los principales gestores culturales de O`Higgins; de hecho, el más importante editor de una región que no goza de una gran actividad cultural y donde una de las mejores librerías del país según la Revista de Libros de El Mercurio, “El Parnaso”, tuvo que cerrar por falta de ventas. Aunque cultiva el bajo perfil y no hace alarde ni pretensiones, Patricio Vidal Toro, seudónimo "PaViTo", ha editado a la mayor parte de los escritores regionales en los últimos años y se ha autoeditado varias obras, básicamente de poesía, en su sello "Primeros Pasos Ediciones". Su política editorial es precisamente la falta de ella, o mejor dicho, publicar a todo quien quiera mostrar sus escritos. Algo así como democratizar la literatura. Sin apoyo "del sistema" y habiendo dejado la Universidad a un año de terminar la carrera, hoy vive de sus libros y de publicar los libros de otros... y pese a todo pronóstico, le va bien.
Texto y fotografías de Jorge Díaz Arroyo
Profesor de Historia y Geografía

Entiendo que tu seudónimo son las iniciales de tu nombre. ¿Cuál es la historia?

Sí, son las primeras iniciales del nombre y el apellido: Patricio Vidal Toro, PaViTo. Me parecía interesante como sonaba porque era poco serio, porque sonaba como a inmadurez, a tontito, y también encontré que eso tenía más relación con mi obra que tratar de sonar solemne y como Patricio Vidal Toro (imposta la voz), no venía conmigo esa forma y además pude crear a raíz del seudónimo uno que otro poema en el cual me podía burlar de mi mismo también, entonces eso me pareció interesante.

LOS PRIMEROS PASOS

¿Cuáles fueron tus “primeros pasos”?

Soy de Rancagua, digamos que siempre escribí. No se porque siempre estaba haciendo cosas, especialmente los primeros años en el colegio, escribía para los concursos. Lo mio empieza cuando me llega un momento de inspiración súper grande, donde constan-temente estaba siendo inspirado por alguien, en cualquier horario. Estamos hablando de los 20, 21 años. Ahí recién estuve desarrollando cosas. Yo estudié cuatro años periodismo, alcancé a retirarme antes y resulta que ahí escribía siempre para concursos, siempre como pensando en eso y a partir a lo mejor de los conocimientos en los estudios pude empezar a encontrar un estilo. Empieza esto más o menos el 98 o el 99 cuando escribo mi primer poema. Antes yo escribí puro cuento, y siempre pensé que iba a ser cuentista o iba a desarrollar ese ámbito, porque no me gustaba la poesía. Me empezó a gustar la poesía cuando escribí mi poesía, porque las otras no las entendía y ahí, esa sí la entendía, la hacía yo, y ahí le empecé a tomar el gusto a eso y ahí empecé a escribir constantemente.

Me pegué unos viajes en esa época fuera de Chile, por Latinoamérica, que me mostraron otras cosas que no había visto o no conocía por mi mismo, entonces tomo la decisión de retirarme de la Universidad y de dedicarme a escribir que era lo que yo quería. Es en eso también -cuando me decido a escribir y me retiro de la Universidad- que nace la revista Primeros Pasos. A todo esto había un movimiento cultural en Rancagua que existía ya en ese momento: estaba la revista Cáncer, la revista Viandante Literario, pero ahí sentí yo que faltaba un espacio, porque de repente veía gente que leía y era una lectura poética aquí mismo, en la plaza, donde había un puesto donde vendían libros míos y revistas que se hacían, o cómics que hacía Carlos Vargas, algunos libros de otros autores. Y ahí también como que estoy abierto a conocer otras manifestaciones de otras personas, o sea otras lecturas poéticas, y, bueno, me preguntaba "y eso, dónde va a caer, eso lo puedo leer yo ahora, porque lo están vendiendo acá y la mamá o el hermano del autor, si es que le interesa, pero de ahí cómo sale a la gente", y por eso nace la revista Primeros Pasos, con el fin de incentivar y difundir la expresión artística en las personas, y sin colador, justamente para poder hacerlo.

