viernes, 21 de marzo de 2008

Réquiem por la Universidad de Rancagua


Desde haca algún tiempo distintos intentos por crear una universidad privada de carácter regional en O'Higgins han fracasado. A esto se suman la incumplida promesa del ex presidente Lagos de crear una institución estatal de educación superior en nuestra región. Hoy la Universidad de Rancagua es la siguiente desilusión en esta área. ¿Qué consecuencias tiene esto para nuestra región? ¿Cuál es la función de una universidad regional? ¿Qué impacto tendría un proyecto exitoso y duradero en nuestra zona? Tal vez algo sería distinto en la región del libertador, una de las pocas que no posee ninguna universidad propia, no obstante, muchas sedes que solo imparten docencia.

Por Pablo Favio Vásquez Pavéz
Profesor de Historia y Geografía
Fundador del Centro de Estudios Medievales de la Universidad de Playa Ancha

Grande fue mi alegría al volver desde Valparaíso en el año 2006, tras enterarme del nacimiento de una verdadera institución universitaria regional: la Universidad de Rancagua.
Si bien era una institución pequeña –un edificio de dos bloques y dos pisos- y se ubicaba en las afueras de nuestra capital regional, precisamente en la ruta que comunica a ésta ciudad con Coya (Carretera El Cobre), esperaba que esta vez, después del fracaso de otras universidades privadas como fueron la Universidad Educares y la Leonardo Da Vinci, en esta ocasión la suerte sonriera finalmente a nuestra región de O’Higgins, desafortunadamente carente de un motor intelectual tan poderoso y necesario como lo es una Universidad.
Por desgracia, el gozo fue decayendo lentamente…
En primer lugar, solo impartía unas pocas carreras: Pedagogía en Educación Básica, Psicología, Informática... por nombrar algunas; carreras, pero, que lamentablemente ya tenían sus vacantes copadas en el mercado laboral nacional... por lo tanto ¿Tenían esperanzas los egresados de aquella institución en comparación con las grandes entidades universitarias de Santiago, Valparaíso y Talca? Simplemente, ninguna.
Después, para inicios del año 2007, surgió un escándalo de proporciones. En él, la Universidad de Rancagua era señalada como autora de mal uso de fondos de desarrollo regional, entregados estos por la Intendencia de O’Higgins, los cuales –alrededor de 200 millones de pesos- debían ser utilizados en la implementación de redes computacionales en colegios de la región. Esto, en realidad, nunca se llevó a cabo y generó la solicitud de devolución por parte de la Intendencia. Un duro golpe a su seriedad y credibilidad ante los ojos del Estado.
Hacia el mes de Mayo de ese mismo año 2007, un cambio en el Rectorado de la institución prometía darle un nuevo y límpido impulso a la Universidad de Rancagua. Sin embargo, había un detalle importante: la nueva Rectora vivía en Santiago y se trasladaba a trabajar todos los días a Rancagua. ¿Cómo podía ser posible que la máxima autoridad y guía de esta institución de nuestra región, ni siquiera habitara en ella? ¿Sabría ella acaso, el valor de un tacho de té o café en la mañana, en la alta cordillera, junto a los caballos y los perros? ¿Habrá sentido alguna vez, la emoción que embarga al alma cuando se oye la Cueca del Minero? Difícilmente.
No obstante lo anterior, aún seguía pensando en que la Universidad de Rancagua sí podría tener un positivo futuro en los años venideros, considerando -claro está- que todas las universidades en sus comienzos tienen traspiés y un sinnúmero de obstáculos que vencer.
Pero, no obstante, la maldición nuevamente se abatió sobre las esperanzas de quienes siempre hemos querido contar con una institución universitaria propia en nuestra región.
En Diciembre de 2007, fui a pasar la Navidad junto a mi esposa y mis hijos a mi ancestral tierra de Coya y, al pasar junto a la Universidad de Rancagua, me llevé una triste y amarga sorpresa: en el jardín del campus, se alzaba un portentoso letrero publicitario en el que se leía “Universidad de Aconcagua”, “Campus Rancagua”, y, de fondo, se podía apreciar una gigantografía de las instalaciones de la (extinta) Universidad de Rancagua.
No lo podía creer. Nuevamente el destino se cernía oscuro y miserable sobre los sueños del millón de habitantes de nuestra región.

