viernes, 14 de noviembre de 2008

Bolivia Vista Desde la Trinchera Mediática

¿Cómo se nos ha informado el conflicto boliviano experimentado durante gran parte de este 2008? la diferencia entre línea editorial y tendenciosa manipulación de los hechos se hacen claras en este agudo trabajo que pretende adentrarse en cómo se fabrican las noticias, y con ello, "el presente".

Por Luís Cuello Peña y Lillo
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Aquel modelo informativo que internamente se denominó como periodismo de trinchera se agotó conforme la transición política estructuraba un consenso político-ideológico entre los dos bloques con acceso al poder. Es decir, la abierta toma de posición por parte de los medios de comunicación masivos en favor de uno u otro bando se hizo innecesaria, dando paso a un aparente equilibrio y mesura en el tratamiento de los hechos que involucran a la "clase política".

Con la emergencia de procesos sociales y políticos transformadores en varios países de América Latina, la prensa chilena en su conjunto, canales de televisión, duopolio de los medios escritos y las principales radios, vienen en reeditar lo que parece ser una variante del periodismo de trinchera en el ámbito de las noticias internacionales. Es decir, un tratamiento de los hechos con un enfoque marcadamente propagandístico que quiere transmitir una exclusiva y simplificadora interpretación de estos procesos.

En este sentido, el complejo escenario político de Bolivia ha sido abordado mediante el auxilio de recursos ya tradicionales en nuestra concentrada prensa. Desde luego, aquellas políticas exitosas emprendidas por la administración del presidente Evo Morales son invisibilizadas de un modo absoluto, tanto en los informativos rutinarios como en los diversos reportajes emitidos por televisión. Así , por ejemplo, un hecho de extraordinaria relevancia como es el plan de alfabetización emprendido gracias a los recursos obtenidos de la nacionalización de los hidrocarburos, como a la cooperación cubana y venezolana, es omitido y muy probablemente jamás sea conocido por los chilenos. A julio de 2008, el Programa Nacional de Alfabetización ya sumaba más de 700.000 graduados, con la expectativa de culminarlo en diciembre con la declaratoria de Bolivia como "territorio libre de analfabetismo" [1].

Pero la orientación editorial uniforme surge como más notoria a propósito del extendido conflicto entre el gobierno del Movimiento al Socialismo y la oposición, hegemonizada ahora por la vertiente autonomista de las regiones orientales. Sin pretender realizar un análisis exhaustivo de todas las variables presentes en esta confrontación, anotaremos algunos aspectos de la cobertura mediática resumidos en tres hitos: la consulta autonómica celebrada a principios de mayo en Santa Cruz; el referéndum revocatorio presidencial y prefectural del pasado 10 de agosto y finalmente la violenta revuelta de los prefectos opositores, cuya expresión más dramática se verificó en la masacre de Pando.

La Autonomía.

El domingo 4 de mayo de 2008, la oposición radicada en Santa Cruz liderada por el prefecto Rubén Costas y la organización empresarial "Comité Cívico pro Santa Cruz" celebró, al margen de todo reconocimiento legal, un acto electoral en que se consultaba a la población el apoyo a la declaración de autonomía de aquella provincia. El evento, profusamente difundido por los canales de televisión chilenos, no estaba contemplado en la Constitución, no contó con el concurso de los órganos electorales competentes ni fue reconocido por la comunidad internacional. De manera que no concurrieron observadores internacionales que certificaran la transparencia de los procedimientos. Incluso, la Organización de Estados Americanos (OEA), pese a que se abstuvo de condenarla explícitamente, no envió a ninguno de sus funcionarios en calidad de observadores.

En definitiva, todo el desarrollo y control del acto electoral estuvo a cargo de los promotores de la autonomía, la constitución de las mesas, el recuento de los votos y su calificación.Canal 13, que cubrió en terreno los acontecimientos con enviados especiales, dio cuenta de una realidad diametralmente diferente. Invirtiendo lo que parecía evidente, insistió en mostrar la consulta como un evento perfectamente legítimo y transparente, minimizando e incluso justificando la violencia ejercida por los organizadores ante la resistencia de los seguidores del oficialismo: “…eran los propios votantes los que velaban por la seguridad del proceso con palos y hondas...” La entrega informativa exhibió la declarada intención de presentar los cuestionamientos del presidente Morales como un mero capricho. Para reforzar esta idea de un normal acto cívico, se entrevistaron a personas etiquetadas como "observadores nacionales", mientras el reportero expresaba que “...esta era la visión de los observadores...” [2] Aquellos ciudadanos bolivianos citados en esa calidad compartían posiciones políticas con los organizadores, como algunos parlamentarios del conservador partido Podemos.

La edición de Teletrece que comentamos (y los sucesivos noticieros) evitó referirse a las denuncias de votos marcados de antemano con la opción "Sí", como asimismo omitió el elemento más importante: aún en aquellas condiciones, los organizadores debieron reconocer una abstención cercana al 40%. En resumen, con esa mezcla de ingredientes la imagen central proyectada por el noticiero fue el resultado de la consulta, que arrojaron más de un 80% de respaldo a la opción de la autonomía. Los factores que enturbiaban o invalidaban[3] la consulta fueron convenientemente dejados a un lado.

El Referéndum.