¿Cómo fue recibida esta política editorial, por llamarla así, de trabajar sin editor o sin colador, que a lo mejor no pudo ser entendida a la primera por las otras personas que cultivaban la poesía o la literatura?

De hecho no lo fue. Quizás puede ser uno de los motivos por los que finalmente la publicación dejo de existir, pero después de cuatro años de porfiar y de decir, "¡no, sigamos!".

Pero ¿tenía lectores?

Si, tenía lectores. Lo que pasa es que más allá de eso, fue porque yo hacía toda la actividad de la revista después de los cuatro años. La había ido mejorando de calidad también y de costos para poder hacerla más atractiva y más gustosa, pero eso también a mi me complicó, era mucho trabajo y ya significaba mayor costo y eso nunca logré financiarlo bien y siempre terminaba saliendo algo de mi bolsillo.
Y la idea, en términos de dar difusión al arte emergente, no era cobrar caro por ella, me imagino, ¿no?

Claro, en ese sentido sí hubo problemas, las políticas convencionales eran otras: que esto tuviese un editor, tuviese una selección, que lo que se escribiese fuese bueno, o sea que te dieran ganas de leerlo y mucha gente me decía “oye, pero estos escritos te echan a perder la revista, la calidad” y yo les decía “a mi no me importa la calidad, lo que me importa es que se puedan expresar”.

Se acaba la revista por lo que tú nos señalabas recién, pero sigue un poco su espíritu con la editorial. ¿Cómo es eso?

Lo que pasa es que en 2001 empieza la revista en noviembre y yo edito mi primer libro en abril de ese año. Yo había editado mis primeros dos libros de manera autodidacta. Pero ya empezando a imprimir la revista –el primer número fue súper prehistórico, con copiado y pegado y después fotocopia– yo voy incorporando, luego, nuevas cosas. Tengo en mi poder después una impresora láser y un amigo me dice "mira, yo tengo un programa de diseño, puedes hacerla ahí". Me enseña algunas cosas y empiezo a incorporar algo de diseño. Mis primeras revistas fueron muy planas, pero por lo menos ya la revista, teniendo la impresora y teniendo el programa, podía no hacerlo por recortes, sino hacerlo directamente desde el computador y de ahí traspasarlo a la impresora, y se empiezan a dar cosas que me permiten abaratar costos y me permiten también hacer ediciones con cantidades de más o menos 200 ejemplares a costo “simpático”.

Entonces, desde luego, cuando quise dar el salto al color terminé yendo a Santiago, porque yo mandaba a hacer aquí, y desde aquí en Rancagua mandaban las cosas a Santiago, y los costos eran más altos todavía; y ya en Santiago conozco una imprenta, donde se hacían películas, papel, donde hasta ahora me mantengo como cliente, aunque ya estoy incorporando otros métodos.

Entonces me doy cuenta que estoy dando algo de mejor calidad, y me animo ya a editar yo mi propio libro, pero sin mandar a hacer nada en ningún lado. Eso es a mediados del 2002. Mi tercer libro, pero el primero que edito completamente por mi mismo. No mando a hacer las portadas a ningún lado, la impresión la hago yo mismo, yo mismo compagino. Y si bien el resultado no fue el mejor (ya que es manual, sin termolaminado, en un papel couché pero en la impresora láser no se adhiere bien el color a ese tipo de papel, se iba saliendo la tinta fácilmente). Pero ahí empiezo a darme cuenta que puedo hacer algo, y cuando empiezo a conocer el color, las portadas a color, y después en Santiago me dicen “oye, acá hacen encuadernación por menos, aquí hacen termolaminado” fui haciéndome cliente de ellos y empiezo a hacer libros para otros.

TRABAJO EDITORIAL

¿Tiene un significado adicional a lo económico hacer tu propio libro, ser el artesano de tu propia edición?

