viernes, 14 de noviembre de 2008

Editorial Noviembre (primera edición impresa):Ciudadanos


Debimos haber aparecido en forma impresa hace ya algún tiempo. Nuestra idea original fue ser solo una revista virtual (con cuatro ediciones al año), pero en el camino surgió una oportunidad que nos hizo replantearnos este formato como medio exclusivo. El Fondo del Libro del Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes (con rango ministerial) abrió una nueva convocatoria de sus fondos concursables, en la cual, en su línea de comunicaciones, cabía el postular a nuestra publicación ¿El objetivo? entendiendo la naturaleza y extensión de nuestros artículos, sumar a su soporte virtual el impreso; es decir, una revista también publicada en papel, con más páginas, para de esta forma, facilitar su lectura (y la interrupción de la misma si se requisiere), también favorecer su relectura, el poder almacenarla, en fin, un formato más adecuado y "noble", sin abandonar la opción digital, ni su descarga en PDF.

Postulamos, ganamos, y, desde que se dieran a conocer estos resultados, en junio de 2008, esperamos... hasta hace algunas semanas.

Luego que se anunciaran los proyectos que se adjudicaron los fondos, pasaron casi tres meses para la entrega de los mismos, lo que corresponde a un abuso e irrespeto a las mismas bases del concurso, las que señalan a la letra en uno de sus acápites:

“1.7 Duración de los Proyectos
Los proyectos que se presenten a este concurso, deberán ejecutarse en un plazo máximo de 6 (seis) meses, a partir de la fecha en que se haya tramitado totalmente el acto administrativo que apruebe el convenio respectivo. En ningún caso podrá exceder del 31 de diciembre de 2008.”[1]

Fue entonces que, con la buena noticia "en la mano", rehicimos nuestro calendario para lanzar en forma conjunta la siguiente edición virtual, con la nueva impresa, asumiendo el aplazar por un mes -un mes y medio máximo- la aparición de nuestro tercer número on line.

Ya expusimos el retraso del que fuimos víctima, sin explicaciones que resulten, aún hoy, valederas; retraso que padecimos junto a otros autores, creadores, artistas, intelectuales y gestores culturales beneficiados este año.

¿Que cabía hacer en semejante escenario? Las semanas pasaban, la pertinencia de nuestros artículos se debilitaba, y los diseños debían rehacerse una y otra vez. Para que hablar de las cotizaciones en las que se basaba nuestro presupuesto y los acuerdos con empresas y personas que se sumarían a la "cadena de valor" generado por el proyecto, prestando servicios esenciales
¿A caballo regalado no se le miran los dientes? De partida, no consideramos que estos fondos (de todos los chilenos y entregados bajo concurso público a los mejores proyectos, como política de promoción y difusión cultural del gobierno) sean un regalo...

Enviamos, al mismo organismo que nos entregaba los fondos, una carta de reclamo que, amén de lo público de los recursos, políticas y naturaleza del concurso, también hicimos pública y abierta.
Estamos seguros que es una acción que muchos encontrarán peligrosa e incluso contraproducente, pero creemos que eso es equivocar el meollo del asunto.

Nos encontramos gobernados por una administración que se ha autodeclarado como de "gobierno ciudadano", la cual, de hecho, a convocado a sendas comisiones asesoras para trabajar propuestas y consensos con una supuesta base ciudadana sobre los temas más relevantes del país (educación, previsión, etc).

No obstante, estas mismas acciones se han visto limitadas y la representación ciudadana que se supone deberían contener, restringida o derechamente pisoteada. Las mencionadas comisiones no son más que otra forma para llevar adelante los consensos que de modo más discreto negoció la Concertación con los poderes fácticos durante los primeros años de la aún inconclusa transición. Estando integradas por una élite que en su composición, más que una propuesta frente a un tema, deja básicamente un técnico empate entre los grupos de poder (no siempre de "genuino" origen ciudadano), convirtiéndose en una armonía numérica que no molesta a nadie (algo similar a la composición de TVN, supuesto canal de todos) y dejando fuera a notables expertos en el tema (Germán Riesco en la comisión previsional, por ejemplo) por ser voces disidentes al establishment (¿otra forma de exclusión...?).

En otro frente, durante meses, miles, acaso no millones de personas, sumados a instituciones y agrupaciones, se manifestaron abiertamente en contra de la nueva Ley General de Educación (LGE), pidiendo cambios más sustantivos y sensibles a las sugerencias y necesidades de los actores directos de los procesos educativos (académicos, universitarios, profesores, estudiantes, apoderados) Oídos sordos, chorros de agua y químicos, sanciones, represión, estigmatización e invisibilización de documentos y propuestas de origen "social" y ciudadano.

Ni hablar de cambios en el sistema binominal ni en inscripción electoral automática y voto voluntario (pese a la promesa de campaña de Sebastián Piñera, primó el nulo compromiso y apoyo de los dos partidos de la Alianza por Chile que, se supone, "lo respaldan"); menos pensar en tener Iniciativa Legislativa Ciudadana, una experiencia exitosa en democracias y sociedades avanzadas que es tabú en la "clase política" chilena.

Así, llegamos a la conclusión de la presente editorial... ¿ciudadanía desde el poder ejecutivo (o desde cualquier otro)? ¿Ciudadanía digitada desde "arriba"? ¿Gobierno ciudadano promovido por la élite?... no amigos y amigas, la ciudadanía se construye desde y por los ciudadanos, en acciones grandes, simbólicas, casi épicas, pero también (y sobre todo) en las pequeñas actitudes y (re)acciones de cada día... por ejemplo, enviando una carta (abierta) a un organismo que en parte financia nuestra iniciativa editorial - cultural cuando hay una demora que resulta inexplicable, lesiva y faltante a las bases que él mismo ha creado y redactado.

"¡Aún nos queda Patria, ciudadanos!" exclamó hace casi 200 años Manuel Rodríguez; “Patria, aún nos quedan ciudadanos”, podríamos exclamar hoy nosotros.

¡Carpe Diem!

Los editores.
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[1] Fondos Concursables 2008. Fondo Nacional del Libro y la Lectura (Bases), pág. 6.

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