La Universidad de Rancagua ha muerto.
Al igual que lo sucedido con las promesas del presidente Ricardo Lagos sobre el potenciamiento de la Región de O’Higgins durante su mandato, a través de la creación del Corredor Bioceánico del Paso Las Leñas y de una Universidad Regional Estatal –ambos proyectos que no pasaron más allá de ser meras promesas de campaña presidencial-.
Así, nuestra independencia cultural regional nuevamente ha quedado supeditada a los designios de una institución que no representa en lo más mínimo los intereses y la idiosincrasia de quienes habitamos esta bella región de Chile.
En estos momentos de desconsuelo, tras un tercer fracaso de autonomía universitaria regional, cabe preguntarnos ¿Quién en nuestra Región sabe lo que significa realmente una UNIVERSIDAD y, más exactamente, HACER UNIVERSIDAD? Probablemente los primeros –y quizás únicos- que serían capaces de contestar a esta interrogante serían aquellas personas que han cursado estudios superiores en alguna Universidad Estatal.
Pero, más allá de esos cientos de voces, nuestros miles de coterráneos no saben lo que significa una Universidad, y menos aún, toda la gran amalgama de actividades de desarrollo social, económico, cultural, tecnológico y laboral que desarrollan en su interior y los efectos positivos que irradian en la ciudad en que se asientan.
De esta manera, a continuación, pasaremos a hacer un brevísimo repaso a la génesis histórica de las Universidades y posteriormente a las características y objetivos fundamentales que toda institución de este tipo debe comprender.

Algo sobre el origen de las Universidades
Los orígenes de la Universidad como institución educativa se remontan a la creación de la Universidad Imperial por el Emperador Romano Teodosio II en Constantinopla (Grecia), hacia fines del siglo V después de Cristo.
El término Universidad procede del latín universitas que significa universal. Este concepto fue dado a los Studium Generale a través del tiempo debido a la universalidad de sus miembros, tanto de alumnos como de maestros.
Desde sus orígenes, las Universidades, tanto por su heterogeneidad nacional de maestros y estudiantes, así como por su multiplicidad de pensamiento –como consecuencia de lo anterior–, han sido focos de creación intelectual: los incesantes debates que se daban al interior de ellas, y que hasta el día de hoy siguen ocurriendo, las han convertido, en los motores intelectuales por excelencia de la civilización Occidental.

Los cuatro pilares de la Universidad
Normalmente se ha creído que las funciones de una institución universitaria son tres: la Investigación, la Docencia y la Extensión. Sin embargo, a estas tres funciones se debe agregar una cuarta función: la Internacionalización.

- La Investigación
La Investigación, es el pilar o función fundamental de toda institución universitaria. La resolución de problemas filosóficos, teológicos y legislativos, llevó a los maestros y estudiantes universitarios medievales a desarrollar el sistema de la Disputatio (Disputa), mediante el cual los estudiantes ejecutaban un largo y exhaustivo proceso de investigación con el fin de probar o refutar su Tesis, situación que modernizada, se mantiene hasta el día de hoy en las Universidades.
Si en una Universidad no se desarrollan Investigaciones, la Universidad pierde su razón de existir e ingresa en un Proceso de Anquilosamiento, situación en la cual solo se realizan procesos de traspaso de información provenientes de investigaciones ya realizadas (Instrucción). Sí, una Universidad ingresa en un proceso de anquilosamiento (que puede ocurrir en cualquier momento de su existencia), la institución pierde fuerza y atractivo, quedando en un Estado de Retraso Intelectual, lo que es el paso previo para su desaparición.