Principalmente me hace abaratar costos. Claro, era simpático, la gente me pedía que los autografiara, yo les decía “cada uno de estos libros tiene mis huellas digitales, los compaginé” entonces tenía también esa otra cosa. Después me motiva el mismo hecho que vas conociendo más de esto y lo bueno es que puede ser empático, porque sabes lo que viven los demás antes de publicar su primer libro, sabes tú que hay dificultades de conseguir los recursos, que hay dificultad del apoyo, de que la gente te diga "sí, hazlo, hazlo no más, bueno, si no funciona no importa". No, yo sabía que era al revés, aquí había un mito grande de decir el artista se va a morir de hambre. Yo lo viví plenamente; cuando yo salgo de la Universidad y digo que voy a ser escritor, eso es complicado.

Bueno, en realidad, no se si se puede culpar de eso a mi familia si efectivamente falta un puro año, y decides retirarte y no por algo seguro, incluso, sino por algo todo lo contrario. Es entendible. Pero eso también venía de la mano de que existía este mito, es decir si tú eres artista en sí, estás condenado a fracasar. Eso yo quería cambiar con la revista, entonces muchas veces lo planteaba incluso en la editorial como algo que no es real, diciendo que puedes morirte de hambre en lo que hagas si no te gusta y no le pones empeño, perseverancia, constancia y todas esas cosas que son fundamentales.

Entonces todo esto fue acompañado de esas luchas internas y externas, al ver que otros estaban sufriendo los mismos problemas míos, y le da más empatía al trabajo. De alguna manera siento que eso permitió que Primeros Pasos, si bien todavía no es una editorial, aunque estamos empezando a incorporar algunos asuntos ya de difusión y distribución que la harían ya sí más editorial que una imprenta, siempre está el ánimo de que no sea solamente un negocio, que es lo que uno ve en las editoriales.

¿Tú sientes a la editorial, además de tu forma de ganarte la vida, como un movimiento? ¿hay una política en ese sentido de generar un espacio ciudadano – cultural?

Si, puede ser o sea, a partir de lo que pueda generar. Se piensa en todas esas cosas, pero al final… (reflexiona un momento) Yo conozco a varios escritores que no publican por corregirse y ser perfectos y esperar el mejor producto que han sacado o que va a sacar. Yo no estoy de acuerdo con eso, porque yo creo que todo es un proceso. Entonces yo prefiero ir de la mano aprendiendo todos los procesos en su conjunto. Escribir no es solamente escribir, también es publicar, también es que otros me lean, también, lamentablemente, es que otros compren lo que tu haces, porque por un lado lo valoran y por otro lado va generando la cadena que te permite a ti efectivamente realizarlo, porque todos respiramos, todos comemos; y desde luego también es que pueda producir algo en las personas y que la gente pueda tener acceso a ella. Primeros Pasos como editorial ha tratado eso, y ahora queda más claro en la colección que estoy haciendo, que es una de autores regionales y está pensado tanto para el escritor, tanto para el lector, para todos en conjunto.

¿Qué estás editando ahora? ¿Qué autores? ¿Qué líneas?

Están editando conmigo autores de vasta trayectoria como gente que está iniciándose. Los que están haciendo literatura, la gran mayoría ha editado o está editando conmigo y eso es un gran honor, también. Y también es un honor estar con la gente nueva, porque ves como se emocionan, como se ilusionan, como viven sus escritos, independiente si desarrollen o no el arte “científico” como muchos quisieran que fuese universalmente escribir. Genera emociones. Fui al lanzamiento de una señora que editaba su primer libro. A lo mejor muchos escritores hubiesen dicho “oye, esto es ineditable” y fueron más de setenta personas a su lanzamiento y fue muy emotivo, muy simpático y yo creo que cosas así motivan mucho más para seguir editando y escribiendo que es lo más importante.

¿En que consiste la colección?

La Colección de autores regionales son libros de bolsillo por tomo. Es un autor por mes. ¿Cuántos meses vamos a estar? no sabemos, pero la idea es superar los 43 de la revista, como meta. En todos los géneros: poesía, cuento, etc. Aquí si hay una selección, pero no muy estricta, en cuanto a que haya un oficio, es más para el escritor con oficio, pero no es una cosa que tenga que estar cerca del Nóbel para editarlo. No estamos muy lejos de la revista Primeros Pasos. Ya estamos con el escritor que tiene sus obras, pero que no tiene como hacerla pública, que no tiene recursos. Pero sin abandonar el espíritu. Estamos con las dos cosas, con la Colección y con la autoedición.
¿Cuáles son los desafíos para la editorial?