Inédito en la historia de la nación vecina, el referéndum revocatorio presidencial fue cubierto con suma cautela por los medios nacionales. La misma noche del 10 de agosto, el acontecimiento se transformó en una de las noticias principales tanto para Televisión Nacional como para Canal 13. Se transmitieron imágenes desde La Paz con las celebraciones de los resultados de las encuestas a boca de urna que daban por ganador al presidente Evo Morales por un 60 por ciento de los votos.

Desde el lunes 11 en adelante se entregaron los primeros resultados oficiales que ratificaban a Morales en su cargo por márgenes aun más amplios. Y en adelante los canales de televisión dejaron de informar sobre Bolivia, no obstante que el escenario político se modificaba sustancialmente. La alternativa "Sí" a la continuidad de Morales y su vicepresidente alcanzaba el 67,4 por ciento del universo electoral. Resultado que finalmente no llegó a los noticieros nacionales.

En los medios escritos se observaron matices. La Tercera y El Mercurio reprodujeron notas sobre la coyuntura boliviana pero sin mencionar la entrega de resultados por parte del órgano oficial. Así, mientras La Nación informaba de aquello el miércoles 13, La Tercera y El Mercurio se detenían en elementos accidentales cómo la votación opositora en Sucre o la frustrada rebeldía del revocado prefecto derechista Manfred Reyes. Cómo si un sentimiento de pudor presionara, La Tercera colocó en portada el 67% el jueves, para sumergirse de nuevo en el silencio.El Mercurio recién el domingo 17, reconoció el triunfo mediante una escueta nota secundaria.Lo curioso del asunto es que en medio del mutismo ambos medios publicaron columnas de opinión y comentarios editoriales [4].

De modo que si bien no fue completamente imposible informarse de los resultados oficiales y sus efectos, si se trató de una tarea con cierta dificultad. Si consideramos a quienes sólo consumen noticias por televisión, nunca llegaron a enterarse.

¿Masacre o Enfrentamiento?

Bolivia tuvo su propio 11 de septiembre. Apenas había transcurrido un mes desde la mayoritaria ratificación del gobierno de Morales y las formaciones políticas opositoras se revelaban tomando por la fuerza las instituciones públicas en los departamentos de la llamada "Media Luna". La administración optó por no emplear a las fuerzas armadas para reprimir el levantamiento, sin embargo ello no evitó que se produjeran víctimas fatales.

El episodio más violento tuvo lugar en la provincia de Pando, donde campesinos oficialistas se dirigían hacia la localidad de Cobija para celebrar una asamblea cuando fueron emboscados por sujetos armados dependientes del prefecto Leopoldo Fernández (actualmente detenido), causando 17 muertos. Desde el primer momento las autoridades hablaron de una masacre responsabilizando a funcionarios de la prefectura citada e incluso se decretó un día de duelo nacional [5]. Pese a la gravedad de los hechos, tal versión no fue reproducida por la prensa nacional, limitándose informar que en el contexto de la violenta crisis política "enfrentamientos" dejaron 15 muertos.

Medios bolivianos y portales internacionales daban cuenta de numerosos testimonios que acreditaban la comisión de los crímenes, que fueron ignorados en Chile mientras se repetían confusos relatos periodísticos de lo sucedido. Canal 13 avanzó más allá de la tesis de los enfrentamientos, refiriéndose a los hechos en su sitio web el 14 de septiembre bajo el siguiente titular: "Oposición acusa a Morales de montaje".

Sólo la aparición de un vídeo conocido en días posteriores en que se apreciaba como los campesinos eran baleados mientras escapaban a nado por un río[6], forzó al canal católico a hablar por primera vez de "masacre".

Notas Finales

Afirmar que la propiedad de los medios masivos de comunicación en nuestro país se encuentra concentrada en manos de pequeños grupos de un mismo signo ideológico no es algo sorprendente ni mucho menos novedoso. Pero la sola constatación de éste fenómeno, de carácter mundial, no es suficiente. La necesidad de hacer efectivo el derecho a la información, componente indispensable de una sociedad democrática, debería conducir en algún futuro a un control ciudadano de los medios de comunicación.

El caso de Bolivia, como se ha descrito, reafirma que en la gran prensa no existe pluralismo: ausencia de visiones contrapuestas, amplificación de una misma interpretación de los acontecimientos, hechos que se ocultan, maniqueísmo. La opinión que los chilenos tenemos de nuestros vecinos bolivianos, está sin duda influida (o bien forzada) por el discurso mediático, pero no mediante el legítimo mecanismo de la argumentación sobre lo erradas o justas que se entiendan las opciones tomadas por ellos, sino que en virtud de una manipulación de la realidad ejercida a sabiendas de que existe un campo libre para ello.

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[1] “Crónica Bolivia.-El Gobierno alfabetiza a 730.000 personas” Europa Press, 8 de julio de 2008; en internet:
http://www.europapress.es/internacional/noticia-cronica-bolivia-gobierno-alfabetiza-730000-personas-espera-declarar-pais-libre-analfabetismo-diciembre-20080708174026.html
[2] Teletrece, 4 de mayo de 2008
[3] “Fraude a la vista”, Rebelión, 5 de mayo de 2008. En internet:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66950
[4] “Bolivia, otra oportunidad” Editorial de El Mercurio de 14 de agosto de 2008.
[5] “Bolivia.- El Gobierno declara un día de duelo nacional”. Europa Press, 12 de septiembre de 2008.
[6] En Youtube:
http://es.youtube.com/watch?v=eFvRGemlv3k

Imagen: Bolivianos indígenas en manifestación de apoyo a la Asamblea Constituyente. (Reproducida con permiso de Agencia Boliviana de Información)

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