- La Docencia
La Docencia es el segundo pilar o función de una Universidad. La condicionante previa para la Docencia es el desarrollo de la Investigación. Si no hay Investigación no se puede ejecutar la Docencia.
La Docencia es un proceso compuesto de dos etapas visibles desde la creación de la Disputatio en la Edad Media Europea: la Instrucción y la Formación.
La Instrucción, como primera etapa, es aquel proceso de traspaso de información (los descubrimientos provenientes de las Investigaciones desarrolladas previamente en la Universidad) por medio del cual el maestro entrega al estudiante los saberes básicos necesarios para su desarrollo intelectual.
En forma posterior a la Instrucción se desarrolla la Formación, la que se entiende como un proceso en el cual las capacidades del estudiante son desafiadas y puestas a prueba por sus maestros y compañeros. Este proceso se ejecutaba de tal manera que el estudiante era capaz de aplicarlo a todas las instancias de la vida diaria, permitiéndole innovar en sus capacidades intelectuales y funcionales hasta su muerte.
Este proceso de Docencia, con sus dos etapas de Instrucción y Formación permiten realizar un proceso de innovación constante. Pero, la solidez de la Docencia descansa en la premisa básica de la etapa de la Formación: el Desafío. Si el estudiante no es desafiado en sus capacidades, el proceso de Docencia no se realiza, y el proceso mayor, la Educación, queda inconcluso. Por ello, los Maestros, deben poseer una elevadísima preparación intelectual: El Desafío mueve al Hombre.

- La Extensión.
Todas las actividades y la vida misma de una Universidad constituyen un proceso vital, denominado Extensión. La Extensión o Extensión Académica, es el proceso por el cual la Universidad se inserta en la vida de la comunidad humana que la acoge.
Ahora bien, la Universidad, entendida esta como un ser vivo, se desenvuelve en cuatro niveles espaciales en forma simultánea: local, regional, nacional e internacional.
A nivel Local, la Universidad actúa como un importante motor en el desarrollo intelectual, tecnológico, social, territorial y económico de la comunidad humana que la acoge. Este desarrollo se ejecuta a través de la innovación en las áreas ya descritas, y que son puestas en ejecución en la comunidad por intermedio de los vínculos o acuerdos estratégicos que la Universidad debe crear con esa misma comunidad.
Al mismo tiempo, la influencia de las innovaciones realizadas por la Universidad, dan origen a una masa crítica de personas las que, al poner en práctica las innovaciones y/o ponerlas a prueba, generan una ampliación del conocimiento y de sus aplicaciones, desarrollándose así, un proceso de retroalimentación entre la comunidad humana y la Universidad.
A escala Regional, la Universidad, debido a sus vinculaciones con la población y a su intervención positiva en el área económica, tecnológica, territorial y social, se transforma en el más importante representante de las aspiraciones de las comunidades de la Región, por cuanto, es allí, en la Universidad, donde toman forma y re-transmiten los ideales, los valores, las costumbres y los objetivos de esas comunidades.
Con ello, la Universidad se convierte en un poderoso catalizador social, por cuanto es capaz de recoger los rasgos idiosincráticos de la población regional y, convertirlos en una verdadera Identidad Regional gracias al reconocimiento social de éstos.
Este papel de Guía Regional, es reforzado, toda vez que la Universidad asuma un compromiso de ayuda o cooperación con un proyecto de gran envergadura a desarrollarse en la Región y, aún más, cuando estas iniciativas emanen de la Universidad.
En el plano Nacional, la Universidad, al asumir previamente su papel de Guía Regional, se convierte en una importante Portavoz de las inquietudes de las comunidades de su Región ante el Estado y las restantes Regiones del País. Esto permite aumentar la eficiencia de las políticas gubernamentales en la Región, puesto que las necesidades de las comunidades son respaldadas por la Universidad gracias a la ejecución de investigaciones interdisciplinarias en forma previa y, al seguimiento y mejoramiento constante de estas políticas, traducidas en programas y proyectos.
Por otro lado, la presencia de una Universidad en la Región, es el punto de partida para llegar a constituir una Región Generadora de Ideas, lo que permite en forma posterior la llegada de nuevas inversiones y tecnologías a la zona. Junto a lo anterior, el papel de Región Generadora de Ideas, es el paso previo para alcanzar la calidad de Región Educativa, es decir, el reconocimiento nacional –e internacional, inclusive- a su elevadísima calidad educacional.
A nivel Nacional, la influencia de la Universidad se traduce en la exportación y uso de las innovaciones creadas en la Universidad en las otras Regiones del País. Mientras más alta es la excelencia académica de una Universidad, más crece el interés nacional por participar de su proyecto educativo e institucional. Ello trae consigo la migración de personas e inversiones hacia la Región a fin de establecer vínculos con la Institución.