La página web es un paso importante, desarrollando la distribución y la difusión.

¿Han pesado distribuir estas obras a nivel nacional?

Tengo clientes que son de Santiago y que son fieles. Que han editado tres o cuatro libros con nosotros y eso es simpático también, y también han editado del sur. Pero a nivel de distribución lo veo como una meta más a largo plazo. Primero distribuir aquí, seguir difundiendo acá a partir de librerías, de apoyo fuerte en los medios de comunicación y a partir también de la página web y todo eso. Quizás también a largo plazo, pero ojalá lo más corto posible instalar un local. Eso sería. Lo tuvimos en alguna oportunidad, en el pueblito, pero no duró mucho. No lo pudimos hacer, pero ahora si existiera podría generar más, ser un laboratorio para todo lo que hacemos, así que de alguna forma se ve viable, pero estamos en eso. Inicialmente la meta es consolidarse, además que no hay tiempo, tampoco. Si algún día podemos (expandirnos por otras regiones), lo vamos a hacer.

UN REACIO AMBIENTE

¿Has tenido la tentación de irte de la región, en busca de un público mejor dispuesto para tu trabajo?

Sí, porque esto ha estado también muy de la mano con la frustración. El darte cuenta que tu quieres hacer algo y sientes que tu intención no es negativa, que a lo mejor se le puede sacar provecho a todo lo que tu crees y quieres hacer y no se tome en cuenta, eso también es complejo y te produce sentimientos encontrados. Cuando te das cuenta que no hay por donde, a pesar de tu trabajo. Cuando tu tienes esfuerzo y perseverancia y no tienes recompensa en cuanto a generar… a que la gente le de importancia o a que la gente quiera tener acceso -estamos hablando de los primeros cinco años–, se da y por eso te digo que estos son procesos lentos.

Ahora la gente está valorando, de hecho está funcionando mejor y eso ha sido bueno, pero durante mucho tiempo no pasó nada. Y aún así uno sigue viendo que Rancagua es un poco reacio a esto. Pero sí, cuando tuve que decidir en dejar la revista, estuve un año mal, muy desmotivado, frustrado, depresivo… fue complejo.

¿La buena recepción que tú empiezas a notar ahora va más por el lado de los lectores o de las autoridades?

Yo creo que el artista mismo también tiene culpa. No se trata de echarle la culpa a alguien simplemente, son todos responsables. Siento que en todo sentido, el que está interesado en el arte tiene que darse según sus posibilidades o más. Y hay quienes no dan ni la mitad, ni un poco, aún cuando su discurso incorpora el aporte al arte… hay envidia, también desinterés e intereses por otras cosas. Existe el arte como para utilizar a los artistas para un fin específico, por ejemplo.

Se han hecho grandes eventos para repartir volantes de las organizaciones estatales. Por ejemplo recuerdo un carnaval hace unos 3 años atrás, y por ejemplo, tenían todo lo que es arte arrinconado por acá, en otro rincón todo lo que era más llamativo –vino hasta Rojo (programa de talentos de TVN)– y en el transcurso de acá a allá, habían puestos de todos los organismos estatales repartiéndote su propaganda. Entonces, yo he visto muchas cosas así aquí y he visto mucho desinterés de lo que es Municipalidad y autoridades, aún cuando, te digo, esté ese discurso del apoyo al arte, pero yo veo solo una utilización y lo veo todavía, e incluso mi último libro habla exclusivamente de eso, se llama Sea Feliz sin Esfuerzo y tiene mucha ironía pero también fue escrito con todos estos sentimientos negativos que partieron del dejar de hacer la revista, de la frustración, de la rabia, de todas esas cosas.

Por eso nada de lo que hago es con apoyo del estado, por política personal, a raíz de las políticas de ellos. Una vez que tu te das cuenta de que con ellos no puedes contar dices “entonces yo no voy a fomentar lo que ellos están haciendo”. Está el ánimo también que por si solo también se pueden hacer las cosas.

Yo muchas veces me acerqué, pero no les interesa. Tienen otros intereses de por medio. Tampoco creo que sean las mejores formas en como gestionan, en como fomentan.

Todo por vía concurso, por vía proyectos. De hecho en este último libro que te comento aparece así. Hay una frase que dice en un poema mío “En Rancagua dan ganas de matarse” y el eslogan de la Municipalidad de Rancagua es “en Rancagua dan ganas de vivir”, y decir eso, "en Rancagua dan ganas de vivir” incluso me parece hasta sarcástico, hasta burlesco, porque de las bocas que sale solo he visto sonrisas para fotos.

POÉTICA de PAVITO

¿Cómo definirías tu poesía?

Es complejo definir mi poesía, pero creo que para definirla debo definirme primero a mí mismo. Siempre dije, y creo que todavía puedo mantenerlo, que los escritos de uno deben ser una especie de reflejo de lo que es uno: como siente, como ve, como expresa y creo que en ese sentido mi poesía se parece mucho a mí. Es irónica, es honesta, quizás a veces es algo ingenua también, pero a la vez sarcástica. Tiene, creo, de todo lo que me compone un poco. Y es reflexiva y analítica y de esa manera creo que sí, se parece un poco a mí. Yo efectivamente soy una persona…, y algo “pava” también, si el seudónimo no es gratis (se ríe).

¿Cómo ha variado tu poesía a lo largo de los años? ¿Sientes que has vivido el proceso?

Sí, encuentro que en sí lo libros van mostrándome etapas, épocas, y claro, uno va viendo los cambios y como es la manera de pensar y la manera de escribir. Siento sí que ahora la poesía como que me es más difícil hacerla y que me sería más cómoda la prosa en este momento. Cuento o novela. Y tengo dos intentos de novela. El año pasado edité “Cuentos para Colorear” que son cuentos infantiles para adultos. Mis hijos son los protagonistas pero es un poco la visión del padre, con las cosas que les pasan a ellos y a mi mismo, pero bien breve y con dibujos algo irónicos también. Pero ahora la novela me gustaría poder desarrollarla y lamento un poco la escasez del tiempo en ese tema. No tengo tiempo para investigar, entrevistar. Yo escribo sobre la realidad misma, entonces me quita un poco tiempo a eso: investigación y entrevistas. Y cuando tengo el tiempo a lo mejor estoy algo cansado entonces eso ha sido complejo, pero, ahora estoy terminando un libro de poesía, no se si lo voy a editar este año, tengo ganas de hacerlo como parte de la Colección, pero es probable que lo haga aparte, se llama “Libro de las Respuestas”

¿Le vas a responder a Neruda (quien escribió “El Libro de las Preguntas”)?

No (ríe), pero tiene algunas preguntas fundamentales que se hace toda la gente, respuestas que dan todas las personas, pero que no están escritas. Ese libro yo creo que voy a lanzarlo pronto, a fines de año o a principios del próximo y de ahí voy a seguir tratando de escribir prosa que es lo que yo quisiera.

Quiero hacer prosa a partir de la vida de otras personas. Hay mucha gente que hoy día me llama la atención que están vivas, que han sufrido mucho, que han tenido una vida muy compleja y quiero un poco relatar eso, porque además su vida, sus experiencias tienen mucho material valórico. Entonces es interesante, porque te permite cuestionar o decir sí o no, y es simpático y en algún momento te puede ayudar si es que estás en la parada de ir creciendo en ese sentido también.
En la imagen, Patricio Vidal Toro, Pavito. Fundador de Primeros Pasos Ediciones. Foto de Jorge Díaz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante y motivador, conocer a alguien que se la juega por la cultura y el arte en una región ingrata, y que por lo tanto tiene muchos valores artísticos.
Gracias PAVITO por no bajar los brazos y decir sí por lo que crees.