- La Internacionalización.
El proceso de Internacionalización es aquel por medio del cual toda Universidad se mantiene en constante comunicación con el resto de las Universidades existentes en el mundo. Esta relación se desarrolla a través del intercambio de innovaciones, ideas, sistemas, académicos, alumnos, proyectos en conjunto, etc. El proceso de Internacionalización es en realidad uno de los motores en la gestación de innovaciones en las instituciones Universitarias, por cuanto toda innovación positiva trae como consecuencia su adaptación, adopción y mejoramiento por otras Instituciones. En esta área son muy importantes las fuentes de información y las alianzas internacionales con que cuente una Universidad.
Mientras más fuerte y exitoso sea el proceso de Internacionalización de una Universidad, mayor será el desarrollo de innovaciones y generación de nuevas fronteras en las áreas de la economía, tecnología, desarrollo social y territorial de la Región bajo la influencia de una Universidad, por cuanto la Región será integrada al proceso de Globalización por intermedio de la Universidad.
En retrospectiva y, basándonos en los cuatro pilares de la Universidad, ¿La Universidad de Rancagua, logró constituirse como una verdadera Universidad?
A esta pregunta cabe responder: NO.
En primer lugar, la Universidad de Rancagua nunca consiguió crear un grupo de investigadores que desarrollaran nuevos estudios en los campos de trabajo académico que la institución desarrolló.
A continuación de ello, tampoco hubo un trabajo de docencia innovador que permitiera darle a esta institución una identidad propia que le confiriera una personalidad atractiva para la comunidad regional, lo que se pudo comprobar en la apertura de carreras que ya están saturadas en el mercado laboral nacional.
En tercer lugar, la Universidad hizo muy poco por desarrollar un potente trabajo de Extensión en el medio regional, siendo desplazada su importancia por otras sedes de universidades extrarregionales, tales como la Universidad de Talca e INACAP.
Por último, las relaciones internacionales que la Universidad desarrolló fueron muy básicas, como para lograr generar un centro intelectual en nuestra región.
Actualmente, la Universidad de Aconcagua en su campus de Rancagua cuenta con tres carreras, las que paradójicamente también tienen su campo laboral saturado a nivel nacional.
Tras este tercer fracaso, ¿Qué más tendremos que seguir esperando como Región de O’Higgins para que se cree una verdadera Universidad Regional?
Nuestra Región esta invadida por sedes de instituciones de educación superior, pero ninguna es originaria de nuestras tierras.
¿Cómo podemos hablar de desarrollo regional, si ni siquiera contamos con nuestra propia Universidad Regional? Todas las Regiones de nuestro largo país cuentan con su Universidad ¿Y porqué la Región de O’Higgins está condenada a no tenerla?
Es hermoso vivir en Democracia.
Pero más hermoso es vivir una Democracia Educativa de verdad.

2 comentarios:

Marcelo Contreras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marcelo Contreras dijo...

Constantinopla, es hoy Estambul y está en Turquía. Revisar la fuente, de: Constantinopla (Grecia). Saludos. MCJ